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Sayonara

escrito por hurssel 18 marzo, 2011

Anoche Manuel Fernández-Ordóñez, nuestro querido MAFO bueno, lanzaba la siguiente afirmación/pregunta/exclamación en su twitter:

Acabo de ver el telediario y me he quedado estupefacto. No digo que lo que publican sea falso, pero ¿de dónde sacan la información?

En cuanto lo he visto he ido rápidamente a todas las fuentes que considero fidedignas, no solo las japonesas, también las americanas, la IAEA

Y no encuentro nada de lo que dicen en los telediarios. La situación es grave en Fukushima, pero lo que están contando…

El NEI americano no tiene noticias nuevas, Word Nuclear tampoco, NucNet tampoco, la IAEA tampoco, NISA tampoco, JAIF tampoco, TEPCO tampoco

El Gobierno japonés tampoco… ¿de dónde la sacan los periodistas?

Nadie ha publicado tasas de dosis en las últimas horas ni el nivel de la piscina de la unidad 4, pero los periodistas lo saben… ¿cómo?

Insisto, no digo que se lo inventen ni que la situación no sea muy grave, pero de las fuentes oficiales no los han sacado. Eso seguro.

Antes de seguir quiero hacerles una sugerencia: si no siguen a MAFO por twitter ya están tardando en hacerlo, si es que quieren conocer de primera mano y analizado científicamente qué está sucediendo en las centrales nucleares japonesas, en especial en Fukushima Dai-ichi. @fdezordonez

Y en eso estamos, es lo que nos trae de cabeza en estos días. Nada coincide: por un lado van las noticias apocalípticas de la mayoría de los medios de comunicación y políticos, y por otro lado las opiniones de los expertos nucleares y los datos que aportan las organizadoras responsables de la energía nuclear.  En DEE hemos decidido optar por manejar siempre los datos oficiales y trabajar con ellos: sólo con ellos.

Mientras la prensa nacional habla de huída en masa de los ciudadanos de Tokio, de escasez y desesperación quienes allí viven narran una historia radicalmente distinta.

No hace falta que traigamos aquí los grandes y alarmantes titulares con que los medios de comunicación (periódicos, radios y televisiones) llevan 6 días bombardeándonos: apocalipsis, reactores que explotan, agujeros de 8 metros en la vasija de uno de los reactores, fugas radiactivas letales, núcleos fundidos, piscinas vacías, edificios de contención rajados, nubes radiactivas que avanzan imparables… Y caos en Tokio, aeropuertos y estaciones colapsadas, supermercados desabastecidos… Y el futuro que le espera a Japón y al medio mundo que le rodea: nube tóxica radiactiva, perores consecuencias que las acaecidas en Chernobil, un nuevo Hiroxima, campos arrasados por la radiación, operarios que morirán en las próximas semanas…

Miedo, miedo y más miedo.

Y al otro lado del charco las conclusiones de los expertos (en este blog se han detallado rigurosamente) de que eso no sucederá porque es físicamente imposible que los reactores exploten por los aires.

Al otro lado, también, los datos OFICIALES que publican los organismos capacitados para ello. En un primer momento podríamos pensar que TEPCO, la empresa responsable de la central de Fukushima, nos estaba engañando. Tras 6 días es absolutamente imposible. Los organismos oficiales no se lo permitirían, la IAEA-International Atomic Energy Agency no se lo permitiría.

Los especialistas acuden a los datos oficiales y dicen de dónde los obtienen. La mayoría de los medios de comunicación –al menos los españoles- publican y publican y publican sin decir de dónde obtienen dichos datos, contradictorios con los anteriores.

Nos hablan de piscinas vacías, pero los datos oficiales lo desmienten; nos hablan de niveles de radiación mortales, y los datos oficiales los desmienten; nos hablan de vasijas dañadas por grandes agujeros, y los datos oficiales lo desmienten; nos hablan de escapes radiactivos, y los datos oficiales nos indican que la radiación desciende; nos hablan de núcleos que se están fundiendo, y los datos oficiales de que la temperatura de los reactores está disminuyendo progresivamente…

Los medios de comunicación, la mayoría de los españoles, nos hablan de Tokio como una ciudad aterrorizada y quienes viven allí, compatriotas nuestros, no dejan de mandar mensajes de tranquilidad y desmentidos, firmando una carta conjunta enviada a todos los medios de comunicación para que cesen en el alarmismo.

