Diario de un parado. Última entrega: marcho al exilio desde el exilio

Diario de un parado. Última entrega: marcho al exilio desde el exilio
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Por voluntad propia. Sin ser coaccionado. Igual que abandoné, hace ya varios meses, Libertad Digital, sin hacer ruido. No sea pues este post de despedida indiscreto, vanidoso, ruidoso o inelegante en algún otro sentido.

Aprecio sinceramente a los colaboradores de este blog. Dicho aprecio está dirigido a su labor, por un lado, y a sus personas, aunque no conozca a todos personalmente. Pero me centraré sólo en Luis: es una bellísima persona, y no refleja en este blog ni remotamente todo lo que sabe. Tiene un carisma especial que emana de su sencillez en el trato, su simpatía y su perspicacia.

En este blog se habla con sentido de energía, de economía, de política, de ciencia y de cultura, así como casi de cualquier asunto que pueda o deba ser subido a la palestra del debate público. Mi ausencia es relativa. Si alguien tiene interés en las entrevistas que he venido haciendo estos años podrá seguir su evolución en La Nueva Ilustración Evolucionista. Dicho blog, creado por una de las personas más intuitivas e inteligentes que conozco, Alberto Gómez Corona, pasó a ser más mío que suyo por decisión de él. Lo había llenado hasta tal punto de entrevistas que prefirió crear un blog que ilustrara sobre los nexos entre liberalismo, conservadurismo y darwinismo por su cuenta, dado que La Nueva Ilustración Evolucionista había pasado, a fuerza de entrevistas, a ser otra cosa.

Sigo en paro. Se aproximan las elecciones. El escepticismo entre los miembros de Desde el Exilio del más que probable gobierno popular saliente de las urnas les inclina en general por votos a mi juicio extrambóticos  a partidos residuales o emergentes -pero igual de peligrosos que los dos grandes, en cuanto a tendencias socializantes se refiere- o por no votar.

No me marcharé de aquí sin decir que mi voto será para el Partido Popular. Ni tengo su carnét ni me gustan muchas de sus políticas, en particular las autonómicas. Pero creo que son la única opción razonable, aunque no razonaré sobre ello ni aquí ni ahora.

Mi hartazgo por la política viene de pensar y opinar sobre ella, además de lo demasiado humanos que me parecen sus representantes. Ya no me interesa. Decidme amigos: ¿Qué pinto yo aquí? Gracias a los que digan que mucho porque tal y cual….

Sigo en paro. No espero salir de él gracias al libre mercado, sino a través de algún contacto. En el largo plazo preferiría lo primero, pero si en algo tenía razón Keynes es en que “a largo plazo, todos muertos”.

Amigos liberales, yo sigo siendo liberal, no me voy porque me haya vuelto políticamente correcto o directamente progresista. No odio a los mercados ni a los bancos, ni creo que sean la causa de mis males. No son perfectos, pero es que no hay nada perfecto. Pero el pensamiento es libre, como reza el lema de este blog, y el mío vuela hacia otros horizontes más….despejados.

Adiós.

Germanico

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15 comentarios en «Diario de un parado. Última entrega: marcho al exilio desde el exilio»

  1. Germánico,  hay una receta muy antigua (unos 500 años), que se aplica cuando en la península  parecen cerrados los horizontes. Se trata de saltar esa charca llamada Atlántico, y aquí está ………..”El Nuevo Mundo”.,   hay lugar para todos, y aquí (por lo menos en Chile, que de los demás indios  no respondo), todavía no existe ese engendro llamado “estado de bienestar”.  Aquí , o  trabajas, o no hay almuerzo, pero así no sobra nadie, y al que viene con ganas, le puede ir muy bien. 
     Si te decides, escríbeme al blog.  Y esto vale para todos.  
    abrazos. 

