Home Liberalismo Hay que vender “Libertad”, hay que vender “Occidente”

Hay que vender “Libertad”, hay que vender “Occidente”

escrito por Luis I. Gómez 16 noviembre, 2015

Denunciar no es demonizar. Combatir no es exterminar. Es imposible establecer un diálogo si las dos partes ven en la otra su demonio. Defender con contundencia aquello en lo que se cree no implica que debamos eliminar a todos lo que no creen lo mismo.

El otro día escribía Arturo Taibo un artículo en esta casa en el que exponía sus razones para declararse islamófobo. Son, sin duda, legítimas, aunque yo no comparta su fobia. Mi intento de explicación de mi “no islamofobia” topó con la siempre inteligente y aguda barrera intectual de Plazaeme (gracias) preguntándome sobre mi supuesta comunistofobia o nazifobia. Y me quedé pensando sobre ello. La aversión que me generan las ideologías totalitarias y criminales, ¿es una fobia? ¿Acaso tengo algún tipo de problema que me impide reconocer que siento fobia por algo?

[mks_pullquote align=”left” width=”300″ size=”16″ bg_color=”#d8d8d8″ txt_color=”#4c4c4c”]”La aversión que me generan las ideologías totalitarias y criminales, ¿es una fobia? ¿Acaso tengo algún tipo de problema que me impide reconocer que siento fobia por algo?”[/mks_pullquote]Es posible. Es posible que mi convicción, la que me lleva a reafirmar la libertad de religión y pensamiento para todos, siempre, me impida aceptar abiertamente que siento fobia por alguna de esas religiones o ideas. También es posible, pero, que la mía no sea una patología de lo “alegre”, y sí la expresión de otro convencimiento más profundo pero no menos importante: si hoy, por mayoría, decidimos erradicar una idea o una religión, ¿qué nos impedirá hacerlo mañana con las de Arturo Taíbo o Plazaeme? Peor, si hoy, por mayoría, decidimos matar, expulsar y encarcelar a todos los que profesan una idea o religión (independientemente de que hayan cometido actos criminales o no), ¿qué nos impedirá hacerlo mañana con  Arturo Taíbo o Plazaeme?

Los terroristas islamistas instrumentalizan su religión para obtener ciertos beneficios: un montón de vírgenes en el paraíso, venganza o, simplemente, satisfacción de sus instintos asesinos. Nosotros, sin embargo, vivimos en una sociedad en la que el asesino termina en la cárcel, la venganza se canaliza en los juzgados y es preferible vivir en paz con la gente hoy, aquí y ahora, que en la gloria soñada de un paraíso tras la muerte. No hay receta para detener al terrorista, sólo las balas y la prisión. Pero, ¿ y todos los demás?

[mks_pullquote align=”right” width=”300″ size=”16″ bg_color=”#d8d8d8″ txt_color=”#4c4c4c”]”Nosotros, sin embargo, vivimos en una sociedad en la que el asesino termina en la cárcel, la venganza se canaliza en los juzgados y es preferible vivir en paz con la gente” [/mks_pullquote]Todos los dictadores de todos los colores, empezando por los conquistadores de la antigüedad, pasando por los Reyes y Papas medievales para llegar a los comunistas y fascistas del siglo XX, todos han instrumentalizado aquello en lo que la gente creía para lograr sus fines. Todos supieron organizar un grupo de “cercanos al poder” capaz de aglutinar bandas de sicarios (criminales) para encabezar mayorías, de las que luego extrahían “creyentes” que se inmolaban en las guerras, vigilaban campos de concentración o denunciaban al vecino. Muchos de ellos nunca quisieron ir a la guerra, se avergonzaban de trabajar  en los KZ’s y denunciaban por miedo a ser ellos los denunciados, los “purgados”. Víctimas de la transformación de aquello en lo que creemos en aquello que nos subyuga.

Eso es así, me dirán los más. Forma parte de la condición humana, asegurarán. Y no les falta razón. Ocurre que en occidente hemos sabido, hemos aprendido – a costa de muchísima sangre y muchísimas vidas- que la convivencia entre plurales necesita del reconocimento de la singularidad al tiempo que de la igualdad ante la ley. Por ello nuestras Leyes Magnas, todas, reconocen la libertad de expresión, de religión y declaran que todos somos iguales ante la ley, sin importar las ideas, la religión, el sexo, … El pensamiento es libre.

[mks_pullquote align=”left” width=”300″ size=”16″ bg_color=”#d8d8d8″ txt_color=”#4c4c4c”]”Debemos abandonar la dialéctica del agresor, en la que caemos cada vez que enviamos bombarderos a más de 4000 kilómetros en misión de venganza.”[/mks_pullquote]No es el odio el que nos salvará de la amenaza terrorista, sino la cordura. No son las fobias hacia lo extraño o lo que nos agrede, sino las filias hacia lo nuestro y lo que nos mueve en el día a día lo que nos hace diferentes, mejores, más prósperos, mas longevos, más sanos, y sí, por qué no decirlo, más civilzados que nuestros enemigos. Y eso es precisamente lo que debemos defender con uñas y dientes. Y eso es precisamente lo que debemos “vender” en todo el mundo. Debemos abandonar la dialéctica del agresor, en la que caemos cada vez que enviamos bombarderos a más de 4000 kilómetros en misión de venganza. ¿ No habíamos superado ya lo de la venganza mediante un sistema de leyes? ¿Por qué son mejores los bombardeos Franceses de ayer sobre Siria que los de ISIS de antesdeayer sobre el Líbano? No hablo de buenismos, ni pacifismos. Soy el primero que reclama el derecho a defendernos, colectiva e individualmente ante cualquier agresión, pero también seré el primero en defender el derecho de todo musulmán a creer y practicar su religión, siempre que ello no suponga un atentado contra los principios que rigen en las sociedades civiles occidentales: escrupuloso respeto por la vida, la propiedad y las ideas de todos los demás, incluídos “los suyos”.

Debemos exportar lo que nos ha traído hasta donde estamos: la libertad y la convivencia pacífica. Y no con ejércitos desparramados por el planeta, sino desde el convencimiento de que vivimos mejor que nadie. Con la ley en la mano. Persiguiendo al agresor para juzgarlo. Desde el convencimiento de que comerciar, intercambiar, procurar prosperidad es preferible a robar, dilapidar y condenar a los más débiles a la miseria más absoluta. Desde el convencimiento de que un ciudadano puede ser creyente en algo, pero no debe creer en nada si no lo desea.

Tenemos que vender mejor “Libertad”, desarrollar un nuevo márqueting para vender “Occidente”. En caso contrario, la dialéctica de la sangre volverá a tomar el mando de nuestros actos y marcará el destino de nuestros hijos.

 

[button icon=”icon-noicon” text=”<strong>Ir a comentarios</strong>” url=”http://www.desdeelexilio.com/2015/11/16/hay-que-vender-libertad-hay-que-vender-occidente/#disqus_thread” target=”_self” size=”medium” text_color=”#444444″ bg_color=”#FFFFFF” mode_display=”border-button” border_color=”#444444″ ][/button]