Risto

Risto
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risto_mejideRisto Mejide es un egregio producto de la telebasura. Como los hermanos Matamoros, Risto sabe juntar varias palabras en una frase coherente, y tiene ingenio para decir algunas cosas. Le pierde acaso su lenguaje soez. Quizás él crea que le da contundencia a sus mensajes, pero solamente realza la vulgaridad de los mismos. ¿Se sentirá poeta? No lo sabemos a ciencia cierta, pero cabe imaginar que sí, que se siente muy creativo y muy original, combinando las palabras y las ideas de cierta manera en el fondo predecible.

Se aprecia por ejemplo que es un populista disfrazado de Diógenes. Quiere que la gente crea que es absolutamente independiente, allá en su tonel, diciendo a Alejandro Magno que se aparte porque le priva del sol.  Quiere convencer a todos de que da a diestro y siniestro por igual porque ningún lado del debate convence a su riguroso criterio, siempre diferente, siempre por encima de los intereses y las emociones del momento y el lugar, acaso hasta objetivo, en su subjetividad limpia de toda contaminación ideológica o pragmática.

Pero este tipo de satírico equidistante repugna a cualquiera que desee conocer la verdad, sea esta cual sea en cada caso. No hay simetría ni término medio perfectos en los asuntos mundanos, menos aún en los políticos. Los hay que parten de mejores principios y los hay que parten de falsedades evidentes. Se manejarán con mayor o menor habilidad por las procelosas aguas de la guerra del poder, pero en lo que hay que fijarse es siempre en aquello que defienden, mejor que peor.

La obsesión de Risto con Curry Valenzuela es, por ejemplo, un ejemplo claro de su afán de estar más allá de todo partidismo. Ataca a una presentadora por sus titubeos al hablar, pero en el fondo lo hace por la única razón de que presenta un debate de opinión política en la cadena de Esperanza Aguirre (léase Telemadrid). Necesita un mono de goma al que arrear con violencia. Para poder pegar collejas a los de izquierdas tiene que disculparse antes arreando un bofetón sonoro en la cara de alguien de derechas y gritar “tu cara me suena”.

Risto es un progre que no ha llegado a comprender cómo funciona la sociedad. Cree en la ciudadanía, esto es, en la democracia como fórmula mágica para representar los intereses de los ciudadanos, partícipes activos, conscientes y libres en el proceso político. Es un racionalista de salón metido a satírico televisivo de media noche. Muy probablemente no sepa lo que es el liberalismo, porque sencillamente no sabe lo limitado que es su juicio ni lo endebles que son las convicciones nacidas de la razón pura a espaldas de la naturaleza. Como cancerbero acaso hiciera un buen papel. En un mundo demasiado ancho y profundo no es más que un perro rabioso.

Germanico

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23 comentarios en «Risto»

  1. Precisamente el momento más bajo del programa de Risto (de lo que vi yo, al menos, aunque más bajo no se puede caer) fue la presencia de la Esteban dando lecciones de moralidad y política a la Espe.

  2. Coincido en la calidad muy mediocre del producto Risto, pero tal vez sea mejor que muchos (no todos) de los ministros o consejeros de los 18 gobiernos (y gobiernas) que desgobiernan España, por no hablar de otros representantes de la “ciudadanía” elegidos en la fiesta de la democracia. ¿Alguien puede demostrarme lo contrario? Yo voto por Ristro para Ministro de Igualdad, Vivienda o Vicepresidente Tercero. No creo que notáramos mucha diferencia. Y para que no me tachen de machista, Belen Esteban para presidente del gobierno, que se lo curra mas que alguna titular de la casta política sociata, pepera y demnás.

    Saludos

  3. Manuel, esa manera de decir las cosas más delicadas de la que hablas es uno de los pilares sobre los que se asienta la civilización. Risto, en ese sentido, es un poco bárbaro. Pero, eso sí, se pone las gafas de sol para tapar sus ojos.

    Héctor, al margen del Curry (dejémos el picante), Risto pretende dar a diestro y siniestro para parecer que actúa “sin ira ni parcialidad” (Tácito dixit). Y la balanza está inclinada hacia la izquierda de forma notable.

