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Estimada Angela Merkel, ¿y si no podemos?

escrito por Luis I. Gómez 16 septiembre, 2015

Es la conjura que se repite a lo largo de la historia de la humanidad. Esa historia labrada entorno a la pregunta de las preguntas: ¿creéis que podremos conseguirlo? Siempre hay algún valiente, un líder, alguien con una capacidad extraordinaria que no sólo responde, también motiva a todos hasta provocar un grito unánime: ¡Sí, podemos!

Hace dos semanas, durante una reunión del gabinete de ministros alemán, volvió a surgir la pregunta en vista de la avalancha de refugiados que avanzaba hacia Alemania ávida de pan y paz. Y esta vez fue la canciller alemana Angela Merkel quien tomó la palabra y arengó a sus ministros, más tarde a sus conciudadanos, con el “¡claro que podemos! Y allí donde surjan dificultades, lograremos superarlas“.

Como por arte de magia, el coro político y mediático alemán al completo arremangó las camisas y se lanzó a la tarea de bendecir los buenos propósitos de su canciller y convencer a los ciudadanos de la nobleza y necesidad del gesto: “Alemania se convierte en país de inmigrantes, y Merkel es un ejemplo para todos, no sólo para los alemanes” decía Jakob Augstein desde su Spiegel.

En aquellos momentos nadie parecía querer darse cuenta del verdadero significado de lo que estaba ocurriendo: ¿Qué se supone que “podemos”? ¿Se trata de construir centros de acogida para 800.000 o incluso un millón de personas? Sí, nadie puede dudar que los alemanes pueden hacerlo. ¿Se trata de mantener medio millón de personas durante el próximo invierno? Eso ya es más difícil. Y no solo eso: la entrada de cantidades ingentes de refugiados huyendo de la guerra en Siria y la miseria en los campos turcos, libaneses y jordanos ha desbordado no ya las expectativas, sino al propio aparato de gestión que se había medio diseñado para ello.

Se acabó. Las autoridades capitulan después de una semana loca y anteuna situación que Alemania no vivía desde el final de la II Guerra Mundial. No ha podido ser. Irónicamente, dos días antes de que Hungría comenzase a encarcelar refugiados, Merkel debe ordenar el fin del libre tránsito fronterizo, declarar una pausa en la causa de la solidaridad y abandonar durante horas, días incluso, a los refugiados varados en sótanos de estaciones de ferrocarril. Tras la euforia llegó la realidad.

… siga leyendo mi artículo en Libertad Digital: Alemania despierta y se da cuenta de que no puede asumir el torrente de refugiados