Home Política El contrapeso eurocrático.

El contrapeso eurocrático.

escrito por Antonio Vegas 21 febrero, 2016

Recientemente en la cumbre europea de Jefes de Estado se ha alcanzado un acuerdo sobre las exigencias que David Cameron planteaba a la UE para que Reino Unido pudiera permanecer en ella; una UE Reformada, lo calificaba el propio Cameron. El dicho acuerdo ha llevado a David Cameron a anunciar el Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE para el día 23 de Junio, para el que hará campaña para el sí. En el acuerdo se recoge grosso modo los siguientes puntos:

  1. El reconocimiento de que varios Estados Miembro de la UE puedan elegir un camino diferente de integración en la UE, al rechazar mayor integración política.
  2. El reconocimiento de que varios Estados Miembro de la UE no elijan el euro como moneda, pese a que el mecanismo europeo esté diseñado hacia una convergencia paulatina hacia la moneda única.
  3. La inclusión de un mecanismo que fomente el principio de subsidiariedad en la UE, que se materializará en que si un 55% de los Parlamentos Nacionales (es decir, 16) votan en contra de legislación que emane del Parlamento Europeo, dicha legislación deberá ser retirada o, en caso contrario, modificada.
  4. El reconocimiento de que cada Estado Miembro tiene plena soberanía en materia de seguridad nacional.
  5. La constatación de que es cada Estado Miembro el que define los principios de su sistema de seguridad social, su política de empleo y las condiciones de acceso a su sistema de Estado del Bienestar. “Europa no es una unión social”, resumió Angela Merkel.
  6. La posibilidad de modular el acceso a los beneficios sociales de los inmigrantes bajo ciertos supuestos y previa autorización de Bruselas.
  7. Introducir flexibilidad en la aplicación de las normas relativas a la unión bancaria.

Ante el contenido de dicho acuerdo, no han tardado en aparecer las acusaciones al mismo tachándolo de “cúmulo de concesiones indignantes”, “chantaje por parte del Reino Unido”, “un paso más hacia el antieuropeísmo” e incluso de que serán los trabajadores europeos los que pagarán el precio de este carísimo acuerdo vía reducción de sus beneficios sociales. Sin embargo, lo cierto es que el acuerdo dice mucho más a favor de la UE que en contra.

Remontémonos a 1984 cuando Margaret Thatcher consiguió el llamado “cheque británico”, que supuso una devolución de 2/3 del déficit fiscal del Reino Unido con respecto a la UE (es decir, más de 4.000 millones de euros al año), ya que la PAC era una de las políticas más caras de la UE y de la que menos se beneficiaría el Reino Unido al tener un sector agrario ínfimo. El “cheque británico” en la práctica fue un desincentivo, un contrapeso, a la PAC que fue auspiciada por Francia, una política de subvenciones y de control de precios que se ha demostrado nefasta, ya que tuvo como consecuencia el desperdicio de recursos, la pérdida de bienestar por parte del consumidor europeo y el rechazo de los principios del comercio internacional con los países de fuera de la UE, condenando a la pobreza a países que presentan ventajas comparativas en agricultura (la gran mayoría africanos).

publishable

Al igual que el cheque británico, que introdujo incentivos claros a la reforma de la PAC, el acuerdo alcanzado hace unos días y promovido por el primer ministro británico, supone de nuevo un contrapeso a las políticas más centralistas de la Unión Europea. Es la constatación de la diversidad europea y de la dialéctica que existe en su seno entre dos tendencias: la vía liberal liderada por el Reino Unido que no cree en la unión política y la vía centralista auspiciada principalmente por Francia y Alemania.

Y es que, muy al contrario de lo que Robert Mundell expuso en su teoría de las zonas monetarias óptimas, de que para que una región con moneda única funcione adecuadamente debe ser política, cultural y estructuralmente homogénea, lo cierto es que la heterogeneidad y diversidad de Europa es precisamente una garantía de su éxito, al limitar la unión política tan ansiada por muchos pero que a mi juicio supondría una involución en materia de libertades, diversidad cultural y progreso económico.

Sea como fuere, la realidad es que la UE es una unión económica con mercado único, pero no es una unión política. Esta es una realidad que tiene garantías de persistir, mientras siga existiendo disparidad de opiniones entre las diferentes naciones que la conforman. La consecuencia es un mercado único donde prolifera el libre intercambio, pero donde las políticas tienen mayor influencia a nivel regional y no a nivel europeo.

El acuerdo introducido, compatible con los Tratados de la UE, supone el contrapeso natural a una creciente burocracia europea donde ahora se introduce la posibilidad de eliminar legislación europea si los Parlamentos Nacionales la rechazan; supone la constatación de diferentes visiones sobre Europa y deja el camino abierto a diferentes recorridos que los Estados Miembros decidan emprender dentro de la UE; supone reforzar la competencia de políticas y la descentralización entre los Estados Miembro de la UE, lo cual limita el poder político sobre la economía de la UE.

Asimismo, el acuerdo da un espaldarazo al modelo liberal de inmigración: libertad migratoria pero acompañado de reducción de derechos sociales relativos al Estado de Bienestar. Tal modelo se contrapone a otros modelos alternativos, como por ejemplo el de restringir libertad migratoria para proteger el Estado de Bienestar, impidiendo a la nación favorecerse de todo aquello que los inmigrantes puedan aportar al país y cercenando la libertad migratoria de aquellos que quieran acceder a un país tan sólo para ganarse la vida y no para aprovecharse de ninguna ventaja social que automáticamente le viene impuesta al pasar la frontera (ni siquiera se puede renunciar voluntariamente a ella a cambio de residencia). También se contrapone a otro modelo quizá aún más problemático: el de autorizar la libertad migratoria sin modular el acceso al sistema del Estado del Bienestar, lo cual supone un aumento del descontento entre los ciudadanos y un desequilibrio en las cuentas del sistema de seguridad social e incluso un conflicto internacional.

En definitiva, el reciente acuerdo alcanzado refuerza a la UE, fuerza que brota de su diversidad y del contrapeso que existe hacia la unión política. Y que, al igual que el “cheque británico” supuso un freno a las políticas antiprogreso de la PAC y creó un marco para que otros Estados Miembro pudiesen adherirse al mecanismo, mejorando a la UE, el reciente acuerdo supondrá una mejora adicional de la UE (“Reformed UE”, como definió el propio David Cameron) al introducir límites al poder de la UE sobre los Estados Miembros y una restricción de la política frente a las decisiones voluntarias de millones de europeos o mercado común. A mi juicio, el Reino Unido ha venido actuando como el contrapeso perfecto que logra que la UE pueda permanecer en equilibrio por mucho tiempo. Lejos de este acuerdo suponer un avance del antieuropeísmo, no es más que una reafirmación de la UE.