Home Entrevistas Trump y Putin, una historia de amor (Entrevista a Luke Harding)

Trump y Putin, una historia de amor (Entrevista a Luke Harding)

escrito por Germanico 19 enero, 2018

Ha pasado un año desde la investidura como Presidente de EEUU número 45 de Donald Trump. Ahora, mientras los analistas políticos hacen balance de la gestión del Presidente en éste período, con sus tenues luces y sus alargadas sombras, yo voy a celebrar la efeméride con la más larga de las sombras, que se proyecta desde muy lejos en el espacio y el tiempo sobre un futuro incierto. Voy a hablar de todo lo que rodea a su llegada al poder, de la mano de sus colaboradores más íntimos y secretos, llegados del Este. Voy a hablar de los fantasmas shakesperianos que atormentan al hombre más poderoso del mundo en sus insomnios twitteros, cargados de blasfemias y fanfarronerías.

Su antecesor, Barack Obama, en 2011, anunció al mundo que las fuerzas especiales de EEUU habían dado caza al hombre más buscado del mundo, Osama Bin Laden. La llamada Operación Gerónimo había culminado con éxito y el líder de Al Qaeda había pasado a mejor vida (con un número indeterminado de vírgenes).

Detrás de tan histórica noticia, la reunión que el Presidente mantuvo con los corresponsales de prensa en la Casa Blanca pasó a segundo plano. Y seguramente los corresponsales de prensa lo agradecieron porque tenían una gran noticia que contar.

Se dice que a aquella cena, que se celebra anualmente y a la que Donald Trump, entonces un magnate de la construcción y estrella televisiva de su propio programa, en el que ejercía de Jefe (The Apprentice), asistió en calidad de invitado, Barack Obama lanzó alguna puyas hirientes a Trump. No era para menos. Trump se había dedicado a difamar a Obama sugiriendo que no era estadounidense y, en consecuencia, no tendría las credenciales purasangre para ser el Presidente. Todo había sido ya desmentido, por supuesto, pero Obama tenía preparada una broma para Trump: proyectando imágenes de The Apprentice en las que Donald expulsaba a un participante, se dirigió directamente al magnate y le dijo: “Creo que todos sabemos cuáles son tus credenciales y amplia experiencia. Este es el tipo de cosas que me mantienen despierto toda la noche. Buen trabajo, señor, buen trabajo. Sin duda Donald traerá el cambio a la Casa Blanca”. Sin saberlo Obama estaba siendo premonitorio. Donald Trump fue quien le sucedió en el Despacho Oval…y sin duda llevó el cambio. Ya no se trataba de políticas. Era un genuino cambio de estilo. La elegancia de su predecesor quedó pronto eclipsada por su descarada falta de clase y gusto. Trump era un auténtico paleto maleducado y bravucón. Y no iba a ser fácil domesticarle. Ya desde la campaña electoral que le enfrentó a Hillary Clinton se mostró como un histrión grotesco que se dirigía a las cámaras con tono enfático para decir toda clase de improperios, obscenidades, propuestas ridículas y frases de autobombo. Y durante la campaña eran pocos los que podían imaginar que iba a ganar las elecciones. Era demasiado, incluso para el republicano más acérrimo….o más bien lo parecía. Su campaña fue un éxito. Parte de ello se debió a su magnetismo como magnate. Parece que ser un hombre muy rico debe tener algún gran mérito detrás, y esta faceta de empresario pudo ayudarle: ¡un buen gestor, seguro! ¡Nos sacará de pobres! Parte también tuvo que deberse al descontento general con las instituciones establecidas y el claro desafío a sus formas y tiempos que la retórica soez de Trump suponía. Era una especie de antisistema. Y parte, sin duda, a su American First, que allí en EEUU tiene una gran tirada.

