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El libre albedrío de las mujeres

escrito por Firmas Invitadas 2 diciembre, 2017
El problema del libre albedrío es probablemente el más irresoluble de la filosofía y ya hemos hablado aquí de él. Mi postura es que lo que somos es fruto de genes, ambiente y azar y que no tenemos ni voz ni voto en nada de todo ello. Lo que hacemos es consecuencia de lo que somos y, por lo tanto, si no hemos elegido lo que somos no hay mucho lugar para decir que hacemos libremente lo que queremos. Pero, como se suele decir, el jurado sigue reunido y no hay todavía sentencia final sobre esta cuestión. Sin embargo, la sociedad está llegando a una solución innovadora y original al problema. La nueva respuesta es que los hombres sí tienen libre albedrío pero las mujeres no.
Viene esto a cuento del nuevo movimiento que defiende que las mujeres no deberían ir a prisión y  que pide que se cierren las cárceles de mujeres. Se vienen publicando artículos sobre este tema tanto en Reino Unido como en EEUU pero no sabía que un organismo que apoya la propuesta es la mismísima ONU (hay que decir que la resolución de la ONU excluye a las mujeres condenadas por crímenes violentos o graves).
En el artículo de The Guardian que he enlazado más arriba, Mirko Bagaric (director de un centro para sentencias basadas en la evidencia de Melbourne) da varios argumentos para defender esta postura aunque el que me interesa especialmente es el último: 1) que los delitos cometidos por mujeres son de menos gravedad y tienen que ver con delitos contra la propiedad y relacionados con las drogas (me parece muy bien pero no veo razón para que este mismo argumento no se pueda aplicar también a hombres que hayan cometidos delitos relacionados con las drogas o con robos), 2) que las mujeres reinciden menos (10% menos de recidivismo, dicen), 3) que las mujeres sufren más en prisión 4) que el encarcelamiento de las mujeres afecta más a la sociedad porque las mujeres suelen ser las cuidadoras de otras personas como hijos o padres 5) que las mujeres son menos culpables cuando cometen un crimen.
Como decía, me interesa este último y no voy a entrar en los otros. Sólo hacer el comentario general de que los beneficios penitenciarios o la aplicación de atenuantes no debe ser nunca basada en el sexo sino en las circunstancias y características de las personas. Si un hombre es el único cuidador de su padre mayor con demencia se le deberían aplicar las medidas pensadas para cualquier persona que sea  la cuidadora de alguien. Pero vamos al último punto de Bagaric ya que, según él, existe una profunda y devastadora relación entre la victimización infantil sexual y violenta y los delitos de las mujeres. Cita estudios en USA que muestran que el 23-37% de las presas han sufrido abuso sexual antes de los 18 años. En Australia las tasas son más altas y concluye que encarcelar a las mujeres es a menudo un caso de victimización de la víctima.
Bien, quiero comentar aquí el siguiente artículo de la revista Child Abuse Review: Individual, Family an abuse characteristics of 700 british child and adolescent sexual abusers. En este estudio analizan las características de 700 jóvenes (el 97% chicos) referidos a 9 servicios para adolescentes que han  cometido abusos sexuales (los atienden hasta los 18 años de edad). Merece la pena recordar que entre un cuarto y un tercio de todos los abusos sexuales los cometen niños y adolescentes. Es el estudio más grande que se había publicado hasta esa fecha (2013) con una de las muestras más amplias de cualquier estudio internacional. Algunas de las cosas que los investigadores encuentran son las siguientes:
  • la edad media a la que se refiere a los jóvenes es 14 años y el 42% tiene ya una condena judicial
  • el 38% tienen discapacidad intelectual
  • El 66% ha sufrido trauma infantil incluyendo abuso físico, emocional, psicológico, abandono severo y rechazo parental, rupturas y conflictos familiares, violencia doméstica y abuso de drogas y alcohol por los padres.
  • El 50% ha sufrido abuso sexual durante la infancia, en el 31% hay pruebas documentadas de que estos chicos han sido victimizados sexualmente en la infancia y en un 19% hay fuertes sospechas del equipo  pero no hay evidencia documental.
¿Son estos chicos más culpables que las mujeres que han sufrido abuso infantil? ¿El vínculo profundo y devastador entre la victimización infantil y los delitos posteriores no existe en el caso de los hombres? ¿Estamos victimizando a víctimas en el caso de los chicos? La pobreza, el maltrato infantil, la discapacidad intelectual, etc., ¿solo afecta a las mujeres y no a los hombres? ¿los hombres son superhéroes que están por encima de la influencia de estos factores de manera que su responsabilidad nunca se ve afectada y con su libre albedrío siempre podrían haber elegido no hacer el mal? Habría muchas cosas que analizar aquí pero voy a señalar un par de ellas. Una sería que hay un dogma prevalente en nuestra sociedad que dice que sólo puede haber una víctima y ese rol de víctima ya está adjudicado: las mujeres. Sugerir que muchos hombres son víctimas y que sufren desventajas o discriminación es anatema y no se puede siquiera ni plantear. En segundo lugar, creo que es una contradicción que las mujeres quieran ser consideradas a efectos legales y morales en igualdad de condiciones con los hombres pero que a la vez pidan un trato diferente para ellas por el hecho de ser mujeres.
Por otro lado, aunque en este tema que estamos tratando de pedir que las cárceles sean solo para hombres es donde se ve más claramente hay otros ejemplos en los que se considera que las mujeres no son realmente responsables de sus decisiones y preferencias, se cuestiona si son válidas, como veíamos por ejemplo en el tema de las elecciones de carrera en la entrada sobre la paradoja sexual o sobre la elección de carreras STEM. Creo que esta postura implica que las mujeres, a diferencia de los hombres, no son agentes autónomos sino entes pasivos que necesitan ser tutelados como si fueran niños. No es sólo que todos esos argumentos no se sostengan sino que realmente disminuyen e infantilizan a las mujeres. Finalmente, señalar que un sistema que no es justo con todas las personas no es un sistema justo.
@pitiklinov
Referencias:

