2014, el año más caliente. Breve cuento de cómo te miente la NASA

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¿Pero tú crees que todos esos organismos científicos te van a mentir sobre el calentamiento global?

Es el argumento más habitual. Y no hay nada como mirarlo. Por ejemplo, la NASA.

NASA-2014-ano-mas-caliente

De donde la prensa saca conclusiones como esta:

el-mundo-es-tonto

 

Pero no te dan ninguna cifra. ¿Récord, por cuánto? Si fuera significativo, lo dirían. Y no. Sospechoso. ¿Será por más del margen de incertidumbre?

Bob Tisdale [–>] ha hecho un gráfico interesante. Donde marco la diferencia con 1998, por aquello del contexto:

ano-mas-caliente-el-mundo

¡Joé! ¿Y cuál será el margen que se imaginan? ¿Será menor de 0,07º? También es Tisdale es el que lo ha buscado entre los papeles de la NASA que no salen en los comunicados de prensa.

noaa-incertidumbre

+/- 0,09. Y la diferencia de 0,07º con 1998 queda dentro de ese margen.

ano-mas-caliente-con-margen

O sea, que no se puede afirmar lo que afirma la NASA.

Pero es peor. El periodista David Rose (Daily Mail) se sorprende de la noticia que sale en el Guardian y similares sobre el récord. Después no en vano es el jefe de la sección del cambio climático en la NASA. Y le pregunta por Twitter a Gavin Schmidt si han hablado de márgenes de incertidumbre. A lo que Schmidt contesta sacando unas cifras que los periodistas no han digerido bien.

gavin-schmidt-y-el-ano-mas-caliente

 

Porque el significado de esas cifras es el contrario de lo que le ha afirmado la NASA en la rueda de prensa. A saber, que …

  • NASA: Probabilidad del 62% de que 2014 no sea el año más caliente.
  • NOAA: Probablididad del 52% de que 2014 no sea el año más caliente.

Por si no se entiende. Según las propias cifras de NOAA y NASA, lo más probable es que 2014 no sea el récord de temperaura. Y sin embargo afirman que es el récord, y dejan que toda la prensa lo propale.

A ver. Son capaces de poner un robot en Marte, y situarlo justamente encima de la pequeña planicie que habían elegido. Pero no son capaces de aplicar el margen de incertidumbre en la medición de la temperatura de la tierra. En mi libro a eso se le llama mentir. En el tuyo, no sé.

Nota: Conviene no olvidar, con toda esta sinsorgada / mentira del “año más caliente”, que en las mediciones con satélites el año 2014 está muy lejos de ser ningún récord.

spencer-temperatura-global-diciembre-2014

También se puede poner contexto de otra forma. Podríamos pasarnos cien años, batiendo cada cinco años el récord de calentamiento por ¡0,01ºC! (si olvidamos la incertidumbre), y al final tendríamos un Calentamiento Global Acojonante de ¡¡¡0,2ºC!!! O por ahí.

Fuentes y ampliación:

Lubos Motl:

David Rose:

Bob Tisdale explica lo mismo, pero desde fuentes mejores que los tuits:

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40 Respuestas a “2014, el año más caliente. Breve cuento de cómo te miente la NASA”

  1. Con que la probabilidad fuera del 1% bastaría. Porque la asunción de riesgos depende de la contrapartida: a saber, de las consecuencias que se generarían si el riesgo se hace efectivo.

    Por ejemplo, si construir una planta eléctrica genera un riesgo objetivo de muerte del 10% para 20 trabajadores, y el beneficio que se obtendrá proporciona energía a mitad de precio durante 30 años a 10.000.000 de personas, existen técnicas objetivas que permiten ponderar beneficio y riesgo para tomar una decisión racional. Son jodidas, porque implican lo que en derecho penal llamaríamos “causas de justificación”, pero de hecho se toman todos los días, y son imprescindibles. De lo contrario la humanidad no avanzaría ni un milímetro.

    En nuestro caso, hay un riesgo potencial para toda la humanidad y más aún, para toda la vida en el planeta. Una probabilidad de que sea cierto de menos de un 1% ya es suficiente para que se justifique que se tomen medidas, aunque éstas “ralenticen” el sacrosanto crecimiento económico.

    Mi análisis no es un análisis técnico. No soy un técnico en los detalles del cambio o no cambio/climático. Es un análisis riesgo/beneficios. Y para ese análisis hay que trabajar con los datos que tenemos.

    Si encargamos a los técnicos evaluar cuál es el riesgo de que estemos alterando el clima significativamente, cada uno te dirá algo diferente. Unos dirán que es el 90%, otros el 80% , otros el 5% y otros el 0%. Soy consciente de que el tema está en sus inicios y hacen falta muchas más aportaciones y pruebas. Pero ya hay indicios y la comunidad científica TIENE opinión. Si cojo mil opiniones de auténticos expertos al azar, descarto las doscientas más extremas de un lado y de otro, me quedo con las seiscientas intermedias, y hallo su media, o la mediana, o el mecanismo estadístico que me parezca, encontraré una cifra de consenso.

    No sé cuál es exactamente esa cifra de consenso. Pero lo que sí sé es que es una cifra objetiva, basada en miles de subjetividades, eso sí, informadas, conocedoras del tema. Si quisiera podría calcularla, pero me llevaría algunas semanas de investigación y toma de datos… Como que no la tengo. 🙂

    Pues bien, a la vista de esa opinión de consenso, de esa cifra, luego hay que hacer un análisis económico, y a la postre político, y decidir si los beneficios de cierta actuación compensan o no sus riesgos. Medir riesgos e impacto de medidas es relativamente más sencillo.

    Dado el descomunal riesgo que asumiríamos de estar equivocados, tengo claro que toda cifra que supere el 1% de riesgo, justifica sobradamente la adopción de medidas preventivas, aún a costa de que tales medidas impliquen una ralentización del crecimiento económico.

    Por supuesto, ustedes pueden defender que el riesgo es inferior al 1%. Vale, convénzanme: imaginen que yo soy quien toma las decisiones políticas. Convénzanme de que el riesgo es inferior al 1%, leñe. Convenzan a sus colegas o a el Papa de Roma. A quien sea. Porque el consenso de la comunidad científica actual, descartadas las posiciones extremas, es que el riesgo es muy, MUY superior al 1%. No tengo otra vara de medir que no sea ésta: el consenso científico descartado lo extremo.

    Y hasta aquí. Siento no poder seguir la conversación, pero materialmente no tengo tiempo.

    Prometo volver dentro de algunos meses. Un cordial saludo.

    1. Tienes cuatro problemas. Gordos.

      1. La “comunidad científica” ha tenido consensos sobre riesgos muchas veces, y muchas veces estaban equivocados. Si no tienes un esquema de crítica del conocimiento (constatar que saben de lo que hablan), esa noticia sobre el consenso de la comunidad científica no te dice nada de utilidad. Para eso te sirven igual los astrólogos.

      2. Das por supuesto que un cambio significativo del clima sólo puede ser hacia peor. Sin embargo, si el clima cambia a lo que hasta ahora se llamaban “Óptimos Climáticos del Holoceno”, sería un cambio significativo, y sería un cambio hacia mejor.

      3. Te has olvidado de los costes de la “prevención”. Por tanto, no estás haciendo ningún análisis económico. El coste de volver a las emisiones de CO2 “preindustriales” es, sencillamente, aterrador.

      4. Has reducido el problema (imaginario) a una dualidad absoluta. Como hacen las religiones. Pecado / no pecado. En tu caso cambio / no cambio. Pero el clima lleva cambiando significativamente desde que nació. Unas veces nos beneficia (normalmente el calentamiento), y otras nos perjudica (normalmente, el enfriamiento).

      Y de remate. Tu planteamiento sigue siendo paleolítico. Cuando la caza de brujas, el consenso de conocimiento era muy claro: hay que quemar a las brujas, parala salvación de todos. Tú dirías: me basta con que haya una posibilidad del 1% de que existan las brujas (y es mucho mayor) para quemar a las que parecen brujas.

      1. Jooope, es que no sé callarme.

        Sólo contestar al “remate” sobre las brujas: En absoluto. Desde la ilustración sabemos que es necesario que haya MÁS de un 99% de posibilidades de que alguien haya hecho brujería, perjudicando a terceros, para poder condenarla a prisión ( no digo ya para quemarla).

        El arguento es justo el contrario.

        Pero ya me callo, lo prometo.

        Para todo lo demás, tendremos tiempo. Un saludo.

