Análisis jurídico y económico de las bobadas sobre el techo de gasto público

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Hoy el Congreso de los Diputados ha aprobado una propuesta para limitar tanto la deuda como el déficit presupuestario de todas las administraciones públicas. La indignación socialista (entendida en sentido amplio) no se ha hecho esperar: Twitter hierve, y toda la esfera progresista pide un referéndum. Egócrata se echa las manos a la cabeza contra la medida mientras resuenan sus gritos de horror en la caverna neokeynesiana donde mora, aunque seguimos esperando que funcione alguna de las medidas que él propondría y que se han aplicado.

Sin embargo, la mayor sarta de bobadas las esgrime Doña Rosa María Artal, que no sería más que otro chiste malo del 15-M si no fuera porque se ha convertido en la primera referencia de la izquierda. Fiskearla entera es una pérdida de tiempo, pero sí conviene desmontar rápidamente una falacia relacionada con la presunta irrupción del “neoliberalismo” en nuestra Carta Magna:

Zapatero se despide a todo lo grande. Acaba de proponer reformar la Constitución para fijar en ella un techo al déficit público. Es lo que mandaron Merkel y Sarkozy y, lógicamente, Rajoy está de acuerdo.

Vamos a ser concretos: Se pretende limitar tanto el déficit como el gasto público. Es decir, no gastarse más de una cierta cantidad por encima de una cantidad (por ejemplo, ingresar 100 y gastar 102), y no hacerlo por encima de un punto (por ejemplo, 60% del PIB). De por sí, una familia no funciona así: ajusta en función de lo que ingresa. Una empresa ni se lo plantea: se trabaja para ingresar más de lo que se gasta. La chapuza estatal se mantiene: únicamente se fija un máximo en la irresponsabilidad de las administraciones públicas con el dinero del contribuyente. Pero para ella esto no es suficiente, y afirma:

Esto implica consagrar el neoliberalismo en nuestra Carta Magna, segando el camino a cualquier progresista que pueda llegar en un futuro al Gobierno.

Hay que ignorar nuestra Carta Magna en profundidad y con entusiasmo para soltar semejante disparate. Según lo que ha dicho ZP, se trata de añadir, no de quitar. Es decir, que lo que hay sigue vigente. ¿Y qué sigue vigente?

Artículo 1.1 CE:

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

Capítulo III Título I CE (arts. 39 a 52): Aquí se recogen derechos como la protección de la familia, de la salud, régimen público de Seguridad Social, medio ambiente, derecho a la cultura, protección e integración de discapacitados, etc., etc., etc.

Si tienen más dudas, miren el art. 9.2 CE:

“Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.”

Para mí, además de reformar seriamente esos artículos, sería una prueba seria de lo que se está hablando que se corrigieran los aspectos relacionados con la planificación.

Art. 38 CE: “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

O el art. 33 CE:

1. Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.

2. La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo con las Leyes.

3. Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las Leyes.

Insisto. De todo lo anterior, no se toca absolutamente nada. Simplemente se añadiría un límite al gasto y al nivel de endeudamiento de las Administraciones Públicas. Si se ingresara el 50% del PIB y se gastara el 50% del PIB, se estaría en los disparatados niveles alemanes y cumpliendo la supuesta nueva Constitución. Cualquier Gobierno con el nivel de demagogia, hipocresía y ansia por el dinero ajeno y el poder suficientes puede cumplir con esos criterios.

También está colando el argumento de que limitar el nivel de endeudamiento conllevará a otra recesión. Su argumento es terriblemente equivocado porque ignoran el endeudamiento privado, más del doble por encima de la deuda pública, y mientras el Estado siga comiéndose el crédito disponible, esto no levantará (o tendremos una crisis aún peor en unos años). Esto es una crisis de estructura económica, que sólo se resuelve pagando las deudas y que la gente cree nuevas industrias ajustadas a la demanda real.

Si no lo creen, pongámonos en el caso contrario: busquemos más deuda pública. ¿Quién estaría dispuesto a prestarnos dinero si no tiene garantías serias de que va a recibir la deuda y los intereses? Nadie en su sano juicio y sin coacción de por medio. ¿Qué quieren? Que sigamos dependiendo de unos mercados a los que no se les deja de acusar de los peores males del planeta? Endeudarnos hasta las trancas es lo que hemos hecho, y no solo no ha funcionado sino que los intereses que debemos pagar son elevadísimos. Y en 2015, la deuda pública estaría por encima del 80% del PIB. A ver qué país es el guapo que saldría de una crisis como la nuestra y con niveles de endeudamiento público y privado como estos.

La penúltima bobada consistiría en monetizar la deuda (en todo o en parte), algo con lo que la inflación se dispararía.

Y la última sería declarar la suspensión de pagos… lo que se supone que debemos evitar a toda costa salvo que uno sea votante de Izquierda Unida o no quiere que nos levantemos en los próximos 30 años.