 

Pero hubo más cosas que contribuyeron a su éxito. Unos hackers entraron en la sede del partido Demócrata por puertas invisibles y borrando sus huellas al salir. Nada que ver con el Watergate, que al lado de esta operación se presentaba como una chapuza de aficionados atrasados tecnológicamente. En nuestro tiempo de Internet la información puede robarse con más facilidad. Y unos correos de la candidata Hillary Clinton se filtraron a través de la plataforma de Julian Assange, Wikileaks. Nadie sabía que había pasado pero de pronto Trump esgrimía ante Clinton cientos de comunicaciones altamente secretas y ponía en evidencia su papel como Secretaria de Estado, por haber descuidado sus comunicaciones usando un email privado, entre otras cosas.  El descrédito de Clinton dio alas a Trump para elevarse hasta la Casa Blanca. Como se decía que habían sido los rusos –y así había sido- Trump, en un mitin, animó a los rusos a seguir filtrando correos.

Hace poco se ha publicado un libro escrito por un colaborador de Trump en el que se desvelan, en teoría, varios secretos de la campaña de Trump y sus primeros meses en la Casa Blanca.

Pero que Trump aspirase o no a la presidencia o se pelease o no con Stephen Bannon parecen cuestiones casi domésticas de escaso interés político. Lo verdaderamente relevante del ascenso al poder de Donald Trump es la colusión que ha existido entre él, sus colaboradores y los colaboradores de Putin y el propio Putin. Un empresario sin escrúpulos y muy dado al espectáculo y un frío sicario de la más terrible agencia de espionaje y policía secreta del mundo se han abrazado en la oscuridad. Ahora estos dos temperamentos mafiosos tienen entre sí lazos muy fuertes. Y quien parece ser el que dirige es el ruso.

Nada de esto es un invento de un Blogger que ha leído un par de teorías de la conspiración de algunos lunáticos. Se trata de hechos ya probados por la inteligencia y de procesos en curso para investigar qué es lo que realmente sucedió, promovidos desde el FBI,  la CIA, la NSA y otras importantes organizaciones. Los contactos existieron, tanto económicos como en persona entre distintos miembros del equipo de Trump y espías del Kremlin. Y para documentarse sobre ello no hay nada mejor que el libro de Luke Harding: Conspiración. Cómo Rusia ayudó a Trump a ganar las elecciones, en el que se cuentan todas las actividades espurias del candidato, (the Apprentice) y ahora Presidente (Boss) Donald Trump.

Suponemos que con su nueva política de hacer de la cena de corresponsales de prensa una farsa Trump jamás invitaría al periodista inglés Luke Harding, del Guardian. Muy probablemente si le han hablado de su libro habrá dicho “Mentiras, estupideces, calumnias”. Porque la verdad no importa y Trump es el mago y el héroe de la posverdad.

Hemos preparado un cuestionario para Luke Harding, que ha tenido la amabilidad de responder para nosotros. El correcto inglés de las preguntas corre a cargo de Álvaro Cortina, nuestro profe particular.

En inglés:

 

1.- How have espionage and intelligence evolved with the new information technologies? Cases like Julian Assange or Snowden, about which you have written, What do they teach us about the present and the future of the war?

In recent years we have seen Moscow use classic espionage tactics, updated for the age of Twitter and Facebook. During the cold war the KGB had an entire department that specialised in propaganda and disinformation. the internet has made this infinitely easier. It allows state actors to influence the democratic process in western countries and to exploit pre-existing social, cultural and racial divisions. We saw this big-time during the US Presidential Election in 2016. first, Moscow hackers stole emails and then leaked them to Wikileaks. (Julian was used for reasons of plausible deniability) second Kremlin trolls and bots sought to ‘weaponise’ this information. They micro-targeted voters already disposed to hate Hillary and receptive to Donald Trump’s hardline messages on race and immigration.

 

2.-What do you think is in Vladimir Putin´s mind in terms of tactics and strategies? What tactics, what strategies does he have? What world order does that man pursue, whose collaborators point out that “he has no human feelings”?

Putin’s tactics are classic KGB. The ideology of the Soviet Union has gone but the covert measures from this period continue. As in communist times, Putin and the KGB clique around him continue to view the US as the ‘main adversary’. their thinking is zero-sum: what is bad for Washington is good for Moscow. Putin famously described the end of the Soviet Union as the twentieth-century’s biggest geo-political catastrophe. His goal – he conceptualises this as a historical mission – is to restore russian influence and make Russia a co-equal power to the United States. There’s also a private project which russia’s political elite is less willing to discuss publicly. That is to acquire and steal state resources, and to then defend these assets from predatory attack by others. All of putin’s friends are billionaires.

