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Mi Sombartiana decepción de este verano

escrito por Sofía Rincón 2 agosto, 2017

Sombart, Sombart, Sombart… Llevo mucho tiempo leyendo ese nombre en diversos libros. Llegó el momento, hace unos días, de comenzar a leerle. Cogí “Lujo y capitalismo”…. Quizá haya errado en mi elección y es un autor formidable con un error en su bibliografía (cosa común), lo desconozco porque por ahora no he leído nada más de él, pero desde luego este libro, es poco más que un lamentable esbozo de ambiguas impresiones.

Soy consciente del placer que se siente al llegar hasta una hipótesis y conozco bien ese entusiasmo que se tiene cuando se empieza a escribir acerca de la misma. Pero también sé que las hipótesis han de desmenuzarse, y que en este proceso es harto habitual comprobar que quizá tal conclusión a la que llegábamos no era más que un factor de algo más importante. De hecho, esto me ocurre la mayor parte de las veces porque detesto las reminiscencias religiosas que emana el reduccionismo. Lo que encontré en “Lujo y capitalismo”, no es un trabajo de investigación acerca de la relación entre estos dos fenómenos, sino un vergonzoso intento por justificar que el eje central del desarrollo del capitalismo se encuentra en el deseo de complacer a la mujer a través del lujo. He de aclarar que no considero vergonzosa esta conclusión, podría argumentarse magníficamente y vemos pinceladas de ella en autores como Albert Caraco (al que admiro profundamente, por cierto), pero en este caso no hay una argumentación como tal, sino que se exponen datos alocadamente a fin de que el lector haga todo el trabajo, de ahí lo vergonzoso de todo este asunto.

Ya en el PRIMER capítulo me encontré con que emplea dos páginas nada menos sólo para enunciar datos económicos de diversos territorios y clases, algo que sería justificable si fuera acompañado de alguna reflexión o de matizaciones al respecto conforme las enuncia, pero no, simplemente las echa al papel, como grano para las gallinas. Bien le habría valido haber puesto una humilde nota a pie de página para el caso, pero no, mejor hacer más largo el capítulo. Esto se repite en demasiadas ocasiones a lo largo del libro.

La estructuración de las ideas en cada capítulo es inexistente, pasa de una hipótesis a otra sin solución de continuidad y sin dejar cimientos firmes que las mantengan, haciendo alusiones vagas para que, como he dicho antes, sea el lector el que tenga que atar los cabos. No es capaz de profundizar en una idea específica, es todo una vorágine heterogénea de ideas generales. No puedo creer que hiciera esta obra con cincuenta y ocho años, es sencillamente asombroso, quiero decir, Sombart tenía un bagaje magnífico, una comprensión soberbia de las cuestiones antropológicas, ¿Cómo es posible que hiciera este libro? ¡Que hablamos de un amigo y compañero de discusiones de Carl Schmitt!

Si este libro se hubiera reducido a veinte o treinta páginas, habría sido un interesante artículo sobre el tema, pero esta necesidad de añadir páginas, sencillamente escapa a mi entendimiento. Pongamos de ejemplo a Marx: Marx me maravilló cuando lo leí, era una delicia, no había una sola página que sobrara, iba concepto tras concepto, analizando los problemas que trataba con una minuciosidad quirúrgica, Marx no tiene una sola idea vaga, todo lo cimenta con un estilo parecido al spinozista haciendo que si uno quiere rebatirle haya de ir a su núcleo más íntimo. Pero rebatir a Sombart en este libro en concreto… Dios mío, es incluso ridículo porque muchas veces ni siquiera deja en claro lo que quiere decir.

Quizá sea yo quien no ha sabido captarle, hay ciertos libros que están hechos como complemento de otros, y quizá “Lujo y capitalismo” sea un apéndice de “El Burgués”, de hecho estas son mis esperanzas y es la principal razón de que pese a esta decepción tenga intención de leer “El Burgués” dentro de unas semanas. Ojalá sea así y esté equivocada, porque estas decepciones me dejan con la misma sensación que tiene el niño que ve cómo un mago falla un truco estrepitosamente.

Sofía Rincón. Amante de la filosofía, escritora y artista multidisciplinar. 24 años.

@SRinconOfficial