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Elecciones con un PP muerto

escrito por Burrhus el elefante neocon 25 mayo, 2018

El PP ha muerto. Y, por mucho que nos pueda doler a los liberales, no ha sido por sus subidas de impuestos. O por no recortar el gasto público. O por no haber sido más contundente en el recorte de derechos fundamentales en Cataluña. No. Ha sido por chanchullos. Por llevárselo crudo con contratos públicos sin concurso o en forma de donativos. Lógicamente, el PSOE no ha tardado ni 24 horas en anunciar una moción de censura contra Mariano Rajoy. No sería sorprendente tener que volver a votar en unos meses. Y ninguno de los buenos resultados en desempleo, déficit público, la aplicación del 155 o incluso las reformas en el Código Penal por delitos de corrupción le van a salvar. Y se avecina un batacazo de órdago.

 

 

 

La monstruosidad de la imagen superior sufrida por el PP no es nada comparado con lo que vendrá tras la moción de censura. Se huele la sangre. A día de hoy, apenas controla Galicia y Castilla y León en términos autonómicos, y la cuidad más importante controlada por los populares es Málaga (donde, por cierto, la gestión a día de hoy roza el sobresaliente) y todo apunta a que el partido se encontraría en una situación crítica (y sumen la situación económica).

Llegados a este punto, hay dos cuestiones que no debo dejar de mencionar:

1. La moción de censura es necesaria. No me contéis rollos de si la estabilidad institucional, Cataluña, la economía o si la abuela fuma. Si no te puedes fiar del partido que manda, tienes que ponerlo en la calle.  Para resolver cualquier problema político, lo primero es tener un gobierno limpio.

2. El PSOE no sufre de la misma manera la corrupción que el PP. La Gürtel es un escándalo de 600 millones en toda España. Los cursos de formación de la Junta de Andalucía, 3.000 millones de euros. Cinco veces más. Y más de 800 millones en el caso de los EREs. Todo eso en una sola región económicamente disfuncional (si lo del PP le parece a la Presidente Díaz “brutal, bestial“, no tendrá palabras para un escándalo cinco o seis veces mayor). Es decir, que al PP le van a crucificar y el PSOE va a salir de rositas. No crean que por el hecho de que se carguen el Gobierno de Madrid, Ciudadanos va a actuar de la misma manera con Susana Díaz. Primero, porque la sentencia no tiene porqué ser tan dura como la de Gürtel (para que se hagan una idea, a Francisco Correa le han caído más de 50 años, mientras que a José Bretón, que asesinó y quemó a sus dos hijos, le han caído 40). Y, segundo, porque siempre podrán decir que, a diferencia de Mariano Rajoy, Susana Díaz no tiene nada que ver con el pasado de corrupción del PSOE de Andalucía (admito que me cuesta contener la risa).

Curiosamente, ésa podría ser la tabla de salvación del Partido Popular. En un caso muy remoto, ya lo adelanto. Si Ciudadanos está dispuesta a tragar con Susana Díaz porque está limpia y no tiene nada que ver con la corrupción anterior de su partido, el PP podría ofrecer la cabeza de Mariano Rajoy y poner al frente a la burócrata más temible de todo el Estado: Soraya Sáenz de Santamaría. No obstante, ya han salido diciendo que Rajoy debe convocar elecciones o apoyarán la moción de censura. A estas alturas, dudo muchísimo que la cabeza de Rajoy sea suficiente.

¿Y qué haría Ciudadanos? Todo o nada. Si Ciudadanos va a por todas (que tiene toda la pinta), se carga al PP… y al PSOE de Andalucía (si bien este partido, vistos los antecedentes, es capaz de resistir electoralmente baños de ácido, explosiones nucleares, pandemias de ébola, resacas de cianuro y cosas peores). Ciudadanos tiene en Andalucía a un señor que bordea la incompetencia, pusilanimidad y falta de carisma de Juanma Moreno Bonilla. En Andalucía no hay una Inés Arrimadas. O un Toni Cantó. Ni siquiera a un Javier Arenas con resaca. Tiene a una buena persona que a día de hoy no sé cómo se llama y al que no voy a buscar por pereza e irrelevancia.

Si Ciudadanos fuese coherente y tuviese un candidato digno de tal nombre en Andalucía (y los medios prestasen la décima parte de la atención que le prestan a la corrupción del PP), iría a por los dos en cuanto tuviese la más mínima oportunidad. Y seguramente se llevaría todo el pastel (coalición con el PSOE para el Gobierno central y con el PP en Andalucía).

Es decir, de esta crisis política sólo va a salir muerto el PP, sí o sí, y se vaticina una larga travesía en el desierto. El gran ganador va a salir Ciudadanos. Y el PSOE de Andalucía, como siempre, de rositas.