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Bienvenidos a Hackeristán

escrito por Germanico 16 noviembre, 2017

Un gran Reino sin fronteras donde el espionaje, el robo, la suplantación de identidades, las mentiras y la eliminación de pruebas tienen por bandera la falsedad. Bajo la False Flag, se realizan a diario millones de ciberataques. Son aquellos cuyo rastro apunta a un lugar o un agente concretos y, sin embargo, han sido realizados desde otro lugar por otro agente distinto.

Un gran Reino sin fronteras

Ahora, en el mundo de la inteligencia, se habla de APTs: Amenazas Persistentes Avanzadas (Advanced Persistent Threat). Se trata de Malwares, softwares que se introducen por puertas traseras (en ocasiones habilitadas al efecto) en nuestros ordenadores. En realidad poco le importa un ciudadano particular a ese programa advenedizo que constituye una amenaza para el sistema que infecta y se mantiene de forma persistente recabando la información que pueda interesar a su creador. Hay que entender a cada usuario como una fuente de información representativa de algún grupo. Pero los principales ataques van dirigidos a grandes empresas y a los Estados, y provienen, lo adivinaron, de grandes empresas y Estados, normalmente en colaboración para el beneficio económico o geoestratégico de algún país.

Son conocidos los principales pillos en este juego: Estados Unidos, China, Alemania, Francia….ah, claro, sí…¡¡¡Y Rusia!!!

Desde un punto de vista técnico, como señala el analista Antonio Villalón, autor de un libro sobre las APTs (de título, lo averiguaron, Amenazas Persistentes Avanzadas), es prácticamente imposible (creo que sin el prácticamente) determinar la procedencia de un ataque. Y como los atacantes suelen ser Estados, basta que estos nieguen la mayor para que no haya cabida para el debate. Lo niegan, asunto cerrado.

Es de suponer que todo este revuelo que se ha organizado con los ciberataques rusos,  que no sólo se limitan a introducir APTs allá donde puedan sino que generan todas las informaciones falsas que puedan  serles de utilidad para sus planes geoestratégicos (o sea, lo que quiera que haya en la cabeza de Putin), es solamente la punta del iceberg de un nuevo modo de entender y practicar la inteligencia y la contrainteligencia, e incluso la guerra. Putin atacará, no lo duden, con todos los medios de los que disponga (y aquí al usar el término “medio” lo hago en su doble acepción: sin reparar en medios y haciendo uso de los medios de información). La fuerza militar convencional puede ejercer un papel disuasorio, e incluso usarse esporádicamente en guerras fantasma, como la de Ucrania, pero ahora es más barato, rápido y funcional usar hackers en ese Reino sin fronteras de internet.

Los ignorantes usuarios ofrecen toneladas de información a los gobiernos y a las empresas sin percatarse, y reciben informaciones empaquetadas de fuentes falsas. Y así la bandera falsa del falso origen de los ataques puede ser la del falso origen del emisor del mensaje…los troles de esta tierra inmensa van de aquí para allá dispersando, pues eso….trolas.

Ya Alejandro Sánchez Ocaña nos avisaba (y avisaba especialmente a las fuerzas de seguridad del Estado) del nuevo peligro que constituyen los ciberataques en su obra El Quinto Elemento.

Si en la guerra el primer elemento fue el terreno, el segundo el agua , el tercero el aire y el cuarto el espacio exterior, hoy tenemos un quinto elemento, internet.

Ahora sabemos por Wikileaks que los secretos del Estado más poderoso del mundo pueden difundirse, por Edward Snowden que el Gran Hermano nos vigila….pero este inmenso Reino está lleno de ilimitadas posibilidades. Y ya sabemos que no se pueden poner puertas al campo…y menos a este que va a ser, además, un campo de batalla.

Todo esto me recuerda a la serie Mr Robot. En ella un joven hacker que se las sabe todas se carga todo el sistema económico mientras sufre de una psicosis muy peculiar. Una vez superada la primera temporada desistí. Todo era cada vez más confuso y carente de sentido, verdaderamente una paranoia, un delirio, una alucinación incoherentes permanentes, unas amenazas persistentes avanzadas a la cordura del espectador. Parecía no haber ya un hilo argumental que hiciera que siguiera mereciendo la pena ver la serie. Y, ¡quién sabe! quizás cada vez merezca menos la pena meterse en internet….quizás debamos hacer como Thoreau y retirarnos a Walden.

Para todo lo demás:

¡Bienvenidos a Hackeristán!

  • Pingback: APT: Desde Rusia con Amor (entrevista a Antonio Villalón)| Desde el exilio()

  • viejecita

    ¡ Y tanto !
    ¡ Lo que está durando la manía por esa “señora”, (que a mis hijos ya les metían sus “poemas” con calzador ) !
    Afortunadamente, en cuanto crecen un poco, y empiezan con “La Canción del Pirata”, con Quevedo, y así, se les pasa.

  • Germánico

    Supongo que a Walden sólo se puede uno establecer con la imaginación. Lo más parecido que puede haber es desconectar por un tiempo todos los aparatos y hacer algo como leer (en papel, claro), o dar un paseo (a ser posible por un paraje natural) o tener una conversación con familiares y amigos. Diría también ayudar a los niños con las tareas del cole pero….cada vez son más digitales.

    Me hace gracia mi enana (6 añitos para 7). Se ha convertido en fan de Gloria Fuertes!

    Eso sí que es Walden!

  • viejecita

    Gracias por el hilo, Germánico

    Lo de retirarse a Walden es para jóvenes.

    Yo, de joven, era forofa de Walden two, ( La versión de Skinner ). Que me creía en posesión de la verdad, y de lo que nos convenía a “los buenos” como yo creía que era, y, por supuesto, a todos los demás, aunque a ellos no les gustase . Y creía eso de que había que limitar las libertades de la gente para conseguir Walden…
    Casi sesenta años de vida más tarde, y después de haberme equivocado ( por no decir nada peor ), muchíssimas veces, ya no creo en esos paraísos. Y, por si acaso, evito las RRSS, voy a mi sucursal del banco, para no dar más datos que los imprescindibles en internet, y me tranquilizo pensando que a los hackers, alguien tan poco importante, y tan fuera de onda como yo, no les compensa el trabajo.

    Lo malo es que la propia Hacienda Española, ya me está obligando cada trimestre para las liquidaciones de impuestos, para el alta y la baja de trabajadores, o, incluso el IVIMA, para el depósito o larecuperación de fianzas, a hacerlo por internet. ( Y eso que todavía, ni los propios funcionarios se aclaran… )