Home Política Un pequeño caso de corrupción

Un pequeño caso de corrupción

escrito por Miguel A.Velarde 19 noviembre, 2019

Creo que a estas alturas nadie ignora ya que ha salido por fin la sentencia de los EREs. Lo que todo el mundo tilda del gran escándalo de corrupción del PSOE andaluz. Y lo hacen porque ignoran que en realidad la Junta de Andalucía al completo y su organización, feudo incontestable del Partido Socialista incluso cuando no está nominalmente en el poder, es sólo una organización pensada, estructurada, y diseñada con el único fin de llevar a cabo el más eficiente saqueo de la historia de España.

Han sido años de investigación, que se han parecido más a una novela bufa de mafiosos que otra cosa. Han desaparecido pruebas, algunas en sorprendentes incendios en archivadores de juzgados que, cual expedientes X, ardieron por generación espontánea una noche sin afectar a nada más. Se han sustituido juezas de instrucción por otras que, curiosamente, eran amigas de esposas de imputados, y el sumario ya de por sí complejo, ha pasado a ser un culebrón venezolano imposible de aprehender por un mortal.

Pero al menos tenemos la primera etapa del camino. A la espera de los sucesivos juicios de todas las piezas separadas que se han ido desgajando del asunto principal, tenemos la primera sentencia, la llamada pieza política, la más espectacular porque sentaba en el banquillo (en España sí son banquillos) a algunos de los políticos implicados en una de las ramificaciones de lo que hace que Andalucía sea la Argentina del país que va camino de ser la Argentina de Europa.

Antes de seguir, aclararé una cosa. Lo que sigue es mi relato de los hechos. Aquello de lo que he tenido conocimiento por el sumario, por alguna pieza separada, y por testigos directos de los hechos, algunos de los cuales nunca han prestado declaración oficial porque como ocurre con todas las organizaciones mafiosas, todo el mundo está al tanto de las cosas, pero cuando se pregunta oficialmente, nadie sabe nada. Y lo que contaré es sólo aquello que o bien está respaldado por la investigación, o bien le concedo indudable fiabilidad. Hay más, pero me disculparán que me lo guarde para mí. De todas formas, no me lo iban a creer.

Pues vale, llegados aquí, tenemos el fraude de los EREs. ¿Por qué de los EREs? ¿Alguien sabe lo que es un ERE?

Un Expediente de Regulación de Empleo es uno de esos inventos legales que, con la excusa de la (veremos que inexistente) protección de los trabajadores, mantienen un paro cronificado en nuestro país, además de dar a la administración un poder del que abusar para enriquecerse. Cuando una empresa se ve en la necesidad de despedir a varios trabajadores (10 trabajadores si tiene menos de 100, el 10% si tiene entre 100 y 300, o 30 despidos en empresas con más de 300 trabajadores) no puede hacerlo por las buenas, sino que necesita una previa autorización de la autoridad laboral, con una tramitación que puede llegar a ser compleja, y que precisa, entre otras cosas, un acuerdo con los sindicatos.

Resultará sencillo de comprender que en un momento de crisis, cuando la supervivencia de una empresa pende de un hilo, estos trámites pueden ser la diferencia entre dejar en paro a toda la plantilla (además de la ruina para proveedores y acreedores de la empresa) o poder tirar para delante. Y eso queda en las manos de unas personas muy concretas. Unas personas que ven de repente que tienen un poder de coacción que ya quisiera un señor feudal. Pero pongámonos en la piel de un empresario en, digamos, la Sevilla de los tiempos de la crisis (sí, ya sé que mi ciudad vive en una crisis permanente y perpetua, pero centrémonos en la del 2006, que muchos creen que empezó en el 2008). Tenemos nuestra nave industrial, nuestra gestoría de toda la vida, nuestros trabajadores, una horda de acreedores a los que no se puede pagar, y sin duda unas cuantas facturas con administraciones, de más de un año, y de las que se ha perdido la esperanza de cobrar. ¿Solución? Con la disminución de la actividad, las facturas impagadas y la desaparición del crédito, la única vía que aparece es reducir plantilla. Es doloroso, desagradable y encima, burocráticamente engorroso y largo.

Un procedimiento administrativo usual

Pero en esto que aparece un tipo al que se conoce de vista (Sevilla es un pueblo grande donde de una forma u otra, todos terminan coincidiendo), amigo de Fulanito, el primo de Menganito, que es un cargo de la Junta. Este señor (la prensa los ha llamado “conseguidores”, para entendernos) se sienta con nosotros y nos dice:

Ha llegado a nuestros oidos que van a solicitar un ERE. Es la mejor solución, pero la cosa está muy mal, lo de los despidos está muy mal visto y la administración está poniendo muchos problemas. Pero no pasa nada. Si quieren conseguir el ERE sólo tienen que ir al despacho de asesores Tal&Cual.

No, pero yo ya tengo mi gestoría.

No. No me ha entendido bien. Si quiere que le aprueben el ERE, tiene que ir a Tal&Cual. ¿Queda claro ahora?

Y por supuesto que nos queda claro. Queda clarísimo porque aquí siempre se han hecho las cosas así. De modo que acudimos al famoso despacho de asesores, y tras plantarnos una factura de honorarios delante, nos expone la situación:

Lo primero es pagarle X mil € a este sindicato. Luego, nos paga usted X mil € más por el concepto de… ¿pintura de fachadas le parece bien?