 

3.-To what extent is, to this day, the President of the USA, Donald Trump, a puppet of the Kremlin?

One of the strangest aspects of this story is Trump’s unwillingness to criticise Putin. This was true on the campaign trail, and is still true now. Trump is consistently rude about CNN, The New York Times, the ‘Fake News’ media, the germans, the Mayor of London, the Democrats. But he talks about russia’s President in flattering terms. We still don’t know why this is. But the dossier by Christopher Steele – which suggests that the russians have leverage over Trump – provides the most compelling answer. Trump has been visiting Moscow for thirty years. Russian money has poured into his real estate properties and may have rescued him at key moments, for example after the 2008 economic crisis.

 

4.-How is it possible that an avalanche of evidence from the  intelligence services  hasn’t  knocked Trump down yet? Is an impeachment foreseeable, is it desirable?

Trump’s base and many republicans on Capitol Hill are impervious to evidence. They are convinced that the collusion claims are a plot by Trump’s enemies. Meanwhile, the special counsel Robert Mueller is making progress with his collusion investigation. Four people have been indicted so far, including Trump’s former campaign manager and national security adviser. More indictments will follow and Mueller poses an existential threat to Trump. He can’t indict the President but can submit a report to Congress. A democratic-controlled house could begin impeachment proceedings in jan 2019. but a republican Senate may well block this. My prediction? Trump will hang on and serve out his four years.

 

5.- The rise of populism and secessionism in the West … how much does it owe to Putin? Are there clear links of its interference in other processes apart from the presidential elections in the US?

Putin isn’t responsible for the rise of far right and far left movements in the West. Nor is he responsible for populist sentiment which has burgeoned in recent years. At the same time Moscow has sought to instrumentalise these divisions for its own purposes. US intelligence services say moscow hacked the 2016 election. There are questions over what role – if any – Russia played in Brexit. Putin is in favour of secessionism outside russia’s borders (Catalonia, Scotland) and vehemently against it inside the russian federation (two bloody wars in Chechnya, the second initiated by putin as Prime Minister). One of Putin’s major strategic goals is to weaken the European Union. He prefers bi-laterial deals with weaker sovereign nations, often involving energy contracts. Russia is also adroit at corrupting western politicians and former politicians for its own purposes.

 

6.- Putin’s power has clearly grown under the terror of ISIS. Thanks to it, he has posed as a champion of civilization against barbarism in the war in Syria. But his hand outstretched to Al-Assad is, at the same time as propaganda, an alliance between relentless despotisms. Should we have paid more attention to the Russian danger and less to the media terror of ISIS? Or were there just too many fronts open?

I reported from Syria in 2012 for The Guardian, travelling in northern rebel regions. The conflict is terrible, bloody, intractable and complex. Russia’s military operation in Syria is its first major deployment outside the USSR’s borders since the cold war. Putin’s goal is geo-strategic – to shore up assad and to assert russia’s primacy in the middle east. Difficult to know what the west might have done differently. Nobody wanted Iraq 2 and Putin has filled the ensuing vacuum.

 


7.-Ukraine is the physical and symbolic border that separates Europe from Russia. There, Putin makes use of all his weapons and tricks. The Ukrainian army is not strong enough to keep the russians and the eastern rebel at bay. What do you think NATO, the EU and the US, the West, should definitely do there?

Tricky. I watched russia’s roll-over of eastern Ukraine in 2014 when I visited Donetsk and Luhansk. Moscow coordinated the take over of regional administrations and, at key moments, used its conventional forces to crush the ukrainian army. NATO, the EU and the West need to maintain ukraine-related sanctions against Putin’s friends and allies. Sanctions are an effective tool and should be expanded. They should also support ukraine’s government. The problem is that President Petro Poroshenko has proved a disappointment. He has failed to take meaningful action against corruption. The same shadowy oligarchs who have exerted a negative influence over ukrainian politics are still there.