  4. Pues no, ¡qué conspiranoico!, critica a Curry porque ésta escribio un libro sobre 100 personajes que habían hundido España y entre ellos no se sabe muy bien por qué estaba Mejide así que ahora le devuelve la jugada. Punto.

  5. El producto Risto, desde mi punto de vista se resumen en dos palabras. “Meter caña”.

    Mediáticamente apareció en el programa OT como jurado, y por contraste natural, destaco de inmediato entre sus colegas que se perdían en interminables eufemismos y circunloquios en sus explicaciones cuando tenían que nominar a un triunfito. Él decía, vg. simplemente: Tío aburres a los muertos… hemos perdido audiencia en tu intervención… dedícate a otra cosa. Esto era gracioso porque en algunos casos era lo que el público pensaba.

    Ahora se dedica a valorar temas y personas de actualidad en su formato habitual: “meter caña”. Es este cometido pierde porque la realidad es más poliédrica que las reglas de un reality.

    En nuestra sociedad hay fascinación por la asertividad, por la desfachatez. Se valora espetar todo lo que se piensa a las personas y sobre todo mirándoles a los ojos (se dice).

    Yo en este sentido (como en casi todos), me confieso oscilante. Por un lado valoro la claridad, el lenguaje literal… y por otro creo también que existen un lenguaje y un actuar protocolario para no tener que llegar a una negativa explícita e hiriente. Esto es como los ritos de los animales fuertemente armados que compiten por las hembras sin usar su potencial… simplemente con fanfarronadas y demostraciones de fuerza.

    De ahí quizas la frase: a buen entendedor, con pocas palabra bastan.

    No sé a qué viene este razonamiento. Sólo quizás apuntar la fascinación que existe en nuestra sociedad por las personas que son capaces de decir las cosas a la cara. ¿Qué que cosas…? Pues las cosas. Ese es el problema a veces.

  6. (*) La Macro es un engendro que parió Keynes para hacer posible la socialdemocracia que hoy nos tiraniza. No digo que sea un producto del diablo ni que sea toda ella una gran mentira, y, desde luego, como punto de partida es fantástica. Pero la economía, como ciencia, es, a mi juicio, algo muy distinto a esas grandes pajas mentales macroeconómicas.

    Roge, te agradecemos que te hayas mostrado. Si te apetece comentar pues lo haces, que pa’ eso están los comentarios. Además así obtenemos un feed back de quienes, por una u otra razón, entraron aquí a leer lo que nos dió por escribir.

    Supongo que de todo se aprende, y, según sea la perspectiva así tendremos un análisis u otro. Pero si de las consecuencias para la sociedad, la política y la economía hablamos, el rol de Risto es lo único que cuenta. Un análisis más profundo e íntimo -de su intimidad- podría arrojar datos interesantes que revelen la coherencia entre su papel y su personalidad e ideas, así como de dónde sale ese papel y porqué lo representa.

  7. Recogiendo una de tus preguntas Germánico, para mi sí que importa, y mucho, conocer el circulo más intimo de la persona. Para todos es difícil zafarnos de nuestros roles, pero si el otro en el trato con nosotros sólo responde a nuestro rol, todavia nos cuesta más zafarnos.

    Creo que la verdadera comprensión de un semejante estriba en no dejarse enganchar por uno de sus roles.

    Quizás la sociedad no cambie, en lo esencial, a través de la lucha de roles diferentes, Sun Tzu, aún diciendo verdades, no tiene razón. La sociedad quizás sea susceptible de cambiar si escuchamos atentamente y nos atrevemos a expresarnos con confianza, y con una cierta duda sobre lo que decimos.

    Bueno, sigue siendo una aproximación a lo que quisiera decir, y que aún no sé, y que me ha llevado a mostrarme a vosotros,

    Un saludo

  8. Me refiero a una dedicación más o menos continuada y seria, por lo tanto ardua, a enterarse del meollo de lo que ocurre. Si la Macro no es el camino, es al menos un punto de partida (a menos que me propongas otro: te escucho).

