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Nos quieren quitar el dinero

escrito por Luis I. Gómez 19 febrero, 2016

M ientras en el Reino Bananero de España – país este que, de ser una república, no dejaría de ser bananero – la opinión pública sobrevive hipnotizada ante el bochornoso espectáculo político desatado tras las últimas elecciones (es como tener una edición de Gran Hermano en TV, prensa, radio y barra del bar al mismo tiempo; vamos, la repanocha) en Europa los siempre inquietos estatalistas han comenzado la labor de quitarnos de las manos la última herramienta eficaz de libre albedrío que nos quedaba: el dinero en metálico. Me explico.

El Banco Central Europeo pretende eliminar los billetes de 500 Euros, el gobierno alemán quiere limitar el montante de las transacciones en metálico a 5000 euros, barrera ya en funcionamiento en Italia, España, Bélgica y Grecia. En Francia la barrera es incluso de 1000 euros por persona. Dicen que es para controlar erl lavado de dinero y las transacciones de los terroristas. Es, como siempre, por nuestro bien. Ocurre que poner un límite hoy de, digamos 5000 euros, a la cantidad de dinero que puedo llevar en el bolsillo para hacer mis transacciones es un paso peligrosísimo si nos fijamos en como funcionan los estados. Lo más probable es que luego la barrera se sitúe en 2000 euros (no se, con el siguiente atentado terrorista de fondo), más adelante en 1000 euros (a la sombra de una crisis financiera) y muy probablemente al final de 0 euros (la medida definitiva para acabar con el fraude fiscal, por ejemplo) .

Puede ser que el dinero en efectivo esté pasado de moda, incluso que sea un vehículo peligros en la propagación de enfermedades virales, pero por alguna razón hablamos de “dinero contante y sonante” en tono claramente positivo. Si debiéramos realizar cada transacción a través de tarjeta de pago, asumiríamos riesgos y consecuencias importantes: la más importante, la supervisión absoluta de nuestro comportamiento. ¿Tres  vuelos al año? ¿Está eso permitido, o tenemos que contentarnos con un sólo vuelo para proteger el clima?  ¿Suena exagerado? ¿Un segundo televisor en tan sólo dos años? ¿Eso no atenta contra la filosofía anticonsumista del gobierno, la mismísima sagrada sostenibilidad?

Otro gran inconveniente de la restricción en el uso de dinero en efectivo es el aumento del control financiero de cada uno de nosotros por parte de los bancos y el gobierno. La mera supresión de los billetes de 500 euros causaría en los bancos mayores costos de almacenamiento, limitando así las alternativas de los mismos a la hora de calcular productos de préstamo baratos. Para los gobiernos, las ventajas son infinitas: con cada restricción en la cantidad de dinero en nuestra cartera aumenta nuestra transparencia y nuestra dependencia de la voluntad arbitraria del legislador.

¿Realmente creen que la restricción de dinero en efectivo aportaría algún beneficio social? Hasta ahora, los distintos motivos esgrimidos por las autoridades (en Francia el terrorismo, el lavado de dinero en Alemania, la evasión de impuestos en España), no dejan de ser profundamente arbitrarios. Ya saben que las leyes sólo valen para quienes quieren cumplirlas. ¿Se imaginan a un grupo de terroristas islámicos preocupadísimos porque no podrán comprar sus Kalashnikovs mediante transferencia bancaria en el Santander? Yo no, desde luego.  El propio Bundesbank asume que no espera efectos significativos para la prevención de la economía sumergida y el crimen a través de la supresión de dinero en efectivo.

Como siempre, tras una medida estatal encaminada a protegernos de cualquier mal se esconde el afán de  tutelar a las personas. El ciudadano transparente ya no es una utopía. Es dura realidad, si los ciudadanos no levantamos la voz justo en estos momentos. Digamos “No a la guerra contra el dinero en efectivo” para permitir a los ciudadanos disfrutar de su libertad financiera. Además el ahorro, créanme,  genera seguridad.