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Qué futuro nos espera con Cataluña

escrito por Burrhus el elefante neocon 3 octubre, 2017

El 30 de septiembre me fui a la cama tan tranquilo, pensando que el coñazo catalán se acabaría con un intento de referéndum fallido y fraudulento y con que Puigdemont acabaría en un húmedo y frío calabozo. Por contra, me encuentro con una buena parte de la población catalana enfurecida, con la otra aterrorizada, con casi toda España indignada y abochornada y con Puigdemont teniendo que ser contenido por sus propios compañeros para que no declare la unilateralmente independencia en un par de horas. Ah, y Trapero de fiesta.

Aunque no haya dormido demasiado estos días, he tenido algo de tiempo para descansar y hablar con buenos amigos sobre el tema. Sigo pensando que los principales culpables de esta situación son Puigdemont (organizando el circo), las CUP (organizando sus escudos humanos frente a los colegios) y los Mossos d’Esquadra traicionando su deber como policía judicial. También creo que la policía hizo lo que tenía que hacer: Obedecer las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña e intentar paralizar el pseudoreferéndum. Ya con los datos fríos, se puede decir que, salvo un momento puntual, su actuación fue completamente ajustada a derecho y proporcionada. Lamentablemente, no por ello dejan de doler las escenas de enfrentamiento entre radicales y policías y guardias civiles.

La situación en Cataluña es demencial. A la larga lista de personas anónimas que no comparten las ideas independentistas que son acosadas por radicales, debemos sumar ahora a la misma Policía y a la Guardia Civil, cuyos agentes vemos siendo echados de hoteles porque están siendo chantajeados por ayuntamientos independentistas. Ya les digo yo que este bochornoso acoso no será digno de noticia en medios internacionales. Esto es el inmediato. De fondo, tenemos a una sociedad muy dividida, con una policía autonómica en la que no se puede confiar para que haga su trabajo y en la que una minoría ignora sistemáticamente la larguísima lista de delitos perpetrados por la Generalidad.

En España seguimos alucinando con lo que ha ocurrido. No nos lo creemos. Es como si estuviéramos en estado de shock. No tanto por el referéndum, que nos importa un bledo, sino por lo que se pudo ver en televisión. Por otro lado, muchísima gente no entiende por qué Puigdemont, Junqueras y el resto del Gobierno de la Generalidad, así como José Luis Trapero, no están ahora mismo en la cárcel. O por qué no se ha aplicado el artículo 155. Aquí hay varios factores a tener en cuenta:

  • Se ha demostrado que quien controla a los Mossos es la Generalidad, no el sistema judicial. Es muy triste decirlo, pero hay que admitirlo.
  • Supongamos que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ordena arrestar a los citados. Primero, ¿quién lo va a hacer? Y, segundo, ¿qué tipo de disturbios habrá en las calles? ¿Manifestaciones pacíficas, o disturbios violentos? Ahora mismo, ambas son posibles. De hecho, la violenta está ganando a la pacífica. Los chicos de las CUP han sido muy “inteligentes” al convocar una huelga dos días después del referéndum: Es mucho más fácil que haya disturbios violentos si se toma una medida como ésta.
  • Supongamos que Rajoy opta por aplicar el 155, y a freír espárragos la Generalidad catalana durante 5 años. Volvemos a la cuestión anterior: ¿Manifestaciones pacíficas o disturbios?

A mí esto no me preocupa tanto como las coacciones, amenazas y manipulaciones de baja intensidad, indignas de salir en los medios pero creadoras de una atmósfera completamente viciada. Ser listado como “enemigo del pueblo”, sufrir escraches nocturnos, amenazas, el acoso, el adoctrinamiento educativo… Las manifestaciones se acaban una vez se han cometido (salvo si se hacen a lo bestia). Esto es una gota malaya, constante, que acaba por frustrar a la gente, a sentirse desamparada y a irse. Que es lo que quieren los independentistas: Echar al disidente. Consigue el mismo resultado que un tiro en la cabeza, es más limpio y es mucho más efectivo ante las cámaras. Además de seguir fanatizando al resto de la sociedad. Bienvenidos al maravilloso mundo del País Vasco de 1980. ¿A que mola?

Éste es el pavoroso escenario en el que ya estamos ahora mismo. En este escenario hay varias opciones:

  • Rajoy se va a su casa y convoca elecciones anticipadas. Nadie garantiza que, durante la transición de poderes, Puigdemont declare unilateralmente la independencia, sobre todo si gana una opción PSOE+Podemos (o incluso Podemos+PSOE). Una segunda parte de la Marcha Verde. Supongo que Rajoy no está por la labor.
  • Puigdemont convoca elecciones y une a todos los independentistas, incluyendo las CUP, en un programa de un solo punto: Declarar unilateralmente la independencia. Sería lo más parecido a un referéndum legal. Aunque puede pasar lo mismo que ahora: que un 60% de la población se abstenga.
  • A ver quién aguanta más sin perder los nervios: Consiste en ver esto como una campaña por la imagen. Si Puigdemont declara unilateralmente la independencia, Rajoy justificará su intervención en la larga lista de delitos cometidos para llegar a esta declaración y el pisoteo de los derechos de los ciudadanos no independentistas, y a Puigdemont y su Gobierno le caerá todo el peso de la comunidad internacional y de la ley. Concretamente, unos 100 kilos por simpático, afable y educado agente de la Policía o Guardia Civil. Si Rajoy aplica el 155 CE sin “provocación previa”, la tensión puede dispararse todavía más de lo que ya está y le puede caer otro rapapolvo internacional, esta vez mucho más serio, y el victimismo independentista encontraría más razones de peso.  Por cierto, Rajoy ya ha demostrado que tiene lo que hay que tener para soltar a los antidisturbios. Si Puigdemont y los Mossos se ponen tontitos, quiero pensar que tirará de las medidas que no requieran la presencia militar.
  • Diálogo. A la vista de los hechos, no se puede dialogar con Puigdemont, Junqueras, Romeva y compañía. Siendo generosos, tengo más esperanzas dándole un beso de tornillo a una cobra.

¿Alguien tiene alguna otra solución razonable que no acabe en una guerra civil? Porque votar, no se va a votar. Salvo una reforma constitucional. Y ya conocemos los procedimientos:

Artículo 168
    1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

    2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

    3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

Luego me cuentan cómo diantres hemos llegado a este punto.

Ah, una última cosa. No se sorprendan si empieza a emerger definitivamente la extrema derecha en España.

Gran trabajo, chicos.