OCHO AÑOS de mentiras, vergüenza y deshonor.

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No es aceptable que las pruebas de un crimen desaparezcan en su camino al juzgado.
Tampoco es aceptable que el juez ni siquiera indague qué ha sido de las pruebas.
Pero eso pasó con los atentados del 11 – M. Eso y muchísimas irregularidades más.

¿Se imaginan, en cualquier país civilizado, que, en un atentado con casi 200 muertos, con vagones enteros de tren con restos de explosivos.., y que al final al juicio lo que llegan son 100 gramos de tornillos que encima han sido lavados con acetona?

Y ese es el problema: que ni los jueces, ni los políticos, ni la opinión pública ni los medios de comunicación, salvo contadas excepciones, dijeron nada.

Porque, seamos serios y claros, si los trenes no fueron procesados como se hace en cualquier episodio de CSI fue porque alguien sabía que los resultados de los análisis no iban a dar el resultado que se “esperaba” y ese alguien podía hacer, y de hecho hizo, desaparecer las pruebas.

Si los resultados de los análisis, en caso de haberse realizado, hubiesen dado lo que se “esperaba” entonces se habría analizado hasta el último gramo de las toneladas de hierros retorcidos y otros restos de los trenes.

Me entienden ¿No?

Ya nunca sabremos la verdad. Aunque es posible que por azares del destino podamos saber algo más de lo que sabemos.

Si nos dejan.

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13 Respuestas a “OCHO AÑOS de mentiras, vergüenza y deshonor.”

  1. A mi, personalmente, lo que más me preocupa del asunto es que todas las conclusiones del juicio se basan en una suposición: que todas las mochilas eran similares a la de Vallecas. Para confirmar esto hubiera bastado con que en uno de los focos se hubiera determinado con exactitud el tipo de explosivo de uno de los focos de explosión para ser comparado. Lo sorprendente es que en ninguno esto ha sido posible, según la investigación. La pregunta es: ¿como es posible esto cuando en España, en todos los años que hemos sufrido el terrorismo,  solo en una ocasión fue imposible determinar esto?. ¿Como puede ser que en ninguno de los DOCE focos de explosión se haya podido determinar qué exploto cuando en más de DOSCIENTOS atentados bomba solo ha existido duda del explosivo utilizado en UNO?. A mi la estadística no se me da muy bien, pero no me lo creo.

  2. Bueno, parece que el pesimismo me ha provocado una distorsión cognitiva.
     
    Según la encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo, un 74% de españoles apoya la iniciativa del Fiscal General para que se investigue el hallazgo del cobertizo. No es mal porcentaje, incluso teniendo en cuenta el margen de error que acompaña a cualquier sondeo.

  3. La única posibilidad de saber algo más …

    Es lo que no entiendo. ¿Y por qué no la posibilidad de que los españoles despierten, y le empiecen a preguntar al gobierno (al que sea), los nombres de los que pusieron las bombas, y el estado de su localización, detención, y condena?

    1. Por un lado, está la falta de información, y la desinformación. Un sector numeroso de la sociedad cree que es un asunto juzgado y resuelto. Hay muchísima gente que no se ha enterado de nada.
       
      Hay otro sector de la sociedad que está satisfecho con la actuación judicial y policial, y no quiere ni oír hablar de seguir investigando, no vaya a ser que se descubra algo desagradable.
       
      Por otro lado, está el miedo a ser tachado de conspiranoico.
       
      También hay mucha gente que, aún estando insatisfecha con el modo en que se resolvió el asunto, y teniendo la impresión, e incluso la convicción de que nos han engañado, deja el tema en manos de un puñado de personas comprometidas y con iniciativa. Yo mismo no puedo presumir de haber hecho mucho, más allá de compartir  información sobre el caso con un puñado de personas cercanas. Desde luego, si hubiera una recogida de firmas para exigir reabrir el caso, yo pondría la mía.
       

    2. Plaza, porque ya no quedan pruebas físicas de ningún tipo. Y sin pruebas, salvo que alguien “cante”, no se podrá saber nunca la verdad, en mi opinión

      1. Es muy posible. La cuestión es preguntárselo (exigírselo) a quien tiene esa responsabilidad. Y que conteste. Eso mismo que estás contestando tú, o lo que quiera concluir al respecto. Pero, por lo menos, confesar lo que no sabemos.

  4. Gracias, MILL, por recordar. La única posibilidad de saber algo más es que se condenase a alguien por negligencia u ocultación de pruebas y éste tirase de la manta. Los intereses son tan grandes que es más fácil que Elvis esté vivo que que alguna vez sepamos lo que pasó.

