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El Día de Andalucía, de nuevo

escrito por Miguel A.Velarde 27 febrero, 2014

Andalucía 1 EUAUn año más se celebra por aquí por el sur el día de Andalucía. Habrán podido notar que una de las características folclóricas de nuestro estado federal que no admite serlo, es que cada territorio se apresuró a tener sus propias fiestas, emulando a las nacionales. A la gente se llega a través del jolgorio tanto como del sentimentalismo o las subvenciones.

Es de suponer (y de agradecer) que este artículo se leerá también por personas que vivan fuera de Andalucía (es lo bueno de internet, que hace aún más ridículos de lo que ya eran  los afanes políticos localistas). Es por eso que me gustaría explicar qué es lo que celebramos realmente los andaluces el 28 de febrero. Pero antes supongo que habría que aclarar algunos detalles sin los que no se podría comprender el día a día del sur de España.

En primer lugar, el andaluz medio no es muy diferente del español medio o en general de otros habitantes del mundo occidental. Tópicos aparte, tomado individualmente, cada andaluz es tan diferente de sus vecinos como puedan serlo los noruegos o los taiwaneses, cada uno con sus propias ideas y sus intereses. Es curioso cómo entonces, los hechos políticos no siguen una lógica similar a la del resto de regiones cercanas.

Desde su constitución como comunidad autónoma, Andalucía ha sido siempre gobernada por el mismo partido. En ocasiones en compañía de algún cooperador necesario, pero el poder siempre ha estado en las mismas manos, lo que puede dar luz de la inclinación política de una parte importante de la población. O no.

Andalucía 5 niños

Los niños, siempre los niños.

La consecuencia de la falta de cambio en el poder ha sido una confusión entre partido, instituciones y sociedad civil, aún mayor de la que se da en el conjunto de nuestra corporativa España. Además, ha puesto en manos de los gobernantes autonómicos una serie de armas y herramientas con las que mantener un sistema que se realimenta y del que se hace muy difícil salir.

A grandes rasgos, el gobierno andaluz se preocupó desde el primer momento de bombardear a su población con una enorme carga emotiva y sentimental. Basta escuchar algún discurso de cualquier autoridad andaluza, para darse cuenta de que la consigna es y ha sido siempre llegar a los corazones de la gente. Atacar ahí donde no se puede contrarrestar con cifras ni razones. La estrategia se basa en unos puntos muy simples:

1.- Nacionalismo:

Para empezar, se  asumió íntegramente el más puro y descarnado discurso nacionalista. Y el hecho de que su fin no fuera la independencia consiguió enmascararlo de amable y simpático, y desactivó cualquier discurso contrario, tachándolo de simple odio a la propia tierra. El dogma consiste en que en el País Vasco, por ejemplo, un no nacionalista se está defendido de quien quiere romper España, pero como en Andalucía no existe ese riesgo, un no nacionalista es un tipo malvado que desea la vuelta de Franco (el habitual Coco para dar miedo político).

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Desfiles, islam, estrellas rojas, estilismo de los años 30…
Y algo que parezca histórico y académico, claro.
Aunque sólo en carteles y publicaciones. El día a día debe parecer campechano y amable.

La interpretación poética y novelesca de la Historia fue el primer paso. Así, los andaluces provenimos de los civilizados reyes de Tartessos, herederos de los atlantes. ¿Qué digo herederos? La Atlántida estaba en Huelva, así que fuimos quienes inspiramos a Platón y por ende, a toda la civilización occidental. Luego llegaron los romanos, que se limitaron a hacer algunas carreteras y tal, porque los importantes fueron los musulmanes. Durante la Edad Media, cuando en el norte la gente no se lavaba (nunca entenderé la obsesión de los historiadores andalucistas por la falta de higiene al norte de Despeñaperros) aquí todo el mundo era un poeta, vestía de seda y se pasaba el día regodeándose con el sonido de las fuentes de los palacios califales. Por supuesto, los gobernantes eran justos y sabios, y había una convivencia chachi piruli entre todas las culturas, porque a pesar de ser musulmanes, en el fondo eran laicos, progresistas, feministas y socialistas. Después sí, tuvimos artistas, el renacimiento, el barroco y todo eso, pero desde que llegaron los castellanos, todo fue opresión y pobreza; nos impusieron señoritos que se quedaron con la riqueza y al pueblo lo condenaron a la servidumbre, la pobreza y la eterna ansia de revolución emancipadora.

