Comprendiendo a Keynes y V (una teoría fracasada)

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DINEROEl primer problema de la Teoría de Keynes es que las crisis no se producen porque la gente, las empresas o los Estados ahorren demasiado sino porque se endeudan (o se apalancan como decimos los economistas) demasiado. Este endeudamiento produce un boom de prosperidad… aparente.

Más tarde o más temprano, y normalmente después de un periodo inflacionario, la gente y las empresas o los Estados no pueden endeudarse más porque no pueden obtener más financiación.

Normalmente, y hasta que se llega a ese punto, nadie ve nada malo, las cosas “van bien”. Cuando la gente o el Estado no encuentran más financiación o simplemente los bancos empiezan a quebrar, cuando falta el dinero, cuando la gente pierde su empleo es cuando todo el mundo ve los problemas.

Todo exceso de gastos lleva a que sectores o productos tengan un exceso de demanda (sobre el que hubieran tenido en circunstancias normales). Pero cuando se acaban los créditos su demanda cae, a veces drasticamente.

Productos que antes tenían un alto precio y una elevada demanda de repente no encuentran compradores y su precio se desploma. Las industrias que producían esos bienes o servicios empiezan a cerrar y el paro a aumentar.

La paradoja de personas sin empleo, mientras hay instalaciones sin producir y productos sin vender, es lo que llevó a Keynes a eleborar su Teoría. El pensó que simplemente aumentando la demanda las cosas volverían a su punto inicial.

Precisamente el segundo problema de Keynes es que no quiere ver ni entender que el problema surge desde el mismo momento en que el “dinero fácil” aparece en escena. El sólo quiere volver al momento dulce, cuando todo se vendía con facilidad y cuando las nuevas inversiones encontraban dinero barato.

¿Qué es el “dinero fácil”?

El “dinero fácil” es el que obtienen las personas o las empresas gracias a creditos dados en condiciones (tanto de garantías como de tipos de interés) que en una situación normal se rechazarian.
¿ Qué es lo que produce esa situación anormal que permite a la gente obtener créditos con pocas garantías y/o a bajos tipos de interés.?

Los Bancos Centrales pueden manipular los intereses a su antojo. En esa situación los bancos pueden ofrecer créditos a sus clientes a bajos tipos de interés.
Luego los bancos solicitan, con la garantía de esos créditos, otros préstamos al Banco Central, el Banco Central se los concede y así los bancos pueden disponer de nuevo del dinero y empieza una nueva ronda de créditos.

Estas rondas de créditos equivalen a una creación de dinero. El banco presta, por ejemplo, un millón de euros, con esos créditos se va al Banco Central, que los acepta como garantía, y consigue un crédito recuperando el dinero.
BCE
Y con ese dinero recuperado puede ofrece nuevos créditos. Como el Banco Central siempre está en condiciones de refinanciar al banco y además lo hace a unos bajos tipos de interes el proceso puede repetirse una y otra vez.

Los bajos tipos de interés (a veces incluso por debajo de la inflación) aumentan los créditos concedidos y la demanda.

Este aumento artificial de la demanda normalmente va dirigido a sectores muy concretos: acciones, automóviles, bienes inmobiliarios…

El aumento de la demanda tiene como consecuencia más empleos y mas beneficios empresariales que aumentan la confianza y hacen que se pidan y se concedan más créditos.

El aumento de la demanda también provoca el aumento de precio de los activos sobre los que se piden los créditos.

El aumento del precio activos hace que los bancos pidan menos garantías, al fin y al cabo como los activos son cada vez más caros los bancos pueden afrontar un impago con la garantía de que recuperarán incluso con ganancia el importe del crédito.

Los especuladores entran en acción: no hay mejor negocio que comprara un activo con un crédito con bajo tipo de interés sabiendo que el precio del activo va a subir mucho más.

Si tomamos en cuenta todos estos factores y como se retroalimentan entre ellos la consecuencia es un boom, normalmente centrado en unos pocos sectores, que se extiende al resto de la economía y que está basado en un aumento del crédito.
casas-inmobiliarias
Pero el “dinero fácil” siempre provoca inflación, a veces encubierta por el aumento de productividad u oculta en productos financieros o bienes inmuebles. La inflación tiene siempre un proceso endiablado: o se la alimenta continuamente o cuando se la quiere eliminar provoca una recesión. La inflación siempre acaba en hiperinflación o en una vuelta de los precios a su origen (o similares) y eso la mayoría de las veces tiene que pasar por una recesión.
Los aumentos de créditos son insostenibles en el tiempo. El constante aumento de la demanda que provocan acaba por producir una inflación creciente, puesto que no se producen suficientes bienes como para atender la demanda de los nuevos créditos. Si se mantienen los tipos de interés bajos y con cada vez mayor inflación el incentivo para pedir más créditos aumenta y con ello la demanda. Pero las economía ya tiene todos sus factores ocupados y no puede producir más: la hiperinflación es inevitable (a no ser que se dejen de conceder más créditos).