        1. Nadie te pide que te calles, José.

          Aquí tienes otro problema más. Y van …

          No distingues lo que sabemos de lo que creemos saber. Cuando las brujas, creían saber que las brujas etc. Ni idea de lo que crees que sabemos desde la Ilustración, porque no sé de dónde sacas el 99%, o cómo lo calculas. Porque resulta que es mucho más fácil creer (imaginar) que es el 99%, que medirlo.

          Supongo que comprendes la paradoja. Para el que cree saber, su creer es lo mismo que saber. Y no has mostrado ningún esquema para distinguirlos. Y si no puedes distinguirlos, nunca sabrás si estás “sabiendo” o “creyendo” (imaginando).

          Hasta ahora sabemos que crees (o imaginas) que hay un “factor nuevo” que solo puede estropear todo aquello que cambie. El problema es que todo el mundo cree (o imagina) muchas cosas, y sabemos que la mayor parte son majaderías. Así que no resulta muy impresionante que imagines algo. Todo el mundo lo hace.

    2. Ah, y otra puntualización a tu idea de la prudencia. El Manual de Prudencia de los Forestales Juveniles empieza con una máxima de gran relevancia: Ante la incertidumbre, empieza por no hacer daño; por no estropear las cosas. Y tú, como tienes un problema imaginario, empiezas por estropear las cosas, por si acaso lo imaginado resultara real. En mi libro, eso es lo más imprudente (e idiota) que puede hacerse.

  2. Permítanme que les conteste a todos de golpe, que se me acumula el trabajo:

    Llevo años leyendo esta web (así como la de Antón Uriarte sobre CO2, últimamente inactiva) y siempre he conocido vuestra opinión en este asunto. Por alguna razón que desconozco, en esta ocasión me he animado a escribir, pero, visto el chorreo que me está cayendo, a lo mejor he hecho mal…

    Pues no. No hice mal. Algo os aportaré. Me gusta discutir y me encanta hacerlo en territorio comanche. Tengo experiencia. Y cuando los comanches son educados y saben de lo que hablan, pues me gusta más.

    Veamos: La comparación con el asteroide es obvia, y las diferencias en cuanto a niveles de certeza y predictibilidad, evidentes. En mi opinión la falta de certeza, el desconocimiento de muchos de sus resortes, la incertidumbre, no es un argumento contra una posibilidad, ni hace ésta menor, del mismo modo que no es menos cierta la mecánica cuántica por el hecho de que aporte menos certeza a nivel microscópico que la mecánica de Newton. Al revés, a veces la mejor descripción de la realidad parte de un mundo borroso donde inciden miles de factores, no de uno más simple donde dos y dos son cuatro y punto.

    Pero el asunto clave, en mi opinión, es el de la carga de la prueba. Si este fuera un asunto jurídico, la carga de la prueba correspondería a quien acusa. En general, el principio que subyace es que la carga de la prueba corresponde “a la parte fuerte” o a quien pretende “privar de derechos” al otro. Por eso es el empresario quien tiene que demostrar las causas del despido del trabajador, y no éste. Por eso los trabajadores ganan el 98% de los procedimientos ante los juzgados de lo social. Y por eso es el fiscal quien tiene que probar la culpabilidad de quien cometió el delito, y no éste su inocencia. Y por eso una convicción del juez según la cual el acusado es culpable al 98% conduce a una resolución de inocencia y no de culpabilidad, cosa que, dicho sea de paso, nuestra querida e indocumentada prensa jamás entiende.

    Bien. ¿Y en este caso?

    Yo no acuso de nada a nadie. No soy un fiscal. Por tanto, ¿por qué se me exigen certezas, pruebas fehacientes? Solo digo que puede haber un riesgo. ¿Es una locura pensarlo? ¿De verdad? Las referencias climáticas interanuales no son una buena piedra de toque: pueden no ser más que ruido, igual que una cotización bursátil intradía no dice nada de la evolución de un valor a lo largo de una década. Son escalas diferentes. Escrutando variaciones climáticas interanuales, para cuando la tendencia que exista, sea la que sea, resulte clara e inequívoca, será tarde. Diseccionar diferencias entre 2015 y 2007, o entre 2006 y 1994 puede ser muy rentable periodísticamente, pero no sirve para gran cosa, además de que hay otro gran problema, y es que la posible influencia humana se puede camuflar dentro de la segura variabilidad natural.

    Sólo podemos hablar a base de inidicios, señor fiscal. Y los indicios, por su propia naturaleza, son valorables, subjetivos, señor juez. El cambio climático no es un problema sólo de CO2, por mucho que Antón Uriarte, se empeñe en dejarlo ahí. El problema es que nuestra actuación abarca muchos factores a la vez, incidiendo en la atmósfera pero también en la corteza terrestre, en la cantidad y calidad de la biomasa, en las corrientes marinas, etc, etc. ¿Es posible que esa acción sea, a escala planetaria, insignificante? ¿Es posible que Gaia (como la llamaría Lovelock) pueda asumir ese aporte sin pestañear y sin que nos afecte en absoluto? Sí. No lo niego. Es posible. Es incluso probable. Vale, les admito a ustedes hasta un porcentaje: con un 90% de probabilidades, puedo creer que nuestra incidencia en el planeta está por debajo del umbral mínimo que pueda suponerle un problema. Gaia lo asume. Ni nos enteramos. Así es y así seguirá siendo con un 90% de probabilidades.

    Genial. Vámonos a tomar algo. Un momento, esperen: ¿Y qué pasa si, por un casual, estamos en el 10% restante? ¿No resulta más sensato limitar los aportes extra de contaminación, de gases con efecto x o
    con efecto z, etc, etc? ¿ No deberíamos ser prudentes, por si acaso? Que sí, que lo reconozco: está acreditado que, en las circunstancias actuales, la Tierra es capaz de autorregularse, puesto que todavía no nos ha mandado al garete. ¿Pero por qué asumir el riesgo de que en algún momento sobrepasemos
    cierto umbral que desconocemos?

    La transiciones de fase no avisan a quien no conoce sus mecanismos íntimos de funcionamiento. 380.000 años después del Big Bang, de pronto, el universo se hizo transparente, y la luz pudo vagar por fin, desacoplada y libre. Un año antes del inicio de este fulgurante fenómeno, nada podía hacer prever su llegada: la transición de fase llegó cuando, conforme a las propias reglas del universo, se hizo más “fácil”, menos costoso, alcanzar un nuevo equilibrio que mantenerse en el anterior. Toda transición cuesta, pero una vez puesta en marcha es irreversible y arrolladora. Lo sabe cualquiera que haya puesto agua a hervir. Marte y Venus pudieron llegar a ser en el pasado planetas habitables, pero el impacto aleatorio de cuerpos extraños, su interacción con el planeta, y la radiación solar, llevaron en determinado momento a pasar cierto umbral a partir del cual su destino quedó sellado. Ardiente. Gélido. En todo caso, irrespirable. La Tierra tuvo más suerte y pudo andar otro camino, porque dispuso de más tiempo, estaba más centrada en el área de habitabilidad de la estrella, tanto que finalmente llegaron las bacterias anaerobias cuya mera acción en el fondo marino bastó para cambiar la composición de la atmósfera, oxigenándola, y abriendo la puerta a su propio suicidio pero, también, para la aparición de nuevas y más complejas formas de vida. Aquellas simples bacterias, en pocos millones de años, consiguieron cambiar completamente la faz de laTierra, de un planeta sin oxígeno que llevaba más de dos mil millones de años con un balance en su atmósfera totalmente diferente.

    Balance. Equilibrio. Transición de fase.

    ¿Alguien quiere asumir el riesgo, por pequeño que le parezca, de que nosotros podamos originar, inadvertidamente, algo parecido?

    ¿Alguien que haya buscado en vano la línea de horizonte en la ciudad de Nanchang, durante quince días seguidos, mientras pasea entre la contaminación, en medio de ese cielo permanentemente grisáceo, puede estar realmente seguro de que la acción humana, diversa y dispersa en mil aportes distintos, no
    está conspirando hacia una transición de fase, hacia un nuevo equilibrio al que, probablemente, ni siquiera estaremos invitados?

    ¿Cómo es posible que quien reconoce que se ignora la mayor parte de los mecanismos de los que el clima se vale para construirse y variar, pueda estar tan seguro de que nuestro aporte moderno no supone nada, no es nada, apenas más que una fogata en una cueva del Paleolítico?

    La obligación de estar atento, de ser conservador, de no dar pasos relevantes de los que no conocemos mínimamente las consecuencias, no es catastrofismo. Es prevención.

    ¿Significa esto que debemos paralizarlo todo y volver a las cavernas?

    No.

