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Huelga ¿SI o NO? He ahí el dilema

escrito por hurssel 29 septiembre, 2010

En el día de ayer llegó a mi correo personal el siguiente mail. Paso a comentarlo porque no tiene desperdicio…

Huelga ¿SI o NO? He ahí el dilema
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Hace unos días, a un amigo sindicalista desanimado, le dije que yo pensaba ir a la mani y en esas me ando. Con todas las dudas, claro.

Me encanta ese estilo de lanzar preguntas. En el título del correo dice que hay un dilema, pero parece que ya en la primera frase se desface el entuerto, pues él tiene claro que va a ir. Entonces… ¿dónde está el dilema para él?

Una pena que no explique el susodicho por qué estaba desanimado su amigo sindicalista. Podría ser porque ese presidente tan progre-feminista que tenemos ha montado la que ha montado, y además gracias a sus políticas se han ido al paro más de 2 millones de ciudadanos. Quizá porque ese sindicalista ve la vidorra que se pegan sus líderes y liberados a cuenta del erario público. O vaya usted a saber por qué está desanimado. De todas formas, aquí el amigo que encabezaba el correo le dice que él sí que va a ir a la huelga, pero que tiene dudas. Vamos a ver cuáles son.

Por si ayuda, adjunto tres posturas ante la HG 29-S. Dos casi iguales. La tercera, propone una huelga diferente.
Yo no me atrevería a decir que ZP hizo “lo que debía”.

Y, ¿qué se supone que es lo que debía hacer el tal RodrígueZ?

Quizá sí osaría decir que “hizo lo que podía, lo que pudo, aquel nefasto día de mayo”.

¿Aquel nefasto día de mayo? ¿Se estará refiriendo al día en el que España entró, técnicamente, en suspensión de pagos, en quiebra, en bancarrota?

¿Quién le acosó, con qué amenaza o chantaje le acosaron aquellos días? A lo mejor no llegaremos a saberlo nunca, Antonio.

¿Cómo que no llegaremos a saberlo? Claro que lo sabemos, claro que conocemos qué llamadas de teléfono recibió nuestro presidente en esos días en que nuestro país tenía que haber colgado el cartel de “cerrado por quiebra”.

Concretamente nuestro presidente recibió dos llamadas: una de un tal Obama, progresista y presidente de los Estados Unidos de América, la otra de Wen Jiabao, primer ministro de un país terriblemente neocon y ultraliberal como es China.

Como tampoco podemos contestar a otra pregunta paralela: ¿Qué hubiera pasado si aquella mañana de mayo, en el Congreso, el NO a las medidas de ajuste hubiera alcanzado un voto más que el SI? Estaríamos hablando griego.

Estaríamos hablando griego”, qué hermosa metáfora. Más nos valdría que los jóvenes de nuestro país supiesen más del griego clásico y del latín que de ciertas asignaturas que les meten con cuchara en nuestro malogrado sistema educativo. Pero éste no es el tema. ¿Qué hubiera pasado si nuestro gobierno no hubiese sacado adelante unas medidas que elaboró en un fin de semana, tarde, mal y pronto? Había tenido más de dos años para preparar un plan de acción serio y creíble, y se limitó a improvisar. No habría pasado nada. Es más, quizá se hubiesen adoptado las medidas que realmente necesita este país, y no la chapuza que nos están queriendo vender.

Por cierto, de dichas medidas más tarde se desdijeron, las volvieron a modificar, enfilaron la marcha atrás, las re-reformaron, las recocinaron… y estamos donde estamos.

Pero bueno, tras estos argumentos ya llega el desenlace, la conclusión.

Bueno, que iré a la mani del 29-S por las razones dichas por Torres y Zufiaur y para que los Sindicatos no sean machacados por esta derecha cavernícola.