    Todavía hoy se analizan restos de accidentes aéreos para conocer con detalle las causas (y posibles culpables) de los mismos. Y de esta masacre, sobrevivieron 23 gramos de restos lavados con acetona, de los que además tiene toda la pinta que se deduce que no estallón Goma 2 ECO. Y no pasa nada, nadie protesta.

    Una auténtica basura de sociedad, la española.
     

    1. La única posibilidad de saber algo más es que se condenase a alguien por negligencia u ocultación de pruebas y éste tirase de la manta.
       
      Se dio esa posibilidad en la causa contra Sánchez Manzano, pero la Audiencia Provincial dictó su sobreseimiento.
       
       
       
       
       
       
       



  5. Sí, lo de los explosivos y nuestra ignorancia al respecto es una vergüenza mayúscula. Pero se me ocurre que hay otra vergüenza peor, de la que la gente es menos consciente. En esquema:

    – 13 bombas (o 12 bombas y una gran mentira).
    – 1 solo condenado por poner una bomba.
    – 12 u 11 nombres de asesinos que nos quedan por conocer
    – La sociedad española con la sensación de que ya es un caso cerrado y resuelto.

    Yo diría que eso es la definición de un asco de sociedad. Sí, desde luego que hay humo como para despistar. Por ejemplo la sentencia del Tribunal Supremo, que dice literalmente que “al menos algunos de los de Leganés debieron participar”.

    ¿Al menos “algunos”? ¿Cuántos son algunos? El que se escapó de Leganés no participó, según la sentencia. ¿”Algunos” es menos de la mitad? Eso serían tres. Con lo que tendríamos:

    – Una bomba con autor conocido
    – Tres bombas con autores imaginados, entre siete nombres. Y podría no ser ninguno.
    – Ocho (o nueve) bombas de las que con seguridad no se sabe nada.

    Acojonante. ¿Y qué están haciendo para resolver el caso? ¿Qué les estamos exigiendo que hagan para resolver el caso?  Porque falta otro detalle, no menor. El único condenado por poner una bomba no ha confesado. Y para redondearlo, ni siquiera perteneció nunca a ninguno de los grupos que se supone que tienen alguna relación con el asunto, aunque sea tangencialmente. Un tipo que de ser culpable hubiera sabido que en la mochila de Vallecas había una tarjeta de teléfono vendida por él. Y sabiendo que había un rastro que conducía hacia él, se quedó esperando a ser detenido. No para suicidarse, ni para fardar del éxito, sino para negar su participación. Así que ni siquiera va a ganar el paraíso, ni las huríes.

    1. Lo del único “autor” condenado, que se quedó en casita sabiendo que inevitablemente le trincarían a partir de la mochila que no explotó y llevaba el teléfono que él había vendido, no se lo traga NADIE. Nadie que no sea bobo, o quiera hacerse el bobo por algún oscuro interés.

      1. Poca gente sabe hasta qué punto es chungo ese asunto. Recuerdo que en el blog de Luis del Pino se tomaron el trabajo de digitalizar el PDF en el que el juzgado había entregado a las partes el Auto de Procesamiento. Increíblemente, el PDF era en formato imagen. O sea, primero habían escrito el auto en un ordenador, lo habían imprimido, después escaneado, y con eso habían hecho el PDF. Y por supuesto no se podían hacer búsquedas por palabras.

        La gente del blog de del Pino dedicó la semana santa a pasar un OCR al PDF, corregirlo a a mano, y rescatar las palabras y la función de búsqueda. Y se lo entregaron a la AVT. Sin eso, no había cristiano que digiriera el auto infinito, ni que pudiera extraer por ejemplo todas las referencias a un acusado concreto. Obvia decir que los acusados, en esas condiciones, y con un abogado de oficio (sin una gran oficina de apoyo por detrás), estaban perfectamente indefensos.

        Yo aproveché la herramienta para hacer un trabajo, y sacar todas las referencias a Zougam en el auto. Me interesaba su relación con los distintos grupos a los que del Olmo acusaba de los atentados. Y era acojonante. Zougam resultaba un extraterrestre total dentro del relato. No pertenecía a ninguno de los grupos. Conocía vagamente a casi todos los demás, de la forma que conoce un tendero popular a la gente del barrio. Pero ni un milímetro más allá. Una vez se encontró con unos de los otros, en vacaciones en Tánger, ¡y le saludó en el bar! También le vendió las tarjetas a El Chino. Vendió, como en a cambio de dinero. Y al día siguiente, su supuesto compañero de atentado terrorista volvió a la tienda para protestar por que le habían timado con el saldo de algunas de ellas. ¿¿¿¡¡¡!!!???

        Y esa era básicamente su incardinación en el cuento. No había más. Lástima que el foro donde colgué el estudio, desapareció. Pero recuerdo perfectamente los detalles.

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