    ¿Significa que debemos minimizar cualquier actividad humana que suponga un aporte relevante de sustancias tóxicas, una alteración relevante de equilibrios, una modificación sustancial del status quo, hasta que la ciencia nos permita conocer mejor cuál es el alcance de nuestra propia actuación? En mi opinión, sí.

    In dubio pro reo. In dubio pro laboro. In dubio pro Terra.

    Un cordial saludo a todos y hasta la próxima.

    1. “…en esta ocasión me he animado a escribir, pero, visto el chorreo que me está cayendo, a lo mejor he hecho mal…” Nah, ni te está cayendo ningún chorreo, solo argumentos, ni has hecho mal, porque la diversidad de opiniones y el debate son por definición un acercamiento a la realidad.

      Sobre la Mecánica Cuántica mejor no hablar, es una teoría que nos explica nuestra incapacidad de producir certeza sobre la evolución de los sistemas subatómicos, pero sin embargo es capaz de producir una distribución de probabilidad que se cumple de una manera extraordinariamente exacta. La cuestión es que el que tu no sepas que un electrón tiene un determinado espín, es irrelevante cuando vas a enviar un chorreo de cientos de miles de millones de electrones por milésima de segundo, es decir, con la estadística (si es fiable, y en Mecánica Cuántica lo es a unos niveles inauditos) nos basta para calcular la proporción de electrones con espín positivo que van a pasar por determinado detector, porque se corresponden con una intensidad (macroscópica) de corriente y no otra.

      Con el Calentamiento Global no pasa eso, utilizan las Ciencias para hacer unas predicciones que van más allá de las Ciencias, pero no tenemos cientos de miles de millones de planetas para verificar las predicciones, por lo tanto la incertidumbre en las medidas (o la evolución) de un sistema cuántico y del clima terrestre son esencialmente diferentes, en el primero estamos ante una incertidumbre ontológica (inevitable si quieres) pero que asumimos sin problemas e incluso aprovechamos tecnológicamente (busca diodo túnel en Google por ejemplo); sin embargo en el caso del clima no estamos ante éste problema, estamos ante una incertidumbre de caracter epistémico (debida a la limitación de nuestro conocimiento sobre el sistema), y por tanto ni siquiera las incertidumbres son medibles (o testables). Adicionalmente no tenemos millones de planetas para comprobar nuestras teorías, por lo cual a las incertidumbres desconocidas hay que añadir el caracter especulativo de las predicciones climáticas.

      Y con esto en mente, hablar de que alguien pueda demostrar que en 2100 la temperatura va a ser 3 o 5 ºC superior (y que este aumento supone una catástrofe) es tan gratuito/demencial/imposible como demostrar lo contrario, y estaríamos ante un problema de análisis de riesgos, algo que nos traslada de las Ciencias Naturales (campo que ellos esgrimen falazmente para argumentar una certeza de la que, como hemos visto, carecen) a las Ciencias Sociales (donde todo es posible en función de la ideología, la política y la propaganda).

      Y si, el riesgo de que las actividades humanas puedan influir en un cataclismo existe, como es posible que un elefante aplaste tu coche aparcado en Moncloa, el que quieras hacer un “seguro” que cubra esos riesgos depende de la casa aseguradora (los Gobiernos) y de los pagadores de ese seguro (los humanos). Y a la vista de lo que conocemos (no hay elefantes en Moncloa a pesar de que el Zoo no está muy lejos / el ser humano ejerce una influencia sobre el clima que es a todas luces tan pequeña que somos incapaces de medir), no es de extrañar que mucha gente, especialmente entre los inmunes a la propaganda del mainstream, no quiera pagar ese seguro que supone una ruina para todos y muy especialmente para los más pobres.

      Saludos.

    2. ¡Vaya!, José. Para gustarte discutir, sí que has tardado en empezar. 😉

      Para mi, la clave es:

      ¿Pero por qué asumir el riesgo de que en algún momento sobrepasemos
      cierto umbral que desconocemos?

      Porque no has demostrado que ese riesgo exista y por tanto no tengo motivos para pensar en él. Porque, con el mismo desconocimiento, podrías haber usado exactamente el mismo argumento en cada uno de los momentos de la humanidad. Pierdras; lanzas; fuego; caballos; carros; flechas; pólvora; máquina de vapor; energía eléctrica; jet de propulsión; energía nuclear; lo que sea. Con el resultado de que nunca hubieras sobrepasado el muestriense, de usar esa idea de “prudencia”.

      ¿Alguien quiere asumir el riesgo, por pequeño que le parezca, de que nosotros podamos originar, inadvertidamente, algo parecido?

      Sí, todos. Y lo hacemos todos los días. El riesgo de que te atropelle un coche por la calle es muchísimo mayor.

      ¿Cómo es posible que quien reconoce que se ignora la mayor parte de los
      mecanismos de los que el clima se vale para construirse y variar, pueda
      estar tan seguro de que nuestro aporte moderno no supone nada, no es
      nada, apenas más que una fogata en una cueva del Paleolítico?

      Pues porque otros aportes del pasado relativamente reciente han sido mucho mayores, y sin grandes efectos hacia el lado del calor. Pero no se puede decir lo msimo hacia el lado del frío.

      https://plazamoyua.files.wordpress.com/2014/10/raymo-temperatura-mar.png

      Hace como 2,7 millones de año hubo claro cambio de estado en el clima. Lo hizo horriblemente más variable, pero de forma que la fase cálida casi llegaba al estado previo, y la fría era horriblemente más fría. Y hace como 1,2 millones de años hubo otro cambo de estado, que volvió a ampliar la variabilidad, y otra vez con lo mismo: el frío más frío, y el calor sensiblemente el mismo.

      Presumiblemente se trató del cierre del estrecho de Panamá en el primer caso. El segundo, nadie sabe. Bien, imagina que ahora cambias el estado hacie calor, en una cantidad igual a lo que supuso lo de Panamá. Es completamente inverosímil que el CO2 que emitimos pueda hacer eso. Pero si lo hiciera, sería una bendición. ¡Un interglaciar permanente! Macho, te ha tocado la lotería, y aconsejas rechazarla, por prudencia.

      ¿Significa que debemos minimizar cualquier actividad humana que suponga
      un aporte relevante de sustancias tóxicas, una alteración relevante de
      equilibrios, una modificación sustancial del status quo, hasta que la
      ciencia nos permita conocer mejor cuál es el alcance de nuestra propia
      actuación? En mi opinión, sí.

      El día que el CO2 sea una “sustancia tóxica” habremos reinventado la química y la biología.

      Lo que haces, y perdona, es una falacia. O varias. Mezclar en un saco venenos y el gas de la vida, y tratarlos igual. Imaginar que cualquier cambio, da igual lo pequeño que sea, siempre es a peor. Prescindir del coste de tu propuesta. Coste en muertes por hambre, con seguridad. Creer que el clima de hacia 1850 era el ideal, cosa que ya sabemos que es falsa. Y pensar que con tu propuesta vas a variar el clima, además de a la humanidad.

      No tiene el menor sentido. Ni una gota más que el no-sentido que han tenido siempre las innumerables propuestas del mismo tipo. El hombre pecador va a provocar el fin del mundo, y tal.

      En resumen. Has introducido un principio, que llamas “de prudencia”. No has querido mirar las consecuencias de aplicar ese principio a otros casos conocidos. Y el problema es que sí es aplicable, y que el resultado son las cavernas. Con una particularidad. Es muy distinto estar en las cavernas (ni tan mal, si no conoces otra cosa), que volver a las cavernas cuando las creías superadas.

      1. No es que haya tardado mucho en escribir, qué va: leo mucho, escribo mucho, en muchos sitios, pero nunca se me había ocurrido escribir aquí… 😉 Eso es todo.

        En cuanto a lo que dices, insisto en que éste no es un problema de dos dimensiones, que es como os gusta presentarlo, sino de muchas. Quiero decir que no es un problema de “clima frío, clima caliente”, sino de “realidad nueva que lo altera todo”. Altera la atmósfera, la corteza terrestre, las corrientes, los vientos, la composición del suelo, los ecosistemas, el campo electromagnético, y mil detalles más: todo, todo y a la vez.

        Comparar semejante revolución, inédita en la Tierra, con el impacto de la invención de las flechas, de los carros, o del dominio del fuego, me resulta tierno: cómico, si no pudiera volverse trágico al cabo de algunas décadas.

