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Entrevista a una scort independiente

escrito por Sofía Rincón 25 agosto, 2017

Como saben mis seguidores más fieles porque ya lo he dicho alguna vez en mis redes, estoy dirigiendo un documental (cuya realización llevará a cabo mi fantástica socia Cristina Herrera, que es una maga del montaje) acerca de la prostitución en relación con el arte. Uno de los testimonios que me hubiera gustado tener es el de G****, scort independiente, para dar su visión en primera persona del tema, pero desgraciadamente por cuestiones personales no pudo ser. Sin embargo, sí que puedo traer su punto de vista por escrito pues me contestó a unas preguntas, que hoy traigo a Desde el Exilio pues, estemos de acuerdo o no, que ya sabéis que para mí es algo secundario, lo considero muy interesante:

¿Cómo es vista tu profesión por los demás? ¿Crees que es un tabú? ¿Por qué?

La prostitución es una actividad que está ligada a un instinto que posee todo ser humano que es el sexo; sexo como conjunto de actividades y comportamientos relacionados con el placer sexual.

En todas las culturas del mundo, a lo largo de la historia, el sexo se ha sacralizado con diferentes fines, en la mayoría de los casos por medio de prohibiciones.

En la cultura occidental, que es en la que me desarrollo, en sexo posee la amarga herencia de las religiones judeocristianas sustentadas en rígidos sistemas heteropatriarcales donde sexo y mujer están relegados a una condición de tabú.

Para mí la prostitución es sinónimo de libertad sexual; libertad sexual que entiendo como la rotura de la mayoría de cadenas que crea ese tabú, y esto choca de manera agresiva con ese sistema de orden patriarcal, en el caso de la mujer empoderándola. El empoderamiento de la mujer es algo que va en contra de este sistema, puesto que la saca de su estado de sometimiento al hombre y a la economía. Esta apropiación de poder por parte de la mujer es, a día de hoy, algo que molesta tanto a hombres como a la mayoría de mujeres que siguen cómodas en el papel de individuo subyugado a esta organización patriarcal.

Todo ser humano posee el mismo instinto sexual, la forma más o menos sana en el que este se desarrolla depende de las represiones a las que se somete a este instinto y aquí juega un papel importante la cultura y la religión. Aunque cada vez la religión se practique con menos rigidez y haya cada vez menos creyentes y practicantes, la rebaba de su moral todavía perdura bastante e influye e influye en el juicio que el individuo aplica un concepto liberador del sexo.

Este paradigma se practica incluso en las corrientes de izquierdas más radicales, con lo que queda de manifiesto el rebufo de esta moral judeocristiana que aún persiste incluso en idearios laicos y aconfesionales.

Si a todo esto le sumamos la mezcla constante que se hace de la prostitución con la trata de esclavas con fines sexuales, la profesión más antigua del mundo es vista por la inmensa mayoría como algo casi demoníaco.

¿Consideras que es necesario visibilizarla a través de la expresión artística?

Casi todas las profesiones pueden elevarse a la categoría de arte, el problema con la prostitución es que no se considera una profesión y mucho menos un trabajo digno, pero si logras (tú, Sofía) visibilizarla y lograr que este trabajo se considere como tal, me romperé las manos aplaudiéndote!