¿Por qué razones? Si no ha dicho nada, no ha dado ni una sola razón. Sólo que RodrígueZ fue prácticamente apuntado en la cabeza con una pistola y obligado a tomar determinadas medidas. Pero ahora sí que se descubre: irá a la manifestación para defender a los sindicatos de esa derecha cavernaria y franquista, fascista, trioazorista y de las JONS. Pero, ¿es que todavía no se ha enterado este señor que desde hace 6 años y medio quien gobierna este país es el Partido Socialista Obrero Español y al frente de él un presidente que se autodefine como “rojo”? ¿Nadie le ha explicado que ese presidente ‘progresista’ es el que ha impuesto las medidas adoptadas? ¿No se ha molestado en leer que la huelga es, precisamente, por esas medidas?

Que a partir del 30 vuelvan a hablar con suficiente fuerza con los políticos afines.

Con los políticos afines y sólo con ellos. Al resto hay que meterlos en campos de reclusión y amordazarlos con un cordón sanitario, ¡hombre, ya!

¿Veremos pronto algo de luz al final del túnel?

Este paisano claramente no verá ninguna luz, porque de luces anda bastante justito, la verdad…

Que siga el debate y la opinión.
Más bien que empiece el debate, porque lo que ha hecho hasta ahora es… es… ¿cómo definirlo?

AAC

Y aparece un segundo artículo en el correo. Éste, al menos, viene firmado por Antonio Martínez Ovejero, ex-senador socialista por Murcia entre el ’79 y el ‘82.

Tras la lectura del artículo del Zufi, un buen amigo mío me ha preguntado y tú qué piensas. La verdad, nunca había pensado tanto, la adhesión a una huelga. Hace 21 años, el 18N lo tuve claro. Yo formaba parte del gobierno, era Director de Gabinete del Ministro de Transporte. Si era coherente, no podía, ni debía, secundar la huelga. Eso sí, negocié con los sindicatos los servicios mínimos, con éxito, en un área fundamental como fueron los servicios de transportes y telecomunicaciones.

¿18N de hace 21 años? ¿Qué huelga general se convocó en España un 18 de noviembre de hace algo más de dos décadas? Supongo que se estará refiriendo a la huelga general que le montaron al socialista Felipe González un 14 de diciembre de 1998. Por lo que veo, a este señor no sólo le fallan los argumentos…

Y, ¿qué quiere decir con ese “si era coherente”? ¿Coherente con qué? Sólo tenía dos opciones:

– Estaba de acuerdo con las medidas políticas y legales adoptadas por el gobierno de González, del cual formaba parte
– Estaba de acuerdo con los sindicatos y rechazaba las medidas políticas y legales adoptadas por el gobierno de González, del cual formaba parte.

Si creía que lo correcto era lo primero, ¿dónde estaba la incoherencia? ¿Por qué iba a secundar la huelga general? ¿Por qué planteárselo, si quiera?

A no ser que lo que quiera decir es que con el corazón deseaba estar del lado de los huelguistas, en alguno de los piquetes informativos, pero que los garbanzos tiraban más y prefería estar en su carguito aplicando las medidas impuestas por González que en su casa con la dignidad impoluta.

Ahora la situación es muy diferente, no sólo en lo personal, sino también y sobre todo en lo político. Soy un jubilado, apartado del proceso productivo. En principio mi única posible actuación consistiría en pasar del tema o acudir a algunas de las manifestaciones post-huelga.
Pero incluso eso, he tenido que pensármelo.
El gobierno socialista, ha hecho lo que debía. No tenía demasiadas opciones, ha tenido que hacer el ajuste presupuestario y plegarse a las imposiciones de los mercados, léase reforma laboral, aunque en mi opinión, en esto se ha pasado dos pueblo (ahí el Zufi tiene bastante razón), ante la imposibilidad de oponerse, casi en solitario, a la cuasi-dictadura de los principales agentes del sistema financiero internacional, y plantear otro tipo de política. El artículo de Fernando Vallespin en el País, hace unos días es bastante significativo al respecto.

