No son las etiquetas, son las ideas

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Asistimos estos últimos días a una apasionante discusión entre liberales (y no liberales) sobre qué y quién es liberal y sobre cómo llevar adelante un partido liberal en España.

Ya les adelanto ahora –pueden pasar página si lo desean, pues- que yo no les voy a proporcionar ninguna solución mágica  a ningún problema. Simplemente porque creo que los desencuentros solo se solucionan o bien mediante la capitulación de una de las partes, o bien mediante la consecución de un compromiso, un pacto. Participar en una discusión con el único fin de escucharse a sí mismo es tan estéril como plantar piedras en un campo. Cada desencuentro ha de ser un lugar de aprendizaje, de crecimiento.

Etiquetas liberales las hay a montones: liberal clásico, liberal manchesteriano, ordoliberal, nacional-liberal, liberal austríaco, ultraliberal, neoliberal, liberal-conservador, liberal-progresista, libertario, …. pero dudo mucho que usted se sienta 100% cómodo bajo ninguna de ellas. En el fondo, lo que nos identifica a las personas no son las etiquetas, son nuestras ideas y nuestros actos.

Hablemos de las ideas.

lovefreedomDegradar la libertad a la categoría de herramienta ideológica, de entelequia que nos ayuda a posicionarnos socialmente frente al poder, o la injusticia o cualquier otro concepto elude su característca más elemental: el acto libre es también posible en ausencia de contexto, por cuanto que sustancia la voluntad expontánea de quien lo realiza. Y ello no necesariamente desde una valoración positiva (en sentido de afirmación) de lo pensado o percibido. La libertad sustancia la capacidad de ejercer control sobre la propia voluntad.

De niños aprendemos palabras como libertad o responsabilidad y las usamos como si tal cosa hasta que un día tropezamos con alguien que nos pregunta de qué estamos hablando. Es el momento en el que debemos situar en el mapa de la lógica los conceptos aprendidos y con los que tan alegremente jugábamos. Sólo entonces nos damos cuenta de  lo innecesario de nuestra “nueva” idea del hombre, o de su libertad. El libre albedrío sobre el que tantos filósofos han escrito y escribirán ríos de tinta no es una sucesión de palabras. La libertad no es un mote del egoísmo, ni una entelequia formulada con letras. Nuestros actos son más libres cuanto mejor expresen lo que somos, en nuestra totalidad. Y visto así, he de reconocer que serían escasos. Somos más libres cuanto mejor podamos desarrollar nuestra existencia dando carta de realidad a nuestras potencialidades. La libertad es el ámbito de la persona en el que se puede hacer posible que el yo sea yo y no el nosotros.

Pero decía Ortega y Gasset que: “Cuando un loco o un imbécil se convence de algo, no se da por convencido él sólo, sino que al mismo tiempo cree que están convencidos todos los demás mortales”. Frase que no debiera preocuparnos en exceso en sí misma, pero que se convierte en potro de tortura para el espíritu si seguimos leyéndole: “La diferencia entre el inteligente y el tonto consiste en que aquél vive en guardia contra sus propias tonterías, las reconoce cuando apuntan y se esfuerza en eliminarlas, al paso que el tonto se entrega a ellas encantado y sin reservas.”

Es el punto en el que me planteo si soy un loco cuando, maniatado por la fe en mis ideas, considero que los demás deben entender su libertad tal y como la entiendo yo. No, no deben. Cuando considero que todo el mundo debe participar de mi felicidad en libertad, tal y como yo me la imagino. No, no deben. Cuando olvido que la condición necesaria para que yo sea más libre es que el otro pueda serlo también, evitando escrupulosmente ser yo quien abona su camino con impedimentos a su libertad. No, no lo olvido.

¿Qué queda entonces?

Hablemos de nuestros actos.

2bigstockphoto_happy_sun_103457Estoy absolutamente convencido de que luchar diariamente, sin miedo y con firme voluntad por mi libertad individual es uno de los pilares en los que se basa mi felicidad familiar y profesional. No soy más libre porque soy feliz. Soy feliz porque lucho a diario por conservar mi independencia. Ignoro completamente qué le hace feliz a usted.

