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El día después

escrito por Germanico 29 abril, 2019

Estimados amigos, adversarios, enemigos, simples lectores o lo que tengáis a bien considerar en vuestra relación conmigo, en general a distancia, sin contacto, conmigo el autor de estas líneas, que a fin de cuentas no es nadie.

He hecho una apuesta por un proyecto político que, si bien no enteramente liberal, representaba una oposición frontal al pensamiento borreguil y a la política socialdemócrata de tentaciones totalitarias. Y he perdido la apuesta. Y ya veremos si no me pasa factura en otros ámbitos. Desde luego sigo firme en mi convicción de que a España sí le va a pasar factura, y lo digo esperando equivocarme, de nuevo. Espero haber errado en todos mis pronósticos.

VOX ha pasado de cero a 24 escaños en el Congreso de los Diputados. Éso será un éxito para quienes miren los términos absolutos, para quienes piensen que una oposición sin peso en las votaciones de leyes pero que pueda despotricar contra el con casi total seguridad pésimo gobierno que se avecina signifique algo. Quizás para ellos sí signifique algo. Y quizás realmente lo signifique, aunque yo, en mi ceguera, no lo vea. Pero las grandes expectativas generadas no se han cumplido, y 24 escaños, con perdón, son una mierda pinchada en un asta de bandera con una tela rojigualda desgarrada izada en lo alto.

Muchas plazas de toros, Palacios de Congresos y lugares públicos “abarrotaos”, como diría el Dúo Sacapuntas. Muchas banderas de España ondeando. Mucho optimismo. Demasiado optimismo. Y yo digo que el primer optimista fui yo. Y fue tal el optimismo, fueron tales las esperanzas puestas en ello, que ahora el desengaño es tanto mayor y tanto más profundo.

En efecto, la fragmentación de la derecha ha acabado con la posibilidad de una alternativa a Sánchez y a las izquierdas radicales y los nacionalismos secesionistas de este país. Tenían razón quienes lo anunciaban pero yo me puse tapones en los oídos y dije: ” Lo primero los principios”. Como un burro con orejeras.

Así que me retiro, con carácter definitivo del mundo -en la escasa medida que puedo hacerlo. Hoy basta con desconectarse de las redes sociales en particular y de Internet en general. Con eso creo que basta, sí.

Walden. Busco mi Walden. Pertinaz, quijotescamente. No lo encontraré. Es una utopía, un espejismo más. Pero me retiro.

Adiós.