Obama y Zapatero sí se parecen

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Nos habla Carlos López de la ingenuidad que supone establecer ciertas comparaciones y no le falta razón. Él dice que sólo son aptas para progres. Yo digo que son sólo aptas para progres ingenuos (que son la mayoría). Es necesaria una gran dosis de ingenuidad para caer en el “obamismo” o en el “zapaterismo”.

Y eso qué es?

Los “ismos” son justamente lo que comparten ambos líderes: buenismo, progresismo, igualitarismo y, sobre todo, personalismo. Obama y Zapatero comparten la raíz de su discurso fundamental: no pretenden inspirar a los votantes para que crean en sí mismos, todo su discurso está encaminado a que la gente crea en ellos. Ellos son los únicos capaces de solucionar mis problemas, y los de mi vecino.

Evidentemente, Zapatero no tiene ni la mitad de carisma que un Obama. Por ello no me extraña en absoluto que, si ponemos en la balanza las descalificaciones al contrario vertidas hasta ahora por uno y otro, nuestro mesías nacional esté ganando por goleada.

A eso lo llamo yo superación de la propia ruindad por exageración de los defectos del otro. Y allí donde no hay defectos, se inventan.

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6 Respuestas a “Obama y Zapatero sí se parecen”

  1. Ciertamente estamos ante dos redentores de la humanidad. Lo único es que el uno nos quiere salvar desde su condición de rojo contra media España y el otro desde su militancia en una iglesia negra que promueve valores negros y que considera que la prosperidad de los negros es una maniobra de los blancos para su exterminio.
    No se si habeis leido esto, pero vale la pena.

  2. Obama es un niñato retorcido pero muy inteligente, un escritor por derecho propio, mientras que de Zapatero sólo recordaremos su definición de poesía: “la poesía es un faro”, anunció en el homenaje a Gamoneda, “porque su cuerpo está hecho de la materia del sueño de la esperanza”. Prefiero un presidente negro a uno cliente de negros.

  3. Yo me reí mucho (o no tanto) con este post de The Peoples Cube:

    But now I have seen the light and that light’s name is Barack Hussein Obama. And that light, Comrades, has promised us hope and change that we can believe in which is why I must blindly follow him and coerce my neighbors, friends, family members and others to donate to his campaign. This man – no! – this messiah has come down from Stalinist Utopia to spread his egalitarian wings and deliver us from the worst evil known to progress – personal responsibility.

    Now then, I am not supporting Obama because he is promising hope and change that we can believe in. No, I am supporting Obama because he is promising hope and change that we can believe in. Oh my, I think I just contradicted myself.

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