Home Economía Por qué los salarios deben bajar un 10 %… o más.

Por qué los salarios deben bajar un 10 %… o más.

escrito por Arturo Taibo 4 septiembre, 2013

 

Supongo que estarán al tanto de la polémica desatada por las declaraciones de Cristine Lagarde primero y de Olly Rehn después acerca de la necesidad de rebajar los salarios un 10 % para salir de la crisis. Los que me leen sabrán también que yo llevo desde hace mucho tiempo reclamando una bajada de salarios por las mismas razones.

 La unanimidad en contra de la bajada de salarios ha sido casi total uniendo a keynesianos y liberales.

 De un lado los keynesianos se oponen a dicha medida alegando que una bajada de salarios producirá una disminución de la demanda agregada y un aumento del paro, justo lo contrario de lo que se pretendía. Para los keynesianos la solución de la crisis pasa por una eliminación del fraude fiscal que permitiría reequilibrar las finanzas públicas sin aumentar los impuestos, por un apoyo a los salarios altos reforzando las leyes en favor de los sindicatos y por una mayor inversión pública, financiándola incluso con la impresión de dinero.

 Del otro lado los liberales también se oponen con el razonamiento de que una bajada lineal para todos los trabajadores crearía nuevos desequilibrios, bajando demasiado el salario a unos trabajadores que se verían desincentivados y manteniendo aún los salarios demasiado altos a otros. Puede que los salarios deban de bajar pero eso se debe dejar a las fuerzas del mercado para que los vayan ajustando gradualmente y de una forma diferenciada.

 Además para los liberales no sólo los salarios serían los responsables del paro sino también otros factores: legales (asfixia tributaria, barreras de entrada, limitaciones a la contratación…) o fruto del ciclo económico (alta acumulación de deuda que debe ser seguida de un proceso de ahorro para que se produzca un desapalancamiento).

Bajada generalizada de salarios

 Por bajada generalizada de salarios entiendo un acuerdo entre trabajadores, empresarios, Estado y jubilados por el que se produzca una rebaja generalizada y en la mismo tanto por ciento de sueldos y pensiones y de otra una bajada generalizada también de precios. Aunque quiero advertir claramente de que dada la estructura de costes media de las empresas españolas y la relación de importaciones y PIB, la bajada de precios sería aproximadamente de un tercio que la de salarios y pensiones. Una bajada de salarios y pensiones del 10 % sería seguida por una bajada de precios entre el 3% y el 4 %.

 


Lo peor no ha pasado.

A pesar de que nos estén vendiendo la idea de que “hemos tocado fondo”, “lo peor ha pasado” o “la recuperación está a la vuelta de la esquina” lo cierto es que simplemente nos hundimos más despacio.

 La última estadística del paro y el empleo es sintomática: el paro baja pero porque hay menos gente en el mercado de trabajo, el número de afiliados a la SS sigue bajando (en términos interanuales).

Los datos, por mucho que la propaganda oficial vea brotes verdes, son dantescos: en julio estaban afiliadas a las SS más de 600.000 personas menos que en julio de 2012. La afiliación media entre enero y julio de 2012 fue de 16.853.210 personas mientras que la media entre enero y julio de este año fue de 16.278.956 personas ¡¡¡574.254 afiliados a la SS menos!!!

Y el peor dato: en julio de este año por cada cien trabajadores hay 67 personas que cobran una pensión o un subsidio de desempleo.

Incluso con un crecimiento del 3 % y una generación de 500.000 nuevos afiliados a la SS al año a partir del 2014 tardaríamos cinco años en equilibrar las cuentas públicas y detener el aumento de la deuda pública, que se situaría para entonces en 1,15 billones de euros y un 85 % del PIB además de estar en un nivel “aceptable” de paro, en torno al 12 %.

Pero ese crecimiento del 3 % y esa creación de empleo de 500.000 afiliados están ahora a años luz de las previsiones de todo el mundo.

Si el crecimiento del PIB se sitúa en los próximos cinco o seis años en torno al 1 % los resultados serán catastróficos. Con un 1 % de crecimiento apenas se creará empleo. La destrucción de la capacidad laboral será drástica, con cinco millones de parados de larga duración, y de ellos 3 millones de larguísima duración, con más de cuatro años sin trabajar y difícilmente recuperables. En cuanto a deuda pública se irá hasta el 120 % del PIB y definitivamente no tendríamos ninguna posibilidad de afrontar el estallido de la burbuja de las pensiones públicas.

Si hay que resumir la situación en una palabra esta sería: desesperada.