Es por ello que mi opción política siempre será aquella que menos trabas proponga para la acción del otro. Mi opción policia siempre será la que menos viva de lo que yo considero supersticiones ancestrales.  La más vieja de estas supersticiones es aquella según la cual son las fuerzas de la naturaleza, los fantasmas y los demonios los que determinan la acción humana. Los fantasmas y demonios del hombre moderno se esconden bajo nuevos nombres: clase, raza, pueblo, estado, pobreza, igualdad. Aquél que cree que la cultura, la prosperidad, la seguridad, la formación, la solidaridad sólo pueden ser generadas y administradas por un poder externo –los Dioses, el “Pueblo”, el Estado – y no por la acción individual de cada uno de nosotros, aspirará a controlar este poder.

Yo no necesito convencerle a usted. Pero podemos ir de la mano parte de nuestro camino para conseguir que él (sí, ha leído bien, no hablo de usted y yo, hablo de otro) sea más libre, más dueño de sí mismo, más socio que súbdito. En mi perfil de autor en este blog dejo clara mi intención:

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores. Darse cuenta que mantenerse en estado contínuo de aprendizaje es un paso esencial para garantizar la propia libertad. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

Es mi burda forma de ser pragmático. He buscado compañeros para ese camino, y creo haberlos encontrado en el P-Lib. Es mi decisión particular, tras haber leído su programa, haber conocido a sus responsables. Es imposible estar de acuerdo con todo al 100%, más que nada porque yo nunca estoy de acuerdo con nada al 100%. Pero acepto voluntariamente el compromiso que supone mi contrato con esas otras personas. No es la opción de todos, no puede serlo. La suya tampoco, probablemente. Es lo bueno de la acción responsable: ¡podemos elegir!

Ahora puede usted ponerme etiqueta, si lo desea.

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9 Respuestas a “No son las etiquetas, son las ideas”

  1. Desde el indeterminismo frente al libertarismo ambos transcienden a que se mantiene el libre albedrío con lo cual abjuran del determinismo (algo que personalmente detesto pues si creyese en él estaría en Málaga soporíficamente obnubilado por el sol y…¿para qué más?).
    Es importante nuestra postura frente al determinismo. Si aceptamos a Spinoza y Schopenhauer ambos nos abocan a que acabaremos haciendo aquello a lo que estamos sujetos sean los que sean nuestros actos ‘voluntarios’ previos.
    Si fuera y creyese en ello ni me interesaría ni intervendría en este tan interesante foro.
    Como no es así me permito matizar a Luis I. Él mismo nos dice “Somos más libres cuanto mejor podamos desarrollar nuestra existencia dando carta de realidad a nuestras potencialidades”.
    Es claro que nos crea una doble interrogación:
    1ª.- ¿Es que realmente somos libres para desarrollar nuestras potencialidades?
    2ª.-¿Cómo interpretamos una realidad a la que nos abocamos si nuestras potencialidades no surten los efectos deseados?
    Así, SÍ que me encuentro con un devenir diario que con palabras del autor:
    ‘Yo no necesito convencerle a usted. Pero podemos ir de la mano parte de nuestro camino para conseguir que él (sí, ha leído bien, no hablo de usted y yo, hablo de otro) sea más libre, más dueño de sí mismo, más socio que súbdito. En mi perfil de autor en este blog dejo clara mi intención’
    Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores….No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas
    Personalmente casi estoy al 100% de Luis I.; pero…el dichoso pero… sí que me permite matizarle en que es nuestra naturaleza humana (¡jamás hemos de olvidarlas incluso en la metafísica” ) “llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas” (sic).
    Entiendo que todos deseamos el estadio reflejado por Luis I., pero además de poseer el albedrío debemos recordar que es mortal cual nosotros.
    Visto así entiendo que no debemos obviar nuestra libertad pero que cuando dejemos de ser activos –y yo me siento en tal fase pues mi edad no puede competir con la juventud en nuestro moderno reparto de derechos y deberes- el albedrío resulta indiferente (¡parece intrascendente lo que digo pero es absolutamente vital!)
    *Lo siento Luis: Sigo sin adscribirme a P-Lib. Lo haré cuando me digas si me lo explicas ad libitum, o sea, tras convencerme de que el futuro está incluso. Pero seguro que encontramos un meridiano común. Un abrazo. Ángel