Así que toda expansión crediticia acaba necesariamente con una contracción crediticia hasta que el mercado del dinero vuelve al equilibrio. Todo boom acaba con una recesión.

A nadie le gustan las recesiones, pero especialmente a los keynesianos que no ven en ellas el proceso de ajuste de precios, demanda y oferta necesario para volver al pseudoequilibrio de una economía sana.

Además los keynesianos cuentan con dos procesos “mágicos” uno es que los trabajadores no reaccionan ante la inflación pidiendo aumento de salarios (vease los postulados iniciales de la Teoría) o por lo menos no lo harán hasta que se llegue al pleno empleo; el otro es el multiplicador.

Durante los años 50 y 60 del siglo pasado los “hechos empíricos” parecían demostrar esta teoría: había una correlación entre la inflación y el desempleo. A una mayor inflación menor desempleo. Como siempre en Economía los “hechos empíricos” no sirven de mucho sin una teoría detrás.

¿La inflación disminuía el desempleo? ¿El pleno empleo era lo que producía la inflación? ¿Había otra causa? ¿O simplemente era una correlación espúrea (casual, sin relación causa efecto)?

Los keynesianos enseguida gritaron: ¡¡Eureka!! . Que el aumento artificial de la demanda por los menores tipos de interés o por los gastos públicos produjese inflación no suponía ningún problema, todo lo contrario, así se acabaría con el paro y luego ya se solucionaría la inflación.

Pero a los trabajadores no pareció convencerles la Teoría, o se volvieron avariciosos, egoistas e insolidarios (¿Puede ser eso posible?). El caso es que empezaron a pedir subidas de sueldos a medida que los precios subían. El que con el mismo salario no pudiesen comprar las mismas cosas que antes, no les pareció aceptable, independientemente de que muchos de sus “compañeros” estuviesen en el paro. Defender sus “derechos” era lo primero, ellos no eran culpables del paro.
HUELGA
Apareció entonces el fenómeno de la estanflación, es decir elevada inflación con un paro también alto y persistente. Los keynesianos nunca han podido explicar este fenómeno que supone lisa y llanamente el fin de su teoría puesto que echa abajo uno de sus postulados: la flexibilidad a la baja de los salarios reales y su conclusión: la estanflación es imposible.

Había que buscar una solución, asi que acudieron a un fenómeno externo, en los 70 consiguieron que la crisis se llamase la “crisis del petróleo”. La subida del precio del petróleo era la justificación del fenómeno estanflacionario.

Pero esta justificación carece de base. Los keynesianos argumentan que la subida del petróleo desencadenó una inflación que nada tenía que ver con “su inflación”, la buena, la que generaba empleo.

La subida del petróleo no habría supuesto ningún problema si los salarios nominales se hubieran mantenido. Pero los trabajadores no estaban dispuestos a mantener su salario nominal mientras los precios subían y sus salarios reales disminuían. Y entonces se inició una espiral inflacionista. Si se intentaba frenar la subida de los precios subiendo los tipos de interés los negocios menos rentables acababan cerrando y así aumentaba el paro.

Entonces los economistas decían muy serios que “había que elegir” entre paro o inflación. O se seguían políticas deflacionarias (subidas de tipos de interés) y entonces aumentaba el paro o se elegía el pleno empleo y entonces había que convivir con la inflación.

Como nadie pedía ni por asomo una contención de los salarios entonces la culpa era del precio del petróleo y la “solución” que éste bajase de precio. Lo de echar la culpa a los jeques árabes o a conspiraciones internacionales funcionaba muy bien en aquella época.

Al final se tuvo que aceptar, aunque a regañadientes, que la Teoría keynesiana no funcionaba: no había manera de salir de la estanflación. Se aplicaron políticas antiinflacionarias que provocaron duras recesiones pero que al final consiguieron estabilizar los precios y generar empleo.
El aumento de la productividad permitió que los salarios tanto los nominales como los reales volviesen a subir.