    Ahora lo que se estila es una indefinida fragmentación de comportamientos, con ideologías siempre provisionales y a la carta del humor del momento y de cada cual (que cambia de orientación y de sistemas de referentes casi cada día o cada mes, según su gusto o su autofantaseo le sugieren sin pretender en el fondo nada serio).

    (O, si el vértigo psicológico le vence, se convierte en seguidor fanático del primer culo intelectualoide que pasa…)

    Treinta añitos después de la caidita del muro de Pompeya, del Bizancio nacionalcatólico parece que el mundo se ha convertidoun juego, en una tomadura de pelo miixtificadora presentada por farautas esencialmente idénticos, lña cual no vale la pena seguir ni merece interés alguno, sino en cuanto vaya satisfaciendo el narcisismo más histriónica o la avidez lujuriosa de sexo o de cualquier otro producto materialísimo (sirviéndose para ello de los recursoso de ese sistema de mundo tan denostado).

    Y digo esto como paciente sintomático, que parece que aquí somos todos anacoretas inmunes a las cosas y a lo que pasa. Ya está bien de series de televisióbn, hooliganismos y pajillas varias. A empollar!

  9. Como los payasos que, tras sonreir durante la actuación, vuelven serios al camerino, quizás Risto sea un tipo lleno de dudas y de suaves formas cuando da la espalda a la cámara, Ijon. Pero lo que nosotros conocemos de él es su papel. ¿Y realmente importa mucho cómo sea en su círculo más íntimo?

    (*), yo no sé si prefiero ver a Risto o leer un tomo de Macro. Si me dices otra materia quizás la ponderación sea más clara en uno u otro sentido. Tanto lo que dice la Macro como lo que dice Risto son mentiras sutiles.

    Javier, con este asunto ¡hasta se va a hacer famosa la hija de Curry!

    Roge, tenemos esa certidumbre con nuestros propios puntos de vista para sobrevivir -o para la mejor supervivencia de nuestros genes egoístas, que además de hacer uso de las máquinas de supervivencia de nuestros cuerpos hacen uso de las mucho más elaboradas máquinas de supervivencia de nuestros cerebros (y perdón por partir en cuerpo y alma nuestra unidad, al decir esto).

    Es cierto Luis, todos caemos en ello, pero unos más que otros, como bien das a entender. Del discurso categórico al matizado hay abismos.

    Monumento, hay que hacer como los griegos, ser apolíneo y dionisiaco.

  10. Me he enterado que te marchas. Pero no te vas; te quedas. Pues ¿cómo podría irse quien ha estado quedándose? Nada se pierde si uno no trata de decir lo indecible; cosas de Luwdig Wittgenstein en 1917. Tú sólo has dicho lo que podías, y debías, decir. Te quedas, entonces.

    La vida está llena de curvas y transversales y a veces, tantas veces, hace carnicería de nosotros. Nos deja tan sedientos y desolados como a un niño pequeño en el destete. Pero es la vida y no hay que alborotarla más de la cuenta pues la causaríamos acidez de estómago. A veces nos parece feroz y saturnal pero su danza es rapsódica y siempre vuelve por donde solía; lo verás.

    ¿Acaso nos ha prometido alguna vez alguna cosa la vida? Entonces ¿por qué esperamos y desesperamos? Porque, en nuestros adentros, como en esa fábula de Kierkegaard, nos parecemos a los patos que quieren domesticar al águila, con lo que cuesta.

    Gracias por todo. Y no olvides al maestro Azorín: Vivir es ver volver.

  11. Luis, te presento al psicólogo de Barcelona. Como decía el poeta Eugenio de Andrade, sólo la palabra exacta es de utilidad pública. Ya nos veremos.

  12. Hace ya un tiempo que leo algunos articulos y comentarios de esta excelente página. Hoy comento por primera vez. Me llamo Roge y vivo cerca de Barcelona.

    A mi lo que me fascina es que alguien critique con hostilidad lo que dicen o hacen otros, aunque se tenga razón en lo criticado.

    Risto es bastante bueno en esos menesteres. De hecho, ese es su producto,la hostilidad expresada. Él no es más que el packaging. Algo parecido estructuralmente a la tesis de Dawkins en “El gen egoista”, los humanos somos los vehiculos que utilizan los genes para vivir, ellos son los únicos que perduran.