 


8.- Putin and Trump do not seem to share the same point of view or the same policies for the emerging power of Iran in the Middle East. Now that ISIS is dead, what common enemy is left?
Will the EU be next?

Trump’s foreign policy is less than coherent. There are conventional people around him who believe in the assertion of US Force abroad. Trump’s own instincts appear to be isolatinist and bannonite. meanwhile, the US State Department is being gutted in part – one suspects – as a retrospective attack on Hillary Clinton. Putin’s geo-political goals are clear, Trump’s not so much. Divisions between the US and NATO, the US and the EU, are greater than ever. Since communist times the KGB has dreamed of a breach between America and its transatlantic partners. Now it’s happening.


9.-And finally…What are you now working on?

My book has been on the New York Times Bestseller List for nine weeks. I’m booked to attend literary festivals all over the world in 2018, including the hay festival in Colombia next week. I continue to investigate the collusion story. It’s not over yet.

 

 

En español:

 

1.- Cómo han evolucionado el espionaje y la inteligencia con las nuevas tecnologías de la información? Casos como el de Julian Assange o Snowden, sobre los que usted has escrito, ¿qué nos dicen del presente y el futuro de la guerra?

En los últimos años, hemos visto cómo Moscú utiliza las tácticas clásicas de espionaje, actualizándolas para la era de Twitter y Facebook. Durante la Guerra Fría, el KGB disponía de un departamento completo dedicado a la propaganda y la desinformación. Internet lo ha hecho todo infinitamente más fácil. Permite a los actores estatales influir en el proceso democrático de los países occidentales y explotar las divisiones sociales, culturales y raciales preexistentes. Asistimos a su gran momento durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016. Primero, los hackers de Moscú robaron los correos electrónicos, y luego los filtraron a Wikileaks (Julian fue utilizado para poder negarlo de forma plausible). En segundo lugar los trolls y los bots del Kremlin buscaron convertir esta información en un arma. Lo que hicieron fue centrarse en votantes que ya estaban predispuestos a odiar a Hillary y que eran asimismo receptivos a los mensajes más duros de Donald Trump sobre raza e inmigración.

 

2.-Qué crees que hay en la mente de Vladimir Putin, qué tácticas, que estrategias tiene? ¿Qué orden mundial persigue ese hombre del que sus colaboradores señalan que “no tiene sentimientos humanos”?

Las tácticas de Putin son las clásicas del KGB. Aunque la ideología de la Unión Soviética se ha desvanecido, las medidas encubiertas de aquel período siguen vigentes. Como en tiempos comunistas, Putin y la camarilla del KGB que tiene a su alrededor continúan viéndonos como el “adversario principal”. Su pensamiento es de suma cero: lo que es malo para Washington es bueno para Moscú. Es famosa la descripción de Putin del fin de la Unión Soviética como la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. Su objetivo -que él conceptualiza como una misión histórica- es restaurar la influencia rusa y hacer de Rusia un poder igualado al de los Estados Unidos. También existe un proyecto más privado, que la elite política rusa está menos dispuesta a discutir públicamente. Y no es otro que el de adquirir y robar los recursos del Estado, para después defenderlos del potencial ataque predatorio de otros. Todos los amigos de Putin son multimillonarios.

 


3.-¿En qué medida es el Presidente de EEUU, Donald Trump, a día de hoy, una marioneta del Kremlin?

Uno de los aspectos más extraños de esta historia es la pusilanimidad de Trump a la hora de criticar a Putin. Fue cierto en la campaña electoral y sigue siendo cierto ahora. Trump es sistemáticamente grosero con la CNN, El New York Times, los medios de “noticias falsas”, los alemanes, el Alcalde de Londres, los Demócratas… pero cuando habla sobre el Presidente de Rusia lo hace siempre en términos favorecedores. Y todavía no sabemos a qué se debe. Pero el dossier que presentó Christopher Steele -que sugiere que los rusos tienen influencia sobre Trump- proporciona la respuesta más convincente. Trump ha estado visitando Moscú durante treinta años. Mucho dinero ruso ha sido invertido en sus propiedades inmobiliarias y es muy posible que lo hayan rescatado en momentos clave, por ejemplo, después de la crisis económica de 2008.

