El César fundador

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Todo hombre de Estado necesita alguna tormenta para tomar el timón del barco y proclamarse guía de la Patria o de la Civilización. Cuando la Caída del Muro predecía el fin de la Historia (de la historia con mayúsculas) por boca de Fukuyama, los delfines del mundo entero se revolvían inquietos: ¿cuándo llegará nuestra oportunidad, en un mundo tan aburrido y previsible? El mitómano que quiere convertirse en héroe se siente incómodo con la simple gestión de la prosperidad o la supervisión del orden: necesita grandes catástrofes, retos imposibles, enemigos y amigos en un mundo y una Historia turbulentos.

sarkozy_cesar.jpgFrancia ha producido destacados Césares. El primero el que dio nombre a la estirpe, Julio. Fue en Francia donde se forjó la fama de héroe, y desde la que se lanzó a la conquista del Imperio. Mucho después vino Napoleón, último Gran César. Sarkozy quiere seguir la estela de tan nobles hombres. Comenzó disfrazado de liberal en una derecha francesa que, como dice un bel amí mío de dicha nacionalidad, es como la izquierda en España. En cuanto disfrutó de las mieles del poder comenzó a insultar a la plebe y a creerse líder mundial absoluto. Ahora habla de Refundar el Capitalismo (lo digo con las mayúsculas que la solemnidad del pronunciamiento exige).

Ha tenido Sarkozy su terremoto. No ha sido, como en otros tiempos, un ataque enemigo a las fronteras, sino un desastre financiero. Su oportunidad de pavonearse con cierto éxito ha llegado y no la va a desaprovechar. Tras el desaguisado organizado durante años por unos Bancos Centrales negligentes y unos políticos incompetentes, los mismos que crearon el caos se lanzan a solucionarlo. No da para heroísmos al viejo estilo griego y romano, pero al menos permite un lucimiento inconcebible en una economía que funciona sola. Hay que intervenir y cambiar las cosas. Es más: hay que Fundar y Refundar, crear algo nuevo o reformar algo viejo con nuevas ideas y proyectos. Pero este líder y sus secuaces se olvidan de algo importante: el capitalismo jamás fue fundado, y no requiere refundación alguna. Es duro admitirlo, pero es connatural a la sociedad humana. Se trata de la acumulación de capital y la propiedad privada que existieron desde la creación del primer instrumento lítico. Se trata del intercambio voluntario que surgió espontáneamente ya en los primeros trueques entre tribus en el remoto pleistoceno.  Se trata de la división del trabajo que surge como necesidad perentoria conforme se adaptan grupos más amplios al entorno ecológico y económico.

Una vez más nuestros políticos revelan su deseo de poder omnímodo en sus expresiones, inadvertidamente. La vieja idea del contrato social subyace a estas fórmulas retóricas falaces. Nosotros, juntos, acordamos establecer esto y lo otro y lo de más allá para, de ahora en adelante, dar vida (o nueva vida) a esta o la otra institución. Nada es espontáneo, nada surge por sí solo de la interacción voluntaria y egoísta de la gente de forma descentralizada, el mercado es una ficción, son las “mentes maravillosas” y las iniciativas valerosas de la clase dirigente las que mueven el mundo y hacen progresar la Civilización. Pueblo, no te engañes, la fórmula del despotismo Ilustrado sigue teniendo validez: declararemos que todo es para ti, pero no te daremos la opción de elegir, así que será sin ti.

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Germanico

20 Respuestas a “El César fundador”

  1. Están acojonaos, Ijon, el G10 golpea fuerte. Temen que les pasemos por la derecha…..bueno, por la izquierda.

    Sarko se ha convertido en dios mucho antes de lo previsto, Nora. Su apoteósis traerá grandes momentos….de risa.

    (*), Hay que aplicarse la fábula de la zorra y las uvas, y seguir cantando a la alegría….

  2. Es curioso observar las fotografías en blanco y negro de C. Rainier. Se te va la cabeza. Es como si el tiempo se revolviese hacia atrás. Ves las fotos de los modernos primitivos, un movimiento creado en Silicon Valley hace unos años por un alto ejecutivo, de estética tatoo, piercing y branding, y te retrotraen al mundo primitivo, a la caverna misma por mucho que la tribu Karo en Etiopía, los Dyak en Borneo, los Moko maoríes o los Thyssen de Ibiza lo hagan tanto mejor.

    Qué cognazo es el hombre. Siempre regresa a la casa materna que un día abandonó pues, en su demencia, añora el fuego del hogar y, en su empanada mental, la otra empanada, la de su pueblo. Y misterioso. Ya puedes ofrecerle fascinantes aventuras y despampanantes cantautoras, será inútil, siempre regresará a la celda, donde su rata favorita y los carceleros le reconocen y le festejan. Y admirable, pese a todas sus patologías y sueños rotos, pese a sus demonios y su insomnio, pese a sí mismo, admirable.

