Chasing Sabertooths: A new blog on the block

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Me alegra poder comunicar a nuestros lectores y a quién por aquí casualmente pase el nacimiento de un blog nada corriente, en el que la belleza del arte se combinará de forma ideal con el rigor de la ciencia. Mauricio Antón, uno de nuestros mejores artistas e investigadores, comienza su andadura como blogger con Chasing Sabertooths. Ya en el título muestra sus preferencias: esas bestias misteriosas e imponentes ya extintas, cuyos largos dientes caninos hicieron pensar a quienes los descubrieron sepultados bajo las implacables arenas del tiempo en sables, esos animales con la exquisita elegancia y la cruel ferocidad felina, con los que nuestros antepasados llegaron a convivir, probablemente con más miedo que respeto. 
   
El blog estará abierto a todos, y precisamente por ello, podrá leerse en inglés. Deseo a Mauricio un gran éxito en este nuevo proyecto, cuya calidad está más que garantizada.
Germanico

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13 comentarios en «Chasing Sabertooths: A new blog on the block»

  1. Pues lo habrás puesto por error aquí. Que yo sepa no tenemos un demonio de Maxwell informático que coloque comentarios aleatoriamente en los diversos post y, por otra parte, nosotros no nos tomamos la molestia de hacer ese trabajo manual, entre otras cosas porque no tenemos el más mínimo interés en cambiar los comentarios de sitio.  Aparte el hecho de que el comentario encajaba en el post como anillo en el dedo o guante en la mano.  

    También encaja que quien quiera prohibir el conocimiento de algo suele ser quien lo ignora y no tiene el más mínimo afán de aprenderlo.

    1. Disculpa, Germánico.Habría alguna forma de comprobarlo? Yo estoy seguro de haber escrito ese comentario, pero no en esta entrada.No he entendido bien la última parte de tu comentario.

  2. El comentario que aparece más arriba escrito por mí no corresponde a esta entrada del “blog”, sino  a otra.  Yo sigo suscribiéndolo, pero creo que no es correcto que se copie y se pegue ahora aquí.

  3. Ciertamente no era mi intención que con esta presentación se suscitase un debate sobre la conveniencia o inconveniencia del uso de uno u otro lenguaje como lenguaje vehicular en ciencia. Además da igual lo que digamos al respecto, el inglés es dicho lenguaje, y ya está. Si la intención del autor hubiera sido hacer un blog de divulgación para el mundo hispanohablante, en lugar del blog de ciencia de un especialista bastante prestigioso en su campo, supongo que lo habría hecho en castellano. El blog es altamente recomendable por su temática y por el autor del mismo, por eso he celebrado su nacimiento.

    1. Naturalmente que no lo era, Germánico. He sido yo quien ha puesto esa cuestión sobre la mesa aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.
       
      Esta es una cuestión que no se plantea a menudo, porque el proceso de colonización cultural que estamos experimentando es, en gran medida, inconsciente. Por lo demás, es un proceso en el que participamos activamente, aplicados como buenos alumnos; es decir, somos nosotros mismos los que nos aculturamos voluntariamente adoptando de manera entusiasta el inglés, venga o no venga a cuento. En buena medida, lo que hace que el inglés sea cada vez más necesario en España es precisamente nuestra propia actitud*, que va acompañada de un desprecio cada vez mayor por la propia cultura (véase al respecto la última frase del comentarista anónimo, una joya digna de ser analizada por un psiquiatra). Esa actitud, que veo cada vez más extendida, solo puede generar desprecio, perfecto complemento del auto-desprecio. Solo inspira respeto quien se respeta a sí mismo. En la medida en que este fenómeno responda a elecciones y decisiones individuales libres de coacción, no puedes oponerte a ello porque es como oponerse a la economía de mercado, pero eso no me impide ser consciente de que hay un elemento de falta de autoestima y papanatismo en todo esto, y eso es lo que me entristece.
       
