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Por qué el FDP ya no está en el Parlamento alemán

escrito por Luis I. Gómez 25 septiembre, 2013

Prácticamente ningún observador político serio alemán se atrevía a pronosticar la debacle electoral del pasado 22 de Septiembre. Después de todo, el FDP es parte del inventario democrático y parlamentario alemán de los últimos 60 años. De hecho, mirando los datos detenidamente, vemos cómo en los Länder del oeste las huestes de Rösler sí superan la barrera mágica del 5%. Es en el este donde los liberales perdieron definitivamente su condición de “partido parlamentario”, donde más ha dolido la “traición”.

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El FDP tiene ahora, gracias a los votantes del este alemán y tras el intento de engaño brutal a los electores, la ocasión inmejorable de recuperar, desde la oposición extraparlamentaria, los principios fundacionales en los que se basa la “F” de sus siglas: Freiheit, Libertad. Y, créanme, es una magnífica oportunidad.

En primer lugar disfrutan de una oportunidad extraordinaria para liberarse de todos los aparatos y grupúsculos encostrados tras décadas de vida a la sombra del poder de otros. Se acabaron las barras libres en el Bundestag, la vida fácil a costa de los presupuestos generales del estado, cosas que, dicho sea de paso, a un partido liberal no pueden sentar bien en ningún modo. De pronto, los “liberales” que llevaban 60 años viviendo a costa del estado se encuentran en situación de “desintoxicación”. Será durísimo, como lo es toda terapia encaminada a dejar el consumo de una droga, pero tal vez consigan recuperar la salud perdida. La vuelta al parlamento en 2017 (suponiendo que no se deba votar antes) no será en ningún caso sencilla. De repente los “liberales” ya no serán invitados a los debates políticos televisados. Ante la aparición de nuevas leyes o cambios en las existentes, los redactores de los diferentes medios apenas tendrán interés en saber qué opinan los “liberales”, lejos del botón de voto parlamentario. Ausentes en los consejos de ministros, en las fotos de gobierno, incluso sin invitación para las fiestas oficiales… apenas por un “queremos salir en la foto” traicionaron la esencia liberal fundacional de su propio partido.

Se lo cuento en pocas palabras:

Traicionaron sin pudor el principio liberal de la subsidiariedad, es decir, y en palabras de F.A. Hayek, el principio por el cual

“mientras que el orden espontáneo global que la ley procura es condición imprescindible para el éxito de la mayor parte de los comportamientos privados, los servicios facilitados por el gobierno —aparte de garantizar el respeto a las normas de recta conducta— deben tener, desde luego, mero carácter colateral o subsidiario en relación con la provisión de las necesidades básicas normalmente atendidas por el sector privado”

La política europea del FDP es centralismo puro y asunción por parte de una instancia central-estatal de los problemas privados, en este caso de estados particulares y entidades financieras particulares.  El eslogan “Más Europa” no es otra cosa que “más estado”.

 

Cometieron un pecado capital contra el principio liberal de la libre competencia en el mercado. Predicar leyes y sistemas de armonización (fiscales, bancarias) en el seno de la Unión Europea no es otra cosa que limitar la libertad del mercado vía igualitarismos, regulaciones y anulación de la libre competencia.

 

Traicionaron el principio de responsabilidad individual mediante la lesión contínua al mandamiento del tratado de Maastrich “No-Bail-Out”. No sólo ayudaron a derrumbar el muro que existía entre los contribuyentes/ahorradores alemanes y los manirrotos gobernantes mediterráneos, sino que además apoyaron la política de paulatina socialización de las deudas (de casi todos) dentro de la zona Euro.

 

Un partido que en Europa defiende políticas centralistas, igualitaristas y socialistas al tiempo que en casa no es capaz de defender de forma creíble la libre competencia, la subsidiariedad y la responsabilidad individual no puede ser votado como un partido liberal.

Les quedan cuatro durísimos años por delante para cambiar… o desaparecer definitivamente.