Por fin somos todos iguales (Act.)

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Iguales en la idiocia

Energías „renovables“ (esas que según el primer principio de termodinámica sólo son transformables), sueldo mínimo interprofesional (el que decide ‘alguien’ que cuesta como mínimo mi trabajo), protección del clima (¡basta ya de lluvias en Asturias en verano!), impuestos y/o primas sobre la emisión de CO2, alimentos bio (¡por fin dejamos de comer manzanas de plástico!), bolsas de plástico a un euro en el súper (las están cobrando dos veces) …. Si todo esto le parece bastante razonable, podemos afirmar ya que lo han conseguido.

Ciudadanos con conceptos morales y sistema de valores propios son un peligro potencial para la autoridad del estado. Por eso nos inculcan una moral alternativa con manual de usuario sencillo. Lo hacen a través de las leyes que nos ahorran pensar y desarrollar normas morales propias. La propagación de las llamadas verdades políticamente correctas, revestidas de irrenuciable calidad moral, resulta sencilla si recitamos a diario el credo de la justicia social/impositiva/climática/ … y lo que ellos decidan declarar justo.

Esta simplificación en cómo se transmite un mensaje, cómo se justifica y cómo hacemos de él un principio moral sustituye cualquier complejo razonamiento filosófico, incomprensible para la mayoría, caro en tiempo (hay que leer, comprender y asimilar), irrelevante para el televidente común. El, probablemente así deseado, pobre nivel educacional y cultural de la mayoría, la incapacidad manifiesta para hacer uso correctamente del propio lenguaje y la incidencia de los medios de comunicación en estos defectos favorece el embobecimiento mayoritario ante las letanías de cualquier “ilustrado” o “político” capaz de juntar cuatro letras más doctamente de lo que nos parece “normal”. Alabamos al “erudito”, pero no le entendemos. No es necesario, basta decir sí. !Como „todo“ el mundo!

Lo han conseguido: somos todos iguales en la idiocia políticamente correcta.

ACTUALIZACIÓN:

Josh nos retrata la "Vuelta de los alarmistas" Fuente:  http://www.bishop-hill.net/blog/2014/3/31/the-alarmists-return-josh-268.html
Josh nos retrata la “Vuelta de los alarmistas” Fuente: http://www.bishop-hill.net/blog/2014/3/31/the-alarmists-return-josh-268.html

He contrastado las fuentes, las he mirado una y otra vez… y ya puedo afirmar con rotundidad … que tenían un plan! Existe un plan! Hay un plan! Aún no me lo creo: Rajandra Pachauri anunció en 2009 lo que leemos hoy en la prensa “seria”:

el plan de Pachauri y co.
O Pachauri es ciertamente profeta, o tienen un plan. Esto decía en 2009.

 


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7 comentarios en «Por fin somos todos iguales (Act.)»

  1. Yo no acabo de ver lo del “fin está cerca”. Además de lo que apunta Luis sobre el buen uso de los recursos, están apareciendo nuevas formas de extracción de energías (shale oil/fracking) y otras, como el carbón, lejos de agotarse o desaparecer, resurgen con nuevos bríos en Reino Unido o China con la construcción de enormes centrales térmicas a base de “coke”.
    A veces creo que lo del “peak oil” no es más que otra soflama alarmista para asustar al pobre ciudadano y vaciarle los bolsillos. De hecho, el alto precio que pagamos por nuestras fuentes de energía se debe más a altos impuestos que a incremento real del valor del producto.

  2. Me haces recordar a Valle Inclán y sus “Divinas Palabras” que no fueron más que una cita de perdón pero…¡en latín!.
    Eso fue así y sucedió en nuestra historia tras los bárbaros los que –con desiguales monarquías- llegaron hasta el siglo XIX, pero sólo se significó tras la segunda guerra mundial.
    Ciertamente hemos llegado a una situación en la que la posibilidad de ser entendido es suficiente para que lo sea.
    Pero esto no es más que una banalidad; se entiende sólo lo que el emisor del lenguaje así lo quiere. Y ahora no es la traducción del latín: vale con unas buenas emisoras de radio o televisión y una prensa subordinada y ¡no te enteras más que de lo que seas capaz con la lectura de los clásicos!.
    Algo a los que muy pocos están dispuestos.
    Saludos.

  3. Gracias Luis, en gran parte comparto tu argumento que será la necesidad (y el mercado) los que pongan en valor a las renovables en las próximas décadas, solo te hacía ver que el asunto del peak oil va en la linea de otras catástrofes “el fin está cerca” que tratas en este interesantisimo blog, y que puede hacer justo lo contrario, renovar el esfuerzo en subvenciones y primas con el argumento del fin del petroleo.

    1. Lo cual las llevaría al absoluto desastre, por las razones que te comento más arriba.

      Por otro lado, los catastrofistas siempre olvidan un aspecto fundamental en sus mensajes: la durabilidad de un recurso depende no sólo de su cantidad total, también del uso que hacemos de ellos. Mejores tecnologías aumentan la vida de los recursos. Siempre ha sido así.

  4. Sobre el tema de renovables y en general el asunto energético ¿qué te parecen los puntos maximalistas del peak oil?. Creo que va a ser un argumento en alza en pro de las renovable…

    1. Hola Pablo, bienvenido a Desde el exilio.

      Soy un absoluto partidario del desarrollo de sistemas de transformación energética no dependientes de recursos finitos. Más allá del hecho de que las reservas de crudo mundiales se puedan agotar o no, me preocupa el encarecimiento de esa materia prima, absolutamente necesaria para la fabricación de otra infinidad de productos mucho más interensates que los combustibles. Medicamentos, catalizadores, plásticos especiales… la lista es larga. Y mientras no tengamos alternativas, debemos procurar asegurar al máximo las reservas de esta materia prima como tal.

      Desde el punto de vista de la presencia de la especie humana en el planeta, las fuentes de energía no finitas son el sol, las mareas, la geotermia y sus derivados (el viento es fruto de procesos de convección generados por la irradiación solar, por ejemplo). Por ello es indispensable el desarrollo de las tecnologías necesarias para el mejor aprovechamiento -mediante transformación- de esas fuentes de energía. Hoy nos encontramos en los albores de esas tecnologías y mucho me temo que la intervención estatal no solo ha contribuído a desvirtuar el mercado (como hace siempre) de las mismas, en este caso también al empobrecimiento del esfuerzo innovador.

      Un sector como el energético, en verdadera libertad de mercado y pura competencia, es capaz de generar por sí solo el know-how necesario para mejorar y optimizar la efectividad de los sistemas de transformación energética de que disponemos hoy. La entrada del estado mediante subvenciones y primas sujetas al cumplimento de determinandas “normativas técnicas” no sólo impide el desarrollo rápido de alternativas, fomenta la comodidad del productor, pues le asta con asegurar el reembolso de su inversión y los intereses calculados.

      Saludos.

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