Mirko Bagaric. Why we should close women’s prisons and treat their crimes more fairly. The Guardian. June 2016

Pablo Malo Ocejo es psiquiatra, miembro de la Txori-Herri Medical Association y del grupo de psicorock The Beautiful Brains. Interesado en Psicología y Biología Evolucionista es administrador de los blogs Evolución y neurociencias y La Nueva Ilustración Evolucionista.

@pitiklinov

  • La Duda Que Anda.

    Pues verás, estimado JJI, me temo que estás haciendo polvo el debate, porque con pequeñísimos matices, estoy de acuerdo contigo en su casi totalidad😊.
    En realidad, solo me permito apuntarte que al igual que hombres y mujeres no somos iguales, tampoco lo somos todos los hombres, ni todas las mujeres, por el solo hecho de serlo. El asunto, así lo veo yo, es bastante más complejo.

    Nunca he sido profesor, pero a mis 66 años plenos de vitalidad, y supongo que por una vida que ha resultado y resulta extraordinariamente rica en experiencias varias, sí que he sido considerado “maestro” en más de una ocasión. No siempre me lo he creído, pero tampoco voy a negar que en general, me ha gustado. Vánitas, vanitatis, supongo…

    Salud.

    Pondré en duda lo que me dices. Creeré lo que me haces.
    *La Duda Que Anda.*

    Este es un mensaje privado de Matías Noguera.
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    El 8 de diciembre de 2017, 23:15, Disqus escribió:

  • JJI

    Por cierto, y entrando un poco más a fondo en el asunto. Los hombres y las mujeres no somos iguales. Somos diferentes en muchos aspectos, uno de ellos es en la forma de ser competitivos. Por eso las mujeres no están muy inclinadas a competir en lo físico con los hombres. Y mucho menos entre ellas (en lo fisico), que los hombres entre sí. Es nuestra naturaleza. Veo en este matiz de su psicología un motivo mucho más poderoso para no participar en competiciones con hombres que la sospecha de que prefieran hacerlo entre ellas para así poder “destacar”.

    Pero vamos un paso más allá y escandalicemos al beaterío progresista de los meapilas del “buenismo” imperante. Tampoco somos iguales en la forma de aprender o de crecer en la vida. Es algo que me ha quedado muy claro a lo largo de mis 30 años de (feliz) profesor con adolescentes y algo mayores. Es un error pedagógico igualitarista educar en la misma aula a ambos sexos, al menos en edades de diferenciación sexual. Perjudica a ambos, por igual, respecto de su capacidad de concentración (sólo un fundamentalista del igualitarismo no vería eso, así que no entro a demostrarlo porque quien quiera verlo, lo verá), pero perjudica especialmente a los varones porque ambos sexos tienen una psicología diferente ante la vida, especialmente manifiesta en esas edades, y la tendencia actual es a que predomine el lado femenino de la educación. Y me explico: existe una forma masculina de tirar de una clase de sólo chicos, y una forma femenina de hacerlo de una de chicas, que son muy eficaces. Pero basta que haya una sola persona del otro sexo para que ambas psicologías queden desactivadas en perjucicio de ambas partes. No puedes recurrir a la virilidad ni a la femineidad (bien entendidas, que existen y funcionan con precisión genética -no me salten los fundamentalistas con descalificaciones facilillas del tipo machista o hembrista-) cuando los tienes mezclados, y el resultado es un batiburrillo de valores igualitarios, que no niego en su contexto, pero que tienen el efecto colateral de excluir lo específicamente masculino y femenino del aula donde se forja el carácter de nuestros jóvenes.

