Cafés mañaneros y juicios en el Supremo

En lugar de eso, me parece claro que fue consciente en algún momento que ha estado cabalgando un tigre, y ahora no se atreve a bajarse. Y hace lo que se espera de él: aparecer como un mártir víctima de un opresor injusto, y soltar arengas con vistas no a una defensa eficaz, sino para mantener la cohesión de sus fieles. Y rezando, sin duda, por un mágico apaño político que presione al Tribunal, o un próximo indulto, regalo de un gobierno comprensivo con los delincuentes que se escudan en causas políticas.

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