        Es una comparación que implica que no entendemos nada del material nuevo con el que estamos jugando. No nos jugamos que alguien se queme una mano, que alguien se mate con el filo de una flecha, o que veinte trabajadores mueran mientras se construye una central hidroeléctrica en el tercer mundo. Todo ello, siendo grave, está en una escala radicalmente diferente a la que ahora, al parecer, debemos negarnos a considerar: una escala que afecta a todo el planeta, y cuya dimensión y complejidad no puede domeñarse entre las ordenadas y las accisas de una gráfica de temperaturas. Nuestro juego actual es mucho más complejo y mucho más profundo, e implica factores, causas y consecuencias que apenas vislumbramos.

        Un juego que, por cierto, por el momento, y si me lo permites, doy por terminado. Ya le hemos dedicado demasiado tiempo y hay otra ocupaciones que me reclaman.

        Cuando haya nuevos datos de los que hablar, o nuevos artículos que me inspiren, y si tengo el tiempo necesario para ello, meteré baza.

        Un saludo y gracias a todos por las interesantes conversaciones mantenidas.

        1. Quería decir que habías tardado en empezar aquí.

          No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta que decir “realidad nueva que lo altera todo”, sin medir ninguna de las alteraciones, y si medir ninguno de los efectos imaginarios sobre el clima, es decir una nadería colosal.

          No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que todos los estropicios (reales) que se te ocurran en el medio ambiente no tienen nada que ver con la película del clima. Bueno, tienen que ver en el sentido de recursos. En el sentido que los recursos que tiramos a la basura a cuenta del clima son recursos de los que no disponemos para el medio ambiente.

          No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que sí se trata de calor o frío. Si llegan unos que aseguran que las emisiones de CO2 van a producir un “calentamiento global”, puede que tengan razón, puede que estén diciendo una majadería, y caben muchos intermedios. Y la única fomra que tienes para saberlo es mirando,- precisamente- si se produce calor, o no se produce el calentamiento anunciado. Y comparándolo con lo que ocurría en otros momentos en los que no existía ese “factor nuevo que lo altera todo”. Normalmente a esto se le llama lógica, y es la base del pensamiento crítico (pensar, para los amigos), de la ciencia, e incluso del derecho.

          No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si te preocupa el medio ambiente, y la biodiversidad, y eres aficionado a los animales -tal vez especialemte a los grandes mamíferos y a nuestros primos antopomorfos-, lo primero que observas es que el principal factor relacionado con su supervivencia es la pobreza o riqueza de la humanidad que tengan cerca. Por poner ejemplos fáciles, si quieres que sobrevivan los gorilas de montaña de Ruanda, o los bisontes de Montana, sólo conocemos un sistema que funcione. Y podemos imaginar otro. El sistema que funciona es que los humanos que viven cerca superen cierto nivel económico. El sistema que se puede imaginar es eliminar a los humanos en un radio suficiente. Pero ningún régimen político – económico conocido ha sido capaz de aplicar el sistema imaginario, mientras que algún régimen político – económico conocido sí ha sido capaz de crear el nivel suficiente de riqueza. Y es por eso que los bisontes de Montana tienen su continuidad bastante asegurada, y que los gorilas de Ruanda penden del hilo del dinero que les llega de fuera. Al final se llama recursos, y es lo que hace que en unos países la masa forestal aumente, Y en otros disminuya. Y en los que aumenta, no lo ha hecho precisamente por tu filosofía de la “prudencia paleolítica”.

          No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si es cierta la teoría de que el hombre anatómicamente moderno acabó con la megafauna de Eurasia y América, provocando el cambio de la vegetación [–> ], entonces el impacto de eso en el medio ambiente -y en el clima- es muchísimo mayor que nada de lo que estemos haciendo ahora en la misma zona.

          En resumen. Estás discutiendo con humo — al estilo de la religión. Sin mediciones y sin pruebas. Creando de la nada, absolutos. Como el pecado, el diablo o el mal.

          1. Necesito pruebas. Pruebas para estar convencido, más allá de toda duda razonable, de que no debo preocuparme.

            No niego que aportáis datos y pruebas. Pero de momento no conseguís quitarme la preocupación. Y si no me la quitáis, vuelvo a mi principio de prudencia, dada la gravedad del asunto.

            Te aseguro que no deseo nada más intensamente que el que consigáis convencerme del todo. Y, como a mí, a quienes mandan en la comunidad internacional. El día en que lo consigáis será una excelente noticia para todos.

            Hasta dentro de unos meses. Cordiales saludos.

            Stop ya. 🙂

            1. Nadie te dice que no debas de estar convencido de la preocupación que te apetezca. A mi me la trae al fresco. Solo se trata de que tu preocupación no nos perjudique a los demás. Y nos está perjudicando. Mucho.

              Por ejemplo, si los gobiernos no tuvieran esa preocupación (interesada), todos tendríamos más renta disponible. Y cuanto más pobres, lo notan más.

    3. Me gusta tu argumentación, tan brillante como fútil en este entorno, pero a mi también me gusta andar por el Territorio Comanche.

      Sin embargo te equivocas al presuponer que la mayoría de habitantes de este lugar está en contra de reducir la influencia del ser humano en el medio ambiente. De hecho, son defensores del método más radical, rápido y efectivo para reducir esta influencia: No hacer nada y seguir con el sistema económico y energético actual, que funciona muy bien y crea riqueza y confort. Cosas estas últimas a las que no quieren renunciar y es el eje de su resistencia al cambio.

      ¿Cómo es posible? Pues porque el sistema económico y energético no funcionaba tan bien. Se basa en unas premisas de crecimiento económico constante (y a buen ritmo), crecimiento de población, energía abundante y barata y libre mercado para regular todo.

      Si nos damos cuenta de que el planeta es finito, de que la energía abundante y barata también es finita, y que el libre mercado busca la rentabilidad y no el sacrificio por el bien común, la conclusión es: en algún momento este sistema económico y energético tiene que llegar a un callejón sin salida y colapsar.

      Puedes pensar: ese momento está muy lejos en el tiempo y por tanto no nos afecta, que sacrificar confort y riqueza ahora para prevenir un colapso demasiado lejano o directamente imposible (aunque sea irracional que algo finito enfrentado a un crecimiento ilimitado pueda aguantar para siempre) es estúpido. Cuando la prueba de inteligencia es renunciar al premio cercano por un beneficio mayor en el futuro.

      Lo que nos cuenta la Agencia Internacional de la Energía, organización cuya función principal es mantener la máxima confianza en el sistema energético y económico actual, es que estamos al borde de ese colapso. Porque nuestra principal y troncal fuente de energía se enfrenta a un escenario de agotamiento que sólo unas inversiones trillonarias pueden (teoricamente) evitar.

      http://www.iea.org/newsroomandevents/pressreleases/2014/june/name,72035,en.html

      48 trillones de $ para 2035, de los cuales 23 trillones para mantener la industria fósil funcionando, 10 trillones en generación de electricidad (6 trillones en las demoníacas renovables), sin incluir 7 trillones en distribución y transporte. Finalmente 8 trillones en mejorar la eficiencia en el uso de la energía.

      Sin esas inversiones la AIE nos cuenta que en 2020 (pasado mañana) habríamos perdido 30 millones de barriles de producción de petróleo (equivalente a la producción de la OPEC hoy)

      ¿De dónde sacaremos esa inversión? Cuando el nivel de deuda mundial está a niveles insostenibles y la confianza de los inversores está en niveles mínimos.

      Si no va a hacer falta hombre, que el petróleo ha bajado y ahora hay exceso de oferta, oil glut lo llaman los anglosajones. Precios más bajos, rentabilidad en picado cuando no pérdidas en la industria petrolera y desinversiones al canto.

      Cuando necesitemos más petróleo para crecer, ¿cómo recuperar la producción que se destruye hoy con el petróleo barato? En US en tres meses se han cerrado un 24% de los pozos de fracking por la bajada del petróleo.

      http://reneweconomy.com.au/wp-content/uploads/2015/02/shale-rigs-590×247.png

      Con un techo en producción ¿está preparada una economía para no crecer cuando sólo funciona creciendo y con crédito? No, y el crédito tampoco funciona en una economía que no crece o deflacciona.

      Nos vamos derechos a un colapso por no haber hecho nada por cambiar el sistema energético y económico cuando teníamos riqueza y energía de sobra para afrontar el cambio con los mínimos sacrificios. Ahora sin excedente de energía y con la riqueza hipotecada es tarde. El colapso es inevitable. Porque no tenemos una alternativa viable al petróleo.

      Y ese colapso traerá una bajada de la actividad del ser humano reduciendo el impacto de este sobre el medio ambiente del planeta. La forma más rápida y efectiva sin duda.