    ¿De dónde nace esta sensación, que por otra parte tenemos todos más o menos disimulada, de que nuestro modo de interpretar los hechos es la correcta?

    Bueno, no he calentado demasiado los motores y no hay más tiempo. Quedaría pendiente si realmente Risto expresa una verdadera hostilidad o es una farsa. Hasta aquí una primera aproximación.

    Un saludo

    1. Bienvenido Roge.

      Todos caemos en la réplica/crítica hostil de vez en cuando. Es un rasgo muy humano y propio de quines no hemos alcanzado aún un grado suficiente de madurez intelectual. No lo digo con ironía, yo me considero parte de ese grupo. Otra cosa es utilizar el histrionismo, la hostilidad, como táctica permanete de provocación. No suele funcionar a largo plazo y el oyente, lector, televidente termina por recordar solo cómo contabas las cosas y casi nada de lo que contabas. Lo de Risto es una táctica para engoradr su audiencia hoy. No creo que tenga ninguna intención transcendente. Ni le mueva el afán de “cambiar algo” mañana.

      Un saludo.

  13. Si uno mira a la izquierda puede elegir entre intelestuales tipo ateneo, europeístas planetarios, además humanistas, feministas, ecologistas, en suma “idealistas”, y otros más decimonónicos, atrapados en rutinas mentales del año catapún y muros varios.

    Para acabarlo de arreglar, cuando aparece un partido de corte “republicano” (sic; yo me pregunto a qué tanta prisa), más que instituciones al modo británico o alemán salen grupos de individuos en torno a un líder o lideresa, casi un compendio de clientelas a la romana.

    Con esos bueyes, etc. Añádanse, para mayor desstabilización, las absurdas divisiones ideológicas traducidas a incompatibilidades prácticas que nos dificultan todavía más la urgente labor de modernizar y equilibrar el país.

    Así, en lugar del deseable y posible resultado, a saber, un país pobre pero racional, nos va a salir todo al revés: el caos, y caos alianzador por si fuera poco.

    Si algo ha demostrado el Islam en los últimos siglos es su capacidad para calar en sociedades desestructuradas…

    Ni siquiera puede decirse que en los últimos treinta años las heridas españolas se hayan cerrado, siquiera en falso, todo se ha reducido a un inerte aplazamiento de los problemas de orden estructural, social y económico que se estaban gestando en cancillerías extranjeras y sus lobbies autóctonos, so capa de “democratización”.

    El zarzal en el que nos estamos metiendo ya viene de decenios antes gestándose, con toda virulanecia, ante la inconsciencia, ingenuidad o dejadez suicida de la clase partitocrática o pijocrática.

    Ésa es la “otra” España, la de los Prenafetas, los Bañuelos, los Serras, Pocérez o Entrecanales de la vida, ambiciosos pero inprevisores, narcisistas, egocéntricos y, sobre todo, carentes de formación e información económica adecuada para plantearse problemas e intentar resolverlos con justica y amplitud de miras.

    Todo es miedo y recelo a perder poder y fortuna. Como los ciudadanos abdican de cualquier cosa que requiera talento y tenacidad, les votan, votan a sus semejantes. Entre ver a Risto y abrir un tomo de Macro, ya sabemos qué hacer.

  14. Es solo una impresión, pero a mí me parece que “Risto” como tal es una creación, un personaje, en el sentido teatral.

    Y ese personaje está muy conseguido. La verdad es que no lo conocía anteriormente y ahora lo he visto en Telecirco a la espera del comienzo de alguna teleserie. En efecto, practica la demagogia y el populismo como solo los sociatas saben hacerlo, pero los mejora al repartir también a ZP y colegas (con menos mala saña que a los peperos, vale, pero les reparte que ya es algo).

    Naturalmente, como todos los demagogo-populistas, me repugna, lo que no quita para reconocer lo bien construido que está como personaje.

    En cuanto al tipo que está detrás, pues ni idea de lo que realmente pensará, pero es un buen actor.

