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CDU y SPD negocian la reforma energética y su financiación

escrito por Luis I. Gómez 12 noviembre, 2013

Durante las negociaciones para formar gobierno en Alemania, la CDU y el SPD han logrado algunos avances en las negociaciones sobre los programas de política energética. Pretenden hacer la transición energética más rentable y barata limitando significativamente las ayudas y subvenciones a la energía eólica. Además, el objetivo de la expansión de los parques eólicos en el Mar del Norte y el Mar Báltico debe reducirse de 10.000 a 6.500 megavatio para el 2020,  de 25.000 a 15.000 megavatios para el 2030. Así lo ha decidido el Grupo de Trabajo de Energía el pasado fin de semana en Berlín.

parque-eolicoLos negociadores de la CDU y el SPD acordaron recortes significativos en los objetivos de producción de electricidad con aerogeneradores terrestres en el norte y noreste del país. A nivel nacional sólo se contruirán nuevos parques en ” sitios idóneos”. Además también se recorta la expansión del uso de la biomasa para prevenir la sobreproducción de maíz a costa de cereales alimentarios. La teconología fracking en las capas de roca profundas no será aplicada en Alemania hasta el momento en que aparezcan alternativas tecnológicas que no usen sustancias peligrosas para el medioambiente.

El principal objetivo de la reforma energética alemana, aumentar la cuota de las energías renovables en el mix eléctrico en 2030, sigue siendo objeto de discusión: la CDU presenta un objetivo del 50 a 55 por ciento, el SPD  quiere llegar al 75 por ciento. Estas cifras determinan en última instancia no solo las decisiones de inversión para nuevos parques eólicos, sino también para las nuevas plantas de energía convencional. Además, el SPD quiere aliviar a los consumidores con una rebaja en el  impuesto sobre la electricidad, medida que la CDU rechaza frontalmente. Tampoco han llegado a un acuerdo sobre las primas adicionales para las centrales de gas y carbón de respaldo o poco rentables (los llamados mercados de capacidad). Para la UE, conservadores y socialistas quieren fijar un objetivo de reducción de emisiones de CO2 del 40 por ciento para el año 2030, llevarlo a Bruselas y convertirlo en vinculante.

Es dudodso que tales medidas puedan contribuir a detener la escalada de precios eléctricos en Alemania. Los ciudadanos pagan los gastos de la llamada “Ökostrom-Umlage” (es la cantidad que las industrias no pagan de su recibo energético para no perder competitividad): en 2013 la suma ascendió a 20,3 mil millones de euros, en 2014 será de aproximadamente 23,5 mil millones. Diversos globos sonda enviados desde la mesa de negociación según los cuales una de las soluciones pasaría por eliminar esa subvención (no es otra cosa) ya han sido recibidos con escándalo por parte de la industria germana. BASF amenaza con irse casi completamente de Alemania, por ejemplo.

Les dejo con la cifra: el uso de energías renovables subvencionadas en el mix germano cuesta 23,5 mil millones adicionales en ayudas a las industrias que consumen gran cantidad de energía, pagados por los consumidores alemanes vía recibo de la luz y otros impuestos. ¿Se imaginan que, de repente, la industria del acero, del automóvil, de refrigeración (alimentos) tuviese que hacer frente a esa factura? ¿Se imaginan que la factura no existiese en absoluto y tanto los productores de energía como sus consumidores pudiesen elegir de dónde viene la energía que producen/consumen?

¡23.5 mil millones anuales! ¡Con ese dinero se puede alimentar en un año a 50 millones de niños en el mundo!

Pero no, es mejor construir molinillos de viento en casa, para que todo lo tengamos limpito y ordenado … en nuestro patio. Y no olviden, la probabilidad de que las medidas fruto de tal gasto en Alemania contribuyan a “salvar el clima” terrestre es prácticamente cero. ¿Y usted qué piensa? Participe en nuestra encuesta:

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