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La encrucijada del PSOE

escrito por Burrhus el elefante neocon 1 febrero, 2016

Que el PSOE se encuentra en la situación política más delicada de toda su historia  lo podemos ver en la filtración del contenido de su Comité Federal, celebrado este fin de semana, y en la ocurrencia de Pedro Sánchez de consultar con las bases de su partido con quiere pactar. Conviene diferenciar los problemas políticos del PSOE de los problemas estructurales.

Políticamente, el PSOE puede escoger uno de dos caminos: O bien la vía “economista”, que supone basarse en un presupuesto y en la realidad económica como soporte fundamental de un programa de gasto público poderoso con fines sociales, o bien la vía populista, que consiste en implantar ese programa de gasto público sin reparar en la realidad económica.

Lo único que tiene como slogan es “lo social ™”. Y por la izquierda, por “lo social™”, les ha salido un partido como Podemos, que son los hijos de sus legislaciones y políticas, que promete más y mejores unicornios que ellos. Además, han estado un esfuerzo en atacar al PP sin matices presupuestarios, simplemente hablando de recortes y de derechos sociales, como si la mejor garantía de los derechos existentes no fuera un presupuesto equilibrado capaz de pagarlos sin generar mayores problemas.

Lo cual nos lleva a la cuestión económica. Si miramos los antecedentes, el PSOE no tiene absolutamente ningún aval de buena gestión económica. Ningún resultado positivo en términos de PIB, renta per cápita o en resultados de paro. No lo tiene desde las reformas económicas de la última legislatura de Felipe González (las que luego fueron continuadas por el PP). No, desde luego, en el conjunto de España, tras el mandato de Zapatero. Ni en Andalucía, a pesar de haber logrado bajar la tasa de paro regional del 30% (viendo sus planes de empleo, tengo aún menos confianza en Susana Díaz). Tampoco puede defender su gestión en Cataluña porque se negó a competir con Convergencia y Unión en gestión, haciéndolo por contra en catalanismo, con las consecuencias que sufrimos ahora mismo. O en Extremadura porque, tras su gestión de casi tres décadas, sigue siendo la Comunidad con menor renta per cápita. O en Castilla-La Mancha.  Es decir: el problema de fondo que tiene el PSOE es que es incapaz de diseñar un programa económico basado en la estabilidad presupuestaria que pueda crear riqueza y empleo, al que pueda calificar de “social” y que pueda avalar con resultados reales. De echar a Pedro Sánchez y celebrarse unas nuevas elecciones, el PSOE no tendría un candidato avalado por una buena gestión la Administración Pública. Por eso no puede competir con el PP.

[Nota: No califico la gestión del PSOE espantosa por ser liberal, el SPD alemán, con Schröder de canciller, se encontró con una tasa de paro altísima, y los resultado de sus reformas, siendo socialdemócratas, los siguen disfrutando hoy los alemanes, sobre todo los más pobres.]

Y esto nos lleva al papel de Pedro Sánchez. Pedro Sánchez, como he comentado anteriormente, que tiene tres opciones. O cuatro.

La primera opciones es apoyar a Mariano Rajoy durante dos o tres años. A las dos semanas, la cabeza de Pedro Sánchez aparecerá clavada en una pica en el portal de la sede de Ferraz.

La segunda es un pacto con Podemos e independentistas. Pueden intentarlo. De formalizarse el acuerdo, se abrirían dos frentes: el constitucional y el económico. Respecto del frente constitucional, cualquier reforma constitucional acabará paralizada por el PP en el Senado. Respecto del frente económico, cualquier reforma económica que suponga desviarse de las directrices trazadas por Bruselas supondrá, además de poner en riesgo la recuperación económica, primero, enfrentarse a la Unión Europea como institución, y al fracasar el intento de aumentar el gasto público, encontrarse con la oposición frontal de Wolfgang Schäuble (lo cual no es sólo la CDU, o el SPD, o Alemania, y por tanto de casi todos nuestros socios europeos) al tratar de renegociar la deuda, lo cual convierte esta alternativa en una vía muerta y evidenciaría la necesidad de convocar elecciones en menos de dos años y podría acabar perfectamente con el PSOE con la mitad de votos. La cantidad de ruido mediático se podrá medir en millones de toneladas.

La tercera alternativa, repetir elecciones. Ello supondría que lo que no siga en el PSOE acabe repartiéndose entre PP, Ciudadanos y, sobre todo, Podemos. Pero dichos resultados no garantizan un cambio en los equilibrios de poder actuales. Lo cual nos lleva a un duelo entre dos bandos: PP+Ciudadanos frente a Podemos+PSOE+independentistas, pero con el Podemos con más votos y escaños que el PSOE y éste último desangrándose mientras Ciudadanos se convierte en su sustituto en el espacio de la izquierda moderada.

La cuarta posibilidad, indudablemente la más rebuscada y más improbable, es que Pedro Sánchez sea presidente con el apoyo del PP. Desconozco lo que Pedro Sánchez le puede ofrecer a Rajoy (o al PP) para convencerle, a mí no se me ocurre nada. O todo aquello que Podemos querría para sí: Economía, Interior… todo el poder político y ejecutivo. A cambio de la Presidencia del Gobierno, la cabeza de Rajoy y una divertida y severa agenda anticorrupción. España gana 4 años de estabilidad, el PP limpia la basura interior y sale reforzado por su gestión económica y el PSOE toca poder y gana 4 años para, después, separarse con un programa social con algo de base económica para pagarla y apropiarse en las Comunidades donde gobierne de los méritos de la política económica nacional.

Pero claro, quién le dice ahora a Pedro Sánchez que Rajoy prefiere ver cómo se desangra electoralmente mientras los datos económicos siguen mejorando y aguanta como puede la corrupción valenciana. A fin de cuentas, la que manda en el presupuesto es Bruselas, no el PP.

Mi pronóstico: Elecciones en dos meses y todo sigue igual. Pero me cubro poniendo 10 euros al pacto PSOE-Podemos-Independentistas.