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Carta de un viejo manifestante a los estudiantes

escrito por Burrhus el elefante neocon 25 octubre, 2013

Estimado manifestante,

me llamo Manuel, tengo 32 años y durante seis estuve cursando la carrera de Psicología. En esos seis años estuve involucrado, de una forma o de otra, en prácticamente todas las manifestaciones estudiantiles imaginables: La guerra de Irak, la reforma educativa de Pilar del Castillo tirada después por el PSOE antes de que pudiese aplicarse y frente a la reforma que, en su momento, pretendía que todo el que quisiera dedicarse profesionalmente a la Psicología Clínica hiciese el PIR… Y también alguna otra de la que me habré olvidado.

Recuerdo muy bien cómo empezaba aquello: Estabas en clase y se anunciaba que había una asamblea de estudiantes en la que se votaría si había huelga o no tras un debate. Aquellos debates consistían en réplicas rápidas y poco intelectuales sobre cosas que tenían en realidad poco que ver con los problemas reales de los estudiantes, y mucho con la política. Como los estudiantes, o no sabíamos, o queríamos que no hubiera clase, votábamos que sí a la huelga y a fumarnos un puro bajo la excusa moral de que era lo que votaba la mayoría. Y así nos tirábamos semanas tras semanas. Me pregunto cuántas horas no dimos ni golpe. Cuántas horas tiradas a la basura. Cuánto dinero del contribuyente desperdiciado.

Los estudiantes de mi época, primeros miembros de esta Generación Prima, éramos los entusiastas pardillos voluntarios. Te voy a contar una anécdota, para que sepas cómo funciona esto de las huelgas en la Universidad. En una de estas clases en período de huelga, llegó un momento en el que había que decidir si el grupo de unas 30 personas hacía huelga o no. Si todo el mundo hacía huelga, el profesor se iba. Un compañero, que tenía un compromiso sincero con aquellas ideas y que me merece todo el respeto, hizo huelga. Yo, que por aquella empezaba a usar el cerebro, opté por quedarme. Un minuto después, entraron unas 26 personas más y el profesor. ¿A ti te parece normal? Una huelga es una cuestión muy seria como para que todo dependa de si una persona entra en clase o no.

El papel del profesorado en todo esto también era para hacérselo mirar. Como existía una huelga, los profesores “respetaban” esa decisión de huelga de los estudiantes. Que yo sepa, sólo se dio un caso en el que una profesora se molestó en nuestra formación y nos pidió que diéramos al menos unas clases mínimas. Unos pocos daban clase porque sabían que la asignatura era terrorífica y lo decían. Al resto le dio igual: dinero a la buchaca, tiempo libre, alguna que otra promesa para recuperar las clases y mucho “apoyo moral”. Luego he podido saber que con el paso de los años este apoyo ha ido a peor: la Facultad de Económicas de la Universidad de Málaga llegó a plantear seriamente un aprobado general si no se cumplían sus demandas.

He cometido estupideces bajo todas las banderas ideológicas, también bajo la que ahora mismo me puedo sentirme más identificado. De algunas de ellas sigo avergonzándome a día de hoy (y las que me quedan por cometer). También he tenido mucho tiempo para reflexionar sobre todo aquello. En base a esto, creo que sólo la última causa (la obligatoriedad del PIR) merecía una movilización estudiantil. El resto, no. El resto, y lo digo con total tranquilidad, fueron manipulaciones con fines políticos. Sí, lo que lees. Éramos una mezcla de borregos indiferentes ante el tiempo libre y borregos voluntarios para protestar a favor de SUS –que no NUESTROS- intereses. De modo que como ya estoy de vuelta de todo me gustaría preguntarte cuatro cosas muy sencillas:

– ¿Por qué te manifiestas? ¿Una educación pública? ¿Los recortes? ¿La subida de las cuotas? ¿O es que, casualmente, esta huelga coincide con el Proyecto de Ley de la Ley Wert? ¿Por todo, en general?

– ¿Cuáles son tus verdaderos problemas como estudiante y en tu relación con tu Universidad? ¿Tienes dos años de experiencia práctica tras acabar la carrera, como en Alemania? ¿Hablas inglés o incluso un tercer idioma con una fluidez suficiente que te permita integrarte en el Reino Unido o Alemania sin perder dos o tres años? ¿Es el contenido de las asignaturas puntero?

– ¿Qué tiene que ver aquello por lo que te manifiestas con tus verdaderos problemas?

– ¿Y cómo sabes que estos señores que afirman representarte van a lograr aquello que necesitas como estudiante si son estos mismos señores quienes han puesto al país en la situación actual? ¿En qué crees que te ayudan estas huelgas a tu futura formación?

Como estudiante, a ti lo que te interesa no es perder tu tiempo de estudio en manifestaciones. Lo que te interesa es ir a clase, aprender y mejorar. Sin las clases, no podrás. Una cosa es ir aprobar una asignatura y otra muy distinta dominar la materia. Y ya te digo yo que las clases ayudan.

Y, si quieres, te voy a dar un verdadero motivo para manifestarte. No sé si lo sabes, pero en Andalucía hay 11.000 niños que pasan hambre. No es una broma. Los dirigentes políticos andaluces han conseguido lo que no había conseguido ni Franco: que volviera el hambre. ¿A ti te parece normal que haya más manifestantes contra un Proyecto de Ley educativa o incluso contra la juez que estudia el caso de los EREs que con el regreso del hambre a Andalucía? ¿No merece esta contradicción, al menos, un minuto de tu atención? Pregunta, si quieres, a quienes organizan las manifestaciones y las huelgas estudiantiles, a ver qué te cuentan.

Mucha suerte en tu carrera y en la vida en general.

Sinceramente,

Manuel Millón.