Aunque el keynesianismo perdió una batalla en absoluto perdió la guerra, el Estado siguió aumentando su poder siempre con la excusa de que el mercado no cubría tal o cual necesidad.

Hablé antes de dos procesos “mágicos”, el otro era el del “multiplicador”. Nunca he entendido por qué las inversiones del Estado tienen el efecto de que todo el mundo aumente su consumo y su riqueza y en cambio si los gastos los hace el sector privado no suceda lo mismo.

Algo me he perdido, pero no comprendo como el tendero de la esquina o la cajera del supermercado diferencian el dinero procedente de un trabajador en una inversión pública y el de una privada. Nunca he oido una explicación, no digo una explicación convincente, sino una explicación. Todo lo que he leído es que si el Estado no hubiera hecho ésto o lo otro, nadie lo hubiera hecho.

Obviamente sólo unos pocos nos preguntamos lo que se hubiera hecho si el Estado no hubiese quitado a la gente el dinero.

El caso es que esos pequeños aumentos del gasto público que iban a generar un gran aumento de la demanda agregada no fueron tales. Y al final se necesitaron de grandes aumentos del gasto público para obtener limitados aumentos de la demanda agregada.

Los defensores de Keynes dicen que éste nunca propuso un aumento ilimitado del gasto y del déficit público. Pero el caso es que una vez el Estado empieza a meterse en los asuntos económicos, y además encuentra una justificación en la literatura económica, nunca para de encontrar motivos para hacerlo.

Tanto en épocas de crisis como en las de bonanza el Estado va aumentando su intervención en la economía provocando toda clase de ineficiencias, privilegios y señales equivocadas a la gente acerca de lo que valen los bienes y servicios. Todo este aumento del gasto público conlleva su correspondiente aumento de los impuestos. Pero aumentar los impuestos, aunque se intente justificar con demagogias baratas, acaba siendo impopular y el recurso al déficit se hace constante.

Los keynesianos son incapaces de comprender que la economía de un país o del mundo está compuesta de miles de mercados y que cada uno debe ajustarse continuamente. Ellos trabajan con agregados: demanda, IPC… Cuando surge una crisis su única idea es gastar más sin saber en qué. No saben qué mercado tiene que ajustar los precios a la baja y cual al alza.
La conclusión es que toda la sabiduría de los keynesianos se resume en mantener la demanda agregada alta gastando dinero. Pero como no pueden sustituir al mercado gastan a ciegas, movidos muchas veces por meros intereses electorales, cometiendo errores sistemáticos. Intentan enmascarar los gastos del estado recurriendo al déficit . Pero el déficit ahoga la inversión privada y si además insisten en bajar los tipos de interés están abocados la inflación.

Los keynesianos simplemente piensan que ellos son capaces de hacer las cosas mejor que el mercado, es decir mejor que el conjunto de las decisiones individuales de la gente. Da igual que sus postulados acerca de la flexibilidad de los salarios o del multiplicador hayan fracasado. Cualquier oportunidad de gastar dinero es buena y ellos saben en qué.

Que la manipulación de los tipos de interés cause burbujas financieras sólo ha supuesto que pidan más regulaciones.

El keynesianismo sobrevive por la imagen popular de que salvó al mundo de la Gran Depresión, cuando fue justo al contrario. Sobrevive por el mito de los años dorados del capitalismo ( 1950 – 1970) pero se olvida de las recesiones de los años 70 y de la estanflación con el mito de “la crisis del petróleo”.

El keynesianismo , Krugman, Stiglitz… llevan los útimos 10 años, desde la crisis de las punto com (2000–2002) ofreciendo las mismas recetas y subiendo cada vez más la apuesta.

En USA con un déficit del 10% del PIB y con unos intereses negativos el paro sigue en un estratosférico (para USA) 10% y sin visos de bajar. Y nadie quiere quitar los estímulos económicos porque entonces (se supone) vendría una catástrofe. ¿Cuánto tiempo podrá aguantar la economía USA con ese déficit?
El bueno de Krugman no pierde la moral y dice que lo que hay que hacer es aumentar el gasto del gobierno.