 

4.- ¿Cómo es posible que la avalancha de evidencias de los servicios de inteligencia no haya tumbado a Trump todavía? ¿Es previsible, es deseable, un impeachment?

Las bases de Trump y muchos republicanos en la Colina del Capitolio son impermeables a la evidencia. Están convencidos de que las afirmaciones de colusión constituyen una trama orquestada por los enemigos de Trump. Mientras tanto, el Fiscal Especial Robert Mueller está progresando en su investigación sobre la colusión. Hasta el momento han sido acusadas, incluidos el exdirector de campaña de Trump y el Asesor de Seguridad Nacional. Va a haber más acusaciones y Mueller supone una amenaza existencial para Trump. No puede acusar al Presidente, pero puede presentar un informe al Congreso. En una casa controlada por la democracia podría comenzar un proceso de impeachment (impugnación, destitución) para enero de 2019. Pero un Senado republicano podría bloquear este proceso. ¿Mi predicción? Trump aguantará sus cuatro años de mandato.

 

5.- El auge de los populismos y secesionismos en Occidente…¿cuánto le debe a Putin? ¿Hay vínculos claros de alguna otra interferencia suya en otros procesos aparte del de las elecciones presidenciales en EEUU?

Putin no es responsable del auge de los movimientos de extrema derecha e izquierda en Occidente. Tampoco lo es de los sentimientos populista sque han florecido en los últimos años. Pero al tiempo que se producían, Moscú ha tratado de instrumentalizar estas divisiones para sus propios fines. Los servicios de inteligencia estadounidenses dicen claramente que Moscú hackeó las elecciones de 2016. Y hay preguntas sobre qué papel jugó, si es que hubo alguno, en el Brexit. Putin está a favor del secesionismo fuera de las fronteras de Rusia (en Cataluña, en Escocia) y vehementemente en contra del mismo dentro de la Federación Rusa (dos sangrientas guerras en Chechenia, la segunda iniciada por Putin como primer ministro, lo atestiguan). Uno de los principales objetivos estratégicos de Putin es debilitar a la Unión Europea. Para él son preferibles acuerdos bilaterales con naciones soberanas más débiles, que a menudo involucrarían contratos de suministro de energía. Rusia también es hábil corrompiendo a políticos y antiguos políticos occidentales para sus propios fines.

 

6.- El poder de Putin ha crecido bajo el terror del ISIS. Gracias a él se ha hecho pasar por un adalid de la civilización contra la barbarie en la guerra de Siria. Pero su mano tendida a Al-Assad es, al tiempo que propaganda, una alianza entre despotismos implacables. Tendríamos que haber prestado más atención al peligro Ruso y menos al terror mediático del ISIS? O sencillamente había demasiados frentes abiertos?

 

Informé desde Siria en 2012 para The Guardian, viajando por las regiones rebeldes del norte. El conflicto es terrible, sangriento, intratable y complejo. La operación militar de Rusia en Siria es su primer despliegue importante fuera de las fronteras de la URSS desde la guerra fría. El objetivo de Putin es geoestratégico: apuntalar a Asad y afirmar la primacía de Rusia en el Medio Oriente. Es difícil saber qué pudo haberse hecho desde Occidente de manera diferente. Nadie quería un segundo Iraq y putin ha llenado el vacío resultante.

 

7.-Ucrania es la frontera física y simbólica que separa a Europa de Rusia. Allí Putin hace uso de todas sus armas y artimañas. El ejército ucraniano no es suficientemente fuerte para enfrentarse al ruso y apenas para tener a ralla al este insurrecto. Qué cree que deben hacer la OTAN, La UE y EEUU, Occidente en definitiva, allí?