  15. Burrhus, la critica al poder es tan vieja como el poder, así que no creo que haya nada nuevo bajo el sol en el fondo, en todo caso en la forma. La plataforma cirquense de la telebasura sirve al fin de ofrecer “el mayor espectá-culo del mundo”.

    Fernando, me da la sensación de que consideras equidistancia como una especie de sinónimo de objetividad periodística. En política hay que mojarse, muchas veces hasta casi ahogarse.

    Berzo, Risto es muy cañero. Me parece bien que le de pal pelo a algunos. Muy particularmente a ZP. Tengo entendido, por lo que me han contado por ahí, que Pedro Jota está derivando peligrosamente hacia la ZP-latría. Si eso es cierto yo también prefiero a Risto.

    Tachenko, no sé realmente la idea que tendrá Risto del liberalismo. Pero tras escucharle un par de peroratas tengo la sensación de que es de los que tienen una noción de liberalismo muy distinta a la mía, casi contrapuesta, de la que doy algún apunte en esta entrada. No es que piense que quienen mantienen esa idea sean tontos, pero si creo que su mayor o menor inteligencia no les ha llevado a buen puerto y que, por tanto, se equivocan. Errar es humano, y creer también.

    Ijon, ¿usted que opina del personaje?

  16. Os aseguro que NADIE le hace tanto daño a ZP entre cierto público como Risto y eso que tiene en su haber.

    Interesante punto de vista.

  17. Curry Valenzuela incluyó a Risto en su libro de las 100 personas que hundían España (o algo así). Es posible que sea sólo un infantil ánimo vengativo, y no encontrando nada peor, se ceba en sus titubeos y otras nimiedades. Muy acorde a su petulancia.
    De todas maneras Germánico, (de buen rollo) creo que tu estilo en este post es bastante similar al que le achacas a él. No caigas en el estilo: “todo el que no piensa como yo tiene que ser tonto”. Porque realmente no sabes lo que Risto sabe de liberalismo o de cualquier otra cosa.

  18. ¿Cuantos lideres de opinion conoceis que se permitan criticar a ZP en la televisiones nacinales?

    Se pueden criticar muchas cosas de Risto, pero lo que es evidente es que en un buen, gran, publicista, sabe vender su producto que es él. Para ello debe hacer hincapie en unos aspectos del producto (histrionismo, desfachatez, chulería..)y rebajar otros (ideas políticas, …) Creo que sabe bien lo que quiere decir y cómo lo debe decir para que llegue a quien quiere llegar, por eso en ese sentido le doy un 10. Os aseguro que NADIE le hace tanto daño a ZP entre cierto público como Risto y eso que tiene en su haber. En su contra tiene muchas cosas, yo no soporto la chulería de su personaje, ni el 90 % de los temas que trata.

    Pero diré una cosa más respecto a equidistancias entre la de Risto y por ejemplo la de Pedrojota me quedo con el primero pero de lejos, de hecho después de 15 años leyendo el Mundo la semana pasada me cansé y lo he vetado: ni lo compro ni lo leo online. Respecto a Intereconomía por supuesto no buscan la equidistancia que no creo que sea un bien en si mismo ellos lo dicen claro son de derechas y la gente franca me merece todo el respeto, más si eres más cercano ala derecha que a lo que hay con ZP, que ya no sé ni lo que es.

  19. Extraña forma de publicitarlo, Germánico: si no lo conociera, luego de leer tu post me darían ganas de verlo 😉

    Risto es un publicitario, por lo que sabe algo más que juntar dos palabras, si de comunicación estamos hablando. A título personal no lo tomaría nunca como referente de opinión política seria, como tampoco los tomaría a los perros rabiosos de Intereconomía ni a Enric Sopena y su amiga Iglesias, pero si creo que la equidistancia en el periodismo existe (al menos dentro de los límites aceptables).

  20. ¿Crees que es una moda o que Risto realmente ha descubierto algo nuevo en nuestra sociedad? Espero que sea lo primero, porque si no vamos a tener que estar aguantando sus bobadas largo rato. O peor, en un intento de resultar independiente, morderá la mano que le da de comer y le echarán. Me da miedo.

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