      ¿Que nos habrá costado la riqueza y el confort que tanto se preocuparon de proteger? Y la civilización de paso, porque esto es una caída a la Edad Media en toda regla. Y muchos muertos, claro.

      Ya, el cuento del Hombre Pecador que crea el apocalipsis… sólo que en esta ocasión hay ejemplos históricos de colapsos al gusto: Egipto tres veces, Mayas, Pascua, Roma, China a medias dos veces…

      Esto nunca ocurrirá, no está pasando, no es para tanto… el ser humano se convence de lo que quiere creer, la realidad tozudamente le despierta de tanto en tanto.

      Saludos

      1. Hudson. Te agradecería que no uses mis entradas para cambiar de tema hacia tus obsesiones políticas. No sé si te has dado cuenta de que esto va del record de temperatura, y de si las agencias de turno han mentido más o han mentido menos.

        Vale, José lo ha llevado hacia una generalización. En parte aceptable, si tiene que ver con el clima, en parte impropia cuando mete otras cosas todo en el mismo saco. Pero lo tuyo es inaceptable.

        ¿Te resulta muy difícil de entender que si el CO2 no produce el Calentamiento Global Acojonante que le quieren imaginar, sino -por ejemplo- un calentamiento suave, beneficioso tanto por el calentamiento como por el CO2, entonces estamos gastando una cantidad espantosa de recursos en un no-problema? ¿Te resulta muy difícil de entender que gastar recursos en un no-problema supone no disponer de esos recursos para un sí-problema? Pues entonces, ya que sí entiendes eso que cualquier niño es capaz de entender, te ruego que no sigas intentando privarnos de tener esa charla. Lo que opine la mayoría aquí sobre otros temas puede que sea muy interesante, pero no resuelve nada respecto del problema de si hay motivos para pensar en un calentamiento preocupante.

        Resumiendo. Intenta no joder las conversaciones. Por favor.

        1. Vaya, alguien tan inteligente y tan dispuesto a ver lo que otros no ven creía se daría cuenta de la relación entre lo que cuento y lo que tú cuentas.

          ¿No te has preguntado de dónde sale esa supuesta obsesión según tú por magnificar un problema (o no-problema si prefieres) como el Calentamiento Global?

          Como has mostrado tantas veces el riesgo para el medio ambiente puede preocupar, puede crear cierta alarma social, pero todo se ve difuso y lejano en el tiempo. A algunos ni les preocupa lo más mínimo. No crea pánico, y permite lograr que la gente haga lo que se pretende sin explicar porqué se hace en realidad.

          Igual que la obsesión por bajar el CO2 está detrás de reducir la dependencia del petróleo, la obsesión por lo verde, por lo ecológico, por lo eficiente y el ahorro de recursos no es por salvar al planeta, es para que se pueda repartir lo que queda de energía y materias primas manteniendo el sistema funcionando. La gente colabora confiando en un futuro mejor y sin preocuparse por su riqueza y confort actuales, que están asegurados

          Pero si cuentas que es porque se nos acaba el petróleo y la alternativa es la escasez, racionamiento y una caída generalizada de la economía, creas pánico, no sólo en la gente, en el economía, que no concibe beneficios en un escenario de decrecimiento. El dinero es tan cobarde como codicioso. Y las ganas de colaborar se convierten en ganas de acaparar y prepararse para la escasez, algo que puede gripar el sistema económico.

          Mantener la calma y conseguir que se ahorre se logra a través de focalizar la atención en otro problema (o no-problema) aparentemente sin relación. En el fondo casi te doy la razón cuando dices que los peligros del Calentamiento Global están exagerados y utilizados para manipular a la gente, sólo que no con las intenciones que tú expones.

          Pero si no quieres ver relación alguna y sientes que se pierde la esencia de tu discurso monolítico, lo dejamos. Sin problema.

          Saludos

          1. No te entiendo nada, Hudson. ¿Se puede saber por qué es un “discurso monolítico” examinar si 2014 es el año récord, o, más allá, su significado respecto a un alegado problema con el clima?

            Puede que a tí eso no te interese, y en cambio te interesen las intenciones de cada cual para decir una cosa u otra al respecto. Y que prefieras reconvertirlo en el problema del petróleo — o cualquier otro problema que tengas. Fenomenal. ¿Por qué no haces una entrada con lo que te interesa examinar a ti, y dejas que en las entradas de los demás se examine lo que se dice en ellas?

            ¿A ti te parece que eso es mucho pedir? En mi libro le llaman educacion. Y es muy útil, ¿sabes? Sirve para que nos enteremos de lo que hablamos, porque todos hablamos de lo mismo cada vez.

            1. Es verdad, que aquí has venido a hablar de tu libro. Pues hablamos de tu libro si quieres, aunque sea perder el tiempo.

              Nos podrías explicar porqué pones otra vez las medidas de satélites para reforzar tu discurso. Estás comparando medidas de temperatura superficial con medidas de temperatura de la baja troposfera, peras con manzanas. Peor, en realidad no son medidas directas, sino resultado de hacer pasar las medidas de satélite por unos algoritmos con ponderaciones bajo supuestos y no hechos. Peor, con unas medidas que han ido cambiando a lo largo de estos años según cambiaban los satélites y los sistemas de medición, incluso los métodos de medición. Peor, sólo nos pones los cálculos (que no medidas) de la Universidad de Alabama, cálculos que han tenido que ir corrigiendo durante estos años según descubrían o les descubrían fallos (van por la versión 5.6 como se puede ver en tu gráfico).

              Nos vendes como exactas las medidas de los satélites porque una gráfica de una Universidad te viene bien para reforzar tus conclusiones, cuando para las medidas de otros organismos te preocupa y mucho la precisión de sus medidas. Es sospechoso como mínimo, espero que lo entiendas.

              Si tan precisas fueran estas medidas (que no son ni medidas, sino cálculos) ¿para qué seguir midiendo temperaturas en estaciones de superficie o con globos sonda, con lo que cuesta eso?

              Pero claro, medir la temperatura de un extremo de la atmósfera desde el otro extremo y a través de la misma tiene sus pros y sus contras, no es perfecto.

              Para tí sí, porque aparenta darte la razón y se acaba el escepticismo por tanto.

              Aún así la UAH dice que la media de los últimos 5 años es superior a la de los anteriores 10 años:

              http://www.pbl.nl/sites/default/files/imagecache/infographic_groot/cms/afbeeldingen/0040_001g_adhoc-en.png

              Pero esta gráfica no te gustará tanto, claro, y seguirás señalando 1998 con el dedo acusador. Un año de un gran El Niño, uno de las causas de disminución de precisión de las medidas por satélite, y en un año en que se empezó a medir con los nuevos instrumentos de AMSU, frente a los viejos MSU ya al final de su vida operativa.

              La cuestión al final es: tú desconfías de la NASA y la NOAA y yo desconfío de tí.

              Saludos

            2. A mi esa gráfica que pones no me asusta, ~ 0.4 ºC en 30 años, algo más de 1.2 ºC por siglo, una tendencia similar a la observada desde la salida de la pequeña edad de hielo, una base muy pobre para montar todo el show de que el CO2 es el termostato que regula la temperatura del planeta, y que el ser humano es capaz de controlar ésta emitiendo/eliminado las emisiones de CO2 a la atmósfera.

              Las medidas de temperatura, en todo caso, tienen sus ventajas e inconvenientes por su propia naturaleza, y no solo por las pegas instrumentales que indicas (más o menos controlables/cuantificables) sino por razones puramente físicas (la temperatura es una variable intensiva, así que el concepto de temperatura global media tiene un sentido relativo, por el hecho de estar correlacionada con la emisión de IR al espacio, pero no como tal “temperatura”) y matemático-estadísticas (no es lo mismo una distribución irregular de las estaciones en superficie cubriendo malamente un 30% de la superficie del planeta, que las mediciones de las boyas que cubren más regularmente una superficie mucho mayor, o que las mediciones por satélites que ofrecen cobertura total pero son incapaces de medir la temperatura en superficie… todas estas estás técnicas tienen ventajas e inconvenientes, pero las que más se prestan a trapicheos sin lugar a dudas son las de los termómetros terrestres… y por eso os gustan tanto a los frailes).

              En todo caso, hasta dónde yo llego, no parece que “la pausa” y la poca fiabilidad de los modelos numéricos en tendencias de décadas esté mucho en discusión más que para los alarmistas más casposos, la contraparte de los negacionistas que discuten la existencia del Efecto Invernadero.