    1. Estimado Ángel, dado que conozco tu situacon, comprendo perfectamente tu comentario. Pero:

      Tu voluntad es escribir aquí, enviar correos, informar, es tu manera de actuar. La que puedes. Permíteme defender tu liberttad para seguir haciéndolo como lo haces 🙂

  2. Pues Luis, yo aprovechando que invitas a ello te voy a etiquetar: tu mismo y este blog que entiendo es tu creación y tu responsabilidad es un ejemplo de inteligencia y tolerancia, al que llegué por casualidad, creo que desde la web de la “nueva ilustración” y sus interesantísimos contenidos.
    Por cierto y este es un tema que no se ha tratado o al menos yo no lo he visto explícitamente expuesto: personalmente encuentro una conexión entre ciencia y liberalismo o más en e general entre ciencia y acción humana específicamente política.
    O dicho de otra manera: tal y como yo lo veo la ciencia no puede decirnos cual es el mejor camino u opción política o moral pero si puede ayudarnos, aunque sea de manera indirecta a descartar algunos que se sustentan en simples mitos.

    1. Por ejemplo y enlazando con un debate pasado en el que criticaba la idea de violencia como algo impuesto al individuo: si analizamos el desarrollo y contenido de los últimos hilos (desde el que se iniciaba con la intervención del Sr. Pina negando la condición de liberal a Vox y los subsiguientes, éste incluido) desde la óptica de la biología podemos identificar comportamientos biológicos paradigmáticos de especies como la nuestra: tribalismo, territorialidad, agresivividad y junto a ellas tb inteligencia, dominio del lenguaje para influir en los otros, solidaridad, altruismo, empatía etc etc.
      En fin, exactamente lo que somos y nada más que lo que somos: sencillamente, humanos, como los otros 6000 millones con los que compartimos este planeta.

  3. Buenos días,

    A pesar de no escribir, os sigo leyendo. Y francamente el debate actual me parece interesante. Ojo -y no os lo toméis a mal- en el fondo me importa un pimiento, ya que tengo dos niñas pequeñas que atender y un trabajo al que dedicar mi tiempo, por lo que no puedo menos que presenciar todo un poco como quién ve un buen espectáculo deportivo que le guste, pero atendiendo a los niños que tiene a su cargo al tiempo.

    Yo sí que me considero liberal-conservador, y lo utilizo para definirme. Otra cosa es que eso se use como arma arrojadiza. Eso sí, el PP actual no me gusta ni un pelito, pero lo de alrededor aún menos. Y en eso incluyo el P-Lib, tristemente.

    ¿Y por qué tristemente? Pues porque, como bien explica Daoiz en el anterior post, tengo la sensación de que están más preocupados de la pureza de las ideas al estilo platónico, que de la realidad misma que los rodea. Sus posiciones en muchas ocasiones me resultan un tanto chocantes, más que nada por lo naif de las mismas. Ejemplo del programa (web: http://www.p-lib.es/wp-content/uploads/2012/07/PPM-del-P-LIB.pdf)
    No creemos en el llamado choque de civilizaciones. Constatamos que el
    verdadero choque se da entre las élites de los países refractarios a la
    globalización, por un lado, y sus propios ciudadanos que buscan acceder
    a las libertades, el comfort, el estilo de vida y las oportunidades de
    Occidente, por otro.

    Esto es ignorar directamente la situación real de los jóvenes de origen africano o asiático y entorno musulmán que están teniendo lugar en UK y Francia. Es, directamente, aplicar una visión utópica casi Roussoniana a la realidad que existe ya hoy y negar la misma.

    El problema de cualquier acción política basada en una utopía, y a mi juicio el liberalismo ultramontano, ancap… y sin ambages de ningún tipo lo es, es que pierde de vista la realidad y se recrea en la perfección de su concepción. Es un poco el famoso “es que eso no es el verdadero socialismo” que tantas veces hemos escuchado. Adicionalmente, la libertad total, resulta encontrarse con una paradoja que siempre me ha hecho cierta gracia y que nunca nadie me ha sabido resolver, a ver si tengo suerte.