Complicado. Vi cómo Rusia pasaba al este de Ucrania en 2014, cuando visité Donetsk y Luhansk. Moscú coordinó la toma de control de las administraciones regionales y, en los momentos clave, usó sus fuerzas convencionales para aplastar al ejército ucraniano. La OTAN, la UE y Occidente tienen que mantener las sanciones relacionadas con Ucrania contra los amigos y aliados de Putin. Las sanciones están siendo una herramienta efectiva y deberían ampliarse. Y también deberían apoyar al gobierno de Ucrania. El problema es que el presidente Petro Poroshenko ha resultado ser una decepción. No ha sido capaz de tomar medidas significativas contra la corrupción. Los mismos oscuros oligarcas que han influido negativamente en la política ucraniana siguen estando ahí.

8.- Putin y Trump no parecen compartir el mismo punto de vista ni las mismas políticas para el emergente poder de Irán en Oriente Próximo. Muerto el ISIS qué enemigo común les queda? No será, al final, en definitiva, la UE?

La política exterior de Trump es poco menos que incoherente. Hay gente convencional a su alrededor que cree en la necesidad de hacer una afirmación de fuerza estadounidense en el exterior. Los instintos de Trump parecen ser aislacionistas y nacionalistas. Mientras, el Departamento de Estado de Estados Unidos está siendo desmantelado -me inclino a sospechar- en parte como un ataque retrospectivo contra Hillary Clinton. Los objetivos geopolíticos de Putin son claros, los de Trump no mucho. Las divisiones entre EEUU y la OTAN y EEUU y la UE, son mayores que nunca. desde los tiempos comunistas, el KGB ha soñado con que se abriese una brecha entre América y sus socios transatlánticos. y eso es lo que ahora está sucediendo.

 


9.-Y finalmente … ¿En qué está trabajando ahora?

Mi libro ha estado en la lista de los más vendidos de el New York Times durante nueve semanas. Estoy citado para asistir a festivales literarios por todo el mundo en el 2018, incluido el Festival del Heno en Colombia, la próxima semana. Y continúo investigando la historia de la colusión. porque no ha terminado todavía.

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  • Germánico

    Valga “ahora” por delante y por detrás de sometido!!!

  • Germánico

    Ten presente PVL que Trump está ahora sometido ahora a una presión tan grande que no puede ser abiertamente pro-ruso.

  • pvl

    Primero, he de decir que le tengo bastante manía al término “colusión”. De hecho antes de que el caso Trump “la pusiera de moda” no lo conocía.
    Puede que en Derecho sea el más acertado, (de acuerdo al diccionario del RAE: pacto ilícito contra un tercero), pero creo que hay otros términos en español como “conjura”, más conocidos y apropiados, sobre todo a la hora de expresar la acción consiguiente (conjurarse/conjurar frente a ¿¿¿colusionarse/colusionar???).

    En cualquier caso parece que está claro la existencia de contactos entre el entorno de la candidatura de Trump, (y por elevación del mismo Trump) con los rusos de Putin.
    Sabiendo como es la realidad de la política, donde el juego limpio brilla por su ausencia, no tiene nada de particular que el interés de Trump en esos contactos haya sido obtener información perjudicial para su rival demócrata H. Clinton.
    Puede que eso, en sí mismo, ya sea legalmente perseguible judicial-politicamente (la dichosa colusión) y en cualquier caso habrá que demostrarlo fehacientemente para cepillarse políticamente a Trump (como pasó con Nixon por el Watergate).

    Pero eso es una cuestión completamente distinta, y en mi opinión “pecata minuta”, frente a lo que de manera más sibilina se está insinuando por parte del progretariado anti-Trump, que no es otra cosa que es un títere de Putin, que le estaría chantajeando y manejando, en base a material comprometedor (y ahí la rumorología ofrece toda clase de turbios asuntos a elegir, desde sexuales hasta chanchullos financieros).

    Posiblemente y con toda la razón, Trump no caiga simpático ni entre sus partidarios y haya sido él mismo, el que ha menudo ha usado las tretas más sucias (como acusar a Obama reiteradamente de no ser americano), pero hoy por hoy, no existen ningún dato objetivo de que la política exterior de USA se haya vuelto pro-rusa, que es lo que inexorablemente debería ocurrir para que semejante teoría conspirativa tuviera visos de ser cierta.