            3. Lo que quiero recalcar es que la poca fiabilidad de las mediciones y el desconocimiento que tenemos de los mecanismos que regulan el Clima no nos deja afirmar nada, ni en una dirección ni en otra. No significa que podamos despreocuparnos del tema, ni que debamos volvernos paranoides con el tema. Un término medio y razonable debería ser la tónica general y no lo es. No hacer nada es tan malo como volverse flower power perdido.

              El apoyo institucional que recibe el Calentamiento Global tiene sus intereses detrás, y es lo que trato de explicar:

              En el siglo VII alguien ve como mueren de triquinosis sus paisanos y decide considerar la carne de cerdo como impura y pecado consumirla. Si hubiera tratado de concienciar a sus paisanos para privarse del cerdo por la enfermedad no habría logrado nada.

              Hoy es igual, si tratas de explicarle a la gente que ahorre energía porque no hay para todos, pasan porque tienen dinero y porqué van a ahorrar, lo que ahorren ellos lo consumirán otros… en cambio les cuentas que hay que ahorrar por el medio ambiente, que sus hijos no tendrán un mundo en el que vivir, y ahorran.

              Saludos

            4. Bueno, Hudson, acabas de hacer una descrpición muy cabal de lo que defiende mucha gente respecto del cuento del clima … y que para mucha otra gente es lo que mas puede desacreditar el cuento. Partimos de principios tan diametralmente opuestos que ahí no nos vamos a poner de acuerdo nunca. Tú crees en una élite que debe de engañar a la chusma para el bien de la chusma. Yo no creo que ninguna élite se mueva por motivos diferentes de su propio interés, y sí creo en la razón crítica. Imposible de conjugar.

              Entre no hacer nada y ponerse histérico, lo bueno debe de ser el término medio. Afirmas. Por ejemplo, entre una eugenesia al por mayor, y no hacer nada, la virtud debe de ser una eugenesia moderadita. Con la cliterectomía, cortamos solo la mitad. No vayamos ni a exagerar, ni a quedarnos sin hacer nada. Y las sangrías las hacemos con sanguijuelas pre-adultas, que son como una versión más “light” de la cosa. ¿Sigo?

              Pero lo puedes ver de otra forma. EL CO2 puede ser un problema, o puede ser una bendicón. Entre la prevencón y la adaptación, tu versión de reacción intermedia sería precisamente la adaptación. Prepararse para lo que pueda hacer el clima. Que es lo único que te asegura que no la cagas, y te va a dar más recursos para cuando sepas lo que pasa. Pero los chicos del IPCC les insultan a los que proponen cosas como esas. Así que no creas que cuela eso de que defiendes la sensatez. Es justo lo contrario.

            5. Eres muy libre de desconfiar en quien quieras. Y yo, si te mueves por la confianza, no doy un duro por tu criterio. Además, no desconfío de la NASA y la NOAA. Hacen muchas cosas estupendamente. Pero si dicen una trola, la destaco. ¿Tienes algún argumento para pensar que la trola que señalo no sea una trola? No parece; lo hubieras dicho ya. Y eso sería lo interesante. La crítica de lo que se dice en la entrada.

              Satélites. Te parecen cálculos, y no mediciones. Y eso es un gran problema, según dices. ¿Me podrías explicar cómo se “mide” la “temperatura global media de superficie”? Y usan más de un intrumento. Debes de creer que la “temperatura global media de superficie” se mide con un sólo termómetro, que no ha cambiado de modelo desde 1850.

              Media pentadal. Claro, si filtras lo suficiente, siempre acabas con los detalles de los datos. Por ejemplo con La Pausa.

              Selección interesada de los datos UAH. De los dos grupos que miden desde satélites, UAH y RSS, el que he elegido es el que tiene:

              – Más calentamiento (0,14 en vez de 0,13 / década)
              – 2014 más cerca del récord (el 3º en vez del 6º si no recuerdo mal)
              – La Pausa mas corta (8 años en lugar de 18, si me funciona la memoria)

              Ya ves lo bien que he elegido para el interés que tengo. Justo al revés. Pero resulta que tengo la impresión de que UAH es de más calidad, por motivos que aquí no cabrían.

              Satélites / garitas de termómetros. A los dos se les pueden poner pegas por la tecnología y por el cálculo. Y todos ellos tienen distintas versiones. Se puede discutir infinitamente la preferencia. Ello aparte, los satélites tienen algunas ventajas evidentes.

              – Están pensados para medir la variación global (los termómetros están pensado para otra cosa).
              – Al ser más amplia la variación de temperatura en esa altura, es más fácil de medir. El calentamiento global, ahí, debería de ser mayor que en superficie — para que funciona la teoría IPCC.
              – No están afectados por perturbaciones humanas que no son “clima”, como la isla de calor urbano o los cambios de rugosidad que afectan a la capa límite.

              Vale; desconfías de mi. Me sirve. Me va muy bien. Pon todas las pegas que le veas a lo que digo, y todos aprendemos. Esa era la idea. No cambies.

  3. Pero, señor Jose Salver, ¿cómo puede usted decir que…

    “La discusión sobre el cambio climático es una discusión científica, que
    trata sobre evidencias y dudas, sobre hipótesis y posibilidades. Nada
    que ver con el olvido de los fundamentos de la ciencia”

    y unas líneas más arriba decir que…

    “Pero también, sinceramente, me quedan pocas dudas de que nuestra acción
    continuada, a lo largo sobre todo de los doscientos últimos años, ha ido
    poniendo más y más piedrecitas en el devenir del “sistema” del clima”

    ??
    ¿No se da cuenta usted de que las pocas dudas que a usted le quedan no vienen acompañadas de la carga científica que usted afirma que la discusión sobre cambio climático debe de tener?

    1. La carga de la prueba, en mi opinión, no corresponde a quien afirma que puede haber influencia de nuestra actuación, sino a quien la niega.

      La mera posibilidad, por pequeña que fuera, de que estuviéramos dañando el clima hasta el punto de ponernos en aprietos en el futuro, sería motivo suficiente para que tomásemos medidas “conservadoras”.

      Que yo opine que las posibilidades son muchas y usted que son pocas resulta, por tanto, poco relevante. Si usted considerase que existe un riesgo de un 1% de que un meteorito de un kilómetro de diámetro impacte en la Tierra en algún momento de los próximos 50 años, ¿aprobaría que se realizasen estudios más profundos para prevenir su impacto? ¿0, en cambio, defendería con vehemencia que todo son paparruchas y que no hay que hacer nada?

      Un cordial saludo.

        1. He vuelto a leer tu artículo Eclec y creo que me ha deleitado ahora más que entonces. Solo puedo decir: ¡Magnífico!

      1. Por partes,

        1.- Lo de que la carga de la prueba recae en quien niega, y no en quien afirma, es su opinión, pero va en contra de la lógica. Se llama falacia de inversión de la carga de la prueba. Si usted dice que nuestra actuación influye en el clima, debe de demostrarlo.

        2.- Dice que le quedan pocas dudas de que nuestra acción influye en el clima, concretamente durante los últimos doscientos años. Yo le pido, continuando con lo dicho en 1, que lo demuestre.

        3.- Con lo del meteorito, está usted dando un ejemplo con una probabilidad concreta. Yo le pregunto, ¿puede hacer lo mismo con la cuestión del clima catastrófico? Porqué no me negará que esa probabilidad es importante para decidir si se actua o no.

      2. La carga de la prueba, en mi opinión, no corresponde a quien afirma que
        puede haber influencia de nuestra actuación, sino a quien la niega.

        Para hacer esa operación necesitas una chorrada (con perdón). Toda actuación tiene algún efecto, y por tanto alguna inlfuencia. El problema es saltar de “influencia” a “influencia preocupante”. Por ejemplo, tu mera existencia tiene alguna influencia. ¿Te lleva eso a dejar de existir? Pues la has jodido, porque también tu eventual dejar de existir tiene alguna “influencia”. Por lo tanto, lo que has dicho, y nada, son indistinguibles. 😉

  4. Sí. Se llamaba “Los Propios Dioses”. Lo que no tengo tan claro es en cuál de los dos universos paralelos vivían los estúpidos y en cuál los dioses que luchaban en vano…

    Saludos.

  5. Es cierto lo de los márgenes de error. Por supuesto. Es cierta la superficialidad con que trata la prensa el tema. Es cierto. Es cierto que nos movemos en márgenes estrechos. Cierto. Pero también es cierto que las tendencias son claras, y no son flor de un año, sino de década. Las rectas de regresión apuntan hacia arriba: ¿alguien puede seriamente negarlo?.

