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Pues no, no eres libre: te jodes

escrito por Sofía Rincón 4 noviembre, 2017

Cuánto discurso rimbombante se escucha desde hace tiempo por todas partes, cuán fácil es ser libre si uno se lo propone, ¿Verdad? Lo único que hay que hacer es seguir una serie de directrices en el día a día y ya está, trabajo terminado: eres libre. Coge tu ticket de libertad y a correr.

Me temo que no, me temo que la libertad es algo profundamente inaccesible, y hablo desde lo más profundo de la ontología. ¿Cómo tener libertad? De verdad, que me encantaría saberlo, pero estoy sujeta a tantas cosas: necesidades biológicas, si me las salto la palmo; necesidades sociales: no dependen de mí más que en un pequeño porcentaje; necesidades vitales como el techo y la comida: como no las suplas, te ves en dos días en la puta calle.

Continúo planteándome cómo ser libre, pero me temo que sólo puedo serlo en el minúsculo espacio que me permite el Cosmos, esto es: en mi insignificante ser, en mi interioridad. En el resto, poco más.

Lector, si estás aquí es, supongo, porque eres liberal y quizá te estés preguntando ¿Y qué tiene que ver esto con el liberalismo? Pues tiene que ver con que las bases del liberalismo parten de una consciencia pragmática y no anhelante, y por eso hago este artículo. El liberalismo sabe que la realidad está por encima de todo y que tratar de “superarla” mediante superestructuras humanas sólo lleva a dramáticos fracasos sociales o personales, pues intentar acabar con un principio ontológico es luchar contra el Cosmos, y la miseria humana no puede permitirse tal cosa.

El liberalismo parte de la aceptación de la condición miserable que tenemos, no de irrelevantes anhelos. Pues claro, querido utopista, claro que me encantaría poder volar, pero si me tiro por un precipicio moriré, o te pongo otro ejemplo: claro que me encantaría que de pronto la existencia humana fuera relevante para el mundo, pero mucho me temo que al mundo yo no le importo un carajo. Y yo te pregunto: ¿Esto cómo vas a cambiarlo? ¿Creando mega-edificios sociales que “solucionen las cosas”? Eso, querido utopista, es tapar el Sol con el pulgar. Con eso no haces más que rehuir los verdaderos problemas: ¿Por qué existe el dolor? ¿Qué coño hacemos aquí? Fíjate qué maravilla: en twitter te dan respuestas a todo en un pis-pas, pero resulta que estas preguntas tan fundamentales nos dejan con la boca cerrada.

Ahora, te vuelvo a preguntar: ¿Cómo pueden lidiar los seres humanos con esto? Y realmente te lo pregunto, porque de verdad que me asombra la capacidad de resistencia a la metafísica que tiene el hombre. El día que resuelvas estas preguntas y puedas atacar el corazón de la Humanidad, entonces nos ponemos a trabajar en tus proyectos comunistas: no tengo ningún problema.

Salud.

  • Germánico

    Aprecio cierta fe en la ciencia en John Doe, una fe que en parte comparto. Pero en la guerra entre el conocimiento y los instintos tribales en un marco de escasez de recursos y lucha por la supervivencia no tengo buenos presagios sobre la victoria del primero. La libertad, sin duda, está en juego, dado que solamente el conocimiento nos hará libres.

  • Pvl

    Justo por cosas como las que comentas el ultraliberalismo me resulta tan camelo como cualquier otra utopía.

  • HL Jorge

    Lo que has escrito es tan taxativo y simplista como los slogans de tantos egomaníacos que pretender “cambiar el mundo”, lograr hacerlo “un lugar mejor” con su insignificante actividad en la vida.
    Usas varias abstracciones como verdades absolutas, de un modo religioso.
    ¿A qué realidad te refieres?
    Por ejemplo, la realidad socioeconómica ha mejorado. La desigualdad y el manejo del poder son los mismos de siempre. Pero yo definitivamente prefiero trabajar con mi ordenador a ser obligado a mover bloques de granito para hacer una pirámide. Con respecto a toda la humanidad, es interesante el que Christine Lagarde haya dicho: desde el centro del poder mundial: “Riqueza en pocas manos no es receta para estabilidad y sustentabilidad”.
    Con la realidad de la física podemos negociar. La fuerza de gravedad puede ser vencida, hay aviones. Eventualmente caen, pero estadísticamente hablando vale la pena el riesgo.
    “El liberalismo parte de la aceptación de la condición miserable que tenemos, no de irrelevantes anhelos”.
    Eso corre por cuenta de tu depresión. Yo no siento de ninguna manera que mi existencia sea algo miserable. Me ha dado momentos radiantes, algunos anhelos pueden ser alcanzados por medio de la acción, y del azar.
    “El liberalismo sabe”. Si hablas desde la filosofía, debes definir tus términos: ¿Qué entiendes por liberalismo? ¿Adam Smith, orgías u otra cosa? Y mezclar liberalismo con comunismo es, por lo menos, raro.
    “Intentar acabar con un principio ontológico es luchar contra el Cosmos”. Dichosa de ti, que crees tener acceso al “ser en general y sus propiedades”.