Home Política ¿Inmersión o ahogamiento lingüístico en Cataluña?

¿Inmersión o ahogamiento lingüístico en Cataluña?

escrito por Burrhus el elefante neocon 20 febrero, 2018

Antes de nada, permítanme que me presente. No tengo ningún problema con el catalán. De hecho, me parece (esto se lo robo vilmente a Fernando Díaz Villanueva) la lengua más hermosa de todas las que han surgido del latín. Como español, esa lengua me parece un tesoro que merece ser conservado. También debo informar que soy una persona trilingüe. Es decir, que quienes presumen de “bilingües” me aburren. Sé en qué consiste ser emigrante. He tenido que hacerlo, con un nivel cero, ni más ni menos que a Alemania. Sé lo que significa la inmersión. Y, para colmo, estoy culminando mi formación para dedicarme a la enseñanza de idiomas. En resumen, que algo puedo decir en este tema.

Vayamos a lo principal. En el debate del catalán y el castellano en las escuelas se ha perdido la perspectiva por todos los intereses creados alrededor. La pregunta es muy sencilla: ¿Cuál es el objetivo de cualquier sistema educativo? Estos días he tenido la oportunidad de leer muchísimas respuestas. Algunas de ellas, interesantes. Todas ellas, interesadas. Que si proteger el catalán frente a la amenaza del español, que si es un factor fundamental en la cohesión social (sabe Dios lo que significa eso, y sobre todo si es real), que si formar en valores, que si formar una nación en torno a una lengua, que si adoctrinarles para que voten una ideología concreta cuando sean adultos… Y otras paridas intelectuales cuyo objetivo real consiste en moldear a tu hijo como otro quiere.

Les voy a dar yo los objetivos que, según mi punto de vista, debería tener un sistema educativo: Formar a los alumnos en conocimientos, aptitudes, capacidades y valores para que puedan alcanzar su máximo potencial, velando especialmente por su futuro profesional. Y que él decida lo que hace con eso. Es decir, si mi niño tiene que aprender más Matemáticas y menos Feminismo Radical e Historia de la República Catalana a pesar de que sea lo que usted quiere, usted y su ego se joden y mi niño aprende Matemáticas. Y si luego mi niño quiere dedicarse al Feminismo Radical y a estudiar Historia de la República Catalana, es cosa suya. Pero no siendo un incapacitado laboral y habiendo desperdiciado los mejores años de su vida de aprendizaje para que luego piense y vote como usted quiere.

Esto también es aplicable a la enseñanza de idiomas. Como ya les he contado, un servidor de ustedes es trilingüe, pero es que su pareja habla CINCO idiomas distintos. Valoro la importancia de aprender cualquier idioma y me encantaría mis hijos aprendiese todos los idiomas posibles. Por supuesto, también el catalán. Sin que eso lastre su formación en otras materias. Para que nos entendamos: Si mi hijo tiene como lengua materna el castellano y puede aprender Matemáticas en castellano y catalán, pero en catalán va a sacar peores notas, llegando incluso a suspender, usted y su ego se joden y mi hijo aprende matemáticas en castellano. Este criterio es válido para cualquier idioma y lengua materna. Si la lengua materna de su hijo es el catalán y el aprendizaje de las matemáticas en castellano perjudicaría claramente su aprendizaje, ¿en qué idioma querría que se empleara? Y ahora cambie español o catalán por inglés, alemán, francés, polaco, árabe, ruso, chino, mongol… Es lo mismo. Insisto: Los sistemas educativos deben tener por objetivo desarrollar al máximo el potencial de los alumnos, no satisfacer su ego, salvar lenguas, crear naciones, adoctrinar, etc. Si así lo piensa, jódase y eduque usted a su hijo como le dé la gana, pero no juegue a ser Dios con el mío.

Puede ahorrarse las excusas del tipo “es que el catalán está en peligro”, “hay más hispanoparlantes”, “hay más contenidos en español” y otras tonterías. A otro perro con ese hueso. Como ya les he indicado, prevalecen las potencialidades de mi hijo, no su ego. Y viceversa: Prevalecen las potencialidades de su hijo, no mi ego. Mi hijo no tiene porqué estar peor formado para salvar al catalán. Ni su hijo tiene que estar peor formado para aprender alemán.

La inmersión lingüística es una manera fantástica de aprender un idioma. De hecho, vivir en el contexto del idioma e interactuar con nativos e inputs nativos es la mejor manera de aprenderlo. EN ADULTOS. Es decir, te armas de valor, te lanzas a la aventura, interactúas a la fuerza para poder sobrevivir y, al final, acabas aprendiéndolo. ¿Mientras tanto? Mientras tanto, vas a clases del idioma, buscas trabajo “de lo que sea”, intentas pillarte una novia del país, ves la tele, lees prensa, escuchas la radio… intentas utilizar todo estímulo para aprender el idioma. Y lo acabas aprendiendo. Lo que no tiene sentido es, sin nivel suficiente (en el idioma y en el tema) y sin vocabulario específico previamente aprendido, pretender recibir clases de física cuántica. A los cinco minutos te agobias, sales del aula y te vas al bar más cercano a que te sirvan un brebaje con el que quitarte el dolor de cabeza.

¿Les parece realista? Pues exactamente eso es lo que pasa con los niños. Dentro de las diferentes metodologías en la enseñanza de idiomas, existe el Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras (AICLE). Este método consiste en dar la asignatura entera en la Lengua Meta (la Lengua Meta es aquella que se quiere aprender). Este método tiene una gran ventaja y dos grandes inconvenientes. La gran ventaja que presenta este método es que, cuando el nivel de los alumnos es suficientemente profundo, pueden aumentar suficientemente los conocimientos en la materia (Sociales, Naturales, Historia… el nombre que hayan querido darle) y mejorar muchísimo su dominio en la Lengua Meta. Pero este arma es de doble filo: Si los alumnos no tienen nivel suficiente, en absoluto se recomienda emplear este modelo. Y si aún así se emplea, suele ocurrir que los alumnos acaban por no aprender los conocimientos que se desea enseñar, tampoco aprenden demasiado la Lengua Meta, entorpecen el ritmo de otros compañeros, se acaban desmotivando y perdiendo. El resultado es que los alumnos con más problemas para entender el idioma acaban por tener peores resultados, lo cual lastra su confianza, provoca sentimientos de rechazo y se entra en un circulo vicioso del que es difícil salir. Este resultado no se debe a que el alumno tenga menores capacidades de aprendizaje que sus compañeros. Es porque se les enseña en un idioma que no dominan.

El doble de fracaso escolar cuando hablamos de catalanes castellanoparlantes. Y un 40% más de fracaso escolar que los madrileños. Teniendo en cuenta que podemos descartar las diferencias raciales en estos resultados, parece que se trata de una cuestión ambiental. Ahora, a ese chaval que habría podido aprobar y mejorar sensiblemente sus expectativas profesionales, vaya y dígale que había que sacrificar su vida porque salvar el catalán era más importante que salvar su futuro.

Lo razonable sería que los niños puedan aprender la mayor cantidad de idiomas posible sin que ello altere su aprendizaje en otras materias y sin que eso suponga que dejen de aprender una segunda (catalán o español) y una tercera lengua (inglés). ¿Alguien se ha planteado esto? ¿Alguien está planteando que lo que importa del sistema educativo son sus resultados hacia el menor y no el sistema en sí mismo? Ahora mismo, no lo parece.

Una ultima cosa: Si el objetivo más importante del sistema es la pervivencia del propio sistema, ha llegado, sin duda, el momento de prescindir de sus servicios.