Las ideas de Keynes siguen vigentes por su sencillez y apariencia de eficacia, pero intelectualmente están muertas.
Los bajos tipos de interés no solucionan las crisis en todo caso las aplazan empeorándolas. Los gastos del Estado no tienen ese efecto multiplicador en la economía y acaban generando déficits que se vuelven insolubles. La intervención del Estado en la economía no es realizada por esos “hombres sabios” que preveía Keynes sino por políticos ávidos de poder y acaba generando ineficiencias y corrupciones.
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Pero sobre todo no es el libre mercado el que genera las crisis sino la intervención en los mercados, sobre todo en el mercado del dinero.
El keynesianismo sigue mandando en el mundo. Para salir de él tendríamos que desalojar a toda la clase política y mediática y a la mayoría de los economistas. Así que parece que solamente una crisis monstruosa podría acabar con él.

Pero, y luego ¿qué?

Espero que hayan comprendido a Keynes. Si tienen dudas ya saben: pregunten.

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25 Respuestas a “Comprendiendo a Keynes y V (una teoría fracasada)”

  1. Creo que usted nunca ha leido a Milton Friedman.

    Por otro lado fue el capitalismo lo que acabó con el hambre, las jornadas de trabajo interminables, los salarios de subsistencia y muchas otras cosas más.

    El Estado del Bienestar no es más que una estafa. No creo que eso sea ningún logro.

    Saludos.

  2. Un artículo digno de los adláteres de Milton Friedman. Si por los ultra liberales fuera, volvería el capitalismo del siglo XIX: jornadas de 16 horas, salarios ínfimos, destrucción del Estado del Bienestar (el mayor logro de la sociedad occidental en las últimas décadas)…

    Deben de disfrutar con economías pseudo-esclavistas, como la china.

  3. Mill:

    Qué tarea titánica la tuya de exponer los problemas insalvables del keynesianismo. Te encuentras incluso en esta página con una cantidad de individuos que siguen apostando a la intervención del estado contra toda evidencia. Siguen soñando con sus empresas estatales “generadoras de puestos de trabajo”, con “efecto multiplicador”, etc. Pedirles que piensen todo lo que libremente hubiera hecho la gente sin que el estado tomara los fondos y los dirigiera por criterios políticos es una labor incansable y aparentemente condenada al fracaso.
    ¿¿Puestos de trabajo?? Los salarios son costos, y no son ni deberían ser un objetivo de la economía. Los agentes actuando libremente no decidirán una inversión por el solo hecho de que pueden dar empleo a mucha gente. Esto es absurdo, el capital busca siempre las áreas de mayor rentabilidad; es así como se aumenta la riqueza, cuando crece la eficiencia y la producción, no los costos.
    Pero bueno… los ingenieros sociales y sus aprendices seguirán jugando a ver qué destino le dan a la riqueza que arrancan de los particulares, a ver qué grandioso “polo industrial-generador de empleo” van a construir. Y dejarán en claro que si no funciona, la culpa no es de las teorías sino de la realidad; mala suerte para la realidad, dirán.

    Saludos

  4. A mi entender el problema de las sucesivas burbujas financieras en las que vivimos es precisamente como señala el autor el proceso de generación de dinero y el funcionamiento del sistema financiero.

    Despues de mucho devanarme los sesos, lo que me parece inconcebible, aunque su explicación tiene, es que el banco central se fije tan solo en el IPC para controlar la inflación, no olvidemos, que este es/era el gran objetivo del BCE. El IPC no refleja el incremento en el precio de los activos, en nuestro caso Español/Europeo, no refleja/reflejaba el enorme incremento en el precio de la vivienda y el suelo. Mientras se gestaba una enorme burbuja inmobiliaria y de deuda privada los sesudos estudiosos del BCE (y BdE) no incrementaron los tipos de interes. A mi entender es simplemente alucinante.

    Mientras eso ocurría y se gestaba una enorme burbuja, los inversores recibian señales de inversión equivocadas, lo que hace inviable, ineficiente y absurdo el mecanismo del mercado. No es que el mercado no funcione, es que si hacemos funcionar al mercado dandole señales falsas, el mercado va por el camino equivocado generando sobreoferta (en nuestro caso de pisitos)

    Ahora, nuestros (des)gobernantes intentan apagar el fuego echando gasolina (mas deuda) sobre un incendio. ¿Pero en qué pais vivimos? ¿Es que no hay un asesor que sea capaz de decirle al gobierno que nos llevan inexorablemente a la quiebra?

    Gran articulo.

    Saludos

  5. Muchas gracias Sr. MILL, ahora lo entiendo mejor. Supongo que ese es el problema, que las entidades bancarias son monopolios u oligopolios que operan por su cuenta, o en connivencia con el poder político.

