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La gente siempre sabe lo que quiere. O no.

escrito por Luis I. Gómez 24 junio, 2016

Al calor del #Brexit y las próximas elecciones al parlamento en esa cosa llamada “Reino de España” escribo estas línes, rompiendo mi silencio internaútico de varios meses.

La gente vota, y lo normal es suponer -creer- que la gente vota lo que quiere porque sabe qué es lo que quiere. Y no le den más vueltas. Todos acertamos muchas veces, y todos nos equivocamos otras tantas. Estoy de acuerdo con los que hablan de “sociedad formada” en lugar de “sociedad informada”, pero no estoy de acuerdo con quienes creen que los que votan diferente de como uno mismo lo hubiese hecho son descerebrados o zombies. No es cierto.

En la Europa de hoy – curiosamente, como en la de ayer – hay quienes tienen, quienes no tienen, quienes son y quienes parecen. Hay quien tiene una empresa (o ha heredado un capital), o ha sabido desarrollar sus facultades de forma que le permiten obtener de su actividad unos beneficios monetarios que se traducen en altos nivles de vida y confort. Un buen empleo, una casa “full”, unas cuentas saneadas…. Hay quienes no tienen, por no haber sabido (algunos por no haber querido) manejar sus capacidades adecuadamente o por no haber podido hacerlo debido a circunstancias ajenas a sus voluntades. Les falta dinero a fin de mes (o carecen del mismo), soportan un sinnúmero de deudas o simplemente han caído en la indigencia más absoluta. Aunque creo decididamente que el esfuerzo personal contribuye a estar más cerca de los primeros que de los segundos, no puedo obviar el hecho de que todos somos en alguna medida dependientes de nuestro entorno, existe un “affordance” que nos afecta de forma determinante y puede favorecer o impedir nuestra voluntad de prosperar o simplemente de alcanzar nuestros objetivos.

Es pues, en la inmensa mayoría de los casos, la relación entre las propias aptitudes y las circunstancias “ambiente”, el medio social, la que determina en qué medida perteneceremos a uno de esos dos grupos. El interés de ambos sectores sociales  debería centrarse, en consecuencia, en minimizar en lo posible los efectos distorsionadores de la “circunstancia ambiental”. Recordemos que la “presión social” artificialmente generada desde una hipotética instancia onmisciente apenas llega para LIMITAR los resultados que los que tienen -con las consecuencias desmotivadoras y la “educación” en la evasión que ello conlleva- sin poder SATISFACER en ningún caso las legítimas aspiraciomnes de la mayor parte de quienes no tienen. Creímos que la “lucha de clases” era cosa del pasado, gracias a nuestro modelo de “estado social del bienestar” y de pronto vemos como nacen los populismos de todo color como setas. Los que tienen reclamando menos limitaciones a su actividad y beneficios, los que no tienen reclamando más oportunidades y privilegios que, por sí solos, no podrían alcanzar. El modelo social actual, el que determina nuestra “affordance”, no sirve a los propósitos de nadie.

derechosDe nadie? Les comentaba líneas arriba que también están los que SON y los que PARECEN. No son grupos de composición diferente a los dos anteriores: encontraremos entre los que tienen a gentes que son emprendendores, excelentes y trabajadores, pero también a quienes sólo lo parecen, pues en realidad, medran con el esfuerzo, la excelencia y el trabajo de otros. Y no me refiero precisamente a los banqueros o los malvados capitalistas en general. Algunos de ellos se encuentra en el grupo de los que parecen. De igual modo que lo hacen TODOS los burócratas y políticos dedicados exclusivamente a la administración – por el bien de todos, dicen – de lo que poseen los que tienen. Aquellos que parecen defender los supuestos derechos de quienes tienen y quienes no tienen son los únicos que se sirven del actual sistema social para su propio beneficio de forma realmente efectiva. Tan efectiva, que no sólo genera un beneficio personal, también genera PODER. Y el poder es la mejor moneda de cambio a la hora de mercadear favores. Es a la sombra del poder que nacen el corporativismo – siempre abusivo – , la corrupción y el mendicalismo institucionalizado, ése que se nutre de “derechos” inevitables para poder superar los inconvenientes de la affordance social que los que PARECEN no cambiarán nunca pues viven de ella y para ella.

La gente no lo dice con mis palabras, evidentemente, pero acude a las urnas y vota DIFERENTE, porque se huele que hay algo en el sistema que no funciona. Lo que la gente no sabe, es que voten a quien voten, siempre lo estarán haciendo a quienes PARECEN, por que los que SON, créanme, están muy ocupados con sus propios problemas.

Libertad y prosperidad!