La religión del clima se desvanece entre espasmos de ira y el aburrimiento

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Acabo de leer el artículo que Bret Stephens escribe para The Wall Street Journal. Lo titula “El gran fiasco del Calentamiento Global” y nos presenta su visión sobre el fenómeno calentólogo: una religión en plena decadencia. Las religiones nunca mueren, pero sus iglesias necesitan contínuamente dos cosas para mantenerse con vida: dinero, mucho dinero para realizar su labor proselitista y milagros, esos “hechos contrastados” que iluminan la fe y mantienen al creyente en la esperanza de salvación.

Ocurre que, en tiempos de crisis financiera,  conseguir nuevos fondos para los cardenales del AGW es cada día más difícil: las prioridadeas son otras. Y los milagros escasean: el ártico no desaparece; cuanto más CO2 emitimos… más lento es el aumento de temperaturas; la sensitividad climática del CO2 se revisa contínuamente a la baja; cada vez son más los factores -fenómenos oceánicos, sol, nubes, rayos cósmicos- ignorados por los modelos de la Iglesia del Calentamiento que se demuestran como relevantes en la conformación del clima terrestre …

No dejen de leer el artículo de Bret Stephens completo:

Consider the case of global warming, another system of doomsaying prophecy and faith in things unseen.

As with religion, it is presided over by a caste of spectacularly unattractive people pretending to an obscure form of knowledge that promises to make the seas retreat and the winds abate. As with religion, it comes with an elaborate list of virtues, vices and indulgences. As with religion, its claims are often non-falsifiable, hence the convenience of the term “climate change” when thermometers don’t oblige the expected trend lines. As with religion, it is harsh toward skeptics, heretics and other “deniers”. And as with religion, it is susceptible to the earthly temptations of money, power, politics, arrogance and deceit.

This week, the conclave of global warming’s cardinals are meeting in Durban, South Africa, for their 17th conference in as many years. The idea is to come up with a successor to the Kyoto Protocol, which is set to expire next year, and to require rich countries to pony up $100 billion a year to help poor countries cope with the alleged effects of climate change. This is said to be essential because in 2017 global warming becomes “catastrophic and irreversible”, according to a recent report by the International Energy Agency.

Yet a funny thing happened on the way to the climate apocalypse. Namely, the financial apocalypse.

El apocalipsis está cerca! convertíos o morireis todos!

Cuando terminen  de leer en el WSJ, no dejen de pasar por Amerikan Thinker. Allí el Dr. Singer (sí, el malvado!) escribe un magnífico artículo sobre la evanescencia del alarmismo climático:

The warmistas apparently have not listened to the somewhat skeptical pronouncements from Prof. Richard Muller, the originator and leader of the well-documented and transparent BEST study.  He states that 70% of U.S. stations are badly sited and don’t meet the standards set by government; the rest of the world is likely worse.

But unlike the land surface, the atmosphere has shown no warming trend, either over land or over ocean – according to satellites and independent data from weather balloons.  This indicates to me that there is something very wrong with the land-surface data.  Climate models, run on supercomputers, all insist that the atmosphere must warm faster than the surface – and so does theory.

Espero que se equivoquen todos: confío en que al final los humanos seamos capaces de hacer lo que mejor nos caracteriza: adaptarnos con éxito a las condiciones geoclimáticas de nuestro planeta. Sean estas las que sean.

 

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7 Respuestas a “La religión del clima se desvanece entre espasmos de ira y el aburrimiento”

  1. Recomiendo leer este artículo “Scientists Behaving Badly” de Jim Lacey.   Es un resumen muy bien hecho de los emails más relevantes -hasta ahora- del Climategate 2. Toda la  podredumbre de estos Obispos de la Iglesia del Clima se ve nítidamente.
     http://www.nationalreview.com/articles/284137/scientists-behaving-badly-jim-lacey 
     

  2. Si todavía hay gente que está convencida de la inminencia de un calentamiento catastrófico causado por el hombre se debe, sin duda, a los medios de “desinformación” masiva, que propagan la verdad revelada por la iglesia algoriana de la calentología a una población mal formada en ciencias desde la escuela, población que se ha tragado la malignidad del CO2, cuando en realidad es uno de los gases más beneficiosos para el ecosistema global.

  3. Bueno, queda gente que sigue haciendo dobles mortales con tirabuzón. Es el caso de nuestro común amigo Ruiz de Elvira en El Mundo (aquí), que es capaz de decir en una frase “necesitamos un clima estable para evitar migraciones descontroladas” y en la siguiente decir que “ante las fuerzas de la atmósfera somos niños de pecho“. ¿En qué quedamos? Y en esas estamos, debatiendo con los Calentólogos de allí y que no hay manera que se bajen de la burra del IPCC. Supongo que será la inercia de tantos años de sectarismo y propaganda climática.

     

  4. Sí, sí, pero mientras tanto se siguen forrando el riñón a nuestra costa.

    No cantemos victoria antes de tiempo que queda mucho timador por desenmascarar y mucho tinglado fraudulento que desmontar.  

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