    No obstante y brevemente, ya que tal vez no sea el centro del debate, creo que hay cierta responsabilidad de cierto ejecutivo normalmente clasificado como “neoliberal”, por no deshacer lo mal hecho anteriormente, por mucha intervención que supusiera.

    Saludos cordiales

    (PD: no he logrado que funcionara el aviso por correo de nuevos comentarios)

  6. Sr Rafael:

    Todas las empresas generan empleo inducido. El capital invertido por el Estado proviene de los impuestos. Todas las empresas tanto las creadas por el Estado como las privadas pagan impuestos.

    La cuestión es ¿sabe el Estado dónde, cuánto… invertir? ¿Puede gestionarlo correctamente?

    Por poner un ejemplo de Ensidesa, que tenía suss planta más importante en Gijón (Veriña)y Avilés, se decía “El que vale, vale y el que no para Ensidesa”
    Ensidesa era la empresa más ineficiente que uno se pueda imaginar, sus pérdidas de decenas de miles de millones de pesetas de la época, los sueldos de sus trabajadores los más altos de España, sus prejubilaciones costaron otros miles de millones, es decir más y más impuestos.

    ¿Lo habría hecho mejor la iniciativa privada? ¿Habría hecho algo?

    Es tema para otro artículo.

    Saludos.

  7. El problema es que presupone que el Estado va a saber en qué sectores son en los que hay que invertir y cómo hacerlo. Pero eso simplemente no es así.
    Nadie tiene ese conocimiento. Y como no se tiene ese conocimiento se cometerán errores sistemáticos, aparecerá la corrupción, amiguismo, nepotismo…

    Y entonces ¿Que hacer?
    Bueno es muy sencillo: dejar que el mercado tome las decisiones.
    ¿Por qué el mercado va a tener la información para saber en qué, cómo, cuánto, y cuándo invertir?
    Eso requiere todo un artículo, ahora no tengo tiempo pero queda prometido.

    Gracias por su interés espero que me siga leyendo seguro que va a aprender muchas cosas de Economía.

  8. a eof

    Tiene usted razón pero solo parcialmente. Es cierto que Cataluña es una zona industrializada desde ya la época de los telares y en la zona franca no se pagan impuestos. No la tiene al mezclar Ensidesa con Altos Hornos de Vizcaya aunque sean las dos públicas ya que en ese caso debería incluir Altos Hornos de Sagunto. Hoy Ensidesa se llama Arcelor-Mittal y anteriormente Aceralia.

    De todos modos en este post se trata de la aplicación de las teorías keynesianas que no influyen en lo anterior.

    Ambas empresas que mencioné a modo de ejemplo como podía haber mencionado la citada Altos Hornos de Sagunto, Santana (Jeep), Hunosa, EASA, Endasa, etc., tienen un efecto multiplicador sobre la economía de la zona en la que se asientan a modo de polo magnético ya que atraen la instalación de las industrias auxiliares que las surten de materiales, como pueden ser los neumáticos o los cristales parabrisas en el caso de Seat. Estas industrias auxiliares (que se instalaron en todos los casos mencionados) generaban muchos puestos de trabajo que provenía generalmente de las zonas más deprimidas como Andalucía y Extremadura (por eso tantos andaluces en Cataluña). Dicho de otra forma, la empresa inicialmente instalada generaba muchos puestos de trabajo indirectos que no solo pagaban impuestos y contribuciones sino que fomentaban la apertura de comercios para abastecerlos, que, a su vez, pagaban impuestos. Con estos impuestos se pagaban las pérdidas que originaban las empresas iniciales y aun se mejoraba la situación económica en la comarca afectada. Un círculo virtuoso.

    Si ésto se aplicara hoy, seguramente las comisiones que se llevarían los políticos, los altos cargos y la colocación de miles de personas en puestos improductivos harían inviable la operación. Pero se trata de un problema de formas y no de que las teorías de Keynes sean un fracaso.

    Mis respetos

  9. Apreciado Mill:

    Muchas gracias por la atención que me presta.
    Nuevamente debo discrepar en algún punto. Lo siento, pero me parece que soy más optimista que usted.