    Una de las pruebas de que mezclarlos no es positivo pedagógicamente hablando (otra, muy científica, es la experimentción), es que sus promotores nunca argumentan sobre sus ventajas en aspectos como el aprendizaje, etc., sino que siempre se refieren a que es necesario juntarlos para que se “acostumbren” a relacionarse con normalidad, naturalidad, respeto, etc., pero sobre todo, “para que sean iguales” en oportunidades y reciban “la misma” educación. Vamos, que esta psicología me recuerda mucho al lecho de Procusto. Los que quieran observar seres naturales, en lugar de ladrillos iguales, pueden fijarse en el comportamiento natural de las crías adolescentes de los mamíferos superiores.

    Para pensar un rato ya es suficiente. Es necesario ir abriendo grietas en el muro.

  • La Duda Que Anda.

    Pues no, JJI, claro que el deporte femenino no es el tema principal para el asunto de la discriminación. Es solo un asunto más, al que cada uno le damos la importancia que nos parece.

    Quizá yo tiendo a aumentarla por practicar un deporte como el motociclismo (hoy ya no de competición) en el que no hay diferencias establecidas a priori.

    Por lo demás, un placer debatir contigo y los demás.

    Un cordial saludo,

    Pondré en duda lo que me dices. Creeré lo que me haces.
    *La Duda Que Anda.*

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    El 7 de diciembre de 2017, 10:54, Disqus escribió:

  • JJI

    Por cierto, discriminar, a veces, no sólamente no es malo, sino racional y bueno. Una forma más “progre” de decirlo es aquello de “a casa uno según su capacidad”.
    En libertad, la gente se discrimina sola. Lo contrario sería una aberración, por eso, cuando yo hablo de discriminar lo entiendo como privación a algunas personas de lo que por sus propios méritos, podrían merecer, o bien, el regalo a otras de lo que por esas mismas razones, no merecen.

  • JJI

    Bueno, siempre hay que matizar cuando se profundiza en alguna cosa. El deporte, para mí, hoy en día no sería el tema principal en cuanto a discriminación se refiere, pero bueno, no es de hoy que hubiera pensado que las mujeres que lo quisieran y merecieran, no deberían tener obstáculo para participar en cualquier deporte codo a codo con los hombres. Si se les prohibiera, y así creo que sería, sí que lo consideraría discriminación lesiva de la dignidad humana (porque les impide acceder a algo que por méritos pudieran merecer), y ahí me tendrían a su favor con todas mis capacidades. Pero no parece que ellas tengan mucho interés (personalmente no conozco ningún caso).
    Lo que sí es nuevo para mí es tu pensamiento de que ellas no estuvieran interesadas para disponer así de un campo más fácil para destacar (entre ellas). Si así fuera, lo siento por ellas. Espero que algún día, al menos algunas de ellas, acaben pasando de eso.

  • La Duda Que Anda.

    Buen día, JJI:

    Antes que otra cosa, agradecerte tu rapidez en comunicar. Parece que este contacto funciona, y eso siempre es reconfortante.

    Luego, sin el más mínimo ánimo de pontificar, pero sí de fijar criterio hasta que otra idea a la que estoy abierto me convenza, te manifiesto mis discrepancias a lo que me expones:

    1.- Discriminación es discriminación. Siempre. Otra cosa distinta es la justicia de aplicarla o no.
    2.- Aunque parece primar la idea de que la fuerza como único factor es primordial en el deporte, está sobradamente demostrado que eso es solo en algunos. Son muchos más los que conceden preferencia a la relación fuerza – ligereza – agilidad, especialmente cuando está convenientemente aderezada con inteligencia y técnica. El magnífico ejemplo de Lionel Messi que tú mismo pones es prueba de ello. Pero hay más. Y más aún que habría, estoy convencido, si muchas mujeres se atreviesen a competir directamente, pero eso no pasará mientras se prime la oportunidad de brillar de forma más cómoda. Y sinceramente, no creo que eso vaya en beneficio de la mujer, sino todo lo contrario.
    Y 3.- Que esto signifique algo importante o no, pues sería cuestión de experimentar. Una expresión simpática de la parte valenciana de mi familia, reza: “Tota pedra fa pared”. Similar al más conocido “Un grano no hace granero… pero ayuda al compañero”.