El objetivo de la bajada de salarios y de precios, es decir una deflación interna provocada, no es otro que el de conseguir cuanto antes ese crecimiento del 3 % y una creación de 500.000 empleos netos al año.

¿Pero no se puede alcanzar ese objetivo por otros medios?

Si seguimos la opinión de los keynesianos lo que tenemos que hacer es una gran redada antifraude fiscal seguida de un gran plan de gasto público y acabar con la moderada liberalización del mercado laboral. Los keynesianos sobreestiman el fraude fiscal y simplemente no toman en cuenta las posibles consecuencias no deseadas de su eliminación. Para ellos todo consisten en apelar a la inagotable fuente de subir los impuestos a “los ricos” y, si no es suficiente, imprimir dinero. Luego cuando la inflación aparece se echa la culpa a los especuladores. El problema es que en un mundo globalizado y con una economía abierta la inflación genera falta de competitividad y paro.

A esta crisis hemos llegado por un excesivo endeudamiento, privado primero, que hizo posible una gran expansión del gasto público, y público después. Endeudarse más no va a ser la solución. Pero bueno: díganle eso a Krugman…

La solución liberal es bastante consistente: liberalizar el mercado de trabajo (y todo lo demás) y dejar que la presión de los 6 millones de parados vaya bajando los salarios. El problema es el tiempo.

Después de 5 años de crisis, con más de un 900.000 M€ de deuda pública y con un déficit estructural de 70.000 M€ creo que es necesario “acelerar” el proceso de ajuste, de lo contrario el peso de la deuda pública y de una población desenganchada del mercado laboral será devastador en pocos años.

Pero… ¿Cómo convencemos a la gente de que bajarse el sueldo les va a beneficiar?

La mayoría de la gente identifica bajar sus salarios con perder poder adquisitivo y por tanto convencerles de que acepten esa bajada es difícil. La reacción normal es que “yo no he causado la crisis y por tanto no tengo que pagar sus consecuencias”.

Para empezar la gente no sabe cuál es su salario real. La gente identifica su salario con lo que percibe a final de mes, pero ese no es su salario real. Por ejemplo veamos cuál es el salario de una persona con un salario bruto de 18.000 euros  al año, casada con otra persona con igual salario,  con una edad entre 30 y 45 años  y con dos hijos en edad escolar:

SALARIO REAL

 

Por un lado tenemos el sueldo bruto, que como dije más arriba son 18.000 € al año: 1.500 € al mes (pagas extras incluidas) que es el que figura en el contrato de trabajo. Pero ese dinero no es el que recibe el trabajador. El dinero en efectivo o sueldo líquido que recibe el trabajador después de impuestos es de 1.300 €.

Ahora bien si tenemos en cuenta el dinero en efectivo que recibe el trabajador de la empresa (sueldo líquido) y le sumamos el valor de los diferentes servicios que el trabajador recibe del Estado y le restamos el déficit público entonces la cosa queda en 1.730 €.

Al salario líquido habría que restarle el déficit público (si asignamos a los trabajadores y pensionsitas la mitad del déficit público (35.000 M€) serían a 150 € al mes con lo cual el salario real quedaría en 1.150 €, a este salario hay que añadir 80 € al mes en sanidad, 400 € al mes en educación y 100 € al mes en diferentes servicios públicos (policía, defensa, justicia, carreteras…) todos ellos servicios prestados por el Estado. Y todo eso nos da los 1.730 € de sueldo real final.

Además está el coste para la empresa del trabajador que asciende entre sueldos, aportaciones a la Seguridad Social y retenciones de Hacienda a 2.000 € al mes.

La gente por supuesto no tiene en cuenta nada de lo anterior, lo cual no quiere decir que no sea cierto.

 300 € al mes de déficit por trabajador.

Ahora vamos a ver lo que recibe cada trabajador (con un sueldo bruto de 18.000 € al año) incluyendo lo que soporta en pensiones y subsidios de desempleo y lo que paga la empresa incluidos impuestos indirectos (IVA, impuestos especiales) y el déficit.

SALARIO Y DEFICIT

Y ahora vamos a ver lo que recibe cada trabajador (con un sueldo bruto de 18.000 € al año) incluyendo lo que soporta en pensiones y subsidios de desempleo y lo que paga la empresa incluidos impuestos indirectos (IVA, impuestos especiales) y el déficit.