Incluso políticos como el imbécil (lo siento, no puedo acudir a un apelativo menos grosero para definir a semejante personaje) del Comisario de Energía de la Unión Europea, Günther Oettinger, salta a la palestra y dice que la cosa es de dimensiones apocalíptica, que la central nuclear está perdida y que un desastre nuclear en Japón es inminente. La prensa usa sus palabras para abrir con grandes titulares destacando la palabra A-P-O-C-A-L-I-P-S-I-S. Cuando se le pregunta a la Comisión que explique de dónde saca los datos que corroboren sus afirmaciones ésta dice tan tranquila que ¡¡¡de la prensa!!! La pescadilla que se muerde la cola. El informador informado por el informante que se informa gracias al informador que…

Y el resto de políticos acojonados que donde decían digo ahora dicen Diego por miedo a perder un puñado de votos y al qué dirán… Una vergüenza para nuestros países occidentales.

Y algunos gobiernos, como el francés, creando una alarma de proporciones bíblicas, sacando a sus ciudadanos del país o aconsejando que huyan lo más lejos posible, al sur de Chile si fuese posible. Y a la vez diciendo que van a revisar todas las centrales nucleares para comprobar si son seguras…

¡¡¡Señores!!! ¿Y qué han hecho todos estos años, entonces, con nuestros impuestos? ¿Acaso no las han revisado? ¿No controlan diariamente algo tan delicado? ¿O es que ésta no es más que otra estrategia de cara a la galería, al votante ignorante y fácilmente manipulable?

Y Oettinger de nuevo diciendo que hay centrales nucleares en Europa que no son seguras. Las mismas preguntas para él. ¿Qué hace su comisariado entonces? ¿A qué se dedica con el dinero que nos roban a todos los europeos? ¿Por qué no ha actuado antes si lo sabía? ¿Cuáles no son seguras? Dígalo y así salimos de dudas.

Una cosa tengo clara: esto acabará en dos o tres días. Entonces sabremos si ha habido “Día D para Fukushima” como hoy publicaba en portada ElMundo.es.

Para entonces o la central se ha desbocado y todos pereceremos o habrán solucionado sus graves problemas. Graves sí, apocalípticos NO. Con los datos en la mano me inclino por lo segundo.

En dos o tres días sabremos quién nos miente. Ojalá descubramos, también, el por qué.

Aunque una cosa tengo clara: la energía nuclear ha quedado tocada de muerte. Se acabó, c’est fini, bye bye, auf wiedersehen, ciao, sayonara…

Quien quiera que sea ha conseguido su objetivo. Da igual que en los próximos 5 minutos el gobierno japonés y el director de la IAEA salgan en rueda de prensa diciendo que todo está controlado, que no hay alarma, que los sistemas se han recompuesto y que el peligro es prácticamente despreciable. No importa ya porque la opinión pública ha sido manipulada hasta extremos bastardos.

Pediremos explicaciones a medios de comunicación y políticos, y dará lo mismo. Dirán que nos hemos salvado de la hecatombe por suerte y que la próxima vez podría ser, incluso, peor. Dirán que se estaban poniendo en el peor de los escenarios posibles porque ésa era su obligación.

Realmente han creado artificialmente el peor de los escenarios posibles mediante mentiras, engaños y miedo, mucho, mucho, mucho miedo. Han hecho caso omiso de los datos OFICIALES a sabiendas de ello, pero dará igual porque el objetivo ya ha sido alcanzado: la energía nuclear ha sido tocada de muerte.

Los medios de comunicación habrán conseguido su objetivo con el amarillismo y el alarmismo: vender más. Los políticos el suyo: más control estatal sobre todo y sobre todos. Y otros grupos habrán conseguido el suyo, que me imagino pero del que no tengo datos ni pruebas.

España desmantelará sus centrales nucleares y al no haber levantado la moratoria (ni ganas de hacerlo) dependeremos de más energía del exterior (aunque siga siendo nuclear y francesa). Entonces descubriremos que nuestros recibos de la luz suben y suben y suben, y nos quejaremos amargamente. Pero nada podremos hacer.

La energía nuclear quedará enterrada bajo los escombros de Fukushima, pues en ella ha firmado su carta de defunción. Es sólo cuestión de tiempo. Y junto a ella todos los datos oficiales que han estado estos días a disposición de aquellos que han querido tenerlos en su mano y que han sido ignorados sistemáticamente.

Y descubriremos, amargamente, que quienes nos tenían que informar realmente nos han mentido y manipulado.

Japón enterrará, poco a poco, a sus muertos y desaparecidos: más de 11.000 hasta el momento. Y todos ellos consecuencia de un terremoto brutal y un tsunami devastador.

Sólo me resta desear lo mejor a Japón:

¡Ganbaru Nihon!, ¡Ánimo Japón, da lo mejor de ti!