    Pongamos que realmente conseguimos una sociedad absolutamente ideal en el sentido de libertad. Todo el mundo es libre de actuar como decide y no hay reglas más allá del respeto total a las decisiones personales que no afecten a terceros y los contratos privados fimados. Bien, puestos en situación, en ese contexto, ¿qué impediría que alguien se vendiese a sí mismo como esclavo? Porque claro, si alguien es libre, debe ser libre para poner precio y vender su propia libertad por una contraprestación en un contrato privado, y, al hacerlo, obviamente deja de ser libre. Es decir, tendríamos una libertad total en la teoría que potencialmente podría engendrar una esclavitud sin medios para oponerse a ella.

    Lamento no poder extenderme más, porque creo que tenemos chicha. Pero sólo por terminar, si ya tenía serias dudas sobre votar al P-LIB o no, aunque fuese como brindis al Sol sabiendo de la inutilidad de mi voto, tras “el affaire VOX” creo que ya sí que tengo claro que este partido para mí no es ya una opción.

  4. Como no podría ser de otra manera, comparto tu reflexión y también el comentario de Juan Antonio. Anoche, charlando con nuestro común amigo y compañero de partido Diego Ruiz, me abrió los ojos sobre un factor que quizá ninguno de nosotros haya tenido suficientemente en cuenta: el generacional.

    A mi juicio, entre los liberales españoles, muchísimo más que en cualquier otro sector ideológico, hay una brecha generacional enorme. Como los liberales de la Transición al final tiraron la toalla, prescindieron de partido propio y se entregaron a la AP de Fraga para refundirse en el nuevo PP, y como durante un cuarto de siglo sólo han convalidado todo lo que el PP hacía, nuestro liberalismo quedó confinado a los clubes y ateneos. Allí se arreglaba al calor de la chimenea España, el mundo y el liberalismo, pero ninguno de los tres se daba por enterado. Y no se hacía partido porque ya bastaba el PP, al que se consentía todo: conservadurismo, nacionalismo, privatizaciones con cuaderno azul, monetarismo, etc.

    Y al no hacer partido, no se hacía CANTERA. El liberalismo languideció sin renovarse porque faltó savia nueva, y así en España “liberal” ha llegado a significar cosas distintas de lo que significa en la mayoría de los países de nuestro entorno. Ha llegado a significar una de las familias más rancias de todo un amplio “centroderecha” difuso y carca que no conecta con la gente joven. En parte el fenómeno es mundial: hoy los jóvenes estadounidenses que aquí llamaríamos liberales se pirran por Ron Paul o Gary Johnson, y van a Occupy Lo Que Sea y se baten el cobre con los colectivistas explicando el fraude monetario, por ejemplo, pero en cambio rechazan a los conservas biempensantes del republicanismo mainstream.

    Aquí, salvando por supuesto todas las diferencias, sobre todo de tamaño, nuestro partido está felizmente plagado de jóvenes que no se conforman con un liberalismo a medias. Eso no quiere decir que hayamos de caer en extremismos (por otro lado, qué es extremo y qué es moderado, es siempre subjetivo). Pero es evidente que estamos haciendo nosotros la cantera que no se hizo durante tres décadas. Y, sintiendo mucho que otros liberales más moderados o más posibilistas, o más diplomáticos nos lleguen a descartar (y sintiéndolo de verdad, y con preocupación porque es un problema), a quien no podemos defraudar es a esa cantera, a los liberales de mañana que ya hoy se suman con intensidad a nuestro movimiento.

