Estado de miedo

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end-of-the-worldTodas las previsiones se equivocan, es una de las escasas certezas de que disponemos los seres humanos. Pero, si se equivocan en lo que al porvenir se refiere, dicen la verdad acerca de quienes las enuncian, son la mejor clave para comprender cómo viven su tiempo presente.

Milan Kundera -La Ignorancia

 

El malogrado escritor estadounidense Michael Crichton tuvo el valor de denunciar los peligros que entraña politizar la ciencia. En su obra Estado de Miedo el lector asiste a un espectáculo nada ajeno a lo humano: cómo los prejuicios e intereses, debidamente barnizados de ciencia -en esta era de la ciencia y de la tecnología en la que vivimos- pueden guiar el curso de los acontecimientos, obstaculizando el flujo de información veraz y magnificando, a través del altavoz de los medios, acontecimientos irrelevantes o interpretaciones espurias. Los políticos crean, ayudados por los medios de comunicación y los juristas, un Estado de miedo. Tras caer el muro, hacía falta un recambio para el miedo nuclear y el miedo al enemigo soviético o americano: la izquierda mundial se consagró a la madre tierra y al miedo a que la destruyéramos, suicidándonos al hacerlo. Para ello siguió recurriendo al enemigo de siempre: el capitalismo. La globalización del capital es la responsable no sólo de los males que nos aquejan hoy, sino también de los que nos sobrevendrán mañana. El clima está cambiando por la acción humana, y la acción humana debe detenerse. Hay que dejar de crecer y de producir.

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Germanico

3 Respuestas a “Estado de miedo”

  1. La sociología de hoy debiera tener en cuenta el fenómeno de la exclusión ideológica que la sociología de hoy practica. Pero es que esos doctos de segunda, lacayos de lo políticamente correcto, no se ven a si mismos, sobra decir lo que esto muestra sobre la calidad de su sociología, lo que esto enseña sobre ellos.

  2. Si alguien quiere hacer una tesis de sociología y no se le ocurre un tema candente, le propongo el siguiente.

    Análisis de la evolución en la estrategia de llamar “agorero”, “ignorante”, “estúpido”, “negacionista”, etc (poner término a gusto del consumidor) a todo aquel que critique, impugne o descubra que es incorrecta.

    Daría mucho de sí, os lo aseguro.

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