    Primero coincidir con usted en las causas de la situación económica española. Incluso podemos ampliarlas ya que están ya muy estudiadas y largamente debatidas. Y quizás la el origen debamos buscarlo en el empeño del BCE en mantener los tipos de interés altos cuando el comercio mundial se resentía y la producción industrial descendía. Pero había que contener la inflacción, decían, y colocaron al euro en un cambio exageradamente alto. El petroleo, los ordenadores, los artículos de importación y hasta los cruceros al Caribe bajaron de precio en consonancia mientras fluia el crédito barato. Observese que se trata de una forma de crear dinero. Nuestro impresentable presidente del gobierno insufló más dinero al sistema con sus subvenciones de los 400 euros, ley de la dependencia, cheque-bebé, rebaja de impuesto de sucesiones, etc. Esto, como usted sabe mejor que yo, es el suicidio financiero en una época de inflacción. Lo experimentan todos los dias los que juegan al Monopoly. No hace falta insistir sobre el tema.

    La solución existe y, siendo dolorosa, no es tan traumática como nos la quieren presentar. Hay que empezar por suprimir ministerios, altos cargos inútiles, asesores de nada con sueldos imposibles, empresas públicas sin actividad productiva y reducir el número de funcionarios en un 35%. A mayores hay que controlar el gasto público porque no se puede obligar a las empresas que cambian las aceras que pongan las baldosas de aquella empresa de la que el alcalde es el delegado en la zona ni puede ser que con la maquinaria actual un kilómetro de autopista nos cueste más que toda la via con el camión de grijo, el de brea y la cuadrilla de peones camineros detrás.

    Y una vez aplicados estos principios ya podemos pensar en las teorías keynesianas. Con una parte del dinero que ahorre se puede y debe subvencionar la compra de bienes de equipo por parte de las empresas, lo que deberá traducirse en salarios más altos (por los conocimientos necesarios para trabajar con ellos) y después crear empresas que generen mucha mano de obra indirecta (como las fábricas de automóviles) en zonas estratégicas. Claro que ya no se pueden fabricar automóviles con la que está cayendo pero sí barcos de recreo con los kilómetros de costa que tenemos, vagones de ferrocarril o cualquier cosa que se nos ocurra y obligar (siguiendo la línea de López de Arriortúa) a las industrias auxiliares a instalar al menos sus almacenes a un máximo de 1 kilómetro de distancia. Esto debería generar un efecto llamada para la apertura de comercios y servicios en la zona escogida. Con el incremento de riqueza generado se amortizaría la deuda contraida, siempre inferior a la original como vimos. Keynes en estado puro, aunque lo he condensado de tal forma que quizás no me explico correctamente.

    Usted me disculpará y, sin duda, lo explicará mejor y con más claridad.
    Un saludo

  10. Sr. Carlos.

    Los impuestos se están subiendo y se seguirán subiendo porque el gobierno actúa contradictoriamente: en el interior quiere aparentar que el Estado mantiene la economía, pero de cara al exterior tiene que aparentar que lucha contra el déficit.

    La solución de los liberales es siempre la misma, con crisis o sin ella.
    El Estado tiene que acabar con el déficit eliminando gastos absurdos y reduciendo sueldos y prestaciones. El mercado laboral tiene que liberalizarse, pero además tienen que liberalizarse todos los mercados.

    Bajar los impuestos ahora es complicado, pero una vez pasado lo peor es evidente que es un objetivo básico.

    Los sueldos tienen que bajar… pero los precios también lo harán. Recuparar competitividad via precios no es lo deseable desde luego, pero ahora es la única salida. Si no acabamos con el déficit por cuenta corriente pronto estaremos sin crédito exterior.

    En este artículo he puesto una pequeña hoja de ruta liberal.

    O se toman medidas ya o la situación será peligrosa. Si hay que reducir mucho los sueldos mucha gente no podrá pagar la hipoteca y se arrastrará a más Cajas y Bancos.

    No podemos esperar a que la deuda de particulares, empesas y Estado llegue a los 2,5 billones de euros.

    Saludos.

  11. A Lino: ¿SEAT y ENSIDESA? La factoría de SEAT está en la Zona Franca del Puerto de Barcelona, esto es, no paga impuestos como una empresa española normal (Zona Franca) y está en una zona industrializada desde hace tiempo (Cataluña).

    La planta más importante de ENSIDESA está, si no me equivoco, en el País Vasco (antiguo Altos Hornos de Vizcaya), o sea, otra zona industrializada desde hace tiempo.

    Para más inri, ambas empresas perdían dinero a espuertas.

  12. Sr Lino:

    Fue la FED la que bajó los tipos de interes en el año 2002 hasta el 1%.
    Sin intervención el tipo de interés se fijaría en función de la oferta y demanda de dinero y no se haría arbitrariamente desde los Bancos Centrales.