¿Está bien la medida? Cuatro años antes habría estado mejor, la verdad. Aparte de eso, conviene tener en cuenta las matizaciones de Manel sobre la dureza ante el incumplimiento, a las que yo añadiría una reforma de la Ley Orgánica 10/1995, del Código Penal, que incluya penas de cárcel además de la multa correspondiente y la inhabilitación para quienes se atrevan a hacer el ganso con las arcas públicas. Todo depende de la forma final que se le dé al articulado constitucional y sus leyes y reglamentos de desarrollo. Como me encanta decir: Nada es real hasta que sale en el BOE.

Una última cosa: Cualquier reforma de la Constitución, antes por referéndum. Que para eso hay un sencillo procedimiento establecido:

Artículo 166

La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los términos previstos en los apartados 1 y 2 del artículo 87.

Artículo 167

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso por mayoría de dos tercios podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Aclaración 24-08-2011, 08:17: Para estos casos, el referéndum no es obligatorio. Se supone que iría dentro del Capítulo III del Título I, dedicado a los principios rectores de la política social y económica. Es decir, puede aprobarse sin referéndum. No obstante, yo prefiero que se apruebe por referéndum una medida de control del déficit siguiendo el modelo alemán (que me parece demasiado blando, en tanto que  se puede establecer más déficit por mayoría simple y con la que actualmente tienen más deuda que nosotros, pero algo es algo).

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14 Respuestas a “Análisis jurídico y económico de las bobadas sobre el techo de gasto público”

  1. Sí es verdad que el comentario, al involucrar el físico de la interfecta, estaba fuera de lugar aunque no fuera ofensivo. Pero lo que no veo bien es el comentario, no la foto que ella misma va difundiendo alegremente.

    En fin, es la misma coherencia que muestra al no admitir que la critiquen un artículo en el que ella se dedica a criticar un artículo. Lo mismito que los antiguos censores religiosos, en efecto.

  2. Yo me he despistado y no la enlacé. Pero nada, si se va a poner con esas malas pulgas, mejor no hago nada.

  3. Peor: se trata de la misma foto, en distintos tamaños. O sea que no había elegido la foto a mala leche, sino que había elegido la foto suya que elige ella misma.
    Pero ella tenía medio razón. Yo hacía un chiste – piropo en el que sí había cierta mala leche. Si tiene que haber curas, mejor guapos, como RMA. Pero lo que me maravilla sobre todo es el muy progre argumento de que dado que puedes no leerme, no tienes por qué criticarme. Y eso cuando lo que yo criticaba era su crítica (feroz y meapilas) a Pérez Reverte.
    Es una sensación que tengo hace mucho tiempo. La primera vez lo pensé oyendo un programa de radio de Julia Otero, pero se repite por todas partes y el blog de RMA es un gran ejemplo. Es como ir a misa, o a una tertulia de beatas.

  4. ¡Qué suerte, Burrhus! Veo que a ti no te riñe RMA, ni por usar su linda cara en tu post, ni por criticar sus palabras. Pero no siempre es así. Por ejemplo …

    rosa maría artal Dice:

    diciembre 17, 2009 at 3:08 pm e
    No sé si cobras por escribir esto, o si te dan subvenciones de cualquier organismo, yo escribo gratis, se lee gratis y es de acceso voluntario, por tanto puedes pasar de leerme con toda traquilidad. Nadie obliga a nadie lo que tiene que pensar, a excepción de los talibanes de cualquier signo.
    Y te agradeceré que quites mi foto de tu web, dado que no te he autorizado a usarla.

    plazaeme Dice:

    diciembre 17, 2009 at 4:00 pm e
    A mandar, Rosa María.
    Puedo, efectivamente, pasar de leerte con toda tranquilidad. Lo mismo que puedo leerte con la misma tranquilidad. Y lo mismo que puedo comentar sobre lo que escribes, que me interesa porque me parece muy representativo de una mentalidad muy extendida, y con mucho poder sobre nuestras vidas. Y no tengo mucha intención de pedirte permiso para leerte, ni para comentarte, la verdad.
    Aunque no sé por qué te interesa, ya que lo preguntas, no. No cobro por escribir, ni por nada de este blog.
    Un saludo.

    1. O sea, plazaeme, te pide que quites su foto mediante un comentario en el que como avatar figura …… ¡SU FOTO!

  5. Cuando hablan del ecologismo, el planeta y demás mantras de llenarse el bolsillo, suelen decir “que planeta les vamos a dejar a nuestros hijos” algo abstracto con fondo de culpabilidad. Sin embargo es tocar la economía, y les da igual que sean nuestros hijos los que nazcan con deuda, algo concreto disimulado de aporte social.
     
    Esto del déficit es una santa chorrada. Deberían gastar lo que tienen ingresado y no basarse en lo que estiman ingresar. Ingresas un año 100 y eso es lo que tienes para gastar al año siguiente. Sin presupuestos basados en estipulaciones de crecimiento que desde el primer euro gastado se convierte en compromiso de pago, ósea déficit.
     
    A la comentarista D. un gobierno debe ser garante de los servicios ofrecidos, nunca proveedor.

