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Justicia, divino tesoro

escrito por Luis I. Gómez 24 enero, 2014

Leyendo uno de mis blogs alemanes favoritos, Die Achse des Guten, me encuentro un comentario inteligentísimo de Klaus Ostermann a propósito de la justicia.

Les dejo la “chicha” para que puedan discutir sobre ello en los comentarios.

Resulta que Ostermann lee el bestseller de uno de los psicólogos de moda en Alemania, Rudolf Dreikurs, titulado “Kinder fordern uns heraus”, que viene a ser algo así como “Los niños nos retan” y encuentra lo que hoy es la línea maestra de acción en la mayoría de los centros educativos germanos:

„Was auch der Anlass für die Auseinandersetzung der Kinder sein mag, Eltern machen die Dinge nur noch schlimmer, wenn sie sich einmischen […].  Immer wenn Eltern sich in einen Kampf einmischen, berauben sie die Kinder der Gelegenheit zu lernen, ihre Konflikte selbst zu lösen. Kinder, die auf sich selbst angewiesen sind, schaffen eine viel gleichwertigere und gerechtere Beziehung unter sich, als wir sie ihnen je hätten aufdrängen können. Durch den Einfluss der Wirklichkeit lernen sie Diplomatie, Gleichberechtigung, faires Spiel, Gerechtigkeit, Rücksicht und Achtung voneinander zu entwickeln. Wir können ihnen dabei am besten helfen, indem wir uns zurückziehen und ihnen Platz lassen.“

“Cualquiera que sea la razón del conflicto entre los hijos, los padres sólo empeoran las cosas si interfieren […]. Siempre que los padres se involucren en una disputa, privan a los niños de la oportunidad de aprender a resolver sus propios conflictos. Los niños que dependen de sí mismos crean una relación mucho más igualitaria y equitativa entre ellos que cualquier otra que pudiésemos imponerles nosotros. Es  la influencia de la realidad la que les permite aprender diplomacia,  igualdad,  juego limpio,  la justicia, consideración y respeto por los demás. Podemos ayudarles mejor retirándonos y dejarles a ellos su sitio.

Y ahora, queridos lectores, busquemos una explicación por la que esto, que sirve perfectamente para los niños, deja de ser útil si cambiamos, en el mismo texto, niños por ciudadanos, padres por estado. Algo así:

“Cualquiera que sea la razón del conflicto entre los ciudadanos, el estado sólo empeora las cosas si interfieren […]. Siempre que el estado se involucra en una disputa, priva a los ciudadanos de la oportunidad de aprender a resolver sus propios conflictos. Los ciudadanos que dependen de sí mismos crean una relación mucho más igualitaria y equitativa entre ellos que cualquier otra que pudiésemos imponerles desde el estado. Es  la influencia de la realidad la que les permite aprender diplomacia,  igualdad,  juego limpio,  justicia, consideración y respeto por los demás. Podemos ayudarles mejor retirándonos y dejarles a ellos su sitio. “

Ya les adelanto que yo no veo diferencia alguna.