Ya, bueno… ¿Y qué papeles tengo que traer..?

Ninguno. En cuanto pague, tendrá aprobado el ERE.

-¿Así de fácil?

Claro. Así de fácil.

Pero claro, las cosas nunca son así de fáciles en la realidad. Cuando llega toda la documentación, entre la identificación de los trabajadores despedidos aparecen unos cuantos más que ni han pasado en su vida por la empresa ni los conoce nadie. Pero allí pone que sí, que llevaban décadas (en algún caso desde el día de su nacimiento) trabajando ahí en un puesto bien remunerado.

-Oiga, ¿y estos tíos quiénes son?

-No, verá, estas pobres personas han quedado en paro, su empresa no ha podido hacer frente a nada, van a quedarse en la más absoluta indigencia, y ya se sabe que la administración es muy sensible con estos problemas sociales y trata de ayudar a los pobres trabajadores desamparados, y Bla, bla, bla…

Por supuesto, no le va a decir que son familiares y amigos de gente del Clan, tipos que se han pasado toda la vida viviendo del cuento, o bien prestando servicios remunerados en negro para El Partido. Favores que hay que pagar, amigos cuyo futuro hay que asegurar, siervos leales a los que hay que recompensar por servicios que nadie va a volver a mencionar, porque de esas cosas no se habla… en suma, individuos que no hubieran tenido derecho a pensión y a los que hay que buscar una solución, porque un Lannister siempre paga sus deudas.

-Pero oiga, que aquí pone que yo le voy a pagar a un seguro todos los meses, para que le complemente el paro y lo que queda de pensión. Y si no tengo dinero para pagar los sueldos ¿cómo voy a pagar eso?

No se preocupe, que ese pago lo efectúa directamente la Administración. Aquí le dejo un papelito donde lo pone para que se quede tranquilo.

¿Y ese seguro..?

Nada, nada. No se preocupe, que nosotros hemos buscado a una aseguradora estupenda, seria, profesional y que no pone problemas.

Y tanto que la habían buscado. Como que, al igual que todo lo que se mueve en los dominios de La Familia, formaba parte del mismo juego.

Y así se recaudaba dinero, tanto del sector privado que se veía en la tesitura de elegir entre plata o plomo, como del sector público. Todas esas ayudas a parados, todos esos fondos con intachables motivaciones sociales, todo desviado a las arcas de El Partido, o directamente de sus dirigentes, sus mandos intermedios, sus siervos y sus amigos.

Por supuesto, nada dura eternamente. En ocasiones, de forma muy poco habitual pero a veces, hay personas a las que la dignidad les puede más que el, digamos, sentido de conservación. Y si además se da la extrañísima casualidad de que la denuncia coincide con una jueza que prefería hacer su trabajo, en lugar de conformarse con una vida cómoda y sin preocupaciones, ocurre una de esas pocas ocasiones históricas en las que la justicia es aplicada a unos delincuentes en el poder.

A nadie se le escapa que aquí ha sucedido de todo. Como no se pudo apartar ni destruir de ninguna forma a una jueza incómoda, se la ascendió para quitarla de enmedio. Se han perdido pruebas, se ha obstaculizado todo lo posible la investigación, han corrido informaciones falsas de todo tipo…

Pero hay cosas que no se han podido ocultar de ninguna manera. La sensación de impunidad fruto de décadas de poder absoluto y omnímodo, era tan grande que todo se hizo de la forma más descarada. No creo que a nadie, ni siquiera a los mismos imputados, le haya sorprendido lo más mínimo la condena.

Escena típica de la política andaluza

Si hay algún alma caritativa a quien le de pena que dos expresidentes de la Junta de Andalucía hayan sido condenados, que no se preocupe demasiado. Manuel Chaves ha sido condenado a nueve años de inhabilitación (la prevaricación no tiene penas de cárcel, porque los gobernantes procuran no castigar de forma demasiado dura delitos por los que ellos pueden ser condenados), y dado que su carrera política actual era comparable a la de Ramsés II, tampoco es que le vaya a suponer un gran perjuicio en su vida.

Por su parte, Griñán tiene más de 70 años, y me extrañaría que no le aplicasen la suspensión extraordinaria de la condena en razón de su edad. De modo que es posible que la cárcel ni la pise.

Ahora queda el resto del procedimiento. Hay que recordar que la jueza que continúa la instrucción después de que a Alaya le dieran una patada hacia arriba, dividió el procedimiento en múltiples piezas separadas. Ahora toca juzgar a todas las empresas que se beneficiaron del procedimiento anteriormente descrito. Toda una miríada de juicios que empezarán en breve y de los que la prensa se olvidará pronto, como de todo ese dinero que jamás será devuelto.

Pero no se preocupen. Todo seguirá igual. La Organización sigue intacta tras la caída de unos jefes ya separados del poder, y de unos siervos perfectamente prescindibles y sustituibles. Una maquinaria bien engrasada y afinada durante cuatro décadas mantiene su funcionamiento independientemente del nombre del maquinista que haga sonar el silbato.

De hecho, no importa que puntual y temporalmente, quien mande tenga otras lealtades. Es evidente para cualquiera que esto no puede durar, y que una vez más, un nuevo líder del clan volverá a tomar el control y la vida seguirá igual.