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Alt-Right, New-Left, alcanfor en el armario

escrito por Luis I. Gómez 7 marzo, 2017
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Lo llaman populismo, yo lo llamo desorientación. Tras décadas empeñados en encontrar ese “centro político” milagroso desde el que consolidar una base votante mínima para asegurarse porciones máximas de poder, los tradicionales partidos conservadores y socialdemócratas nos han situado frente un hiperdiseñado, hiperregulado batiburrillo social en el nadie tiene claro hacia dónde vamos. Esa y no otra es la razón del exito provisional y aparente de modelos políticos sacados del viejo armario de la historia política. La derecha conservadora no es hoy más “alt-right” de como lo era hace 10, 20 ó 40 años, la supesta “nueva izquierda” sigue bebiedo de los manantiales ideológicos surgidos a finales del siglo XIX y puestos en práctica en el siglo XX.

Si usted, en su búqueda de “reorientación social” y seguridad propia

– es escéptico ante cualquier moda subpolítica,
– valora las costumbres sociales como formadoras del carácter y reconoce sólo aquellas instituciones que den a dichas costumbres significado político,
– es escéptico ante todo aquello que cuestione las “Fuentes de Autoridad”,
– reconoce la familia como la institución social más importante,
– legitima la singularidad y la necesidad de las élites,
– considera al estado como « factor insustituíble de Orden »,

es usted un conservador de los de toda la vida, ni “alt” ni “new”, conservador tal y como lo definía Jerry Muller allá por el 1997 en su “Conservatism. An Anthology of Social and Political Thought”. Después de todo, fenómenos como la islamofobia, el miedo al forastero, los neonacionalismos, están perfectamente explicados desde el segundo punto de la lista (que no pretende ser completa).

Y los de la “New-Left”? esos reinventores del progresismo buenista? Si usted cree

– que es posible para un Gobierno alcanzar un control completo sobre la sociedad y que ello es bueno y necesario,
– si además piensa que el  dirigismo de la vida social es deseable, porque así la productividad económica aumenta y se limitan las desigualdades,
– y si cree que existe una especie de intelecto superior, con capacidad de planear un orden social mejor,

es usted un colectivista de toda la vida, no hay nada nuevo en su forma de pensar. De nada sirve aquí el uso de neolengua para decir “factores de corrección” en lugar de “prohibiciones”, o decir “homogeneización social” en lugar de “Gleichschaltung” (google) o “igualitarismo”.

Y luego estamos los  que con Hayek decimos “… que nadie puede saber quién sabe más sobre algo. La única manera de averiguarlo, es un proceso social, en el que todo el mundo puede intentar… desarrollar un plan para quedarse con el mejor posible. La hipótesis fundamental se basa en la variedad ilimitada de dones y capacidades humanas …”,  o aquello de: “…sólo los estúpidos creen saberlo todo, pero son tántos…” y claro, los “sabios” conservadores y colectivistas nos llaman de todo.

Pero lo verdaderamente lamentable de la situación es la tozudez con que recurrimos a los viejos trajes ideológicos, pensando que podemos disimular su fuerte tufo a alcanfor  con tres gotitas de eso que hemos dado en llamar populismo, incapaces de dar el paso necesario hacia adelante atenazados por nuestro pánico a la incertidumbre, olvidando que justamente la incertidumbre es la cuna en la que nace la innovación.

 

 

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