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No, Paco, la libertad no entiende de compartimentos

escrito por Luis I. Gómez 27 enero, 2014

Mi admirado y estimado Francisco Capella escribe un artículo comentando el escrito que Mario Vargas Llosa publicó ayer en el diario El País bajo el título “Liberales y liberales”. Capella titula su artículo “Mario Vargas Llosa sobre los liberales” y apunta un par de, a su juicio, errores o afirmaciones problemáticas en los que cae el insigne literato.

libertasEfectivamente, nada hay más peligroso para la libertad individual que dejar en manos del estado algo tan fundamental para el desarrollo del propio  criterio y el pensamiento como es la educación. Buena prueba de ello la encontramos en la falaz tendencia, aprendida a base de repetirla en escuelas, facultades universitarias y podios políticos, por la que no dudamos ni un segundo en adjetivar alegremente la libertad. Hablar de libertad económica, libertad social, libertad política, libertad cultural, …. como si de objetos reales se tratara es un vacuo ejercicio acedemicista que en realidad nos aparta de la verdadera esencia de la libertad: es individual e indivisible.

Capella cae en el error asociativo en el que caemos todos: creemos que adjetivar una cosa substancia mejor su esencia, representa mejor sus cualidades y calidades. Ocurre que no todos los adjetivos cumplen esa función. Y Capella cae en un segundo error en el que caemos todos: confundimos nuestra imagen de “sociedad deseable” con libertad. Por eso defiende que la libertad es compartimentalizable. Por supuesto, existen condiciones sociales que impiden el ejercicio de la libertad. De ahí que sea perfectamente legítimo involucrarse en la defensa de modelos sociales que mejor permitan la apertura de oportunidades vitales para tantos ciudadanos como sea posible. Incluso en ocasiones será inevitable sacrificar un poco de libertad por un poco de seguridad. Sin embargo, y cito a Isaías Berlin:

Nada se gana con la confusión de los términos.

Un sacrificio no aumenta lo que se sacrifica, la libertad en este caso, por muy grande que pueda ser la necesidad moral para ello o el beneficio moral resultante. Las cosas son como son: la libertad es la libertad, no la igualdad, ni la equidad, ni la justicia, ni la cultura, ni la felicidad humana o la paz de la mente.

La eliminación de los males sociales puede ser un objetivo deseable, para mí lo es, pero no es libertad. Creo, más bien, que es el precio de la libertad. Eliminar mediante herramientas sociales/políticas todo aquello que no deseamos en nuestra vida social es, irremediablemente, eliminar la libertad.

libertad_saboresEse es el punto: la libertad no es divisible, ni en “positivo” ni en “negativo” – no admite calificativos. Lo que normalmente se entiende por “libertad positiva” es esclavitud. Y tal redefinición de la libertad es el certificado que millones de burócratas estatistas utilizan para hacerse pasar por administradores de toda moral, moralizando la política y la ley, dictando las normas de una vida recta y educando a las personas en la represión de sus actos concretos en  nombre de lo que es socialmente deseable.

En nombre de la moral han corrido ríos de sangre, se han justificado los medios más cuestionables. La moral usada por el poder siempre ha sido excluyente. La moral manipulada por el poder hace que el indignado a menudo se comporte como si fuera una víctima, aunque jamás haya sufrido él mismo aquello que denuncia. El poder, investido en la moral, presume de ser el verdadero y único portavoz de todas las víctimas, como si éstas le hubiesen tranferido el derecho de hacerlo. En política lo vemos todos los días. Es la forma de actuar de todos los estados, confundir la libertad con el bien común, dando pasos silenciosos hacia el despotismo. Los adjetivadores de la libertad actúan taimadamente, imperceptiblemente, usando adjetivos y más adejtivos. Hablan de protección social, ecológica, preservación, seguridad, ética… ¿Eso los hace mejores que aquellos a quienes quieren enseñar y guiar?

No, estimado Paco, la libertad no es divisible, ni admite adjetivos. Y los adjetivos no sustancian la libertad. Son nuestros actos, Paco. Y por eso me resulta tan complejo admitir como conducta liberal la que se basa en adjetivos y morales a imponer antes que la que se basa en la tolerancia y el laissez faire.

Pero ése no debe ser tu problema (el suyo tampoco, estimado lector). Es el mío.

Actl.: Paco, no podía ser menos, ha tenido a bien escribir una respuesta:  La libertad sí que entiende de compartimentos

Y usted qué cree?