    1. Para que veas cómo está el cuento, Atroma, Alemania tiene un mandato constitucional que impide el déficit por ley, salvo que se apruebe por mayoría en el Congreso. Pues bien: Alemania está más endeudada que España en la relación con su PIB. Y se podrá controlar un 50% del PIB, pero controlando el déficit. El circo de tres pistas seguirá. Lo que se trata de controlar es un endeudamiento irracional. Si, como ha dicho esta mañana Salgado, se pretende que haya déficit o superávit en función de la fase del ciclo, no será algo extraordinario, y como predecirán mal las crisis, pues seguiremos teniendo el mismo problema. Pero, al menos, se lo plantearán.

      Si fuese por mí, superávit en época de recesión y sólo tirar de déficit en caso de catástrofe y para cosas relacionadas con la catástrofe.

  6. A D.
    ¿Y por qué hay que pagar “los fastos, lujos, misas multitudinarias, subvenciones a fundaciones partidistas, televisiones de los partidos, embajadas eutonómicas”?
    El déficit del Estado es del 10%. Tomando un gasto público en torno al 50%, el déficit representa el 20% del presupuesto. ¿Qué te hace pensar que todos esos gastos que citas representan el 20% del presupuesto? Por ejemplo, RTVE se financia con un canon que se cobra al sector privado.
    Todo el Estado de Bienestar está en crisis, incluida la educación, la sanidad y la Seguridad Social. Peor aún: tanto los gastos de sanidad como las pensiones crecerán en el futuro como lo han venido haciendo desde hace mucho tiempo. El ejemplo más claro: se ha aprobado elevar la edad de jubilación obligatoria, no debido a la crisis actual (según las cuentas públicas, la Seguridad Social está hoy en día en equilibrio, aunque tengo que decir que yo no me creo las cuentas públicas), sino a la crisis que se prevé en el futuro.
    Además, ¿por qué la educación y la sanidad han de ser públicas? ¿Por qué no generalizar la educación concertada, más barata que la pública, y liberalizar los sueldos de maestros y profesores, lo que la haría aún más barata? ¿Por qué no privatizar las Universidades públicas, aunque sea en forma de cooperativas? ¿Por qué no implantar un cheque sanitario?
    El Estado del Bienestar se ha convertido en la vaca lechera que todos quieren ordeñar, empezando por los propios ciudadanos. Eso sí, en forma de “gasto social”, que todo lo soporta y justifica.
    En cuanto al coste de la JMJ:
    Manuel Llamas, El fraude contable de los antipapa.
    Internet Politica, Madrid gana dinero con el abono transporte de la JMJ.
    Internet Politica, Las subvenciones a la JMJ.

  7. Hola, D. Seguramente, ni a usted ni a mí nos harán ni puñetero caso. De hecho, ni siquiera impone recortes, sino que se exigiría que no se gaste más de lo que se ingresa. Otra cosa es que pueda ingresarse más (pongamos el 50% del PIB), algo que no se prohíbe. Claro, que la deuda privada se dispararía y se detraería mucho más el consumo…

    Un colega me decía que el sistema, simplemente, estaba acabado. Que era imposible sostener estos niveles de despilfarro, y creo que tiene razón. Sencillamente, se acabó la fiesta, y la gente se dará con un canto en los dientes si siguen públicas la educación, la sanidad y la Seguridad Social mientras se reduce todo lo demás.

  8. Hola: Mire, yo no entiendo nada de todo esto, pero lo primero que he pensado es que seguirán gastando el dinero de todos en fastos y recortarán en servicios públicos como ya se está haciendo. Lo de no gastar más de lo que ingresas lo entendemos todos y lo de que hay que meter la tijera a los gastos ya que los ingresos han disminuido también. Como ciudadana sólo quiero que se recorten en las cosas que no son servicios que considero esenciales y que se ofrecen tanto a ricos como a pobres, aunque los primeros puedan optar por la vía privada. ¿Se prevé acaso que primero se asignarán las partidas de servicios sociales esenciales, infraestructuras, etc. y luego de lo que quede se pagarán los fastos, lujos, misas multitudinarias, subvenciones a fundaciones partidistas, televisiones de los partidos, embajadas autonómicas y suma y sigue?
    Lo de papá estado es un tópico absurdo que de tanto repetirse parece que alguna vez fue real. Quizá haya sido el papá de los nombrados a dedo.

  9. La indignación progresista ante una medida no tanto razonable como imprescindible supongo que se basa en su arraigado concepto de que el dinero público no es de nadie.

    Y si no es de nadie ¿a quien le importa gastar y gastar sin límite? 

    1. He leído por ahí, no recuerdo a quien, que con esto se confirmaba la idea de que el socialismo es despilfarro, deuda y más Estado. Fíjate, si se hace lo que creo que se va a hacer (limitar el déficit y la deuda total máxima, no el nivel de gasto público), se podrá seguir despilfarrando a lo bestia, pero sin intereses, y no tendríamos que depender de los malvados mercados. Pues nada.

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