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Gaming Ladies: el evento llorica del año

escrito por Sofía Rincón 4 agosto, 2017

Hace poco se llevó a cabo un evento sobre videojuegos cuya principal característica era la prohibición de entrada a los hombres. En este artículo voy a hablar de las razones de estas chicas para hacer tal evento, que se resumen en lo siguiente: “quieren sentirse seguras”.

Dentro de un grupo amplio de personas habrá un cierto número que tengan algún tipo de característica nociva, como podrían ser, en el caso de los hombres asistentes al evento en cuestión, las tendencias al acoso sexual del tipo que sea. Es evidente que no todos los hombres son partícipes de tales conductas, pero se argumenta la expulsión de la totalidad de ellos con un “por si acaso”. Si estas conductas fueran defendidas abiertamente por la cultura de esos hombres o fueran inherentes a su naturaleza, ese “por si acaso” tendría una razón de ser pues aunque no fuera en acto, todo individuo las llevaría a cabo en potencia. Pero en nuestra cultura está pésimamente visto que un hombre sea un acosador, y ya no sólo en términos legislativos pues es delito, sino también a nivel social al ser una conducta plenamente rechazada.

Se quejan de que en el mundo del videojuego, durante las partidas, se acostumbra a tildar de “putas” y diversos insultos machistas a las mujeres al comprobar que lo son. Este primer argumento para exponer que existe un acoso es simplemente ridículo. Cualquier persona que lleve en internet lo suficiente, sabe de sobra que por absolutamente cualquier cosa cualquier persona es susceptible de ser insultada, independientemente de lo que sea. Y sí, seguramente las llamen putas y derivados, pero a los hombres les insultan con las palabras adecuadas para atacar su virilidad del mismo modo. Si no eres capaz de aguantar simples insultos sin fundamento, insultos “troll” puramente gratuitos y despersonalizados pues se centran en el ejercer el insulto independientemente del objetivo de éste, entonces cómo, explícame, cómo vas a tener la fuerza suficiente como para defender “una lucha”, como dices que estás haciendo al llamarte a ti misma “feminista”.

Recientemente he visto una entrevista a María Blanco en la que dice que “si la mujer actúa desde la igualdad, los hombres y las mujeres machistas le respetan” y que “la liberación de cualquier víctima pasa por la desvictimización”. Y es que, en efecto, las palabras de estas chicas hacían alusión a su fuerza, a su independencia, pero los hechos son que alegaron que “querían sentirse seguras”. Este deseo es una clara expresión de miedo, y miedo en un ambiente no proclive, como he dicho al principio, a tales conductas. Llámenme loca, pero estoy bastante segura de que una mujer verdaderamente fuerte y que se considera a la altura de un hombre no tendrá miramientos en defenderse si éste la ataca verbalmente o si intenta manosearla. Pero este llamamiento a terceros para que las “salven” metiéndolas en un “espacio seguro”, sólo me inspira una actitud pusilánime digna de la princesa de cuento más cursilona y blandengue.

Me horriza que mujeres que montan un drama porque las llaman putas en un chat plagado de trolls o que no son capaces de actuar contra un hombre que les manosea sin su consentimiento sean las mismas que gritan que “somos tan capaces como los hombres”. La vida como tal, sin irnos a cuestiones de género, es sumamente dura, está plagada de situaciones desagradables y malignidad, por lo que, francamente, si necesitas la movilización de una masa de gente que organice un evento donde te creen un ambiente seguro, estás teniendo una actitud de niña desamparada, y no de mujer que se enfrenta a la realidad.

Debajo de este artículo tenéis la caja de comentarios. No dudéis en dejarme vuestro insulto preferido, será bienvenido, a mí esas muestras de estupidez me dejan una sonrisa 🙂