    ¿No nos estaremos equivocando con nuestras ambiciones, no estaríamos, tal vez, mucho mejor sentaditos en nuestra casa, cuidándonos el catarro a la luz de una candela, como si acabásemos de llegar? ¿Merece la pena, en serio, emprender viajes tan inciertos para, al cabo, haber ido de Madrid a Madrid pasando por Westeros? ¿No tiene razón Monsieur Peyró cuando bromea que si la tormenta se agita pues mejor para ella?

    Lo escribió Freud en 1897: Querido Fleiss, te contesto: la alegría es todo.

  3. ¿Habéis visto estas fotos de Sarkozy? Muy interesante el comentario:

    what on earth made him think that posing like an extra from The Godfather in the middle of a financial crisis was a good idea?
    We have to concur with Charles Bremner’s view on the President’s latest escapade: “It is hard to grasp the logic which drives Sarko to show off like this.”

    La verdad, mucha oportunidad política no ha tenido, no…

  4. Este Sarkozy venga a poner pegas. Como se nota que está acojonado con el avance españññol.

    (¿Le valdrá Indonesia a Zapatero?, por decir, vamos)

  5. Lo escuché esta mañana en la radio. Cosas de la alianza del ateísmo decadente con los teócratas agresivos de un dios ajeno; digo cosas de la Alianza de Civilizaciones.

  6. En el Imperio, el senado republicano, pues en Roma nunca se abolió la República, y el gobierno “imperial”, del “imperator” o general, fue siempre un estado de excepción prolongado, no era popularmente democrático y todo acabó en el Bajo Imperio y en Bizancio en una serie de dictaduras militares.

    Precisamente para evitar esas dictaduras militares Graciano III prohibió a los ciudadanos romanos servir en el ejército, con lo cual, al nutrirlo de no romanos (los jefes se importaban de Croacia, Eslovenia y Serbia, como en el Real Madrid de ahora :-P) acabó poniéndose el Imperio en manos de sus futuros conquistadores.

    Tras un humillante período en el que el Emperador tenía siempre junto a sí (cuasi institucionalmente) como asistente controlador a un patricio germánico, el ostrogodo Odoacro depuso al hijo del ilirio Orestes, servidor de Atila, y así acabó formalmente el Imperio de Occidente, que prácticamente ya no existía sino nominalmente desde hacía medio siglo…

  7. Me has traído a la mente la época de anarquía en el Imperio Romano. Entonces se sucedían los Césares como títeres sin cabeza (sin cabeza porque rápidamente la perdían), y, se podría decir, los Césares -eran lo de menos.

    El desolador panorama que planteas, con zombies por las calles matándose entre sí, me recuerda asimismo a la peli de Charlon Heston “El último hombre”.

    En fin, que me has metido miedo en el cuerpo. ¿Alguien tendría la amabilidad -de sacármelo?

  8. Desde luego, Germanico. La globalización se ha hecho quemando combustible fósil como si no costase. pero cuando cueste, cuando los costes de traerse la lencería no de la Perla sino del Río de la Perla se hagan prohibitivos, vamos a averiguar si es cierto que la interrrelación de la economía del mundo es irreverrsible.

    Como llegue el colpaso, la mega crisis disociativa mundial, el cesarismo va a ser lo de menos. Esto va a ser una puta película de zombis. Por eso conviene más que nunca que las unidades humanas se estén quietecitas, piensen lo menos posible y, de ser posible, que no sirvan ni para pensar.

    Si el Titanic se hunde, no conviene que la chacha, quizá la chacha de Francia, alguna vez respondona, dé en pensar sobre su suerte.

  9. En la segunda mitad del siglo pasado, los estados se unen, o se subordinan unos a otros según sus fuerzas, para coordinar entre sí, con sus necesidades y sus derivaciones políticas oportunistas, los intereses y procesos económicos cuya trayectoria ha escapado de las manos de los gobiernos nacionales.

    Y se unen de forma totalmente inédita, que no es estatal ni imperial ni interestelar, ni un sistema de tratados o alianzamientos defensivos o derrotivos, ni una anfictionía –tenía que decirlo XD- sino que se parece mucho más a una sociedad anónima multinacional.

    Este nuevo sistema supera las atribuciones y los resortes de las altas esferas políticas de cada estado, supera incluso el conceto mismo de políticas nacionales y se pone anónimamente en marcha, no se sabe por quien, no se sabe para que.

    Desde luego que, como en todos los grupos operativos, cabe el influjo preponderante de un determinado en su seno, o de un reducido número de estados, pero este influjo es accidental y no estructural: no se trata de una organización imperialista de estados orquestada por uno de ellos para controlar a los demás –cosa que SÍ es la UE, y está claro que una España impotente, en permanente tángana futbolera diecisiete contra diecisiete, no va a hacerse respetar como una Francia-, -: en una perspectiva de totalidad, resulta mucho más impersonal todavía. Si, cogno, como en Matrix.

    Pero en sus tendencias planificadoras y controladoras apunta un nuevo peligro y es la hybris de ir a oponerse a la libre vida intelectual a nivel mundial y tratar de paralizar y de eliminar con poderosos medios, a todos aquellos elementos que supongan contradicción o amenaza para sí… es decir, lo mismo que practicaron los papas del medioevo o las internacionales de izquierda, solo que a lo bestia.

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