      Hay que tener en cuenta, además, que al jugar en otro terreno (o, por decirlo de otra manera, al utilizar una herramienta en la que no somos expertos) siempre estaremos en desventaja. Salvo excepciones como Conrad o Nabokov, personas dotadas de un talento extraordinario en el manejo de las lenguas, la inmensa mayoría de nosotros nunca podremos hacer un uso del inglés equiparable al que hacen los que tienen ese idioma como lengua materna. Por tanto, no está nada claro que salgamos ganando con ello; más bien me inclino a pensar que la adopción de una lengua que no es la nuestra, en sustitución de la que mejor conocemos, nos coloca irremediablemente en una posición muy secundaria. Por ese camino, difícilmente podremos alcanzar alguna relevancia cultural.
       
      Es conveniente observar que, si la lengua española es cada vez menos relevante en los usos de prestigio, en relación con el inglés, ello se debe también a la escasa creatividad e influencia relativas del mundo hispanoparlante, lo cual explica también la fuerte desproporción en el número de neologismos y extranjerismos. Eso está claro. Ahora, la cuestión es: si nuestra creatividad e influencia relativas son tan pobres, ¿hay algún motivo que nos lleve a pensar que vamos a mejorar nuestra aportación recurriendo al inglés? ¿No sería más lógico hacer lo que han hecho los angloparlantes, esto es, dar más prestigio a nuestro idioma mejorando nuestra creatividad e influencia globales, es decir, compitiendo?
       
      Cuando saco este tema y desgrano mis argumentos, a menudo me pregunto si mi discurso no es el propio de un nacionalista. Es una inquietud razonable.  No obstante, creo que un nacionalista digno de ese nombre no dudaría en defender o reclamar métodos coactivos o intervencionistas, y eso es algo que no va conmigo, y que nunca he defendido. Yo simplemente me limito a constatar un fenómeno y proponer una reflexión.
       
      (*) Sin ir más lejos, un perfecto ejemplo de esa artificial “necesidad” del inglés es el blog de Mauricio Antón. Y lo es debido, precisamente, a que él ha decidido escribirlo exclusivamente en inglés. Es como una pescadilla que se muerde la cola. En buena medida, somos nosotros mismos los que lo hacemos necesario.

  4. Entiendo que Mauricio escriba en inglés. Lo hace para un público amplio, además de para uno especializado, y la ciencia se escribe en inglés. Es lo que hay, Pedro. Si en tu empresa no existiera el inglés no sería multinacional, te lo garantizo.

  5. Si yo de veras tuviese el poder (mandase) en una empresa multinacional españóla, prohibiría el uso del inglés en las comunicaciones de la empresa, o, como mínimo, lo supeditaría muy claramente al uso del españól. Siempre he pensado que la vida es algo más que saber idiomas y, muy particularmente, que saber inglés.

  6. Es triste pensar que, de continuar esta tendencia, en un futuro no muy lejano nuestro idioma quedará únicamente para las charlas junto a la barra del bar, y para los usos de prestigio se utilizará el inglés.
    No hace mucho le pregunté a un inglés que llevaba muchos meses en Madrid, y que no hablaba una palabra de español, ni no pensaba aprender mi idioma. Me contestó con la mayor de las desfachateces: “¿Para qué me voy a molestar en aprender una lengua inferior?”
    Una actitud como esa, por desagradable que resulte, resulta justificada ante la nuestra, que es propia de pueblos colonizados con complejo de inferioridad.
    Mi enhorabuena a Mauricio Antón p0r su currículum y su talento.
     

    1. ¡Es triste pensar que adoptamos el SI abandonando las tradicionales unidades españolas! …
      El idioma es una herramienta, si el inglés resulta más fácil y versátil, pues adoptémoslo. Vamos, por mucho que nos hayamos encariñado con nuestra máquima de escribir, un ordenador tiene muchísimas ventajas.
      ¿Y por qué el inglés y no el español o cualquier otro? Aunque también podría preguntarse al revés, ¿por qué otro si no el inglés?  Pues porque salimos nosotros más beneficiados enseñándonos el inglés que ellos el español. ¡Ja!, ¿qué aporta el español? ¿Poder ir a un tugurio a tomarse cervezas con algunos españolitos?

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