El contrapeso eurocrático.

Sea como fuere, la realidad es que la UE es una unión económica con mercado único, pero no es una unión política. Esta es una realidad que tiene garantías de persistir, mientras siga existiendo disparidad de opiniones entre las diferentes naciones que la conforman. La consecuencia es un mercado único donde prolifera el libre intercambio, pero donde las políticas tienen mayor influencia a nivel regional y no a nivel europeo.

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