    Si los liberales de ayer, nuestras peñas de simpáticos notarios y rotarios (a los que de verdad aprecio), son tibios y suaves, nuestros jóvenes liberales son más entusiastas, radicales y libertarios. Si los primeros se han acomodado al sistema, los segundos quieren desmontarlo. Si a los primeros les sirve un PP o un Vox, porque, en fin, los temas morales les importan un poco menos (o directamente los comparten con estas formaciones), o porque han renunciado a que el Estado se quede en el maravilloso 10% que publicasteis en DEE, a los segundos les repatea esa posición claudicante que sólo prolonga la desactivación política del liberalismo. Personalmente, creo que es crucial, esencial, la existencia de una opción que SÓLO sea liberal. Me encanta la autodescripción de una simpatizante nuestra en Twitter: “Liberal también en lo económico”. Es que ya está bien de tener que dar explicaciones por ser liberales en todo, por querer que avancen simultáneamente todas las libertades. No concibo un liberalismo sólo económico, como no lo concibo ocupándose sólo de las libertades personales y no de la libertad económica. Esto parecerá radical en España, nuestro país tan different, pero es lo normal en el liberalismo de Andorra para arriba. A partir de ahí, todas las críticas de estrategia, de comunicación, de lo que sea, son bienvenidas aunque pueden no tener en cuenta las enormes trabas y limitaciones que afrontamos.

    Mientras el liberalismo de ayer se une a quien sea, renuncia a lo que sea (incluso a lo importante), creo que el de mañana tiene que hacer las cosas de forma diferente y empezar desde hoy, construir con paciencia y con honestidad intelectual, sin esconder las ideas aunque sí haga después el marketing electoral que toque. Es que si no lo hacemos así, más valdría no hacer nada. Menos mal que junto a los jóvenes más entusiastas tenemos también un puñado de personas que combinan la misma juventud interior con la experiencia y el savoir faire que te caracteriza. Ahora, como hombre de ciencia que eres, ya puedes ir descubriendo como clonarte porque nos hacen falta muchos más. Un abrazo.

    1. Después de contestar a Luis I. sobre su apunte “No son las etiquetas, son las ideas”, sigo y me encuentro con el escrito de Juan Pina; francamente Sr. Pina: para mí es absolutamente descorazonador.
      1º.- Soy de una edad en la que con facilidad puedo aparecer en una esquela del periódico local. Sigo con inquietudes especialmente las que nos abocan a un fin de estancia tangible. No tiene más importancia que la que supone que sistemáticamente nos excluyen múltiples patrones sociales. (v. en su misiva “nuestro partido está felizmente plagado de jóvenes que no se conforman con un liberalismo a medias” y “Si los liberales de ayer, nuestras peñas de simpáticos notarios y rotarios (a los que de verdad aprecio), son tibios y suaves, nuestro…”).
      2º.-Cuando nos habla de las distintas significaciones del hecho liberal, lo siento pero no sé aclara. No sé si nos dice que estamos obsoletos los edad ya muy madura (¿¡sólo en España!?). Los que hemos intentado vivir como liberales desde luengos años ha – con más o menos dificultades- ¿estamos out-side?. Al menos a mí no me resulta ofensivo, simplemente me encuentro jocosamente divertido por quienes me lanzan un mensaje de juventud. ¡Cómo si ser liberal dependiese de la edad!.
      3º.- Claro está que yo no voy a adscribirme a su partido; sólo me reservo mi voto. Por tanto muy difícil es que encima lo hiciera a quien notoriamente me desconoce (por no decir que me desprecia).
      Saludos (*)
      (*) Y con perdón no le deseo éxito en sus iniciativas; no, no me gusta su P-Lib; poca libertad transmite y conceptos sectarios sobre LA LIBERTAD. ¡Qué pena!

  5. Yo también simpatizo con el P-Lib. Vengo del PP, al cual voté en muchas ocasiones. Desde 2008 he dejado de votarles y no lo haré nunca más. Me gusta la lectura y me gusta pensar, reflexionar, contrastar. Es por eso por lo que he llegado, después de un lento proceso mental y de profunda reflexión personal, al convencimiento de que la opción liberal que representa el P-Lib es, por ahora, la que más se aproxima a mi modo de ver las cosas. Dicho esto, me parece que sus dirigentes tienen creencias y posicionamientos nada disparatados en el mundo globalizado de hoy, lo disparatado es seguir pensando que el conservadurismo o el socialismo sirven a estas alturas para algo que no sea echarlos al cubo de la basura, vistos sus resultados prácticos. Mucho ánimo al P-Lib y desearos que sigáis creciendo mucho más, cada año más, y que seais el referente liberal de miles y miles de españoles.

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