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Gráficas climáticas. No se crea siempre todo lo que le muestran

escrito por Luis I. Gómez 23 junio, 2017

Si es usted de los que se conforman con ver unos gráficos presentados por algún científico del clima para convencerse de que, efectivamente, “vamos a morir todos” de Calentamiento Global Catastrófico, tenga cuidado, es posible que lo que ve no sea todo lo que debería ver.

El punto cero que no se muestra: busque siempre con atención el punto cero de la gráfica que le muestran. Si no lo encuentra en la gráfica ampliada que le enseñan, le están negando el punto de referencia absoluto y podría ser que el “editor” de la gráfica tenga un interés especial (sesgo) en sólo mostrar la parte de los datos que le interesan. En este caso, piense e intente imaginar dónde debería de estar el punto cero en cuestión  y si ello supone un cambio sustancial en el mensaje final que debe obtener de la serie de datos.  Lo más frecuente es encontrar gráficas en las que, en lugar de mostrarnos un punto cero de referencia absoluta, se nos muestra un punto cero de referencia relativa. Por ejemplo:

By NASA Goddard Institute for Space Studies (http://data.giss.nasa.gov/gistemp/graphs/) [Public domain]

Si se dan cuenta, no sólo estamos ante una gráfica en la que un promedio imaginario se presenta como si fuese un punto cero de referencia absoluta, se nos muestra además un período determinado de tiempo, de forma que podemos “visualizar” sin ningún género de dudas un aumento de la temperatura entre 1880 y 2016 “provocado por el hombre”. Clarísimo, no?

Menos mal que cada vez más científicos del clima se dedican al estudio del problema generado por la llamativa incapacidad de los modelos climáticos al uso para reproducir los cambios de temperatura en el pasado. Por ello extienden el contexto temporal de sus trabajos a períodos de tiempo más largos y utilizan, esta vez sí, los 0°C como punto cero de referencia absoluta, obteniendo resultados francamente sorprendentes:

Gráfico Universidad Gießen. Jan Esper, David C. Frank, Mauri Timonen, Eduardo Zorita, Rob J. S. Wilson, Jürg Luterbacher, Steffen Holzkämper, Nils Fischer, Sebastian Wagner, Daniel Nievergelt, Anne Verstege, Ulf Büntgen, 2012: “Orbital forcing of tree-ring data”
Nature Climate Change, 8 July 2008, DOI: 10.1038/NCLIMATE1589

El trabajo Esper, Frank et al.  publicado en “Nature Climate Change“, no solo es sorprendente en cuanto al tratamiento dado a los datos, también en cuanto a sus conclusiones (tomo de la nota de prensa de la Universidad de Gießen):

La época romana y la Edad Media eran más cálidas de lo que se pensaba: con la participación de la Universidad de Giessen, un equipo internacional de investigadores ha presentado ahora una reconstrucción climática de 2.000 años para el Norte de Europa …

… el equipo internacional ha calculado por primera vez con precisión una tendencia de enfriamiento a largo plazo durante los últimos milenios. “Hemos sido capaces de demostrar que las temperaturas históricas en la época romana y la Edad Media fueron evaluadas como demasiado frías”, dijo el profesor Luterbacher. “Estos resultados son también de gran importancia en las políticas del clima, ya que afectan a la evaluación del cambio climático actual en comparación con los períodos cálidos históricos.”

Ya saben, la próxima vez, no crea todo lo que le muestran, busque referencias absolutas.  Pero déjeme que les cuente algo sobre otro de los “trucos” visuales al uso.

Comparando diferencias: Aún más exitosa que la “técnica” de evitar el cero absoluto en una gráfica, encontramos la presentación selectiva de diferencias. El IPCC indica la proporción antropogénica en la génesis del clima (forzamiento radiativo) en 1,6 W / m², mientras que la contribución de la radiación solar sería solamente de 0,12 W / m²:

Global average radiative forcing estimates and ranges in 2005 for anthropogenic greenhouse gases and other important agents and mechanisms) IPCC

El razonamiento del IPCC intenta dar una explicación al aumento de la temperatura desde 1750.  La broma es que aquí se ponen en relación (se comparan) la máxima contribución humana  posible a un aumento de temperaturas  por emisión de gases IR-activos  – que no pueden proporcionar ningún aumento de temperatura por sí mismos sin una fuente primaria de energía– ,  con la diferencia de la supuesta variación de la fuente primaria, el SOL, desde 1750. Ello nos proporciona, ópticamente, un escenario abrumador del impacto en el clima de origen antropogénico.

Pero si lo que queremos tener en cuenta son los factores reales que influyen en nuestro clima HOY, entonces debemos utilizar en nuestra comparación la radiación solar real de 1.367 W / m², lo cual nos permite ver el impacto antropogénico con más claridad:

Recuerden: sólo desde el escepticismo y la contínua revisión de lo que creemos saber podemos acercarnos a lo que realmente es. No se fíe nunca de los consensos, ni de lo que nace de los mismos. La ciencia no se consensúa, se revisa. Todos los días.