    Y aquí surge la cuestión fundamental: si la regulación no impone un tipo de interés correcto entonces es mala, si impone el tipo adecuado es buena.
    Pero…¿Para qué queremos regulación si al final para que ésta sea buena tiene que ser igual a la que, de cualquier manera, fijaría el mercado?
    Para ese viaje no son necesarias alforjas.

    Está el otro problema y es que los bancos no se rigen por las mismas leyes contables que el resto de las empresas si lo hiciesen no se producirían crisis bancarias (tema para otro post, queda prometido).

    Recuerdo como una profesora de macro me dijo que había dejado de creer en la Economía cuando comprobó que todos los bancos eran empresas quebradas.

    Saludos.

  13. Sr Rafael:

    El problema es que no se puede salir de una crisis causada por un endeudamiento masivo… endeudándose más.

    El problema ya estaba en el año 2007, y anteriores, cuando nuestra balanza por cuenta corriente era de 100.000 M€. ¿Cómo va a controlar en qué se emplean finalmente el déficit? Eso es imposible y menos estando en la UE

    Más déficit y más gasto no van a solucionar un problema que se generó porque empresas y particulares se endeudaron hasta los 1,8 billones de euros.

    El problema es devolver a la economía española su competitividad, es decir que exportemos más. Si España consiguiese equilibrar su balanza por cuenta corriente se crearían directamente más de 1 millón de puestos de trabajo.

    Para equilibrar nuestras cuentas exteriores y dado que no podemos devaluar sólo queda la opción de la devaluación interior, pero si los que dirigen España son unos sindicatos radicales que defienden a sus privilegiados entonces… bueno ahí está Grecia.

    Empresas y particulares ya están ahogados de deudas ¿Vamos ahora a llevar a la quiebra al Estado?

    Además España es demasiado grande, si el plan de rescate griego que primero iba a ser de 45.000 M€ va a ser casi del el triple imagínese España. A nosotros nos darán el alto! antes. Con una deuda pública del 80% del PIB se nos acabará el crédito… y este año se espera que acabemos en el 65% de deuda sobre el PIB.

    ¡¡¡HAGAMOS EL AJUSTE ANTES DE QUE NOS LO VENGAN A HACER LOS ALEMANES Y FRANCESES!!!

    Saludos.

    PD:No estoy de acuerdo con usted en lo del éxito de las políticas keynesianas en la Gran Depresión, en la Alemania nazi o en la España de los años 60, pero eso dá para otro post.

  14. Espectacular artículo. Me ha gustado mucho.

    Tengo algunas dudas a ver si pudieseis ayudarme:

    En la crisis actual, podríamos decir que uno de los problemas es la concesión de créditos fáciles a mucha gente. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. La demanda se ha ido “inflando” artificialmente hasta que ha llegado un momento que el crédito se ha cerrado y por lo tanto ha hecho que la demanda se frenase en seco, los precios de los bienes (entre ellos los activos que se han comprado con deuda como los pisos) se desplomasen. Es decir sufrimos una crisis de sobreendeudamiento.

    Ante esto, el keynesianismo aboga por incrementar el gasto público, endeudarse y pagar la deuda en el futuro cuando estemos mejor. Entiendo lo del multiplicador y su crítica. Pero en España además se están incrementando los impuestos ¿Por qué? ¿No es contradictorio? Si no lo era ya.

    ¿Cuál es la solución de la crisis para los liberales? Entiendo que es establecer las condiciones propicias para que la gente pueda pagar su deuda, es decir, reducir impuestos sobre renta y beneficios de las empresas, flexibilizar el mercado laboral para que se cree empleo, ¿reducir salarios es una opción? ¿Para que las empresas sean más competitivas y no tengan que cerrar? ¿La postura de los liberales es que nos abrochemos el cinturón, nos desapalanquemos y cuando hayamos pagado nuestras deudas la economía volverá a crecer?

  15. @jonsy

    En ningún momento he mencionado a las Cajas de Ahorro, así que su comentario es completamente inoportuno.

    Sobre lo de aprender, tampoco he pretendido que Vd aprendiera de mi comentario. Desde luego que sería para mi un honor hacerlo. Pero ya que critica mi carencia de sabiduría, lo menos que podría hacer Vd. es mostrarnos la suya.

