Home Energía Informe del Instituto Fraunhofer sobre energías renovables

Informe del Instituto Fraunhofer sobre energías renovables

escrito por Luis I. Gómez 7 agosto, 2015

La pasada semana caía en mis manos el informe sobre energías renovables del Franhofer Institut para 2014. Centrado en la energía eólica, pero no limitado a ella, como corresponde a un centro de investigación de reputación mundial. Además, incluye una serie de informes adicionales de diversos autores que complementan perfectamente la misión del informe: INFORMAR.

Lamentablemente no dispongo de una versión en inglés, por lo que les dejo el enlace al orignal en alemán: Windenergie report Deutschland 2014 y abuso de su confianza y buena fe, rogándoles acepten mis traducciones/comentarios y garantizándoles que me limito a transponer 1:1 algnos de los contenidos de dicho informe.

Desde el Fraunhofer evitan escrupulosamente hacer una valoración de los datos que recogen. Se limitan a presentarlos tal y como son. Son gente seria, la mayoría de las veces. Tras haber leído las 111 páginas del escrito, la conclusión es que el esfuerzo realizado en Alemania para introducir de forma relevante las energía renovables en su pool de suministro, y especialmente la eólica, ha sido inmenso. Carísimo (3.000 Millones al año), pero llevado adelante hasta sus útimas conecuencias.

Ocurre que también deja al descubierto algunos de los problemas aún sin resolver.

La densidad de potencia.

De acuerdo con las leyes básicas técnico-científias al uso, la eficacia de un método de generación de energía es directamente proporcional a la densidad de potencia ρ = L / A [W / m] de la fuente de trabajo (calor, radiación solar, viento, …). En la fórmula, L es la potencia generada en vatios [W] y A es el área en metros cuadrados. Si aplicamos a placas fotovoltáicas  A es la superficie total que ocupan las placas, si hablamos de generadores eólicos, A es la superficie de la hélice, si hablamos de carbón,  A es el área de la pared limítrofe de la cámara de combustión. Calculemos con las cifras que nos da el Fraunhofer Institut:

– células solares ~ 10 W / m²,

– generadores eólicos (sólo Hessen) ~ 40 W / m²,

– Térmicas de carbón  ~ 150 000 W / m²

Si la densidad de potencia ρ  es pequeña, y queremos aumentar la potencia generada en watios  L, no nos queda otra que aumentar el área  A , pues la fórmula sería L = ρ · A. Ahora se entiende por qué los aerogeneradores son cada vez más grandes y los eufemísticamente llamados “parques eólicos” ocupan cada vez más superficie.

cultivando-molinos

La densidad de potencia de la eólica es generalmente demasiado pequeña para uso comercial, con la excepción de las aplicaciones nicho. Esto es algo que nuestros antepasados ya sabían y el motivo por el que tanto se alegraron al substituir los veleros mercantes por barcos de vapor o diesel más adelante. La eólica necesita grandes áreas, un alto consumo de material de constucción, costes altos y daño medioambiental. Un aerogenerador típico del tipo E126 necesita la friolera de 1.500 m3 de hormigón, 180 toneladas de acero, tiene una eficacia (Alemania anual promedio) de 1,3 MW y una vida útil de 20 años. Requiere nuevas líneas eléctricas y plantas de energía alternativas  para compensar las fluctuaciones en generación (no siempre sopla el viento)  y su construcción supone muchas veces un serio atentado al paisaje y el medio natural en que se instalan.

 

El problema de la fluctuación.

En cualquier red eléctrica la cantidad de electricidad generada debe corresponderse de forma estable con la cantidad de electricidad consumida, pues en caso conrario, se interrumpe el suministro. Esta condición fundamental no puede ser satisfecha sólamente con la energía eólica y fotovoltaica por su propia naturaleza: no siempre hay viento, y no siempre hace sol. Debido a que (de momento) no existe un método económico de almacenar electricidad a gran escala, la respuesta actual a este problema sn plantas de energía basadas en combustibles fósiles llamadas de respaldo, que deben tener una capacidad de generación que permita compensar las fluctuaciones propias de parques eólicos  y fotovoltaicos. El resultado en Alemana es que tenemos un doble sistema de plantas de generación de energía – con unos costes significativamente mayores que el doble, debido a que las plantas de energía de respaldo tienen que ser operadas con carísimo gas natural para que puedan entrar en funcionamiento de forma rápida y eficaz en cualquier momento. Desde el punto de vista  técnico/ económico, una verdadera absurda locura. Entre 1998 y 2013, el gasto en importaciones netas de combustibles fósiles en Alemania se ha incrementado en un 400% (Este dato no es del informe Fraunhofer, lo recojo de forma ilustrativa, procede de BAFA, MWV. Stand: 05/2014.)

Importaciones

Evolución de las importaciones alemanas de combustibles fósiles. Rojo: petróleo  y derivados; Amarillo: gas natural; Gris: carbón

La pregunta que les dejo, estimados lectores es sencilla: ¿por qué es mejor un carísimo sistema doble de generación de energía  que otro simple libre de molinillos de viento o fotocélulas ineficaces? ¿No sería más inteligente esperar a que -mediante I+D-  las energías renovables solucionen sus problemas de eficacia y fluctuación de manera que sean una alternativa real?

… y no me vengan con la cantinela de salvar el clima, por favor