Bueno, pues si el gobierno socialista, a su entender, ha hecho lo que debía, ¿por qué se está planteando, siquiera, el tema de la huelga general y su asistencia a las manifestaciones? Según él, entonces, la medidas son duras, pero correctas. Por lo tanto, la huelga general no tiene ningún sentido y carece de razón de ser.

Con respecto a lo de las presiones de cuasi-dictaduras, pues lleva razón. Me remito a las llamadas que recibió el presidente, una de ellas de una sanguinaria dictadura comunista en toda regla.

Pero por otro lado, ¿Cómo se puede parar a los tea-parties, neo-cons y a esta derecha cada vez más conservadora y con más influencia y fuerza política e ideológica (véase reciente resultado electoral en Suecia)?

Pero, ¿qué tienen que ver los tea-parties y la derechona con las medidas que ha adoptado el gobierno socialista de España? Pero ¿esta huelga general no es contra esas medidas y, por tanto, contra el presidente que las ha impuesto a todos los españoles? ¡Oiga, que el PSOE lleva más de 6 años en el poder!

Si los gobiernos no pueden, si la UE no puede o no quiere, si hasta Obama, el líder progresista más poderoso del mundo, tiene problemas. ¿Quién o quiénes pueden?, ¿Qué poderes-contrapoderes frente al stablishment nos quedan?, ¿Quién, al final, puede defender a los que menos tienen? . La refundación internacional de la socialdemocracia queda lejos. La UE anda perdida, en éste y en cualquier otro tema relacionado con la política exterior y la economía. La convergencia político-sindical es el camino ideal, pero en tiempos de crisis y con una economía global, el camino socialdemócrata tradicional es difícil de transitar.

Le recuerdo de nuevo que el líder más progresista del mundo, Barack Obama, fue uno de los que llamó al inane RodrígueZ para que tomase medidas de una vez, y le marcó qué medidas tenía que adoptar.

Pero, ¿cómo no va a ser difícil transitar el camino de la socialdemocracia tradicional? ¿Le recuerdo qué tres países con gobiernos ‘socialdemócratas’ quedan hoy en día en la UE? España, Grecia y Portugal. No hay más preguntas, señoría…

Mi alma, mi intuición y mi experiencia de viejo sindicalista, me dice que en ésta no podemos dejar solos a los sindicatos.

¿Y por qué no les vamos a dejar solos, si según usted no llevan razón y lo único que van a conseguir es generar más pobreza y más pérdidas económicas a un país que ya está pasando las de Caín?

Aunque no comparta, sus conclusiones, tiene razón Alvaro Soto, en su excelente artículo del País del pasado sábado, cuando afirma que los sindicatos, con todas sus limitaciones y defectos, desde la instauración de la democracia, han constituido un elemento básico de la construcción del Estado del Bienestar. Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos también gracias a ellos. No lo tienen fácil. También para ellos la situación es muy complicada. Quizás una huelga general de 24 horas, en la actual situación, es un respuesta demasiado arriesgada, pero tampoco tenían excesivo margen de maniobra.

Cuando dice “los sindicatos”, ¿se está refiriendo a estos sindicatos verticales que pululan por España? ¿Los mismos que cobran por cada trabajador que despide una empresa en un ERE? ¿Esos que vuelven a cobrar por cada parado al que dan un “curso de formación” y que cuantos más parados haya más cursos van a dar y, por tanto, más dinero van a ingresar? ¿Los que no viven de las cuotas de sus afiliados sino del dinero público de las subvenciones? ¿Esos mismos sindicatos que se niegan a hacer públicas las cifras de liberados que viven de mis impuestos o el número de afiliados con los que cuentan? ¿Esos sindicatos que están encamados con el gobierno y los partidos de izquierdas? ¿El mismo sindicato a cuyo líder los medios de comunicación bautizaron como “el vicepresidente 4º del gobierno? ¿Esos sindicatos cuyos líderes preparan las huelgas generales en cruceros de lujo o en restaurantes inalcanzables para el bolsillo del currito de a pie? ¿Los mismos sindicatos que mantienen a una buena parte de su plantilla con contratos basura vinculados a la subvención que reciben?

