El fútbol es como la política de los chimpancés.

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Ayer me regalaba un sastre, por la calle, una especie alfiler adornado, medalla, o como se llamen esos florilegios pinchables, que figuraba ser una corbatita con los colores del Athletic, muy llamativa. También podía parecer de lejos un pequeña flor de lis rojiblanca, que no parece algo muy apropiado para ir a pitar a un Borbón. Era un regalo para presentarse, y dejar su publicidad con un ambiente mas a favor.

Éramos dos en ese momento, y le dijimos que no. Sin más explicar ni pensar, un puro quitarse el presunto incordio de encima. La emotividad futbolera no había funcionado, y basta.

Pero no, no bastaba con eso. El bueno del sastre, que no era más que un tío majo y muy normal esforzándose por su negocio con mucho mérito, no entendía la rareza. Es un regalo, es bonito, es oportuno (por la final), y son de Bilbao, ¿cómo pueden rechazarlo? Y puso cara de extrañeza y decepción, y como diciendo … pero si no muerdo. Así que no quedaba más remedio que añadir alguna explicación, y el otro fue más rápido: es que somos del Barsa.

Al parecer eso funciona, y viene a ser como decir: anda, vete a tomarte un vino. Pero yo me quedé a disgusto, porque hubiera querido contestarle otra cosa. Pero no tengo una frase rápida y que se entienda fácil para explicarlo. Algo como este dibujo:

Que creo que se entiende, y es menos pedorro que lo que tendría que haberle dicho al sastre: -No gracias; realmente estoy más en contra que a favor del Athletic de Bilbao.

Están todos los políticos (que todos reconocemos en general como una panda de payasos enganchados a una droga) proclamando altisonantes que no ese haga política con el fútbol. ¿Y qué piensan que es, deporte? Puede que sea deporte desde el punto de vista del jugador. Y también desde el punto de vista de una minoría no significativa de espectadores. Aquellos que aprecian al equipo que lo hace bien, a su entender. Los que van al campo a disfrutar de buenas jugadas y buen juego, lo haga quien lo haga. Pero esos son tan pocos, que podemos perfectamente descartarlos dentro de la masa. No cuentan. La inmensa mayoría, prácticamente la totalidad, va a apoyar a “su” equipo, lo haga como lo haga, y juegue como juegue el equipo “enemigo”. No es más que la guerra ritualizada, y normalmente incruenta, de una panda de cafres contra otra panda de cafres. Algo parecido a la algarabía que se monta cuando se cruzan en la selva dos bandadas de chimpancés, con gran exhibición de todos de amor por “los míos” y odio por “los otros”. Es la base de la cohesión del grupo. Y la base de la política, que no es más que una lucha ritual por el poder, entre varios grupos más o menos gamberros. A veces los grupos son asesinos, además de gamberros, pero normalmente no.

Pachi López dice que las que van a participar en la final de la gran pitada son dos “enooormes aficiones”, que se portarán muy bien si no entra Esperanza Aguirre a enredar con política. Sospecho que Pachi, con tantas y tan caras lecciones de vascuence que recibe, no ha podido dedicarse nunca a estudiar los intríngulis de su propia lengua (que no lengua propia, según él).

RAE:

enorme.

(Del lat. enormis).

1. adj. Desmedido, excesivo.

2. adj. Perverso, torpe.

Supongo que quería decir aficiones admirables o ejemplares, solo que no sabe la lengua que habla. Pongamos que es eso. Y pongamos que yo no veo nada admirable ni ejemplar en participar en un campeonato que luego te dedicas a despreciar con gran ostentación, y pitada al anfitrión. Siguiendo, además, las consignas de una de esas bandas de gamberros que se caracteriza por sí estar con el asesinato. Es por eso que Pachi cogería encantado el regalo del sastre, y yo no. Y por lo que estoy más en contra que a favor del Athletic de Bilbao. Creo que hay que ser un poco bruto para que te guste “lo tuyo”, cuando lo tuyo está mal. Lo contrario de lo que opinaba el nazionalista vasco Maqueda Lafuente, Javier y senador él, que lo expresaba [–>] con la conocida concisión que suele practicarse en el País Vasco.

 “Quien no se sienta nacionalista ni quiera lo suyo, no tiene derecho a vivir”

Apuesto a que si los chimpancés hablaran, lo dirían igual.

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5 Respuestas a “El fútbol es como la política de los chimpancés.”

  1. Pues a mí me ha gustado tu comentario. Creo que llevas toda la razón. Muchos aficionados no saborean el futbol como un deporte y con un respeto estricto hacia el rival. Muchos se dejan llevar por el uso “politiquero” de los equipos y, probablemente sin darse cuenta, acaban sirviendo a una identificación “sentimental” que tienen que ver más con los instintos más primarios de los simios de pertenencia a una “tribu” frente a “los otros”. Por eso al nacionalismo (de cualquier tipo), le viene bien esa orgía tribal en la que se convierte el futbol. Posteriormente, ese “sentimiento” de pertenencia a un “colectivo” permite a los políticos nacionalistas cometer atropellos en contra de “los otros”, “los maquetos”, “los parias”, “los no-nacionalistas”,… imponiendo una constante discriminación, coacción y violencia sobre los derechos individuales a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la igualdad ante la ley de “los otros”. Se imponen los “sentimientos” por encima de la razón, del respeto y de la tolerancia hacia los demás. Eso sí, todas las discriminaciones se realizan en nombre del grupo, de la tribu, del pueblo elegido o de un movimiento político para mayor loa al dinero, poder y corrupción de una clase dirigente. Por eso, al menos a mí, me gusta jugar al futbol (deporte) pero huyo de asistir como espectador a los partidos de futbol en donde observas a miles de personas comportarse como “energúmenos” (“simios”). Evidentemente, no todos los aficionados son así pero, algunas veces, algunos preferiríamos jugar a la petanca… Un saludo,Angel M. Rothbard  

    1. Perdona, Rothbard, que se había quedado el comentario en “moderación”. No sé por qué, tal vez por el enlace a LD. O por ser el primero.

    2. He mandado a la papelera uno de sus comentarios que había ido a la carpeta del Spam por duplicado. Perdón por las molestias.

  2. Pues qué pena. Supongo que cuando ZP ganaba las elecciones esperabas una invasión y te repugnaba cualquier sñimbolo español. No quiero imaginar adónde hubieras mandado un pin de España. N-U-N-C-A más votaré a Esperanza Aguirre. Porque yo, aragonés y muy español, cuando esté en el Calderón con mi hijo de 4 años me acordaré de Esperanza Aguirre. Y de ti. Siempre he pensado que los blogs son la más exacta réplica de la masturbación de los mandriles.

    1. ¡Qué quieres, Debaser! Que siempre hayas pensado eso de los blogs no quiere decir que que siempre hayas tenido razón. Puede querer decir que siempre hayas estado equivocado, por ejemplo.

      ¿Un pin de España? Cuando Franco, lo hubiera mandado a tomar vientos, y con bastante crudeza. Porque España, entonces me agredía. Ahora ya no, y no me pondría ese pin (ni ninguno con simbología de grupo), pero no le haría ofensa.  El Athletic y el ambiente de Vasquilandia en general me agreden actualmente, y rechazo sis pins tan sonoramente como haría con los Españoles cundo la dictadura.

      No espero que lo entiendas. 

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