Home Política El circo partidista español

El circo partidista español

escrito por Luis I. Gómez 28 septiembre, 2016
Shares

En muchas ocasiones mi fe inquebrantable en las capacidades humanas me arroja por el abismo del optimismo desenfrenado. Tal es así, que no hace mucho tiempo escribía en Twitter algo así como “ahora los políticos del PP y del PSOE tienen la ocasión de demostrar su vocación de hombres de estado”. Y cuando hablo de hombres de estado no me refiero a sus preferencias en lo que a ordenamiento, tamaño o forma institucional del mismo atañe. Me refiero al simple hecho de ser capaces de superar los maniqueísmos nacidos de la endogamia partidocrática para procurar un gobierno estable y capaz de generar seguridad jurídico-legal a todo aquello que hacemos los habitantes del estado en cuestión, los que pagamos las facturas, dicho de otra forma.

Pues nones. Después de todo, los trepas que están al mando circunstancialmente en estos momentos se han preocupado más de satisfacer sus propios clientes, acólitos y seguidores, aferrados a la “pureza idearia”, que del interés general.

El interés de “la gente” dicen unos populistas desvergonzados, jinetes a lomos del descontento y la decepción generalizados, despeñados ya por los barrancos de la inoperatividad que ellos mismos se han forjado allá donde tocaron poder. El Podemismo ha muerto antes de haber podido hacer más daño, lo cual ya es un alivio.

El interés de “la gente”, dicen los populares de centro-derecha (en una clasificación tremendamente generosa, pues el PP carece de ideario que defender más allá del que se deriva del ejercicio del poder) aferrados a sus fieles votantes pero incapaces de despertar el interés de ninguno de los otros votantes… lo cual ya es de por sí una derrota lastimosa desde la que deberían obtener algún conocimiento nuevo sobre su “labor” de gobierno. El PP, huérfano de idea motriz, ha tocado techo. Preso del nepotismo y la corrupcción envejece lánguidamente sin capacidad alguna de generar nuevas ilusiones. No venden ni repartiendo poder, que ya es decir.

El interés de “las gentes del partido” parace enunciar siempre la dirección del PSOE, cuando en realidad lo único que interesa en las altas esferas del partido socialista obrero español (sí, con minúsculas) es mantener al de enfrente justamente ahí, “enfrente”, apelando a un ideario trasnochado y profundamente difuminado por los borrones de la corrupción y el nepotismo … Un momento, no habíamos dicho lo mismo del PP? Sí, era lo mismo. Además estos tienen que lidiar con el monstruo podemita, capaz de robar votos allí donde el desencanto supera la “pureza ideológica” de la que los socialistas patrios tanto alardean.

Y luego quedan los “centristas de nuevo cuño”, que han perdido la ocasión de co-gobernar y convertirse en impulsores de algunas reformas absolutamente necesarias en España, desorientados entre lo que ellos creían que la gente quería, lo que ellos quieren, y lo que podría ser pero no será. Ciudadanos que tampoco han sabido administrar la confianza que otros ciudadanos en ellos depositaron, “lost in space” podríamos decir.

Si aderezamos el coktail descrito con unas gotas de cainismo – tan nuestro – y unos cubitos de cuñadismo – todos somos tertulianos muy importantes en estepaís – tenemos la receta perfecta de la inoperancia política, esa que nos ha llevado a ser el espanto de muchos inversores, látigo fiscal de emprendedores, burla obscena de enfermos y personas dependientes, esbirros adoctrinados en un sistema educativo enfermo y anticuado, comprendedores de asesinos que fueron malos pero ahora son buenos y gemidores profesionales en busca de la dádiva estatal -dicen que gratuita-, la silla funcionarial o cualquier otro unicornio que nos prometa una vida feliz, segura y sin esfuerzo; que el esfuerzo igual nos hace ricos y ser rico es ser alíado del diablo. O peor.

 

Y así nos va.

Shares