Efectivamente, “somos lo que somos y tenemos lo que tenemos también gracias a ellos”, en eso le doy la razón. Los sindicatos son unos de los grandes culpables de la nefasta situación en la que nos vemos metidos. Y es algo que la actual crisis económica ha puesto sobre la palestra…

Salvo que alguien me convenza en sentido contrario. En la modestísima medida de mis escasas posibilidades, voy a adherirme a la huelga. Las organizaciones sindicales, hoy por hoy, constituyen una especie de “última trinchera de resistencia” frente a la evolución y el rumbo que el sistema está tomando, desde hace tiempo, y por mi parte esta vez les toca a ellos.
Si pierden definitivamente la batalla, también la habrán perdido aquellos y aquellas, que no tienen más perspectivas y posibilidades que el ejercicio de la acción colectiva.

Vamos, que usted está de acuerdo con las medidas que adoptó el gobierno, pero va a ir a la huelga. No le importa que los sindicatos no tengan razón.

Tiene claro que un fracaso en el día de hoy supondrá una estocada de muerte para unos sindicatos aborregados y plagados de prebendas, y no está dispuesto a que esto suceda. ¡Eso es coherencia, sí, señor! Anteponer los privilegios de unos pocos al beneficio de toda una nación.

También tienen que cambiar y mucho, pero esto es lo que tenemos. Frente a la inhibición y al pasotismo. No nos queda otra, al menos de momento.

Igual lo que necesitan los sindicatos para cambiar es que la huelga general de hoy fracase, ¿no lo ha pensado? Es posible que sea un revulsivo para que se planteen hacer las cosas de otra forma, ¿no?

Entonces, ¿por qué apoyarles si no llevan razón, si están equivocados y, para más inri, cree que deben de reformarse de arriba abajo? De veras que no lo entiendo… O sí que lo entiendo, y eso es, precisamente, lo que más miedo me da…

Como veréis hay tema para el debate.
Un fuerte abrazo y el que quiera que opine
Antonio Martínez Ovejero

Conclusiones que saco al leer ambos escritos:

– El gobierno de RodrígueZ hizo lo que tenía que hacer
– Los sindicatos no tienen razón, pero los voy a apoyar para que no pierdan su poder.
– Hay que ir a la huelga general para echar abajo a una extrema derecha neocon y ultraliberal. Sí, no gobierna, pero eso da lo mismo. Sí, no fueron ellos quienes tomaron las duras medidas, pero eso da lo mismo. Desde que gobierna el PSOE España ha alcanzado el número de parados más alto de su historia, pero eso da lo mismo.
– La huelga no es contra RodrígueZ Zapatero, su gobierno o sus medidas, es contra el lucero del alba, o algo parecido…

Ciertamente hay tema para debate, y mucho.

Y digo yo… ¿no sería más fácil aceptar que el actual presidente de gobierno ha hecho, y está haciendo, las cosas rematadamente mal y lo mejor que podía hacer es retirarse del gobierno y dejar a otro más capaz que nos saque del agujero en el que estamos metidos?

No estoy de acuerdo en absoluto con la política económica y social que está llevando a cabo este gobierno, pero mucho menos con la actitud mafiosa de unos sindicatos verticales de clase que hace décadas que dejaron de tener sentido y que se niegan a reformarse de arriba a abajo.

Sólo espero que quien hoy quiera hacer huelga pueda hacerla, y aquellos que estamos trabajando, aún más que de costumbre, podamos también hacerlo. Yo defenderé su derecho a la huelga; ¿respetarán ellos mi derecho a trabajar?