    Por supuesto, si indagamos cien mil años atrás, encontraremos cinco ocasiones en que también hubo cambios climáticos bruscos. Si indagamos quinientos mil años atrás, habrá veintitrés ocasiones, o treinta y cuatro, en que se produjeron variaciones tan significativas como las actuales. Claro. Pero, ¿no se nos olvida algo?, ¿no se nos olvida que ahora es la primera vez en que esos cambios pueden ser obra nuestra? ¿se nos escapa el hecho de que la mera probabilidad de que esto sea así, hace que la naturaleza y profundidad de los cambios sea algo novedoso, y potencialmente mucho más grave que los anteriores? ¿Acaso una mera posibilidad de que los cambios que observamos ahora sean reales, y los estemos causando nosotros, no sería bastante para que tomásemos medidas? ¿A qué debemos esperar: a que estemos totalmente seguros de que el causante somos nosotros y de que, por tanto, A DIFERENCIA DE LAS OCASIONES ANTERIORES, el proceso no se va a revertir, sino que va a seguir sumando, centésima a centésima, año tras año? ¿A qué debemos esperar para prepararnos, para afrontar: para prevenir, asnos estúpidos?

    1. Gracias por intervenir, Jose Salver. Protección del clima:

      Tras el término “clima” se esconde una simple estadística. El clima es, por definición, la cobertura estadística de los datos meteorológicos de 30 años. Por lo tanto, “protección del clima” apenas significa que debemos proteger una estadística sobre la meteorología. La interpretación política, sin embargo, es completamente diferente y nos obligan a realizar ciertas acciones. ¿Por qué nadie habla abierta y honestamente de “protección frente a la meteorología” si es la estadística meteorológica la que se desea influir? Es de suponer que, probablemente, porque todo el mundo reconocería de inmediato el truco: ya tenemos paraguas, ya construímos diques de contención, ya evitamos conceder licencias de construcción en zonas con peligro de inundación (o no), ya tenemos pararayos, búnqueres antitornado, sistemas de detección temprana de huracanes, … y a los hombres del tiempo. Por otro lado, cuantos más años transcurren sin posibilidad técnica de corroborar la teoría por la que las emisiones antropogénicas de CO2 provocan alteraciones catastróficas de la meteorología, más cerca nos situamos de calificar la letanía “protejamos el clima” como locura esotérica sin sentido.

      Vamos, prevención de la invención de una sospecha, diría yo.

    2. ¡Hola, José Salver! Este asno estúpido está muy contento de poder hablar con un asno intelignte. Un honor.

      El problema es que lo que traes está muy bien como demagogia barata, o religión. Pero resulta demasiado barata. No hay ninguna actividad humana pos-paleolítica de la que no puedas decir lo mismo. Imagina:

      Por supuesto, si indagamos cien mil años atrás, encontraremos cinco
      ocasiones en que también hubo otros horrores (incenddios, diluvios, terremotos, etc). Si indagamos quinientos mil años atrás, habrá veintitrés ocasiones, o treinta y
      cuatro, en que se produjeron variaciones tan significativas como las
      actuales. Claro. Pero, ¿no se nos olvida algo?, ¿no se nos olvida que
      ahora es la primera vez en que esos cambios pueden ser obra nuestra? ¿Por ejemplo por nuestros cultivos (flechas, caballos, carros, ciudades, etc). ¿se
      nos escapa el hecho de que la mera probabilidad de que esto sea así,
      hace que la naturaleza y profundidad de los cambios sea algo novedoso, y
      potencialmente mucho más grave que los anteriores? ¿Acaso una mera
      posibilidad de que los cambios que observamos ahora sean reales, y los
      estemos causando nosotros, no sería bastante para que tomásemos medidas?
      ¿A qué debemos esperar: a que estemos totalmente seguros de que el
      causante somos nosotros y de que, por tanto, A DIFERENCIA DE LAS
      OCASIONES ANTERIORES, el proceso no se va a revertir, sino que va a
      seguir sumando, centésima a centésima, año tras año? ¿A qué debemos
      esperar para prepararnos, para afrontar: para prevenir, asnos estúpidos?

      No, José. La realidad no funciona así.

      1. La posibilidad de que podamos imaginar algo no significa que ese algo tenga probabilidades reales de ocurrir. A falta de mejor información, sólo son posibilidades imaginarias.

      2. No tenemos que buscar cien mil años atrás para ver cosas similares.Te basta con mirar, ¡tachán!, a 1940. En lo que se refiere a cambio. No hay diferencia entre el cambio 1915 – 1945, y el cambio 1978 – 1998 (lo que llaman “calentamiento global” — con dos cojones). Son estadísticamente indistiguibles. Y en ese cambio el CO2 no pudo tener apenas que ver, si hay que hacerles caso.

      3. –las tendencias son claras, y no son flor de un año, sino de década. Las rectas de regresión apuntan hacia arriba: ¿alguien puede seriamente negarlo?

      ¿Y quién te ha dicho que una recta de regresión tenga la menor utilidad en un sistema no lineal y básicamente caótico? ¿Tú sabes cuantas rectas iguales (y en los dos sentidos) puedes ver a lo largo del Holoceno, sin que ninguna de ellas tenga la menor capacidad predictiva, ni sentido alguno.

      De las temperaturas del pasado sabemos muy poco. Los “proxys” son como son, y dan de sí lo que dan de sí. Pero algunos indicios sí tenemos, con algunos proxys de mejor calidad y en lugares clave. Por ejemplo en Groenlandia. Sabemos que cuendo hay cambios globales (en el sentido que sea), en el Ártico se notan más. Así que la señal es más fuerte. Y el Ártico no se puede calentar en un plazo breve de unos siglos o menos, sin un calentamiento -al menos- hemisférico. Porque el calor le llega por el agua que viene de los trópicos. Aunque hay mecanismos para explicar un enfriamiento Ártico sin enfriamiento en latitudes bajas (cambios por la sal en la corriente termohalina), para el calentamiento no hay. Así que es como el canario del calentamiento global (o hemisférico).

      Vale, pues con eso, mira:

      Kobashi et al 2011, Present Temperature in the Context of the Past 4000 Years.

      La temperatura actual decadal de superficie en Summit (2001–2010) se
      calcula en −29.9 ± 0.6°C … y se ilustra en un contexto de 4.000 años en
      la figura 1. La temperatura media decadal de superficie es tan cálida
      como en los 1930s – 1940s (figura 1, arriba), y hubo otro período
      similarmente cálido en los años 1140s (figura 1, medio), indicando que
      la presente década no está fuera del rango de la variabilidad natural de
      los últimos 1.000 años. Excluyendo el último milenio, hubo 72 décadas
      más cálidas que la actual, en las que la temperatura media fue 1,0 –
      1,5ºC más caliente, especialmente en la primera parte de los últimos
      4.000 años. Durante dos intervalos (hace ∼1.300 y ∼3.360 años) la
      temperatura media de cien años (siglo, no década) fue casi 1ºC más
      caliente (-28,9ºC) que la década actual. De las anteriores observaciones
      deducimos que la temperatura en Groenlandia Central no ha excedido el
      rango de la variabilidad natural.

      https://plazamoyua.files.wordpress.com/2012/08/greenland-4000-years-kobashi-et-al.png

      http://plazamoyua.com/2012/08/18/groenlandia-el-color-de-la-camisa/

      ¿Te parece mirar demasiado atrás? Vale, miremos la serie de temperatura más larga que tenemos. Central England Temperature. Te hago un gráfico con con las tendecias de 30 años, desde 1.650. Tus rectas de regresión, que tanto te gustan. Cada punto es la inclinación de la recta de regresión de los 30 años anteriores.

      https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/03/cet-tendencias-30-anos.png

      Podrías decirme en ese gráfico cuando empezó a tener efecto esa imaginaria influencia del hombre sobre el clima.

      Saludos del asno descerebrado al asno listo. 😉

      1. Buenas. Lo de asnos estúpidos espero que no te lo tomes a mal. Me has obligado a recordar de dónde me venía esa expresión, y me he acordado de un viejo relato de ciencia ficción de Asimov. No encuentro el libro, pero recuerdo su contenido (creo): en el cuento, la humanidad está a punto de ser admitida en la Federación de civilizaciones galáctica (o algo así, lo leí hará treinta años), integrada por cientos de miles de ellas. Es el año 2100 o similar y se trata, para la Federación, de un mero trámite que se realiza casi a diario con una u otra civilización. Son muchísimas.

        La humanidad cumple todos los requisitos, ha alcanzado el nivel de desarrollo suficiente, y, según los estrictos cánones aplicados, hasta ahora tocaba esperar, pero por fin se ha traspasado el umbral técnico necesario, y hay que romper el silencio, interferir las comunicación de la Tierra y comunicarles a los humanos la buena nueva: “Hola, estamos aquí, llevamos miles de años observándoos y por fin estáis en condiciones de ser admitidos en la Federación”.

