Home Economía Las primas (medias) al kWh renovable se han triplicado desde el 2.004

Las primas (medias) al kWh renovable se han triplicado desde el 2.004

escrito por Ijon Tichy 7 julio, 2011

Ya hemos visto en más de una ocasión lo que nos está costando a los sufridos consumidores (vía subida del recibo) / contribuyentes (vía pago del déficit de tarifa) el empeño por aumentar la proporción renovable en el mix de generación eléctrica.

Tal empeño cualitativamente nos resulta digno de elogio a casi todos ¿Quién sería el malvado en oponerse a una generación limpia a partir del sol y el viento en lugar de quemar sucio carbón o precioso y escaso gas? Casi nadie, igual que casi nadie se opondría a viajar en limusina con chófer en lugar de hacerlo en metro. El problema en ambos casos es el mismo: Cuánto nos cuesta la broma.

Nuestro compañero Manuel acaba de recordarnos ese coste en valor absoluto: Más de 7.000 millones solo en el 2.010. Hay quien está dispuesto a pagarlo y ofrece sus razones. Con unas estamos bastante de acuerdo (independencia energética), otras son directamente absurdas (cada vez que se habla de “lo que paga España por el petróleo que importa”, como si el ente “España” comprara petróleo) y hay algunas otras que merecen explicarse un poco para no equivocarnos confundiendo deseos con realidades.

Una de ellas viene a decir que “mediante las primas se fomenta el desarrollo del sector lo que contribuirá en el futuro a abaratar los costes de las renovables frente a la generación tradicional”. Visto sobre el papel, el argumento es irreprochable. Ahora bien, sea por la inutilidad del legislador, sea por motivos inconfesables (favorecer a los amiguetes de turno y no al conjunto de la sociedad), resulta que la cruda realidad desmiente rotundamente tal argumento, según anunciábamos en el título de esta entrada.

Veamos en la siguiente tabla la evolución de la generación eléctrica renovable desde el 2.004 al 2.010. En la primera columna tenemos la energía producida por todas las fuentes renovables primadas, en la segunda las primas equivalentes totales y en la tercera el ratio c€/kWh, es decir, la prima que nos ha costado año a año cada kWh renovable. Los datos proceden de la información de la CNE para primas al Régimen Especial, excluyendo las fuentes primadas no renovables (cogeneración y residuos):

¡Sorpresa! Entre el 2.004 y el 2.010 la prima por kWh no solo no se ha reducido, sino que ¡se ha triplicado!, pasando de 2,93 c€/kWh en el 2.004 a 8,88 c€/kWh en el 2.010.

Naturalmente, esto se debe sobre todo al incremento de la solar fotovoltaica en el reparto del mix renovable, largamente denunciado en estas páginas, incluso cuando se estaba gestando, antes de aparecer en los medios de desinformación masiva (perdón por la autocita, pero no puedo evitar recordarlo).

Y es que tristemente los datos son ésos. No solo pagamos cada vez más en valor absoluto por los kWh renovables, sino que gracias al “inteligente” manejo de la legislación por parte de nuestros mandatarios, cada uno de esos kWh nos resulta ahora el triple de caro (en primas) que hace seis años.

Sí, estamos de acuerdo. Sobre el papel, el coste específico de las renovables tras años de inyectar nuestro dinero, debería disminuir. Pero en la realidad, cada vez nos cuestan más.

Y todo esto (Mourinho dixit) ¿Por qué? Si en el 2.004 la producción renovable tenía unas primas soportables ¿por qué cambiar la legislación para triplicar el coste específico de tales primas? ¿Es más renovable la solar que la eólica? ¿Por qué no se potenció la eterna olvidada (la biomasa), que no es una panacea, pero que tiene un considerable potencial desaprovechado plan energético tras plan energético? ¿Acaso no es infinitamente más favorable para la estabilidad del sistema potenciar la biomasa, cuyas centrales son gestionables, es decir, funcionan continuamente y pueden variar su carga a voluntad y no en función de las nubes y de lo que sople el viento?

Muchas preguntas. Las respuestas solo podemos imaginarlas. Ojalá alguna vez los responsables del desaguisado se vieran obligados a responderlas. A ser posible delante de un juez.