  2. Cómo le cambia a uno estar al borde de la llamada “exclusión social”… Amigo Germánico, te comprendo perfectamente. Es una experiencia que te vuelve más humilde. Si uno consigue airoso salir de ella, es afortunado, no solo por haber salido, sino también por el hecho de que sale más maduro. Es una experiencia aleccionadora. Te cambia la perspectiva.
    Yo he tenido, y sigo teniendo, muchas dudas sobre lo que debo hacer el domingo. No hay un partido que me represente. Todos con el discurso de los derechos sociales y del Estado del Bienestar (que yo he contribuido a mantener con mis contribuciones obligatorias, pese a lo cual no tengo ningún salvavidas en caso de zozobra, y me estoy hundiendo sin remedio). Incluso Álvarez Cascos recurre a esa retórica en su carta a los electores, lo cual resulta muy decepcionante. La misma estafa de siempre para los incautos de siempre. Estado del Bienestar… sí, para los funcionarios, los políticos, los liberados sindicales, los listillos de las ONGs… Las políticas redistributivas ya sé en qué consisten: en la transferencia de fondos de individuos desorganizados a grupos organizados. Yo no quiero dar mi voto a este discurso rendido al consenso socialdemócrata (como lo llaman los finolis de Arcadi Espada y Santiago González). Yo quisiera una opción política que estuviera volcada en la idea de una sociedad de oportunidades, donde solo los vagos estuvieran en el paro, como en la película de los hermanos Coen, donde la gente viviera de su trabajo y no de dádivas concedidas graciosamente por el poder político, donde cualquiera con algo que ofrecer tuviera campo libre para negociar sus bienes o servicios a cambio de dinero. Por desgracia, solo hay una candidatura que tenga un ideario liberal, pero son unos majaderos doctrinarios sin posibilidad alguna de obtener representación, y no es de extrañar. Un grupito de niñatos que han leído a Rothbard y Ayn Rand, pero que, mucho me temo, no tienen experiencia de la vida.
    He abrazado, finalmente, la máxima estoica por excelencia: sin miedo y sin esperanza. Así es como afronto el futuro, mi futuro personal, individual e intransferible, y el futuro de España. Parece, que en los últimos tiempos, mi crisis personal y la crisis nacional van paralelas. No sé cómo acabará. Sé que las naciones tienen una vida más larga, y se pueden recuperar de una mala situación. España ha salido de situaciones más difíciles. Los años cuarenta fueron duros, y unas décadas después España era una potencia industrial. La vida humana es más corta, y creo que no debo hacerme ilusiones. Si salgo de ésta, será un milagro como el de Hellen Keller.
     

  3.  
    Suerte Germánico y gracias por tus escritos. Se avecinan años de grandes cambios para todos, pero los liberales, porque creemos en la diversidad de respuestas ante las situaciones permanentemente cambiantes, encontramos antes que los socialistas de todos los partidos, nuevas respuestas a nuestros nuevos retos. Y estoy seguro que tú encontrarás tu respuesta… más pronto que tarde.
     
    Hasta pronto amigo, las puertas de la libertad no se cierran.
     
    Un abrazo.
     
    Pablo el herrero

  4. Pues lo lamento tío…. yo no te deseo buen viaje porque no tienes razón para dejar de colaborar y mucho menos de pasar por aquí a opinar.
     
    Para nada.
     
    Tienes todo el derecho a irte. Que no te niego eso.
     
    Lo que digo es que no tienes por qué.
     
    Y no tienes por qué por varias razones,  pero la primera y para mi más importante, es que siempre se espera de aquellos que participan “sus cosas”. Y me jode bastante perder la oportunidad de disfrutar de “tus cosas”. Y no pasar por aquí para regalarnos con tu presencia es una cabronada.
     
    Así que, salvo que tengas a bien explicarte más profusamente…. que no…. que no tienes porqué.
     
    Y te lo dice alguien que es incapaz de escribir  de motu propio algo más de media cuartilla, alguien que a lo sumo sólo aporta algún que otro comentario más o menos reflexivo más o menos acertado. Que sólo participa, que no tiene ni blog ni anda por el feisbuk todo el día.
     
    Así que o recapacitas y te vuelvo a ver por aquí ya mismo, pero YA!!! O me vas a cabrear

  5. Dicen que las cosas empeoran antes de mejorar y que el momento más oscuro de la noche es antes del amanecer, espero que pronto tengas buenas noticias y te leamos de vuelta, que siempre es un placer.
    Mucho ánimo!

  6. Una gran pérdida, espero que sea un hasta luego y no un adiós.

    Además, lo importante es encontrar trabajo, el escribir vendrá después, como dice Elentir mucho ánimo. 

  7. En fin, espero que consigas resolver tu situación personal pronto, tengo amigos que llevan ya tiempo en el paro y sé lo duro que resulta. Ante todo ten mucho ánimo, y si en algo se te puede echar un cable, ya sabes donde puedes encontrarme. 

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