La cosa iba a mejorar con la Segunda República, dechado de estabilidad, modelo perfecto de todo lo bueno y bello que hay en el mundo, pero fue arrasada por las hordas fascistas, que volvieron a hundir en la oscuridad a los andaluces. Así, sin motivo, por el gusto de hacerlo. Y en esas estábamos hasta ayer mismo por la tarde, cuando el gobierno andaluz tomó las riendas y se propuso empezar a mejorar las cosas. Y si no somos ya la región de Europa más rica (parece ser que lo somos en eso que no se mide en cifras, pero que realmente es lo que importa en la vida, sea lo que sea) es por culpa de Franco, de los catalanes y de Aznar. Por ese orden.

Bueno, pues ya tenemos el ABC del nacionalismo: Un pasado glorioso, un pueblo superior a sus vecinos y un malvado opresor a quien echarle la culpa de todos los males.

2.- El idioma propio:

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Cada uno arrima el ascua a su sardina.

Falta la lengua, claro. Dado que lo de la Historia está muy bien, pero no hay quien se trague las ideas racistas del Padre de la Patria Andaluza, como en el resto de nacionalismos españoles, la única baza tangible para basar una diferencia es acudir al idioma.

Hay incluso algún flipado que exige la instauración del árabe como lengua oficial, quizás porque lo hablan él y algún cuñado suyo, pero no hace falta ir tan lejos. Desde el principio se intentó demostrar que el andaluz era algo más que un mero acento del castellano, o incluso un dialecto.

Se encontraron con un problema, claro: El andaluz no existe. O al menos no existía. Lo que sí existen son distintos dialectos y acentos, más o menos parecidos entre sí, que globalmente se han clasificado dentro de la denominación de Andaluz. En el seno de una misma provincia, por poner sólo un ejemplo, la forma de hablar y pronunciar de la gente de la ciudad de Sevilla es muy diferente de la de los habitantes del Aljarafe, es decir, la zona contigua a la capital. Así que se pueden imaginar qué ocurre con el habla cordobesa o de Almería.

La solución fue echar mano de las dos grandes herramientas propagandísticas del régimen: la televisión pública y los prestigiosos profesores universitarios subvencionados.

bandolero

De nuevo los niños. Son el voto del futuro.

Desde las producciones de Canal Sur y sus filiales se trata de imponer una especie de andaluz batua, un idioma artificial y forzado que se hace hasta desagradable de escuchar. Queda muy ridículo oír las voces dobladas de actores andaluces, que como hablan como siempre lo han hecho, han tenido que modificar su propio acento en estudios; por no hablar de los dibujos animados donde bandoleros bondadosos y feministas se enfrentan a malvados soldados con acento de Valladolid.

Pero es el mundo académico, como no podía ser menos, el que nos da las mayores alegrías, o al menos las mayores risas. Como no podía ser de otro modo, y tras absorber suficiente dinero público para los sesudos y pormenorizados estudios, ya hay eminentes científicos sociales que afirman que el andaluz (ojo: “el” andaluz) es un idioma diferente del castellano.

¿En qué se basan estos sabios? Pues al parecer se han dedicado a estudiar la forma de hablar de diversos grupos sociales (especialmente los más marginales y con menor cultura), y resulta que lo que al resto nos parecen errores léxicos y gramaticales producto de una deficiente educación, para los expertos es sin duda un idioma diferenciado. Por supuesto, el hecho de que en cualquier otra parte de España, grupos con similar acceso a la cultura tengan las mismas características en su habla, no significa nada. En Madrid o Galicia, eso es no saber hacer la O con un canuto, pero en Andalucía es prueba inequívoca de un idioma propio.

