Home Liberalismo ¿Qué queremos defender? ¿Este modelo de España? ¿De Cataluña?

¿Qué queremos defender? ¿Este modelo de España? ¿De Cataluña?

escrito por Luis I. Gómez 9 octubre, 2017

Salimos a la calle. Unos con estreladas, otros con rojigualdas, otros con las blancas y otros con senyeras. Y gritamos vivas a España, Cataluña, el diálogo o la Constitución, según venga dictado del señor que tiene el megáfono y nos parezca merecedor de un “viva”. ¿Estamos seguros de lo que estamos haciendo? ¿Realmente tenemos claro qué es lo que queremos?

Leo y escucho comentarios de todo color, en defensa de los “propios valores” o para denostar los errores ajenos, y cualquiera podría decirme que la cosa está clarísima, que únicamente arropado en la constitucionalidad, la ley y el orden estatal nacido de la Transición estoy del lado de los “buenos”. Que lo que se necesita es aplicar la democracia en la que vivimos, dialogar desde la observancia de la ley sobre los puntos de vista encontrados y mostrar valentía a la hora de aplicar soluciones. Y otros “bla-bla-bla” similares.

Los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson en su “Por qué fracasan los paises“ aclaran cómo la causa de la riqueza o la pobreza de una nación se encuentra en la naturaleza “extractiva” o “inclusiva” de sus instituciones políticas,  que a su vez determinan la naturaleza de las instituciones económicas. “Extraer” e “Incluir” son sus palabras clave.

-> Instituciones “inclusivas” son las que, de tendencia democrática,  promueven la prosperidad, protejen los derechos de propiedad y por lo tanto ofrecen incentivos económicos y la igualdad de oportunidades para grupos sociales amplios.

-> Las Instituciones “extractivas”, sin embargo, están caracterizadas por la corrupción, la represión y el nepotismo, extraen activos y capital, gravan a las personas y obstaculizan el desarrollo económico libre y  de una sociedad pluralista.

Y ahora seamos sinceros: cuando pensamos en España y su “estado” o en Cataluña, su “estado” y el “nuevo diseño” post-independencia … ¿de qué tipo de estructuras e instituciones estamos hablando? Veamos:

La clase política española -y la catalana, ojo- ha sabido dotarse de un sistema en el que no se dan casos de corrupción: el sistema es corrupto en sí mismo. Las sucesivas leyes de financiación de partidos políticos y sus enmiendas, las disposiciones referidas a la subvención de sindicatos, patronales, a los sueldos de concejales, alcaldes, diputados, secretarios de estado, asesores, … conforman un sistema legal exclusivamente diseñado para desviar de nuestros monederos los medios económicos que ellos necesitan para la subsistencia de la casta política. Los favores, el amiguismo, el derroche, la prevaricación son inmanentes a todo sistema público o privado basado en el aforamiento de los políticos, la coacción y/o el monopolio. Los ciudadanos somos parte del sistema, ya que:

–          sin preguntarnos nos convierten en ciudadanos de “estepais” bajo un contrato constitucional que ni hemos leído ni firmado,

–          cuando hay sitio (se muere alguien, se necesitan nuevos clientes) nos permiten acceder vía oposición al aparato estatal convirtiéndonos en parte interesada de su mantenimiento,

–          nos convierten en clientes obligatorios de sus servicios: energía pedórrica, telediarios esperpénticos, escuelas ciudadanas, …

y quien crea que puede hacerlo de otra manera o paga dos veces o termina sabiendo cómo se siente uno en comisaría.

¿Es esto lo que queremos? ¿Están seguros los partidarios del independentismo catalán de que quienes les gobiernan, de que las estructuras de su “futuro estado”, van a estar libres de semejantes lacras? ¿Nos hemos vuelto todos locos?

El hecho es que el gobierno le dice al  pueblo: “El dinero o la vida` Y muchos, si no la mayoría de los impuestos, son pagados bajo la presión de esta amenaza!.

El asaltador de caminos es al menos más honrado: asume la responsabilidad, el peligro y la criminalidad de su propio acto. No pretende tener ningún derecho legítimo sobre su dinero, y no tiene la intención de utilizarlo para su bienestar de usted. No pretende ser otra cosa que un bandido. Él no tiene la audacia suficiente para afirmar que sólo es un “protector”, y que tomar el dinero de la gente en contra de su voluntad sólo para mejor “proteger” a los viajeros desamparados…

Un asaltador de caminos no insiste en que seguirá acompañandole en contra de su voluntad toda su vida, no reclama ser reconocido como legítimo soberano por la “protección” que usted recibe. El sólo dice que es un ladrón.

En resumen, después de que le robaron, los ladrones no tratan de convertirle en su herramienta o su esclavo. El estado sí”  Lysander Spooner

Lo siento, pero yo no tengo nada claro que los modelos entre los que dicen que debemos decidirnos merezcan el menor respeto por mi parte. Cuando alguien proponga uno mejor, en el que la separación de poderes sea algo más que papel mojado, en el que TODOS seamos iguales ante la ley (los políticos también), en el que los burócratas salgan de mi casa y mi vida privada, en el que sea yo quien decide qué servicios uso/pago y a quién ayudo o dejo de ayudar, entonces, digo, me avisan. Me dicen qué bandera es la que representa eso y no duden que la ondearé con ganas y fervor.

Mientras tanto, sigamos discutiendo sobre la mejor bandera del mejor amo, que quien tiene amo y le sirve fiel, puede que tenga pan.