        Todo está bien, salvo por un detalle. El responsable final de la admisión de la civilización terrestre pregunta a su segundo: “Bien, y ¿dónde realizan las pruebas nucleares? Y el segundo, tartamudeando, señala: “En… en su propio planeta, señor”. Ante lo cual el responsable exclama “Asnos estúpidos” y tacha (por primera vez desde que existe registro de ello) a la Tierra como civilización admitida en la Federación.

        Viene a cuento el tema porque me parece que estamos en una situación similar. No dudo de que la prensa es sensacionalista. No dudo de que hay mucha demagogia y mucha ignorancia sobre el asunto. No dudo de que hay que hacer poco caso a lo que nos dicen. Pero también, sinceramente, me quedan pocas dudas de que nuestra acción continuada, a lo largo sobre todo de los doscientos últimos años, ha ido poniendo más y más piedrecitas en el devenir del “sistema” del clima.

        La Tierra es una entidad poderosa y que es perfectamente capaz de digerir golpes. A lo largo de su historia ha digerido potentes derechazos y ha sobrevivido, manteniendo a la vida en ella, aunque fuera mediante traumáticos cambios en las especies dominantes y cobrándose el precio de la extinción de otras.

        Los “estabilizadores automáticos” de que dispone la Tierra son fuertes y, estoy seguro, seguirán actuando en los próximos años sin problemas.

        El problema, en mi opinión, es la escala y la profundidad de las actuaciones que el ser humano está desplegando en el planeta. Pretender que su efecto es nulo. Pretender que no afectan a su futuro, o pretender que son uno más entre los miles de factores que inciden en el caótico devenir a largo plazo de nuestro clima, es, en mi opinión, poco realista. Nuestra acción es relevante. Nuestra acción es novedosa. Nuestra acción es profunda.

        Coincido en que ignoramos gran parte de sus consecuencias, y en que, en este como en otros muchos temas, hay más de periodismo y de sensacionalismo que de realidad en lo que muchas veces leemos. Pero tenemos una manzana a la que nuestro hormiguero está empezando a horadar la piel. Nada ni nadie, hasta ahora, había tenido la posibilidad logrado algo así: ni siquiera los cráteres siberianos o los meteoritos caribeños llegaron tan lejos.

        Somos muchos, disponemos de tecnología, y estamos alterando el entorno rápida e inconscientemente. El clima, y muchas otras cosas, dependen de nuestra actuación. Cada día más. No sabemos cuándo se romperá el equilibrio. No sabemos cuánto puede aguantar el planeta, porque exploramos territorio desconocido. Actuamos en muchos campos a la vez: en la composición de la atmósfera, en la composición del suelo, en el subsuelo, en el campo electromagnético, en todos los ecosistemas, etc, etc.

        Creer que nuestra actuación no tendrá consecuencias a largo plazo, me parece una irresponsabilidad. Sabemos poco sobre el asunto, es cierto. Pero la solución no consiste en emprender batallas con los alarmistas ni en discutir sobre tal o cual extremo dentro de tal o cual margen de error.

        Estamos embarcados en un planeta que tiene una dinámica interna que no controlamos. Pero, por primera vez en la historia, solapado junto a esa dinámica, está el hecho de que nuestra actuación como especie es perceptible a escala global. Influye. Moldea. Cambia. Construye. Destruye. Puede que la dosis que estamos administrando al planeta de esta nueva medicina que es nuestra actividad haya sido pequeña en el pasado. Pero cada día que pasa es mayor y además resulta acumulativa: me parece una irresponsabilidad pensar que esa nueva sustancia que nos estamos inyectando será eternamente inocua. Porque no lo será. Nada lo es.

        Y no sabemos, honradamente nadie sabe, si el planeta tiene la capacidad suficiente para digerirla o no. Y mucho menos sabemos cuánto tiempo más seguirá sin resultarle excesivamente indigesta.

        La existencia de un sistema previo que funciona y que oscila, estocásticamente o no, puede distraernos del hecho fundamental de que estamos incorporando a ese sistema elementos que no le eran propios. Y cuando se hace eso, siempre, el sistema busca nuevos equilibrios no explorados anteriormente. Y sus consecuencias pueden ser insospechadas.

        Así que la recomendación de andar con pies de plomo, la advertencia de que mejor no deberíamos alterar demasiado, o demasiado rápidamente, aquello que hemos recibido, es una advertencia en mi opinión sensata. Lo contrario, actuar como si no pasara nada, empeñarse en escrutar con detalle datos anuales, seculares o más lejanos para negar que lo que está pasando ahora PUEDE NO SER una desviación natural más, sino la consecuencia de nuestra propia actuación, eso, eso, eso sí que me parece arriesgado.

        Lo sensato es estudiar hasta el detalle. Lo sensato es no descartar que nuestra actuación puede resultar perniciosa hasta que no esté totalmente acreditado que no lo es. Lo sensato es explorar con cuidado el nuevo terreno que estamos pisando, porque jamás la Tierra lo transitó antes.

        1. También por primera vez en la historia de este planeta hay una especie que se preocupa del Medio Ambiente, y que incluso sería capaz de detener una de las supuestas causas más probables de cataclismos, la caída de un asteroide. Y gracias específicamente a los avances generados durante los últimos doscientos años. Total, que una especie insignificante (todos cabríamos holgadamente en Texas) que habita un planeta del que el 75% es agua y el 90% es inhóspito e inhabitable, ha conseguido sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida de una manera primero lineal y últimamente exponencial. Y todavía hay una parte (minoritaria quiero pensar) que quiere volver a nuestros ancestros y adorar ciegamente a la Pachamama obviando los fundamentos de la Ciencia y depreciando, cuando no rechazando abiertamente, todos nuestros logros y conquistas. Qué no cuenten conmigo, y que no cohíban la risa-pena que me provocan.

          1. No sé de quiénes hablas, la verdad. La discusión sobre el cambio climático es una discusión científica, que trata sobre evidencias y dudas, sobre hipótesis y posibilidades. Nada que ver con el olvido de los fundamentos de la ciencia.

            El oscurantismo es, precisamente, lo que practican otros. Otros, por ejemplo, que en Estados Unidos luchan por apartar la evolución de las escuelas o ponerla al mismo nivel que la Pachamama del creacionismo. Otros, que en un 99% (no sé si será casualidad) niegan la posibilidad de que haya un cambio climático achacable al hombre.

            Porque de posibilidades, y no de certezas, estamos hablando. Al menos es de lo que estoy hablando yo.

            Un saludo.

            1. Si, en USA hay algunas sectas cristianas que niegan la Teoría de la Evolución, pero son una anécdota ridícula, y la mayoría de los colegios y universidades, incluidos los cristianos, enseñan Darwin sin mayor problema.

              Sobre el “meme” de los que “niegan” la posibilidad de que haya un cambio en el clima terrestre achacable al hombre, pasa tres cuartos de lo mismo, seguro que los hay pero son una minoría irrelevante.

              Otra cosa son los que piensan que la contribución del hombre al Cambio Climático es real, pero muy probablemente imposible de cuantificar y de ninguna manera peligroso para el Medio Ambiente. Y no tiene nada de particular, a eso apuntan las evidencias, y lo demás tiene mucho de fanfarria mediática, mucho de Ciencia altamente especulativa, y todo a su vez rebozado en política y presiones de los distintos lobbies implicados.

              Así que tranquilo, yo no me preocuparía mucho, y te aseguro que has dado con el mejor sitio en España para que separes el grano de la paja.

              Saludos.

        2. José, yo creo que estás dando un salto completamente en el vacío. Y lo de asnos no me molesta nada; me divierte.

          El salto. La escala y profundidad de “las acciones” del ser humano no pueden tener un efecto nulo. Vale, ¿y qué quieres hacer con eso? ¿Eliminar toda acción humana, porque pertenece al conjunto de “las” acciones humanas?

          Imagina que los humanos anatómicamente modernos hubieran acabado, cazando, con la megafauna del hemisferio norte extratropical. Y con la megafauna, habrían acabado con las estepas, conviertiéndolas en bosques. Es una hipótesis muy aceptada. Y supondría, sin duda, una acción de enorme escala (hemisférica , nada menos) y profundidad. Incluso climática global. ¿A dónde crees que nos lleva tu filosofía? Probablemente al Neandertal.

          No, lo siento. El CO2 es el CO2. No es “las acciones humanas”. Y lo que sabemos (de saber, no de imaginar o de especular) es que es una bendición.

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