Por supuesto, el siguiente paso es hacer informes para solicitar que oficialmente, el andaluz (repito: “el” andaluz) se escriba fonéticamente, porque eso ya es la prueba definitiva de la diferencia. Y por supuesto, cuantas más “K” le pongan, mejor, que queda muy transgresor y moderno. Todo el mundo sabe lo fachas que son la “Q” y la “C”.

3.- El socialismo:

No creo que este aspecto necesite mucha explicación. El partido del gobierno dice ser socialista, y desde luego lo es. Y esto se deja ver claro en dos aspectos uno práctico y otro propagandístico.

humor negro andaluz

La demostración de que en Andalucía también se sabe hacer humor negro.

Desde el punto de vista práctico, el gobierno andaluz difícilmente podría ser más intervencionista tanto en la economía como en la vida de la gente. Al fin y al cabo, pertenecer a España y a la Unión Europea les impone ciertos límites. Eso nos salva a los andaluces de estar ahora mismo en la misma tesitura que Venezuela.

Y desde el propagandístico, no se puede entender la situación andaluza sin ser consciente del enorme control ejercido sobre los medios de comunicación, la educación y la sociedad civil.

Desde esos tres pilares, el discurso hegemónico repite machaconamente que sólo se puede ser rico si se le quita el dinero a los pobres, y que en consecuencia, la única forma justa de mejorar las cosas es arebatándole sus bienes a los malvados para repartirlo entre los trabajadores.

Se educa a los jóvenes en que las empresas son malas, y que los empresarios siempre explotan a los trabajadores. Frente a ello, y como tampoco son idiotas del todo y saben que necesitan alguna empresa que genere algo de riqueza que esquilmar, contraponen la figura del emprendedor, tipo joven, activo, comprometido con causas nobles y justas, que además da trabajo de forma mágica a sus iguales, sin esperar beneficio alguno. Es decir, empresario=malo, emprendedor=bueno.

El discurso continúa incidiendo sobre políticas que, si bien pueden resultar inútiles, sí son muy vistosas. Por ejemplo, regalar a cada niño un ordenador portátil y una mochila para guardarlo no ha mejorado mucho los resultados educativos de una región que se encuentra, a esos efectos, a la cola del mundo civilizado (e incluso del no civilizado). Y sin embargo sí que es una medida que le ha encantado a muchos de los que han recibido el regalo. Una muestra de lo que hace el gobierno por ellos. Si se han parado a pensar de dónde salió el dinero, las consecuencias de ello, o si hubiera sido más eficiente gastarlo en otra cosa, no les pudo durar mucho la duda, porque enseguida aparece el informativo de Canal Sur para explicarles lo mucho que se hace por los andaluces y lo mal que se vive al norte de Sierra Morena.

4.- El totalitarismo del buen rollito:

¿Quiere usted organizar una asociación de vecinos? No se preocupe, aquí tenemos una subvención para usted. ¿Su asociación profesional? Hay que apoyarla financieramente y además su decano saldrá en las fotos con el presidente de la Junta. ¿Las fiestas del pueblo? Por supuesto, las vamos a declarar bien de interés cultural y le vamos a dar una ayuda económica. ¿Cantes populares? Tenemos un magnífico auditorio que le cederemos gratis. Y además saldrá en directo por Canal Sur…

Articulo1Perfecto, ¿no? ¿O es que nadie ve el problema?

Sé que me arriesgo a ser linchado por la calle por lo que voy a decir, pero ¿alguien se acuerda de qué eran los carnavales? La gente de la calle disfrazada y diciendo aquello que no se atrevían a decir a diario.

¿Alguien se ha fijado en qué son ahora, cuando la libertad de expresión sí es un derecho reconocido? Un concurso pintoresco emitido en directo por Canal Sur, donde entre inocentes pullitas, se suceden canciones siempre dentro de la más anodina corrección política: Que si los bancos son muy malos, que si hay que ver con los políticos, que mira la corrupción (así en abstracto, o como mucho fijándose allende las fronteras autonómicas), que si el paro y los explotadores que despiden a los trabajadores…

Nadie te impide criticar al régimen, claro. Otra cosa es que vuelvas a salir por televisión, o tengas acceso al dinero ese que aparece de la nada y que la Junta regala tan bondadosamente. La gente tiene cuidado y ya está. Para qué vamos a quedar mal si se puede hablar de otras cosas.