    En cualquier caso, si los tipos de interés no los deciden las entidades privadas, entonces las culpa de la crisis la tiene el que tuvo que intervenir para subirlos, en este caso y a tenor de sus palabras, el poder político, o sea, el Estado.

    En resumen, es una falta de intervención la causante de la crisis. La intervención en si no causa las crisis, sino quien lo decide, cómo y cuando.

    Pero seguro que Vd. nos va a iluminar con su sapiencia.

  16. ¿acaso no han sido las entidades financieras privadas las que alegremente han estado jugando con los créditos?

    Anda, ahora me entero de que las Cajas de ahorros -que son las que más alegremente han jugado con los créditos, y las que mas problemas tienen- son entidades privadas …

    Y por cierto, tampoco sabía que en los EUA son las entidades privadas las que intervienen en los mercados controlando los tipos de interes…

    Uno nunca termina de aprender.

  17. «no es el libre mercado el que genera las crisis sino la intervención en los mercados, sobre todo en el mercado del dinero»

    ¿Y quien intervino en el mercado del dinero en los EUA bajando los tipos de interés, o no restituyéndoles a sus valores adecuados? ¿acaso no han sido las entidades financieras privadas las que alegremente han estado jugando con los créditos? ¿no ha sido la excusa del «no intervencionismo» la que ha inflado la crisis crediticia?

  18. Apreciado Mil:
    Mis felicitaciones por su extraordinario conocimiento de la Teoría General de Keyness y por su capacidad de valorar las distintas teorías que la desarrollan. Quizás se note en falta alguna alusión a Irving Fisher, John Kenneth Galbraith, Milton Friedman y algunos otros.
    Sin perjuicio de lo anterior quisiera señalar un par de cositas en las que no puedo estar de acuerdo:
    -La teoría keynessiana es aplicable solamente en situaciones límite como la que vivimos actualmente y no de forma habitual.
    -El déficit se debe aplicar a obras públicas y no a la compra de productos y menos si éstos proceden del extranjero.
    -La mejoría se produce en términos macro, ya que habrá regiones que se deprimirán mientras otras prosperan.
    -Hay ejemplos históricos del buen resultado de su correcta aplicación, además del ya conocido de la Gran Depresión americana. Por poner dos ejemplos: La alemania de Hitler financiando las autopistas y terminando con la hiperinflacción anterior y en nuestro pais los planes de desarrollo de finales de los 60 implantando empresas cabecera con gran generación de puestos de trabajo indirectos como la Seat en Barcelona o Ensidesa en Avilés. Es cierto que en ambos casos se controlaron los precios por ley para evitar la inflacción.

    Desde luego no es parecido el Plan E que se limita a crear puestos de trabajo temporales sin otra repercusión en la economía de la zona donde se apliquen que no sea el beneficio empresarial logrado a costa de unos precios abusivos y, aparentemente, el fomento de la corrupción. Del mismo modo que en Francia en la década de los 80 no fueron eficaces las ayudas para la compra de coches que buscaban salvar puestos de trabajo en la industria automovilistica francesa ya que en gran parte se derivaron a la compra de coches japoneses, donde si creció el empleo.

    Reciba un saludo y nuevamente mis felicitaciones.

  19. Uno está ya un poco harto de las maniqueas excelsitudes que día sí y día también se atribuyen a sí mismos los keynesianos (a costa de la critíca elefantiásica donde el otro -vg usted- nunca lleva la razón).

    La verdad es que si uno no tuviera un poquito de sentido del humor, inculcado a hostias evidentemente, emularía a Paco Martínez Soria, correría a Barajas y se subiría a un avión con el Luis I. Gómez famoso…

    Como no hay tu tía, en vez de pulsar el botón de parada para apearnos y salir corriendo hacia no se sabe dónde vamos a procurar que el autobús gane revoluciones y gane velocidad, para que al menos se nos centrifugue la mala baba y las servidumbres colectivas.

    Seguir en esto con ilusión o con esperanza o con cualquier sucedáneo del que uno se sienta capaz; pensar que es posible aún crecer hacia mejor (y ello con cierta urgencia, aunque sin angustia o atropellamiento); no separar lobos de corderos todavía en orden al matadero; recurrir al pasao para reanimarse en cuanto de vivo y tierno y no de carroñero haya en él; Reivindicar sin espíritu de horda la creatividad individual o colectiva (soluciones colectivas, a estas alturas…) ; aprender alemán de una vez; dar la tabarra a la profesora Blanco; emular a Kantor; y sufrir con nuestro tiíto de UGT.

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