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Algo está pasando en Alemania. Elecciones 2017

escrito por Luis I. Gómez 25 septiembre, 2017

Los alemanes acudieron ayer a las urnas y los resultados no dejan lugar a dudas: algo está pasando en la sala de máquinas sociopolítica germana. Pocas veces en los últimos 65 años unos comicios al Bundestag han dejado tantas preguntas abiertas y, al mismo tiempo, tantas respuestas proclamadas.

Comencemos con las respuestas.

Martin Schulz

Lo primero que debemos constatar es la profunda crisis que atraviesa la izquierda germana. El partido socialista, encabezado por Martin Schulz – una especie de “esperanza blanca” llegada de Estrasburgo- sale de estos comicios con el peor resultado desde la II Guerra Mundial. Con un 20,5% de los votos, perdiendo 5,2 puntos respecto de los anteriores comicios, los votantes envían un claro mensaje de castigo a una socialdemocracia que se ha visto literalmente sobrepasada, yo diría que casi absorbida, por la apisonadora de hechos generados desde la voluntad de la CDU -el socio principal en el gobierno- y la destreza política de Angela Merkel. Los socialistas necesitan reinventarse, y lo van a hacer desde la oposición. Abandonar el gobierno, retomar posturas y aire ideológico, volver a buscar el contacto con los votantes. Esas serán las labores del SPD en la próxima legislatura.

Sin embargo, las huestes entorno a Schulz no tienen el enemigo “en casa”. El otro partido de izquierdas, Die Linke, no ha logrado sus objetivos tampoco. Con un “aumento” de apenas 0,6 puntos, obtienen un modesto 9,2% de los votos, lo que les deja en el papel de fracción parlamentaria secundaria. No, el problema de la mayoría de los votantes germanos no es la “justicia social”, ni la desigualdad, ni la pobreza extrema. Y no son esos los problemas de la gente porque en un país como Alemania, donde “el pobre” vive en un piso de alquiler pagado por todos, con televisión y billetes de transporte público gratis y 800€ al mes (o más), el votante medio tiene necesariamente otras preocupaciones. Al votante medio le preocupa la financiación de esa justicia social que ya existe, la extensión de la red social, quién debe tener derecho a participar de ella.

A Merkel y su CDU les ha salido un grano enorme en la frente. Se llama AfD. Los democristianos pierden 8,5 puntos y se quedan con el 33% de los votos. Son unos 246 escaños (sumados los de el partido hermano bávaro CSU), claramente insuficientes para gobernar en solitario. Qué ha hecho mal el gobierno de Merkel? La respuesta la obtenemos en los más de un millón de votos que abandonan la CDU para subir al casillero de AfD. La labor de los democristianos en los próximos 4 años consistirá en consolidar una política de inmigración creíble, alejada de la improvisación y que devuelva la confianza a ese millón de alemanes que han decidido regresar a posturas populistas de derecha… casi neonazis en algunos casos. Hay más deberes para los Merkel-Boys and Girls, las comento luego.

Si digo que AfD (Alternative für Deutschland, “Alternativa para Alemania”) es un partido de extrema derecha es probable que no consiga describir a TODO el AfD…

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