5.- Una leal clientela:

Aunque pueda parecer increíble,  en Andalucía aún queda alguna empresa.  Principalmente son pequeñas y familiares,  autónomos y sobre todo, mucha economía sumergida (el auténtico salvavidas económico de la región).

Y después, hay una inmensa cantidad de ciudadanos que viven de forma directa o indirecta del dinero que la Junta reparte discrecionalmente. Existen grandes empresas en Andalucía, claro. La mayoría con la administración autonómica como su único o principal cliente, por no hablar de las empresas que se crean exclusivamente para gestionar servicios y potestades públicas, y así poder saltarse los controles que impone el Derecho Administrativo.

¿Los medios de comunicación? La mayoría no sobreviviría sin el oxígeno de la publicidad institucional o las ayudas directas. ¿Las medianas y pequeñas empresas? Subvenciones aparte, sus principales clientes suelen ser empresas pertenecientes a la Administración o que trabajan para ella.

¿Y qué decir de toda la gente que trabaja directamente para la Administración pero no son funcionarios? Su sueldo depende exclusivamente de que una autoridad decida mantener ese puesto de trabajo.

El resultado es que para una gran cantidad de andaluces, su subsistencia pende de un hilo: exclusivamente de una

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¿Como decían? Una gestión discutible de los fondos, pero con idea de ayudar a los más desfavorecidos… Ya…

decisión política. Cualquier cambio da mucho miedo en una zona con una tasa de paro comparable sólo a la producida por una guerra mundial. Así que la gente se vuelve muy conservadora en lo que a la política se refiere. Entiéndaseme: quieren conservar lo que ha vivido siempre, lo que siempre han conocido y lo que les ha dado de comer.

6.- La falta de alternativa:

Y siguiendo el hilo, si la gran masa de votantes piensa que un cambio en la situación los puede hundir, no hay ningún partido político que proponga dicho cambio.

En realidad, en Andalucía, todas las fuerzas políticas comparten el mismo programa del gobierno, aunque para diferenciarse, lo explican con otras palabras y se visten de forma diferente. Así, los de IU se ponen pañoelos palestinos y van en camiseta, mientras que los del PP usan traje y corbata, y se dejan patillas. Por su parte, en el PSOE usan chaquetas de sport, y la corbata es opcional.

El discurso de IU es un intento de calco de lo que ellos imaginan que se decía en los años 30, plagado de topicazos sobre señoritos y lucha de clases, mientras que el del PP se basa en decir que ellos gestionan muy bien. El PSOE lo tiene más fácil, claro: con decir que unos son franquistas y otros unos bienintencionados descerebrados les vale. Y luego a recordar que sin ellos, el caos.

Me dejo a los andalucistas, una fuerza (o fuerzas, porque siempre están escindiéndose y aliandose de nuevo) que si bien tuvo cierta influencia en algún momento concreto, no deja de ser vista como una especie de mezcla entre el PP y el PSOE (socialismo, nacionalismo y gestión). Por ello, la gente prefiere los originales.

La Fiesta:

De modo que, tras la explicación, paso a contar lo que me proponía desde un principio. Qué celebramos en Andalucía cada 28 de febrero. Pues depende de cada uno.

Andalucía 4 niños

¿He dicho ya que hay que centrarse en los niños? No vaya a ser que alguien vaya por ahí pretendiendo educarlos…

Un número sorprendentemente alto de ciudadanos, celebra que gracias a la autonomía ha podido montar un tinglado del que vivir del cuento mucho mejor de lo que podrían haber hecho trabajando.

Para el resto, la inmensa mayoría, obviamente no se ponen a celebrar vivir en un territorio con uno de los porcentajes de paro mayores del mundo, ni donde el nivel educativo está al nivel de estados fallidos del tercer mundo, ni sufrir un grado de corrupción que, en cuya comparación, la mafia siciliana no son más que choricetes de poca monta.

No, lo que la mayoría de la gente hace es aprovechar que el día es festivo y disfrutarlo. Sin más. Y tampoco es que me parezca mal.