Por un lado tenemos lo que recibe el trabajador más la parte del dinero en pensiones y subsidios de desempleo que le toca:

Están los 1.300 € de sueldo líquido que vimos antes más los 80 € en sanidad, los 400 € en educación y los 100 € en otros servicios sociales que vimos antes y a esto habría que añadir los 700 € que le corresponden por las pensiones y subsidios de desempleo y finalmente otros 180 € por los intereses de la deuda pública. La suma total da  !!2.760 € al mes!!,  más de el doble de lo que recibe en dinero en efectivo.

En el lado de la empresa el trabajador le cuesta 2.460 €, incluyendo en esa cantidad sueldo, cuotas de la Seguridad Social, retenciones de Hacienda e impuestos indirectos (IVA e Impuestos Especiales).

¿Y los 300 € de diferencia? Pues eso señoras y señores es el déficit público, que podemos asignar la mitad a trabajadores y pensionistas y la otra mitad a las empresas, pero que está ahí.

Más empleos son mayores salarios

Y ahora vamos al argumento definitivo: como la gente percibe los servicios del Estado (sanidad, educación, policía, defensa…) independientemente de que trabajen o no, un aumento del empleo supone para el Estado más ingresos pero los mismos gastos. Resultado: menos déficit.

Y menos déficit supone más sueldo para los que ya trabajaban. Además más gente trabajando suponen menos gastos en subsidios de desempleo.

Pero… ¿Cuántos empleos se tienen que crear para que la reducción del déficit compense la bajada de salarios? Supongamos que los salarios bajan un 10 % entonces:

 

SALARIOS Y PARO

Con la creación de 1,2 millones de empleos, las aportaciones a la SS y a Hacienda de trabajadores y empresas compensaría la perdida del 10 % de los salarios.  Aunque la deflación va a destruir algunos empleos por cada puesto de trabajo creado en el sector exterior se va a crear o mantener otros dos.

 

Lo fundamental es entrar de nuevo en el círculo virtuoso de más empleo, más recaudación fiscal, menos impuestos.

 

 

Consideraciones finales.

 

a) Por supuesto que sería mejor crear empleos con alto valor añadido y altos sueldos en sectores con mucha  I+D+I… pero eso no se improvisa. De nuevo tenemos el factor tiempo. No podemos perder más tiempo y tenemos que aprovechar nuestros puntos fuertes AHORA.  Necesitamos resultados ahora.   Ya habrá tiempo más adelante para competir en mercados con productos más desarrollados.

 

b) Los acuerdos de rentas no son precisamente una medida liberal, pero hay que tener en cuenta que el mercado laboral  español lleva intervenido desde tiempos de Franco y que por mucho que se desregulase el ajuste llevaría  demasiado tiempo. Incluso las posibles injusticias de bajadas de sueldo que en un libre mercado no se darían se verían compensadas por los beneficios de más gente trabajando y cotizando.

 

c) La gente no aceptará un descenso de salarios. Desde luego si a la gente no se le presentan los hechos tal y como son es imposible que tomen decisiones racionales. En cualquier caso, se tome la decisión que se tome, con 16,4 millones de afiliados a la SS el sistema es insostenible.

 

d) No seamos cínicos, todo el mundo espera que la “moderación salarial” mejore nuestro sector exterior y que éste tire de la economía. Exceptuando en sectores como la electricidad (debido al fiasco de la energía solar), el petróleo y el gas (¿por qué en España no hay explotaciones de fraking para extraer gas?) en los que dependemos del exterior y donde hay poca competencia en los demás sectores los precios están congelados o bajando.

Y si no fuera por la subida del IVA ahora estaríamos hablando de deflación. Ya se, ya se, que según algunos “economistas” que bajen los precios es muy malo.

 

e) El auténtico problema de la deflación es la gente y las empresas que se endeudaron en comprar activos sobrevalorados durante la burbuja y que ahora quedarían enganchados en altas deudas por unos activos desvalorizados. Ejemplo: compra de piso a 3.000 €/m2 con una hipoteca a 30 años por el que se paga 400 € al mes. Una bajada del 10 % del salario conlleva una bajada de poder adquisitivo del  15 % porque la hipoteca no baja aunque el valor del m2 de la vivienda sea ahora de 2.000 € y el resto de los bienes y servicios bajen de precio. Lo mismo puede decirse de los bancos que ven como los pisos embargados cada vez valen menos.

Pero la única manera de mantener el precio de los activos sobrevalorados durante la burbuja sería crear otra burbuja… y ¡¡rezar porque parte del nuevo dinero mantuviese el precio de la vivienda alto!!  ¿A que les suena?

La deflación beneficia a los ahorradores y perjudica a los que se endeudaron, pero después de una burbuja es lo que queda.