    Salud y un cordial saludo.

    Pondré en duda lo que me dices. Creeré lo que me haces.
    *La Duda Que Anda.*

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    El 6 de diciembre de 2017, 22:06, Disqus escribió:

  • JJI

    Así, a bote pronto, creo que la mayor fuerza física del macho sobre la hembra no la niega nadie. Y el deporte, por lo general, se basa en la fuerza física entre sus principales factores. Quizás en algún deporte, en que ésta no parece primar, o pesa muy poco, sí que se podría participar sin separación por sexos. ¿Pin-pon? ¿Bádminton? ¿Billar? ¿Patinaje artístico? Y algunos más. Creo que también todos los deportes de motor. Y desde luego el ajedrez (sea o no deporte).
    Algo se podría hacer, pero creo que no interesa, aunque por mí, si una mujer quisiera jugar la liga de fútbol masculina, y un equipo la quiere contratar, deberían dejarle (sea cual sea el deporte -y esto sí que podría significar un avance-). Messi no parece especialmente fuerte, por ejemplo. La técnica puede compensar cierta inferioridad física.
    Tampoco creo que esta situación signifique nada importante. La discriminación es otra cosa.

  • La Duda Que Anda.

    La fórmula es vieja: “Divide y vencerás”. Si aquellos que pueden atacarte, o defenderse de tus ataques, recelan unos de otros…

    Hace años que pregunto, y nadie me ha sabido o querido responder: Si hombres y mujeres pueden formarse juntos en lo intelectual, en muchísimos casos con ventaja para las mujeres, y todos estimamos que es lo correcto… ¿Porqué existe el “deporte femenino”? ¿No es esa una escandalosa forma de discriminación de las mujeres? Me parece una grosera forma de decirles: “Sois inferiores. Competid ahí, apartadas de los mejores, y podréis brillar”. Pero no he oído a ninguna mujer, feminista o no, protestar por eso.

    Bueno, quizá mejor que nadie me haga caso. Yo, hombre en larga relación con infinidad de mujeres, que toda mi vida he defendido los derechos de todos, y por supuesto los de “ellas” ahora, por hacer esas preguntas, resulta que “soy un machista”. La vida.

  • JJI

    La ideología de género continuará de victoria en victoria hasta la derrota final.
    Dicho con leguaje ecologista: -No es sotenible.

  • viejecita

    En ese sentido, nos tocaría hablar a “las chicas”. Pero hay demasiadas aprovechateguis que no dicen nada, porque quieren tener ventaja.

  • viejecita

    Pues ya siento, porque esa “consideraciones” respecto de las “chicas”, me parecen fatal.
    Y ya he dicho que no tengo dotes para el pensamiento abstracto, y que hablo siempre desde mi propia experiencia o desde la experiencia de personas muy cercanas a mí.

    – Las mujeres SÍ pueden dar mucho miedo.
    – El hecho de que alguien hubiera sufrido daños o abusos del tipo que fuere, no le excusa de dañar a otros, cuando esos otros fueran inocentes. Sólo es una excusa, y para mí, una excusa válida, cuando se vengasen o intentasen vengarse de quien les hubiera hecho daño directamente a ellos ( no me sirven los enemigos de clase, de religión, de sexo, o de raza, que en ese caso, la motivación me parece un agravante, no un atenuante ).
    – El que alguien haya sido dañado en su infancia o su adolescencia, no debe servirle para que le dejen suelto en medio de los demás.

    Y, también he dicho muchas veces, que nadie, ningún juez, ni ningún jurado , está capacitado para castigar, para condenar, ni para redimir a nadie. Que eso es algo de cada cual. En cambio sí pienso que los jueces etc, tienen que librar a los demás del peligro que esas personas representen para ellos. Por ello, estoy a favor de que haya toda clase de facilidades para que esas personas peligrosas, aunque no sea su culpa, sino la culpa de una enfermedad o algo, no pongan en peligro ni a sus próximos ni a los demás en general. Y que sólo se les deje “sueltos”, bajo supervisión médica constante, y no se deje semejante responsabilidad a sus familias. Y eso durante toda su vida, en el caso de padecer enfermedades incurables, ( aunque llevaderas en caso de estar bien tratadas : “San Litio ” )

    – Y, en este momento, me dan mucha pena “los chicos”, que les echan la culpa de todo, sólo por ser varones.

  • Germánico

    Los resentidos de todo tipo envenenan las relaciones sociales con sus ideologías, una de las más peligrosas es la ideología de género. Pero si hablas te capan o te amordazan o te destierran de la ciudadanía políticamente correcta con la ostraka de “machista”.